domingo, 15 de marzo de 2015

“La insoportable levedad del ser”, una novela de Milan Kundera


Seguramente la obra más famosa de Milan Kundera, “La insoportable levedad del ser” es una novela más bien filosófica que explora una serie de problemáticas existenciales y varias dicotomías: levedad y peso, alma y cuerpo, fortaleza y debilidad, fidelidad e infidelidad. Me encantó la historia, y me resultó especialmente movilizador leerla mientras me encontraba justamente en Praga, lugar donde se ambienta la mayor parte narración.

En esta nueva entrada vamos a examinar un poquito esta interesantísima novela.

La insoportable levedad del ser” en versión PDF y en español: http://goo.gl/r21G98

La insportable levedad del ser” relata las experiencias de cuatro jóvenes durante la Primavera de Praga en la antigua Checoslovaquia, durante el año 1968, y algunos años posteriores. 

Fue escrita por Milan Kundera en 1982, pero no fue publicada hasta dos años después y en francés (bajo el título L'Insoutenable légèreté de l'être).

El texto original en checo aparecería recién al año siguiente.

Los protagonistas son Tomás, un reconocido cirujano y mujeriego, Teresa, una fotógrafa angustiada y esposa de Tomás, Sabina, una artista de espíritu libre y amante de Tomás, y Franz, un profesor universitario suizo que es amante de Sabina. Como es de esperarse, sus vidas están más interconectadas de lo que ellos mismos suponen.

#SpoilerAlert. Como siempre me gusta advertir, a partir de ahora se revelan aspectos importantes de la trama. Es indispensable hacerlo para poder analizar los temas que presenta la historia. ¡Así que, están avisados!

La trama y su efecto Rashomon.

En La insoportable levedad del ser el contenido es, en realidad, una excusa para poner en evidencia algunos de los conceptos filosóficos que plantea el autor. La trama está en un segundo plano, si se quiere. Esto no significa que no haya una trama. Las historias de los cuatro protagonistas son fascinantes y todas cuentan con suficientes giros argumentales para mantener al lector enganchado. Sin embargo, es muy común que el avance de la historia se detenga una buena cantidad de episodios mientras Kundera expone ciertos elementos ideológicos que ya iremos poniendo en relieve.

Este hecho –el de que la trama es más bien parte del paisaje– es aún más notorio cuando vemos que el final de la historia de Tomás y Teresa, la muerte accidental de ambos, se nos presenta a mitad del libro.

Pero enfocándonos puramente en el argumento, lo que más disfruté del autor es cómo ataca un mismo evento desde uno o varios puntos de vista. Algo así como un efecto Rashomon. Es muy común que en una parte del libro veamos ciertos eventos contados desde el punto de vista de Tomás, y luego en el siguiente se vuelva para atrás para relatar lo mismo desde el lugar de Teresa. Por supuesto, esta técnica es la forma ideal en la que el autor logra expresar las distintas miradas que tiene cada uno de sus ricos personajes.

El año es 1968. Tomás, un brillante cirujano plástico, persigue una filosofía de la “ligereza” en sus aventuras eróticas. Tiene una ex mujer y un hijo (Simón) al que no reconoce; y está decidido a ser un eterno solterón. Todo cambia cuando conoce a Teresa en una pequeña ciudad y ella lo sigue a Praga. Allí reside el mayor conflicto interno de Tomás: él ama a Teresa, pero también ama su libertad. Toda la novela batallará contra sus demonios internos para encontrar el balance que necesita en su vida.


¿Qué es la coquetería? Podría decirse que es un comportamiento que pretende
poner en conocimiento de otra persona que un acercamiento sexual es posible,
de tal modo que esta posibilidad no aparezca nunca como seguridad.
Dicho de otro modo: la coquetería es una promesa de coito sin garantía.”

Teresa, por su parte, es una mesera deseosa de escapar de su vida y de los lazos de su vulgar madre. En Tomás reconoce a alguien a quien puede ofrecerle su vida: es un intelectual y un soñador. Por supuesto, se enamora perdidamente de él de forma instantánea. Ambos viven juntos, pero él no puede abandonar a sus amantes, especialmente a Sabina.

Sabina es, por lejos, mi personaje favorito de la novela. 

Una pintora renegada, hermosa, espiritualmente libre y con una forma de vida que muchos podemos anhelar. Ella está obsesionada con el concepto de la “traición”, y con vivir al límite. Se preocupa profundamente por Tomás y hasta se vuelve muy amiga de Teresa, la aconseja y la ayuda a comenzar una carrera de fotógrafa.

Mientras tanto, Sabina también tiene una relación sexual con Franz, un idealista y profesor que también está casado. Franz se enamora tanto con ella que termina dejando a su mujer, y luego es abandonado por Sabina también. Allí es cuando él comienza a identificarse más fuertemente con la izquierda liberal, empieza a participar en marchas y encuentra cariño en los brazos de una joven estudiante.

“El amor empieza en el momento en que una mujer inscribe
su primera palabra en nuestra memoria poética.”

La trama gira entorno a las vidas de estos cuatro y se toma su tiempo para mostrar la psicología de cada uno de ellos. Si el autor hubiese querido, su historia puede contarse en la mitad de páginas. Pero él se interesó más en profundizar sus pensamientos, cuestionamientos internos e ideologías. En el medio, además, coloca fragmentos de la historia: la crisis de 1968 y cómo la ocupación rusa de Checoslovaquia impactó en sus vidas. Tomás, por ejemplo, publica un artículo contra el comunismo y termina perdiendo su posición de médico. Personalmente me pasó que pude comprender mucho de las cuestiones históricas y los lugares que mencionaban gracias a haber estado justo en Praga mientras lo leía, pero no es tan necesario para disfrutar del contenido de la obra.

La levedad  y el peso.

Toda la estructura de la novela se articula simbólicamente con esta dicotomía de la levedad y el peso. Los personajes padecen a los soviéticos como una carga y sueñan con aviones como una forma de liberación. Cada capítulo breve podría funcionar perfectamente como un pequeño ensayo autónomo. Las aventuras dramáticas de los protagonistas no están pensadas para conmovernos, sino para hacernos reflexionar.

La ligereza está asociada con la libertad, con la falta del compromiso, con el escape. Es atractiva, pero a su vez es insoportable por su fragilidad y porque está siendo constantemente amenazada por el peso de la existencia. El peso está asociado con la idea del eterno retorno, y también es insoportable porque es una responsabilidad más grande de la que nuestros hombros pueden bancar.

El mito del eterno retorno de Nietzsche postula que todo vuelve a su origen, que el tiempo es cíclico. La idea es perturbadora porque implica que nuestras acciones no valen nada, que carecen de peso. Si nuestra vida fue horrenda o bella, nada significa, nada es condenable porque ha sucedido una y otra vez (y seguirá sucediendo de forma infinita).

El pensamiento parece nihilista (lo mencioné en este otro post) pero yo siempre lo vi de otra manera. Creo que Nietzsche afirma la idea del eterno retorno para que nuestra vida sea intensa, sin desperdicios, sin arrepentimientos, sin what ifs. Si vamos a vivir esta vida una y otra vez, que sea la mejor que podamos llegar a tener, y seamos las mejores versiones posibles de nosotros mismos.

En cierto modo, y aunque suene contradictorio, Nietzsche nos está invitando a hacer de la vida un Absoluto, porque la vida es fugaz, intensa, efímera. Claro, los personajes no parecen verlo de esa manera. Tomás, por ejemplo, concluye que no hay manera de saber si nuestras decisiones son buenas, porque no tenemos punto de comparación. Vivimos la vida como viene, sin avisos, como un actor saliendo en frío. Para él todo es leve, el primer ensayo de la vida es la vida misma, y, junto a Sabina, representa la parte “ligera” de la obra. En esencia, aceptar la ligereza del ser implica admitir que no hay fin en la vida, sino que hay que vivir las bellezas del momento.

Sabina, por su parte, es un caso de “ligereza” mucho más extremo, porque ella no quiere quedar atada absolutamente a nada. Le declara la guerra a lo feo y lo poco original, y lleva a cabo su vida a través de una serie de traiciones (“Traición significa abandonar las propias filas e ir hacia lo desconocido). 

Su propia ligereza acaba condenándola a la incapacidad para el compromiso, a la insipidez existencial que da título a la obra. Paradójicamente (desconozco qué nos quiso decir el autor con esto) es el único personaje principal que está vivo para el final de la obra.

Un drama vital siempre puede expresarse mediante una metáfora referida al peso.
Decimos que sobre la persona cae el peso de los acontecimientos.
La persona soporta esa carga o no la soporta, cae bajo su peso, gana o pierde. Sabina había abandonado a un hombre porque quería abandonarlo. ¿La persiguió él? ¿Se vengó?
No. Su drama no era el drama del peso, sino el de la levedad.
Lo que había caído sobre Sabina no era una carga, sino la insoportable levedad del ser.

Creo que Sabina también fue el personaje más biográfico de Kundera. Ella, igual que el autor, nunca regresó a su ciudad natal. La relación entre Sabina y Tomás está marcada por su ligereza mutua; ambos disfrutan de ese erotismo juguetón, libre y sin responsabilidades. Franz y Teresa, en cambio, son los personajes “pesados” de la historia.

Teresa es emocionalmente pesada y esto la vuelve loca. Carga sobre sus hombros todo su pasado, no puede resistir las constantes infidelidades de Tomás y piensa seguido en suicidarse. Franz, por su parte, interpreta cada evento de la vida como grave, cargado, deprimente, doloroso.

Kundera mueve la dualidad de peso y ligereza hacia una perspectiva existencial, pero nunca la resuelve. Ninguno de los cuatro protagonistas parece hallar una solución al problema. El autor solo nos deja algunos elementos para sacar nuestras propias conclusiones.

Otros temas secundarios: sexualidad, cuerpo y amor.

Hay tantos temas que trabaja Kundera en su novela que cada uno precisaría un post diferente. Algunos son realmente fascinantes: su estudio sobre las casualidades, sus ideas sobre la sexualidad,  el alma y cuerpo, su crítica hacia el momento político de la obra, el ideal del kitsch, el amor hacia los animales, etc.

Entre ellos, me interesó muchísimo la forma en la que Kundera aborda la sexualidad. Por supuesto, también la analiza en términos de levedad y peso. Sus personajes livianos son muy eróticos, y ven la sexualidad como algo divertido, creativo, desestructurado. Incluso Tomás cura a sus pacientes con la misma precisión con la que seduce a sus mujeres. Ninguno siente culpa por su promiscuidad sexual.

En cambio, Tereza y Franz (los personajes “pesados”) están marcados por una fuerte culpa sexual. Teresa odia los cuerpos (especialmente el suyo) y los amoríos de Tomás la destruyen. Su único affaire la llena de remordimientos. Franz también está completamente atormentado, no quiere usar su fuerza para el acto sexual (algo que Sabina le reprocha) y lo persigue la culpa de dejar a su mujer por otra.

Por momentos, la novela tiene fuertes cargas eróticas que generan una imagen viva de lo que está sucediendo. Fanáticos de la pobre 50 sombras de Gray pueden llegar a sentir verdadero placer cuando Kundera relata los encuentros sexuales.

Un punto interesante, que le fue criticado al autor, es el hecho de que Tomás parece ser exitoso sexualmente porque no tiene problema en utilizar su fuerza, en imponerse, en hacer que el sexo sea cercano a una dominación, a un acto violento o incluso a una violación (lo diametralmente opuesto a Franz). Al mismo tiempo, las mujeres se encuentran más cómodas en su posición de víctimas, de dominadas. Este es particularmente cierto para el caso de Teresa.

El cuerpo, como temática, requiere un apartado aparte. 

Filósofos griegos, como Parménides, consideraban al cuerpo algo pesado y el alma algo liviano. Kundera invierte este pensamiento: sus personajes pesados son un profesor escolar y una fotógrafa política, ambos fuertemente atados a las condiciones del alma, en busca de algo superior, con importantes convicciones sociales. 

Sabina y Tomás están atados al cuerpo: ella una pintora visceral y él un doctor que trabaja específicamente con el físico (e incluso está fascinado con el cuerpo humano). En términos sexuales, los personajes livianos están a gusto con su cuerpo, mientras que los pesados lo rechazan, lo reniegan. 

Franz se niega a usar fuerza bruta y Teresa está perturbada por el cuerpo desnudo, por su figura. Para ella son horrores del mundo. Hay muchas cuestiones fascinantes relacionadas con los cuerpos en esta novela, y que también están relacionadas con la muerte. Pero ello ya involucraría toda una nota aparte.

Al final del día, La insoportable levedad del ser es una épica historia de amor. El amor es, definitivamente, una batalla en esta novela, y se convierte en una metáfora adecuada para el ambiente político que se vivía en la época. Las parejas batallan con la fidelidad, el poder, el destino, la muerte, la falta de comunicación. A su vez, se nos plantea si es posible separar el amor del sexo, o si son cuestiones indisolublemente atadas una a la otra.


El amor no se manifiesta en el deseo de acostarse con alguien
(este deseo se produce en relación con una cantidad innumerable de mujeres),
sino en el deseo de dormir junto a alguien
(este deseo se produce en relación con una única mujer).”

Palabras finales.

Quizás no queda del todo claro si La insoportable levedad del ser es un ensayo filosófico novelado o una novela ensayística. No dudo de que está en el límite de un relató erótico y uno político. Lo que sí es claro es que permite múltiples lecturas, que es a lo que todo escritor apunta.

Me queda muchísimo por explorar en esta maravillosa obra literaria, pero eso ya corresponde a cada lector. En lo particular, es probable que vuelva a leerlo en algunos años para revivir algunos temas que me parecen de lo más atractivos.

La insoportable levedad del ser no es para cualquiera

Aunque puede leerse con relativa facilidad, el complejo juego de detener el avance de la historia para introducir conceptos filosóficos puede llegar a no ser del agrado del lector más casual. Este es un punto a tener en cuenta: a pesar del título, no se trata de una obra ligera, sino más bien una cargada de contenido.

Sí, es cierto: se trata de un par de historias de amor o desamor, que entremezclan juegos de celos, de fidelidad, de angustia, de lujuria, de monotonía, traición y un sin fin de cosas que vivimos todos (y con las que podemos relacionarnos), pero que el autor narra con mucha astucia literaria, permitiendo que sus reflexiones queden por encima de la historia. Sin duda, una de las mejores novelas que leí en mi vida, y una que queda para el recuerdo.


“Las preguntas verdaderamente serias son aquéllas que pueden ser formuladas hasta por un niño. 
Sólo las preguntas más ingenuas son verdaderamente serias.
Son preguntas que no tienen respuesta.
Una pregunta que no tiene respuesta es una barrera que no puede atravesarse.
Dicho de otro modo: precisamente las preguntas que no tienen respuesta son las que determinan las posibilidades del ser humano, son las que trazan las fronteras de la existencia del hombre.”

(Milan Kundera, La insoportable levedad del ser.)

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10 comentarios:

  1. Luciano: Excelente. Me gustó mucho tu crítica. Es un libro que leí hace mucho y me fascinó. Por esas " casualidades" de la vida hace sólo cuatro días lo mencionamos entre mis hermanas y amigas! Demás está decir que ya está en la cola para ser re leído a la brevedad! Gracias!!!!!!

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    1. ¡Gracias, gracias! No hay casualidades, solo causalidades. Por lo menos, eso dice siempre mi viejo.

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  2. Muy bueno el comentario ...

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  3. Muy bueno che. Yo también lo leí hace mucho (¿una década es mucho?) y tu crítica me sirve para repasarlo todo. Eso sí, una relectura después de esto no vendría nada mal, ya que recordaba mucho la trama (como bien dijiste: el paisaje) pero no tanto lo filosófico.
    ¡Por fin pude pasar un spoileralert tuyo! Casi siempre tengo que pisar el freno.

    ¡Siga así señor!
    Abrazo

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    1. Una década es mucho. Un año es mucho también.

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  4. Sintetizaste muy bien el contenido. Si bien es cierto que, la historia condensa fuertes dosis de paroxismo, la estilística de Kundera ayuda a generar reseñas como la tuya: En lo horizontal de la historia (lo visible a ojos de todos y superfluo), como en lo vertical (lo subjetivo del todo y su hondo espacio). Afable leer esta entrada de tu Blog.

    Saludos.

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  5. Buenas tardes:
    Visito tu blog a sugerencia de Frodo, que me aconsejó la lectura de tu reseña sobre la novela de Kundera.
    Me parece muy sopesada tu reflexión y muy cuidado tu análisis sobre la novela, y desde luego te puedo asegurar que su lectura me ha sido muy útil a la hora de decidir si dejar atrás mis reticencias treintañeras a leer la novela.
    Muchas gracias, Luciano.

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    1. Frodo es un amigo bloguero de la casa, lo banco.
      Gracias por tu comentario, me gustó bastante la novela. Fue especialmente lindo leerla mientras estaba viajando por Praga. Creo que voy a volver a leerla en algún momento. ¡Saludos!

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  6. No me está gustando el estilo de la novela, tan del gusto europeo: pretencioso, barroco con unas ideas de fondo, en realidad, bastante banales, un estilo coñazo, moralista, complicado, de ese que ha tenido bastante éxito en este continente que se va corrompiendo, degradando en una sociedad decadente que sin embargo se cree el centro del mundo y de la perfección. El mismo tipo de lecciones morales que va soltando por ahí la clase burocrática europea, es la que van soltando novelistas como Kundera, J. Marías, G. Grass, por no hablar de los franceses, con la única excepción tal vez de Houellebecq- Leer estos libros quizá sea positivo en la medida en que te despierta la vieja necesidad de volver a los autores -más honestos, sobrios y en un sentido particular, honestos- de siempre: Hamsum, Hemingway, Bukowsky etc, aunque sea sólo por desengrasar un poco

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    1. Gran aporte, y en algún punto estoy de acuerdo. Hay ciertas enseñanzas morales y aspectos filosóficos que quizás son demasiado "on the nose"... sin embargo, disfruté muchísimo de esta novela. Me parece que tiene un estilo desenfadado, una trama interesante y un subtexto histórico y existencial potente.
      Mi consejo: terminala, y si no te gustó... está perfecto. Después pasate por el post para revisar las cuestiones que quise poner en relevancia respecto a la novela.
      ¡Gracias por el aporte!

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