Desde su estreno en 2022, The Bear tocó la fibra sensible de muchos
espectadores, incluyéndome. Ahora que la serie ha llegado a su fin, es momento
de repasar sus cinco turbulentas temporadas.
...Una mirada hacia la literatura, el cine, los cómics, la TV y otros vicios personales. Había un blog mejor, pero era carísimo.
Desde su estreno en 2022, The Bear tocó la fibra sensible de muchos
espectadores, incluyéndome. Ahora que la serie ha llegado a su fin, es momento
de repasar sus cinco turbulentas temporadas.
Hoy toca
hablar de películas antológicas (o… el placer de entrar y salir de mundos
distintos cinco veces en dos horas). Ah, y por qué Southbound, de 2015, confirma
que el formato todavía sigue vivo.
Ser visible tiene un costo. Fernando comenzó a
sentir una presión leve en la cabeza. Nada grave. Nada urgente. Hasta que entendió que el dolor venía de la mirada de
los otros.
El tren
avanza con su implacable ritmo matutino. Cerca hay un teléfono público viejo,
pesado, inútil. Nadie lo usa. Nadie lo mira. Pero de pronto, suena. El
desenlace, en este caso, es inevitable…
Como prácticamente medio mundo, en
el Año de la Pandemia me sume de lleno a la cultura podcastera. Archive 81 es una interesante propuesta de Netflix que busca aprovechar
esta ola, aunque quizás nunca nos enteremos.
Ayer pude ver Baby Driver, lo nuevo de Edgar Wright, y terminé de concluir que
este es un gra año para el cine, por lo menos desde mi punto de vista.«Pensamos en si mostrar lo que decía el papel o no, pero no importaba tanto como el hecho de que él lo recibiera. Nada de lo que estuviera escrito representaría algo para la audiencia en ese punto, y sólo complicaría el momento –vos verías algo, lo procesarías, y luego te preguntarías qué significa.»
Una de mis “novedades literarias” de este año es mi participación en la
antología PobreDiablo, que reúne
historias de terror de varios autores argentinos. El libró se lanzó el viernes
6 de mayo a través de la editorial Pelos
de Punta, que se especializa exclusivamente en el género del terror.
Presentaron el nuevo tomo de la colección en Zona Futuro, dentro de la
Feria del Libro 2016.
La entrevista que François Truffaut (un cineasta francés del movimiento llamado “nouvelle vague”) le hizo a Alfred
Hitchcock en 1962, a lo largo de una
semana, es una de las más famosas de toda la historia del cine.
El particular estilo visual y narrativo de
Hitchcock tipificó un modo exclusivo de “thriller” que fue copiado una y otra
vez hasta nuestros días. En el fascinante libro que recopila la entrevista de
Truffaut, Hitchcock revela los detalles más íntimos de cada una de sus
producciones, cuenta anécdotas, detalla cómo filmó ciertas escenas (hoy emblemáticas)
y algunos de sus más conocidos efectos visuales.
Hitchcock fue uno de los propulsores de la idea de
“mostrar” antes que “decir”, porque el cine es imagen. Sus filmes exponían
ideas concisas de forma visual, prácticamente suprimiendo cualquier necesidad
de explicación mediante el diálogo.
Esta película de 1948 es una de las más geniales (y menos recordadas) del maestro
Alfred Hitchcock. Está basada en una obra de teatro de 1929 creada por el inglés Patrick
Hamilton. Hamilton se basó en un hecho real ocurrido en Chicago en 1924:
Nathan Leopold y Richard Loeb habían asesinado al pequeño Bobby Franks (de 14
años) de una forma similar.
El actor de “It´s a Wonderful Life” (1946) era una de las figuras ganadoras
del director, participando en muchos de sus grandes éxitos: “Vertigo” (1958), “La ventana indiscreta”
(1954) y “Anatomía de un Asesinato” (1959),
entre otros.
Una de las primeras escenas ya da pistas de que la
historia no habla exclusivamente del miedo a las alturas. En el piso de Midge (un personaje lamentablemente
olvidado en la historia) se da un diálogo larguísimo cargado de innuendo
sexual. Midge comenta sobre el corto noviazgo entre ellos dos (que terminó porque
“no pasó nada”) mientras Scottie
camina con un bastón (un sustituto de su miembro) que no parece saber manejar.
El hecho de que Midge trabaje fabricando lencería agrega todavía más erotismo a
la escena.
Con el cine específicamente surrealista (David Lynch a la cabeza) no es tan
difícil descrifrar que lo que se nos muestra no es exactamente lo que quieren
que “veamos”. Pero si las películas son de otro género, esto no es tan común.
Cuando sucede, genera una suerte de extrañez, una picazón que te lleva a pensar
en escenas específicas y en diálogos incongruentes. “El resplandor”, de Kubrick,
es otro ejemplo de una película más o menos lineal que esconde
muchísimos significados ocultos. Con “Vértigo” experimenté algo similar.
Hay muchísimas referencias a mitos y otras obras
artísticas en “Vértigo” y un uso intensivo de ciertos colores para indicar
momentos de sexualidad o peligro latente. Por supuesto, existe ese elemento
que funciona como “Macguffin” en la historia… aquel
concepto tan particular que ingeniosamente creó el director. Alfred Hitchcock
sabía exactamente lo que quería mostrar y cómo hacerlo. De hecho, tuvo control
total sobre la obra y generó problemas con Kim
Novak por ese motivo (porque ella tenía pretensiones muy diferentes a las
que proponía el director).
Quizás Hitchcock quiso mostrar mucho con esta película,
o quizás no sea más que una simple historia de amor y locura de la cual no
habría que filosofar demasiado. Cómo sea, “Vértigo”
es una película que, con casi 60 años, sigue manteniendo una temática fresca y
se destacó por utilizar efectos novedosos, imágenes vívidas y temas atrapantes.