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jueves, 12 de diciembre de 2019

Una conversación sobre nada


La ficción a veces presenta una conversación larga, divagante y aparentemente improvisada entre los personajes sobre algo que no tiene sentido (como botones sueltos de una camisa). Cuando esto sucede, ellos le dedicarán tanto esfuerzo intelectual como los miembros de un equipo de debate, lo que lo hace aún más inútil (y probablemente más gracioso).


viernes, 22 de marzo de 2019

Técnicas narrativas (VII): las ventajas de un final “bookend”


Gone Girl (2014) comienza y termina con la misma escena. Amy está acostada sobre el lecho de Nick y levanta la cabeza para mirar a la cámara. Pero una misma mirada tiene evocaciones muy diferentes porque sabemos todo lo que pasó en la película.

Es un ejemplo perfecto de un “bookend ending”, técnica narrativa en la cual se utiliza una misma escena tanto para el principio como para el final de la historia. Funciona para mostrar cómo han cambiado las cosas a lo largo del desarrollo… o cómo no han cambiado en lo absoluto.

Hoy, en el capítulo 7 de “Técnicas narrativas”: las ventajas de un final tipo “bookend”.


jueves, 16 de marzo de 2017

Las cosas por su nombre: el determinismo nominativo


Los antiguos romanos pensaban en el nombre como un portador del destino de las personas Repetían: «nomen es omen», que significa “el nombre es destino”.

Varios años después, el fundador de la psicología analítica (Carl Jung) complejizaba esta misma concepción. Decía: «Uno se ve en apuros para determinar cómo ha de interpretarse el fenómeno que Wilhelm Stekel denomina la compulsión del nombre. Se trata de una, en parte, grotesca coincidencia entre el apellido y las peculiaridades o la profesión de un hombre».


No sé si Jung hablaba en serio (o, para el caso, si estaba bajo los efectos lisérgicos de estupefacientes) pero él ejemplificaba con sus colegas de la época: Adler significa águila y él psicoterapeuta austríaco se refería a la voluntad del poder; Freud significa alegría en alemán, y él defendía el principio del placer; por último, Jung significa joven, y él se divertía con la idea del renacimiento.

Estas curiosidades de los nombres lo llevaron a pensar en la predestinación que esconden los nombres. Esta teoría de los nombres existe (la revista británica New Scientist le daba forma allá por los nostálgicos ´90) y es la idea de que el nombre de una persona cumple un rol significativo a la hora de determinar los aspectos importantes de su vida.

Llamaron a esta teoría: determinismo nominativo.

La ficción se divierte mucho, muchísimo, con la idea de que los nombres tienen un significado mayor. 

Prácticamente todos los villanos de Batman tienen un nombre temático: Calendar Man (Julian Gregory Day), El Acertijo (Edward Nigma, E. Nigma), Mr. Freeze (Dr. Victor Fries).

Sucede muy frecuentemente en la Biblia (Satan se deriva del hebreo ha-satan, que significa "el adversario"), en la mitología nórdica (Thor es, literalmente, "Trueno") y constantemente en la saga de Harry Potter ("Severus" es el nombre de un emperador romano y significa cruel y escricto. Hay tantos casos que imposible nombrarlos todos).

Si yo fuera seguidor de estas locas ideas, el número de integrantes de mi propia familia ya estaría cementado, porque “Benjamín” (el nombre que decidimos ponerle a nuestro bebé) deriva del hebreo ben-yamin y significa tanto “el preferido” como además “el más chico”.

Lo cierto es que poner nombres significativos a los héroes y villanos de las historia brinda un sentido de mayor profundidad temática a un argumento. Y a veces el nombre hasta suele tener muchas capas.

Me gusta mucho, por ejemplo, el caso de Winter Soldier en la segunda película de Capitán América

Su nombre juega, por lo menos, en tres niveles. No sólo se refiere al hecho de que el personaje pasó gran parte de su vida en crio preservación (congelado a muy bajas temperaturas). También referencia a la verdadera Winter Soldier Investigation que llevó a cabo Estados Unidos y al hecho de que Bucky ya no tiene sentimientos por nadie, ni siquiera sus amigos de la infancia.

En la película Cube, convenientemente todos los personajes tienen nombres de cárceles famosas. También todos tienen nombres significativos (y muy graciosos) en Dr. Strangelove (una película súper interesante que ya reseñé en el blog).

Hace unas semanas mencionaba a Ex-Machina en relación a la falta de ciencia ficción en el universo creado por los autores. En esta brillante película, los cuatro personajes principales tienen nombres tan importantes que hasta son relevantes a nivel argumental.

Caleb tiene múltiples significados en hebreo. El principal es el de “perro” o “mascota”. Nathan es “regalo de Dios”, adecuado para un hombre con el talento de crear inteligencia artificial. Ava es una variante de Eva (vida) y después tenemos a Kyoko, cuyo nombre puede traducirse como “ñiña espejo”.

En algunas películas las asociaciones son mucho más categóricas. Inception es una gran película que hace un uso fuerte del determinismo nominativo. Ariadna es la arquitecta del mundo de los sueños (en relación al famoso personaje de la mitología griega). Yusuf (la forma arábiga de Joseph) es el interpretador de sueños, según la Biblia.

Aparte (y prepárense para que su mente estalle) las primeras letras de los personajes deletrean DREAMS: Dom, Robert (Fisher), Eames, Ariadne, Mal, Saito. (OK: esto capaz que ya fue estirarlo demasiado).


Otro caso es el de El Rey León: en el idioma swahili, Simba es “león”, Mufasa es “rey”, Timon es “de gran espíritu” y Pumbaa “simplón”. Skar... bueno, tiene una cicatriz. Aunque se dice que antes de que se le pusiera ese nombre al villano, se llamaba “Taka” (basura en swahili).

Seinfeld se divirtió con el determinismo nominativo y la jugó de manera diferente:
Kramer: Bookman? The library investigator's name is actually, Bookman?
Librarian: It's true.
Kramer: That's amazing. That's like an ice cream man named, "Cone".

La historia prueba, de todas maneras, que el proceso de colocar nombres supo darse, en realidad, a la inversa. Los primeros apellidos, por ejemplo, nacieron para identificar a personas ligadas a un linaje particular, principalmente en los estratos nobles durante el medioevo.


En la sociedad feudal, las familias comenzaron a habitar pueblos y ciudades, donde se ganaban la vida trabajando en diferentes oficios. Se hizo necesario individualizar a cada persona y grupo familiar. Por eso, los primeros apellidos derivan de los oficios a los que se dedicaban: (Black)smith, Shepperd, Fisher, etc.

Otra costumbre era la de denominar a las personas por sus características físicas (rubio, calvo, blanco), personalidades o gentilicios.

¿Mi nombre? Luciano deriva del latín Lucianus y su significado es luminoso, brillante… aparentemente. 
Es un hombre muy nervioso en general, pero de todas formas destaca por ser muy hábil e ingenioso en todo lo que se propone. Siempre está alerta de todo lo que ocurre a su alrededor, y como es inteligente, sabe sacar partido de las situaciones.

Gracias, Internet. Me describiste a la perfección (¿?)

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lunes, 23 de enero de 2017

7 referencias literarias en “Seinfeld”


Oh… “Seinfeld”. Nunca vas a dejar de ser mi serie favorita (ya hablé de eso acá). Como toda buena serie de televisión, estuvo repleta de referencias culturales y populares. Si bien siempre se enfocó más en Superman, el deporte y el cine (de donde hay numerosos guiños), también tuvo algunas interesantes menciones a la literatura universal.


Hoy quería hablar de este aspecto de la serie: sus referencias literarias. Acá seleccioné las 7 más interesantes.

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► “El mercader de Venecia” (William Shakespeare, 1598)

Episodio S04E13 (The Pick)

La historia es tan icónica como emblemática. Bassanio es un veneciano pobre (aunque pertenezca a la nobleza). Desesperado por impresionar a una chica, le pide dinero a su amigo y mercader Antonio quien, a su vez, le pide el préstamo a un usurero judío (Shylock). Este último acepta prestar el dinero con la condición de que, si el dinero no se devuelve en cierta fecha límite, Antonio tiene que dar una libra de su propia carne.

La referencia en Seinfeld es chiquita. En un momento del capítulo, Jerry dice:
«Are we not human?! If we pick, do we not bleed?!»


Es una parodia directa de Shylock, que en la obra shakesperiana exclama:
«¿Si nos pinchan, no sangramos? ¿Si nos hacen cosquillas, no reímos? ¿Si nos envenenan, no morimos?»

► “Desayuno en Tiffany's” (Truman Capote, 1958)

Episodio S06E05 (The Couch)

La novela relata la amistad entre la protagonista, Holiday ("Holly") Golightly, y un narrador anónimo que aspira a convertirse en escritor. Holly es una joven de 19 años que, poco a poco, se va introduciendo en la vida de la alta sociedad al salir con hombres mayores y forrados en plata.

Durante el episodio de Seinfeld, George Costanza se une a un Club de Lectura para impresionar a una chica. Tenían que leer esta novela pero es demasiado vago, así que termina buscando la versión cinematográfica.

Debido a una serie de eventos desafortunados, termina viendo sólo partes de la película sin saber que tiene poco que ver con su fuente original. Obviamente, se pisa cuando comenta el final de la película (que es completamente distinto al del libro). También se refiere al protagonista de la obra como George Peppard (quien, en realidad, era el actor que hacía del personaje principal).

► “Traición” (Harold Pinter, 1978)

Episodio S09E08 (The Betrayal)

La obra dramática del británico Harold Pinter fue la inspiración de uno de los capítulos más creativos de Seinfeld.

“La traición” se desarrolla cronológicamente a la inversa entre 1977 y 1968. El argumento se centra en la doble vida de la galerista Emma, casada con Robert y que durante años ha mantenido una relación sentimental con Jerry, su agente literario y el mejor amigo del marido.

El episodio de Seinfeld también tiene varias traiciones involucradas (que son de las más divertidas de la serie) y cuenta la historia, en reversa, de un viaje a India por una boda. Como nota de color, el nombre del novio es Pinter Ranawat, en honor al autor de la obra en la que se inspira el capítulo.


► “Trópico de Cáncer” (Henry Miller, 1934)

Episodio S03E05 (The Library)

Trópico de Cáncer (y su secuela Trópico de Capricornio) son dos novelas pícaras, obscenas y casi- autobiográficas que a Henrry Miller le censuraron en varios lugares y momentos. Las obras son conocidas por sus ávidas, crudas y detalladas descripciones sexuales.

Ambos libros son los pilares cómicos de un episodio entero en Seinfeld. Cuando un policía de bibliotecas (el célebre Mr. Bookman) busca a Jerry por un libro que hace 20 años que no devuelve, Jerry y George discuten sobre si devolvieron el libro durante la secundaria. Jerry recuerda que devolvió Trópico de Capricornio y le prestó Trópico de Cáncer a George.

Este es uno de los capítulos más graciosos de toda la serie, especialmente por el fantástico discurso de Bookman:


► “Guerra y Paz” (León Tolstoi, 1869)

Episodio S05E14 (The Marine Biologist)

Guerra y Paz es una de las obras cumbre de la literatura rusa y también de la literatura universal. La historia trabaja la invasión de Napoleón en Rusia a partir de la experiencia de numerosos personajes de todo tipo. Atraviesa cincuenta años de historia rusa, desde las guerras napoleónicas hasta mediados del siglo XIX.

En el episodio de Seinfeld, Elaine quiere impresionar a su jefe, quien tiene de visita a un malhumorado escritor ruso (Yuri Testikov). En un momento dado, Testikov explica que Tolstoi no precisaba inspiración porque “Dios hablaba a través de su pluma”. Elaine le contesta con esta gema (una mentira con la que Jerry la había hecho caer):

«Although one wonders if War and Peace would have been as highly acclaimed as it was, had it been published under its original title War, What Is It Good For?»

El resultado es hilarante. Por supuesto, Elaine no captó la falta de respeto y el hecho de que la obra de Tolstoi no está en contra de la guerra, sino que la ve como una forma positiva de construir una nación, a diferencia de la canción pop de los 60´s (War, What Is It Good For) que sí es anti-guerra.

► “A puerta cerrada” (Jean Paul Sartre, 1944)

Episodios: S09E23 (El final, parte 1) y S09E24 (El final, parte 2)

Ya hablé de esta fascinante obra de teatro existencialista creada por el filósofo Jean-Paul Sartre en 1944 (mi post anda por acá). Si bien esta referencia literaria no es explícita, hay quienes han interpretado que el episodio final es una llamada directa a esta producción tan famosa.

La obra de teatro sólo presenta cuatro personajes (si bien el Mayordomo, aparece muy poco tiempo) y un sólo escenario: el Infierno. Tres personas están atrapadas ahí, un lugar sin espejos ni reflejos, con la mirada del otro como única forma de verse a uno mismo.


El 30 de julio de 1998, Annalee Newitz escribió una crítica en la que consideraba al cierre de Seinfeld como una reinterpretación de la obra de Sartre (esta es la nota original). Allí escribe:

«(…) the final moments of Seinfeld felt more like a pop version of Jean-Paul Sartre's ultra-dark existentialist play No Exit than it did a tearful-but-loving kiss goodbye.»

Otras producciones literarias que exploran la filosofía detrás de la sitcom también encontraron estas conexiones con el existencialismo (hay ejemplos acá y acá).

► “Moby Dick” (Herman Melvile, 1851)

Episodio S02E01 (The Ex Girlfriend)

No hace falta resumir el argumento de Moby Dick. Si bien casi nadie lo leyó (y, francamente, puedo entenderlo) debe ser una de las tramas más conocidas de la historia literaria.

En el episodio en cuestión, George envía a Jerry a recuperar uno de sus libros de una chica con la que él acaba de romper. Jerry le pregunta para qué quiere un libro si ya lo leyó. Discuten sobre lo extraño que es que la gente tenga libros como trofeos. En una clásica frase georgiana, él replica: "They're my books!".

La respuesta de Jerry es genial:
 «You know the great thing? When you read Moby Dick the second time, Ahab and the whale become good friends!»

Por cierto, ¿vieron eso qué dicen que “en Internet hay de todo”? Este flaco tiene un blog dedicado exclusivamente a descubrir por qué Moby Dick es considerado un clásico.

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Si encuentran alguna referencia literaria en Seinfeld que se me pasó, háganmelo saber para completar la nota. O no, se la pueden guardar para ustedes y (francamente) nada va a cambiar en este mundo. ¡Hasta la próxima!


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miércoles, 17 de diciembre de 2014

LISTA TOP-FIVE: 5 motivos por los que "Seinfeld" es mi serie favorita


Recientemente armé el post de las mejores series de TV (en mi humilde opinión). El puesto número 1, indiscutible, se lo llevó Seinfeld. Y la verdad es que no soy el único que la considera la mejor de la historia de la televisión. Podría escribir un blog entero sobre esta serie que vi miles de veces, pero hoy quería armar 5 motivos por los cuales creo que fue revolucionaria, aquellas cosas que la hicieron realmente memorable.

Repasemos, primero, una breve historia de Seinfeld. Duró 172 episodios repartidos en 9 temporadas (entre 1989 y 1998). Se fue en su mejor momento, y esa fue una decisión acertada. La televisión de los 90´s estuvo completamente dominada por ese fenómeno social creado por el comediante Jerry Seinfeld y el icónico Larry David.

El concepto era sencillo: cuatro amigos viviendo en Manhattan (Nueva York) y haciendo “nada”. Comprando fruta, esperando en un restaurant para tener una mesa, perdidos en un estacionamiento, viendo televisión en la casa o recorriendo la ciudad. La genialidad de la serie fue que cada episodio contaba con varias historias que se van hilando de formas impredecibles. Además, los personas que se crearon (todos, incluso los secundarios) fueron históricos, y cada uno brilló por diferentes motivos.

Incluso 15 años después, sigo sintiéndome identificado con algunas cosas de los 4 protagonistas. Seinfeld me hacía sonreír, y pensar, pero por sobre todo reír. Aplaudí miles de episodios, uno mejor que otro, que están llenos de sutilezas, armados con una estructura brillante y escritos de forma sobresaliente. En este post intento destacar algunos puntos que van más allá de guiones realmente sólidos, situaciones desopilantes y personajes inolvidables. Aquellos detalles que hicieron de “Seinfeld” un show inmejorable. Comencemos:

#5. El verdadero New York, y el verdadero ciudadano promedio.

Muchas series conocidas se ubican en Nueva York (Friends, How I Met Your Mother, Sex and the City, etc.) pero todas lo muestran como un lugar súper glamoroso. Seinfeld mostraba lo bueno, lo malo y lo feo de vivir en una ciudad inmensa. Jerry era un exitoso comediante pero vivía sin grandes lujos. 

Eso es algo que siempre me chocó de Friends, donde los personajes tenían departamentos carísimos con trabajos como mesera o actor de poca monta.

En cambio, Jerry y sus amigos eran modestos, compartían taxis, alquilaban un departamento modesto y usaban el transporte público. Así, también, lidiaban con problemas sociales, climáticos, problemas de barrio, de convivencia, y los veías comprar fruta, lavar la ropa, ir al baño, lavarse.

Realmente en Seinfeld veías el estilo de vida de un ciudadano común que la rema, más allá de las situaciones inverosímiles (y absolutamente graciosas) que les ocurrían día a día.


#4. El impacto cultural en los 90´s

Man hands. “Hello, Newman”. “It´s gold, Jerry, gold”. “You can put your sorrys in a sack, Mr”. “Are you still master of your domain?”. Re-gifting. Close talker. Low talker. High talker. Innumerable cantidad de brillantes “catch-phrases” que creó y popularizó esta serie. Pero también introdujo a la sociedad grandes momentos memorables. Hoy me sigo riendo de las lecciones de George para parecer ocupado en el trabajo, de las entradas de Kramer o de los motivos por los que Jerry le cortaba a una de sus novias.



Los creadores tuvieron una genialidad sin precedentes para describir situaciones que todos hemos vivido y podíamos identificar. Cuando digo que hay “un momento Simpson para cada situación de la vida”, también lo hago extensivo el concepto a Seinfeld. El problema es que no puedo citarlo seguido por casi nadie lo conoce tanto como yo. Las referencias se quedan en un gran silencio incómodo (por lo que me las termino guardando).

He visto entrevistas, especiales y el making of de Seinfeld. Casi todos están de acuerdo en que Seinfeld fue uno de los 10 grandes motivos por los que los 90 fueron increíbles. Se hablaba de cada episodio al lado del watercooler, y todavía hoy siguen dando las repeticiones por Sony en una gran cantidad de horarios.

#3. El humor de lo cotidiano.

Hay teorías filosóficas (en serio) que explican que el humor que más nos agrada es aquel en el cual nos vemos reflejados bajo una nueva luz. No es casual que las series humorísticas más exitosas tengan como protagonistas a perdedores, familias disfuncionales o simplemente a gente común, más que extrarrestres o personas extraordinarias.

Seinfeld fue ese show sobre “nada” que en realidad hablaba de todo, de lo infraordinario, de cosas que nosotros mismos hemos discutido en charlas con amigos, de teorías extrañas, de reglas de moda, de conducta, de códigos sociales tácitos. El humor se volvió atractivo por la capacidad de los creadores de registrar las tragedias contenidas en situaciones ordinarias. Es una idea tan sencilla que terminó siendo brillante, y que muchísimos quisieron copiar después.

Ni siquiera el mismo Larry David pudo colocar el mismo concepto en su show “Curb Your Enthusiasm”, que tiene mucho de Seinfeld pero no le llega a los talones. Sitcoms como “Modern Family”, “Arrested Development” y “30 Rock” tienen algo de Seinfeld, y también intentaron ese enfoque sobre el día a día, lo conocido y hasta lo imperceptible.

#2. Adultos hablando sobre temas adultos

Hoy es muy común que las sitcom toquen temas sensibles como la masturbación, el  antisemitismo y la homosexualidad, pero en esa época no era tan así. Seinfeld se animó a hablar de lo que nadie hablada, y a reírse de eso. Pero además logró otra cosa: que los temas no sonaran incómodos ni los episodios fueran censurados.

Es célebremente conocido el episodio “The contest”, donde los protagonistas hacen un desafío para ver quién dura más sin tocarse. El gimmick es que nunca se usa la palabra, sino que se trabaja desde los eufemismos. Así encontramos miles de ejemplos donde se trataron temas complicados con mucho humor y con mucho tacto.

Pero no solo eran los temas adultos que se veían en Seinfeld. Además experimentábamos la vida de un adulto. En las sitcoms en general nunca vemos a los protagonistas ir al baño, sufrir las pesadas horas del trabajo, no poder dormir por el calor y tener que dejar el departamento para que lo fumiguen. Este tipo de situaciones cotidianas permitieron que podamos identificarnos con las historias, a diferencia de otras series donde se la pasan en bares tomando (todos los días y a cualquier hora) y de cita en cita.

Acá, en este punto, reside el máximo motivo por el cual Seinfeld se diferencia del resto. Fue diferente en todo, e incluso en la forma en la que trató el contenido. Abordó temas diferentes, escritos de forma sublime, con atención al detalle y –por supuesto– mucho humor.

#1. El egoísmo de los personajes y la ficción escapista en Seinfeld.

En el fondo, Jerry, George, Kramer e Elaine no eran personas éticas. Esta temática es la que principalmente se trabaja en la serie: no son buenas personas, y nunca cambiaron. Los episodios no tenían un abrazo y final feliz, ni una lección de vida. Y esta, por supuesto, fue la verdadera revolución.

¿Por qué nos sentíamos tan atrapados por 4 personas a las que, básicamente, no les importaba nada ni nadie? De nuevo: quizás por tenemos un poquito de ellos en cada uno de nosotros.

#¡MiniSpoilerAlert! Se revela el final en el próximo párrafo.

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El final fue para muchos discutible, pero yo lo encontré tan coherente como sorprendente. Si miramos los 2 últimos episodios de la serie, nos vamos a encontrar con un final que nadie podría haber esperado. Debido a su egoísmo puro, todos (los 4) terminan presos por burlarse mientras grababan en vídeo a un gordo al que le estaban robando. Habían violado la “ley del buen samaritano” del lugar por no haber hecho nada. Luego de un juicio en el que volvemos a ver a todos los personajes más memorables de la serie, terminan siendo ellos mismos en la cárcel, y Jerry está haciendo stand-up comedy frente a otros presos.

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#¡Fin del Spoiler! Podés seguir leyendo tranquilo. =)


Lo que la serie siempre indicó, en definitiva, es que todos los personajes de Seinfeld eran una versión exagerada de defectos que todos tenemos como personas. Jerry terminaba con sus novias por las razones más estúpidas y George era un tacaño que hasta fue capaz de sacar un postre de la basura para terminar de comerlo. Kramer no cuenta con ningún tipo de filtro y Elaine tiene algunos trastornos de obsesiva-compulsiva.

Para mí fue algo original contar con personajes sin conciencia. Nadie se va a las piñas con un niño enfermo, le roba una bolsa de pan a una anciana o se toma siestas a escondidas en su escritorio de oficina. Parecía como si ellos no supieran distinguir entre lo que estaba bien o estaba mal, y por lo general actuaban únicamente bajo interés propio. Por supuesto, esta premisa permitió generar situaciones donde te descostillabas de risa por las cosas que terminaban sucediendo por efecto dominó.

En este sentido, hay autores que han considerado a Seinfeld como “ficción escapista”. La sociedad se siente incómoda con los propios estándares de “civilización” y orden que intenta imponer. Pero los personajes de Seinfeld están liberados de esas imposiciones morales. Por supuesto, no podríamos vivir en el mundo real de esa manera, ¿o sí?

Pasamos gran parte del día preguntándonos cómo manejar la reputación, limitar los conflictos y encontrar la consistencia ideológica. 

Pero Seinfeld ofrecía que, duramente media hora, nos liberemos de todas esas cuestiones con esta ficción: sin lecciones, sin aprendizajes, sin compromisos y –por sobre todo – sin un deseo de redención. En cuanto a la pregunta de “¿Por qué “Seinfeld” era así?”, la respuesta probablemente sea un gran: “BECAUSE FUCK YOU, THAT´S WHY”.

No sé cómo, ni bajo qué circunstancias ustedes 4 se conocieron,
pero su indiferencia por todo lo que es bueno y decente ha tocado lo más profundo
sobre lo que la sociedad está construida.”

(Juez Vandelay en The Finale, Seinfeld)

AHÍ LAS TIENEN: estas son las 5 razones por las que Seinfeld es mi show de TV favorito. ¿Están de acuerdo? ¿Agregarían otras? Dejen sus comentarios y lo debatimos.


OFF TOPIC: Antes de irme –y para aprovechar el post– quiero hablar sobre “Seinfeld is Unfunny”. ¿Qué es esto? TVTropes.org lo define de forma excelente, y yo solo lo transfiero. Pero he tenido esta discusión con mucha gente que vio Seinfeld de grande, muchos años después, y me dijo: “Pero no sé qué le ven a esto, ya lo vi mil veces en otros lados. No pasa nada. Me río pero hasta ahí”.

“Seinfeld is Unfunny” es el fenómeno que ocurre en televisión, literatura y cine cuando algo ha sido copiado tantas veces que la versión original se vuelve una más del montón, deja de ser tenida en cuenta y hasta aburre. Los Fan Haters se apoyan en el hecho de que ya han visto ese tipo de show antes, cuando en realidad fue el primero de su tipo. Se puede hacer extensible a obras de Shakespeare, a Drácula (de Bram Stoker), a la literatura de Lovecraft, a las películas de Hitchcock (que muchos hoy encuentran “similares” a tantas otras, pero en realidad fueron revolucionarias),a Blade Runner y hasta a los Simpson, Disney y Tex Avery (de quien hable hace poquito en este otro post).

En resumen: no tiene por qué gustarte Seinfeld, no tenés por qué amarlo como yo. Pero si ves “Seinfeld” puedo asegurarte que mal no la vas a pasar. Y si contás con un poco de sentido común vas a poder entender por qué esta serie sigue manteniéndose, aún hoy, como una de las más importantes de todo el universo entero. Listo, lo dije. ¡Me fui!

DE YAPA: "Top 10 Seinfeld episodes" de Watchmojo.


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=>> Otras notas que tocan temas humorísticos en el BLOG: “Cartas de amor” (el humor de Moldavsky), LISTA TOP-FIVE: “Citas incorrectas del Cine y la Literatura”, “La oscura ascendencia de la novela” y “Liniers: lo maravilloso de lo simple”.

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lunes, 22 de septiembre de 2014

La singularización como forma de desautomatizar


Los que viven  en la costa se acostumbran tanto al murmullo de las olas 
que ni siquiera las oyen.
Por la misma razón, apenas oímos nosotros las palabras que proferimos.
Nos miramos mutuamente, pero ya ni siquiera nos vemos.
Nuestra percepción del mundo se ha  desvanecido,
lo que ha quedado es un mero reconocimiento”.

(Viktor Shklovski)

Shklovski fue un tremendo pensador ruso que configuró una de las teorías más convincentes sobre la “verdadera finalidad del arte”. 

Lo mencioné hace un tiempo en este post, y ahora me dieron ganas de explayarme un poquito más sobre uno de sus enfoques.

En “El arte como artificio” (1917), texto que juega el rol de manifiesto que reúne los principios fundamentales del formalismo ruso, Shklovski plantea una premisa que es ruptura absoluta en relación a todo lo que se venía pensando sobre el arte en esa época.

El arte, expone, debe ser un medio para volver desconocido lo conocido, para volver extrañas las cosas que nos son habituales. Esto permitiría generar contenido novedoso que de una sensación del objeto como visión y no como simple reconocimiento.

Si examinamos las leyes generales de la percepción, vemos que una vez que las acciones llegan a ser habituales se transforman en automáticas. Nuestros hábitos se refugian en un medio inconsciente. 

En cambio, cuando algo nos resulta chocante, insólito o raro, nos interpela, nos quita del lugar común, nos incomoda. Esto genera la liberación del automatismo al que el hombre está condenado.

En su texto (que es genial, por cierto) él presenta varias formas de liberar al lector del automatismo perceptivo (refiriéndonos exclusivamente a la literatura). Una de las más llamativas es la técnica de la singularización. En realidad, lo único que hizo Shklovski fue ponerle un nombre a un método empleado desde siempre por los escritores.

La singularización consiste en no llamar al objeto por su nombre sino en describirlo como si se lo viera por primera vez y en tratar cada acontecimiento como si ocurriera por primera vez. 

Por ejemplo, Shklovski reconoció esta técnica en muchos de los escritos de León Tolstoi.

Las obras de Tolstoi abundan en pasajes en los que el autor se “niega a reconocer” los objetos familiares y los describe como viéndolos por primera vez. Así, al describir una representación de ópera en Guerra y Paz, habla de los decorados como “trozos de carbón pintados”.

La misma técnica se emplea, en mayor escala, en el relato “Jolstomer: historia de un caballo”, donde el narrador es un caballo y los objetos son individualizados por la percepción otorgada por el animal, y no por la del hombre.

► “Jolstomer: historia de un caballo”, de León Tolstoi, en versión PDF: http://goo.gl/JXm2Hc

En este cuento de extensión media es interesante como el autor ruso concibe, por ejemplo, el derecho de la propiedad. 

El protagonista se presenta desde el ventajoso punto de un observador marginal, un animal sorprendido y asombrado por la inconsistencia y la hipocresía de los hombres.

Jolstomer también se hizo famoso por hacer un uso fascinante de la técnica conocida como “efecto de distanciamiento”, que creara Bertolt Brecht en relación a su Teatro Épico (y que también mencione en el blog).

La singularización es muy común especialmente en la prosa erótica, donde los órganos sexuales suelen nombrarse de formas que no le son habituales. El célebre episodio “The contest” de “Seinfeld” (mi gran serie de TV favorita) también se destaca por un peculiar uso de la singularización.


De todos los grandes episodios que tuvo la serie, “The contest” es seguramente el más icónico e ingenioso, especialmente por su incomparable matiz sexual. No solo fue arriesgado para la época, sino que hoy en día sigue siendo un episodio impresionante porque nunca se hace mención directo del “asunto” en sí. Dicho de otra forma, todo el episodio habla de la masturbación, pero las referencias a ella son siempre indirectas.

Este capítulo, considerado uno de los mejores, logró elevar al máximo el potencial de los cuatro protagonistas. Cada uno tenía un motivo que los tentara a dejar su puesto de “master of their domains”.

Por supuesto, la singularización es una de las técnicas principales y más usadas de la poesía (en especial la poesía simbolista). En “Tempestad con Silencio” (de Pablo Neruda), por ejemplo, las gotas de lluvias se convierten en “uvas desgranadas”.

“...La nube espesa desgranó sus uvas
cayó el agua de todo el cielo vago,
el viento dispersó su transparencia,
se llenaron los árboles de anillos,
de collares, de lágrimas errantes
...”

Asimismo, la frase que describe cómo los árboles se llenan de anillo, collares y lágrimas errantes nos obliga –como lectores– a ver a la lluvia bajo una nueva visión, y de esa forma lograr reconocerla. Shklovski nos recuerda que el propósito del arte debe ser el de crear una percepción particular del objeto (crear su visión y no su reconocimiento).

Por último, la técnica de la singularización es la base (y el único sentido) de todas las adivinanzas

Una adivinanza es una especie de acertijo con un enunciado que se formula en rima. Por ese motivo, cada adivinanza es una descripción, una definición del objeto, por medio de palabras que no le son habitualmente aplicadas.

Las adivinanzas no solo juegan un rol lúdico o educativo, sino que también se han empleado como artilugios en diversas obras de ficción y literarias (me vienen a la mente los acertijos que Bilbo Baggins le hace a Gollum, o la famosa adivinanza de la Esfinge en el mito de Edipo Rey). 

Son sugestivas para estudiar a nivel de recursos educativos, para analizar la comprensión de metáforas y el lenguaje no literal en niños. Pero ese será un tema para otra nota. ¡Hasta la próxima!

DE YAPA: El episodio “The Contest” de SEINFELD, de la mano de http://www.miraseinfeld.com, una maravilla imperdible => http://www.miraseinfeld.com/temporada-4-episodio-11.php

"Are you still master of your domain?"

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=>> Otras NOTAS LITERARIAS temáticamente relacionadas con este post: “La excepción y la regla” (de Bertolt Brecht), “99 formas de contar un mismo episodio”, “La verdadera finalidad del arte”, “Tentativa de agotar a Georges Perec

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