Mostrando entradas con la etiqueta tolstoi. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta tolstoi. Mostrar todas las entradas

¿Te gusta el contenido de mi blog? Ayudame a seguir manteniéndolo

Invitame un café en cafecito.app
Por el momento, sólo podés invitar cafecitos si sos de Argentina. Ahora sí, lee tranquilo.

lunes, 23 de enero de 2017

7 referencias literarias en “Seinfeld”


Oh… “Seinfeld”. Nunca vas a dejar de ser mi serie favorita (ya hablé de eso acá). Como toda buena serie de televisión, estuvo repleta de referencias culturales y populares. Si bien siempre se enfocó más en Superman, el deporte y el cine (de donde hay numerosos guiños), también tuvo algunas interesantes menciones a la literatura universal.


Hoy quería hablar de este aspecto de la serie: sus referencias literarias. Acá seleccioné las 7 más interesantes.

***

► “El mercader de Venecia” (William Shakespeare, 1598)

Episodio S04E13 (The Pick)

La historia es tan icónica como emblemática. Bassanio es un veneciano pobre (aunque pertenezca a la nobleza). Desesperado por impresionar a una chica, le pide dinero a su amigo y mercader Antonio quien, a su vez, le pide el préstamo a un usurero judío (Shylock). Este último acepta prestar el dinero con la condición de que, si el dinero no se devuelve en cierta fecha límite, Antonio tiene que dar una libra de su propia carne.

La referencia en Seinfeld es chiquita. En un momento del capítulo, Jerry dice:
«Are we not human?! If we pick, do we not bleed?!»


Es una parodia directa de Shylock, que en la obra shakesperiana exclama:
«¿Si nos pinchan, no sangramos? ¿Si nos hacen cosquillas, no reímos? ¿Si nos envenenan, no morimos?»

► “Desayuno en Tiffany's” (Truman Capote, 1958)

Episodio S06E05 (The Couch)

La novela relata la amistad entre la protagonista, Holiday ("Holly") Golightly, y un narrador anónimo que aspira a convertirse en escritor. Holly es una joven de 19 años que, poco a poco, se va introduciendo en la vida de la alta sociedad al salir con hombres mayores y forrados en plata.

Durante el episodio de Seinfeld, George Costanza se une a un Club de Lectura para impresionar a una chica. Tenían que leer esta novela pero es demasiado vago, así que termina buscando la versión cinematográfica.

Debido a una serie de eventos desafortunados, termina viendo sólo partes de la película sin saber que tiene poco que ver con su fuente original. Obviamente, se pisa cuando comenta el final de la película (que es completamente distinto al del libro). También se refiere al protagonista de la obra como George Peppard (quien, en realidad, era el actor que hacía del personaje principal).

► “Traición” (Harold Pinter, 1978)

Episodio S09E08 (The Betrayal)

La obra dramática del británico Harold Pinter fue la inspiración de uno de los capítulos más creativos de Seinfeld.

“La traición” se desarrolla cronológicamente a la inversa entre 1977 y 1968. El argumento se centra en la doble vida de la galerista Emma, casada con Robert y que durante años ha mantenido una relación sentimental con Jerry, su agente literario y el mejor amigo del marido.

El episodio de Seinfeld también tiene varias traiciones involucradas (que son de las más divertidas de la serie) y cuenta la historia, en reversa, de un viaje a India por una boda. Como nota de color, el nombre del novio es Pinter Ranawat, en honor al autor de la obra en la que se inspira el capítulo.


► “Trópico de Cáncer” (Henry Miller, 1934)

Episodio S03E05 (The Library)

Trópico de Cáncer (y su secuela Trópico de Capricornio) son dos novelas pícaras, obscenas y casi- autobiográficas que a Henrry Miller le censuraron en varios lugares y momentos. Las obras son conocidas por sus ávidas, crudas y detalladas descripciones sexuales.

Ambos libros son los pilares cómicos de un episodio entero en Seinfeld. Cuando un policía de bibliotecas (el célebre Mr. Bookman) busca a Jerry por un libro que hace 20 años que no devuelve, Jerry y George discuten sobre si devolvieron el libro durante la secundaria. Jerry recuerda que devolvió Trópico de Capricornio y le prestó Trópico de Cáncer a George.

Este es uno de los capítulos más graciosos de toda la serie, especialmente por el fantástico discurso de Bookman:


► “Guerra y Paz” (León Tolstoi, 1869)

Episodio S05E14 (The Marine Biologist)

Guerra y Paz es una de las obras cumbre de la literatura rusa y también de la literatura universal. La historia trabaja la invasión de Napoleón en Rusia a partir de la experiencia de numerosos personajes de todo tipo. Atraviesa cincuenta años de historia rusa, desde las guerras napoleónicas hasta mediados del siglo XIX.

En el episodio de Seinfeld, Elaine quiere impresionar a su jefe, quien tiene de visita a un malhumorado escritor ruso (Yuri Testikov). En un momento dado, Testikov explica que Tolstoi no precisaba inspiración porque “Dios hablaba a través de su pluma”. Elaine le contesta con esta gema (una mentira con la que Jerry la había hecho caer):

«Although one wonders if War and Peace would have been as highly acclaimed as it was, had it been published under its original title War, What Is It Good For?»

El resultado es hilarante. Por supuesto, Elaine no captó la falta de respeto y el hecho de que la obra de Tolstoi no está en contra de la guerra, sino que la ve como una forma positiva de construir una nación, a diferencia de la canción pop de los 60´s (War, What Is It Good For) que sí es anti-guerra.

► “A puerta cerrada” (Jean Paul Sartre, 1944)

Episodios: S09E23 (El final, parte 1) y S09E24 (El final, parte 2)

Ya hablé de esta fascinante obra de teatro existencialista creada por el filósofo Jean-Paul Sartre en 1944 (mi post anda por acá). Si bien esta referencia literaria no es explícita, hay quienes han interpretado que el episodio final es una llamada directa a esta producción tan famosa.

La obra de teatro sólo presenta cuatro personajes (si bien el Mayordomo, aparece muy poco tiempo) y un sólo escenario: el Infierno. Tres personas están atrapadas ahí, un lugar sin espejos ni reflejos, con la mirada del otro como única forma de verse a uno mismo.


El 30 de julio de 1998, Annalee Newitz escribió una crítica en la que consideraba al cierre de Seinfeld como una reinterpretación de la obra de Sartre (esta es la nota original). Allí escribe:

«(…) the final moments of Seinfeld felt more like a pop version of Jean-Paul Sartre's ultra-dark existentialist play No Exit than it did a tearful-but-loving kiss goodbye.»

Otras producciones literarias que exploran la filosofía detrás de la sitcom también encontraron estas conexiones con el existencialismo (hay ejemplos acá y acá).

► “Moby Dick” (Herman Melvile, 1851)

Episodio S02E01 (The Ex Girlfriend)

No hace falta resumir el argumento de Moby Dick. Si bien casi nadie lo leyó (y, francamente, puedo entenderlo) debe ser una de las tramas más conocidas de la historia literaria.

En el episodio en cuestión, George envía a Jerry a recuperar uno de sus libros de una chica con la que él acaba de romper. Jerry le pregunta para qué quiere un libro si ya lo leyó. Discuten sobre lo extraño que es que la gente tenga libros como trofeos. En una clásica frase georgiana, él replica: "They're my books!".

La respuesta de Jerry es genial:
 «You know the great thing? When you read Moby Dick the second time, Ahab and the whale become good friends!»

Por cierto, ¿vieron eso qué dicen que “en Internet hay de todo”? Este flaco tiene un blog dedicado exclusivamente a descubrir por qué Moby Dick es considerado un clásico.

***

Si encuentran alguna referencia literaria en Seinfeld que se me pasó, háganmelo saber para completar la nota. O no, se la pueden guardar para ustedes y (francamente) nada va a cambiar en este mundo. ¡Hasta la próxima!


………………………………………………………………………………………………….


………………………………………………………………………………………………….


 Podés seguir las nuevas notas y novedades (además de humor y críticas de cine) en mi fan-page: http://www.facebook.com/sivoriluciano. Si te gustó, ¡compartilo o dejá un comentario!

lunes, 22 de septiembre de 2014

La singularización como forma de desautomatizar


Los que viven  en la costa se acostumbran tanto al murmullo de las olas 
que ni siquiera las oyen.
Por la misma razón, apenas oímos nosotros las palabras que proferimos.
Nos miramos mutuamente, pero ya ni siquiera nos vemos.
Nuestra percepción del mundo se ha  desvanecido,
lo que ha quedado es un mero reconocimiento”.

(Viktor Shklovski)

Shklovski fue un tremendo pensador ruso que configuró una de las teorías más convincentes sobre la “verdadera finalidad del arte”. 

Lo mencioné hace un tiempo en este post, y ahora me dieron ganas de explayarme un poquito más sobre uno de sus enfoques.

En “El arte como artificio” (1917), texto que juega el rol de manifiesto que reúne los principios fundamentales del formalismo ruso, Shklovski plantea una premisa que es ruptura absoluta en relación a todo lo que se venía pensando sobre el arte en esa época.

El arte, expone, debe ser un medio para volver desconocido lo conocido, para volver extrañas las cosas que nos son habituales. Esto permitiría generar contenido novedoso que de una sensación del objeto como visión y no como simple reconocimiento.

Si examinamos las leyes generales de la percepción, vemos que una vez que las acciones llegan a ser habituales se transforman en automáticas. Nuestros hábitos se refugian en un medio inconsciente. 

En cambio, cuando algo nos resulta chocante, insólito o raro, nos interpela, nos quita del lugar común, nos incomoda. Esto genera la liberación del automatismo al que el hombre está condenado.

En su texto (que es genial, por cierto) él presenta varias formas de liberar al lector del automatismo perceptivo (refiriéndonos exclusivamente a la literatura). Una de las más llamativas es la técnica de la singularización. En realidad, lo único que hizo Shklovski fue ponerle un nombre a un método empleado desde siempre por los escritores.

La singularización consiste en no llamar al objeto por su nombre sino en describirlo como si se lo viera por primera vez y en tratar cada acontecimiento como si ocurriera por primera vez. 

Por ejemplo, Shklovski reconoció esta técnica en muchos de los escritos de León Tolstoi.

Las obras de Tolstoi abundan en pasajes en los que el autor se “niega a reconocer” los objetos familiares y los describe como viéndolos por primera vez. Así, al describir una representación de ópera en Guerra y Paz, habla de los decorados como “trozos de carbón pintados”.

La misma técnica se emplea, en mayor escala, en el relato “Jolstomer: historia de un caballo”, donde el narrador es un caballo y los objetos son individualizados por la percepción otorgada por el animal, y no por la del hombre.

► “Jolstomer: historia de un caballo”, de León Tolstoi, en versión PDF: http://goo.gl/JXm2Hc

En este cuento de extensión media es interesante como el autor ruso concibe, por ejemplo, el derecho de la propiedad. 

El protagonista se presenta desde el ventajoso punto de un observador marginal, un animal sorprendido y asombrado por la inconsistencia y la hipocresía de los hombres.

Jolstomer también se hizo famoso por hacer un uso fascinante de la técnica conocida como “efecto de distanciamiento”, que creara Bertolt Brecht en relación a su Teatro Épico (y que también mencione en el blog).

La singularización es muy común especialmente en la prosa erótica, donde los órganos sexuales suelen nombrarse de formas que no le son habituales. El célebre episodio “The contest” de “Seinfeld” (mi gran serie de TV favorita) también se destaca por un peculiar uso de la singularización.


De todos los grandes episodios que tuvo la serie, “The contest” es seguramente el más icónico e ingenioso, especialmente por su incomparable matiz sexual. No solo fue arriesgado para la época, sino que hoy en día sigue siendo un episodio impresionante porque nunca se hace mención directo del “asunto” en sí. Dicho de otra forma, todo el episodio habla de la masturbación, pero las referencias a ella son siempre indirectas.

Este capítulo, considerado uno de los mejores, logró elevar al máximo el potencial de los cuatro protagonistas. Cada uno tenía un motivo que los tentara a dejar su puesto de “master of their domains”.

Por supuesto, la singularización es una de las técnicas principales y más usadas de la poesía (en especial la poesía simbolista). En “Tempestad con Silencio” (de Pablo Neruda), por ejemplo, las gotas de lluvias se convierten en “uvas desgranadas”.

“...La nube espesa desgranó sus uvas
cayó el agua de todo el cielo vago,
el viento dispersó su transparencia,
se llenaron los árboles de anillos,
de collares, de lágrimas errantes
...”

Asimismo, la frase que describe cómo los árboles se llenan de anillo, collares y lágrimas errantes nos obliga –como lectores– a ver a la lluvia bajo una nueva visión, y de esa forma lograr reconocerla. Shklovski nos recuerda que el propósito del arte debe ser el de crear una percepción particular del objeto (crear su visión y no su reconocimiento).

Por último, la técnica de la singularización es la base (y el único sentido) de todas las adivinanzas

Una adivinanza es una especie de acertijo con un enunciado que se formula en rima. Por ese motivo, cada adivinanza es una descripción, una definición del objeto, por medio de palabras que no le son habitualmente aplicadas.

Las adivinanzas no solo juegan un rol lúdico o educativo, sino que también se han empleado como artilugios en diversas obras de ficción y literarias (me vienen a la mente los acertijos que Bilbo Baggins le hace a Gollum, o la famosa adivinanza de la Esfinge en el mito de Edipo Rey). 

Son sugestivas para estudiar a nivel de recursos educativos, para analizar la comprensión de metáforas y el lenguaje no literal en niños. Pero ese será un tema para otra nota. ¡Hasta la próxima!

DE YAPA: El episodio “The Contest” de SEINFELD, de la mano de http://www.miraseinfeld.com, una maravilla imperdible => http://www.miraseinfeld.com/temporada-4-episodio-11.php

"Are you still master of your domain?"

………………………………………………………………………………………………….

=>> Otras NOTAS LITERARIAS temáticamente relacionadas con este post: “La excepción y la regla” (de Bertolt Brecht), “99 formas de contar un mismo episodio”, “La verdadera finalidad del arte”, “Tentativa de agotar a Georges Perec

………………………………………………………………………………………………….


Podés seguir las nuevas notas y novedades (además de humor y críticas de cine) en mi fan-page: http://www.facebook.com/sivoriluciano. Si te gustó, ¡compartilo o dejá un comentario!

martes, 21 de mayo de 2013

La verdadera finalidad del arte


Hace poco hablaba del Deus Ex Machina y mencionaba a Matrix. Hoy lo recuerdo nuevamente pero desde otro punto de vista: el simbólico. Gran parte de la historia original (hablo de la primera entrega) tiene que ver con Morpheo enseñándole a Neo la verdad sobre el mundo.

Él, al tragarse la pastilla roja, abre los ojos por primera vez y entiende lo que realmente somos: alimento para las máquinas, un simple paquete, un producto, una pila. Neo se adentra en el agujero de conejo para conocer los verdaderos misterios de la humanidad.

Me pareció una idea acorde para el tema de este post. Cuando nuestras acciones llegan a ser habituales se transforman en automáticas. Nuestros hábitos se refugian en un medio tan inconsciente como automático. ¿Cuántos de nosotros recordamos lo que es estar enamorado?

 Yendo un poco más lejos, ¿cuantos podemos reconstruir lo que se siente dar un primer paso (literal), tocar una cuchara por primera vez o empezar a hablar?



Al examinar las leyes con las que percibimos, no es muy difícil darse cuenta que vemos al mundo en piloto automático, igual que lo hacía Neo al comienzo de la película. Las leyes de nuestro discurso cotidiano, con sus frases inacabadas y sus palabras pronunciadas a medias, se explican por este proceso de desautomatización.

Me refiero a un proceso cuya expresión ideal es el álgebra, donde cada objeto ha sido reemplazado por un mero símbolo. Dicho objeto pasa justo al lado nuestro, pero como dentro de un paquete; sabemos que existe a través del lugar que ocupa, pero no vemos más que su superficie.

Cuando la vida compleja de tanta gente se desenvuelve inconscientemente, es como si esa vida no hubiese existido. La automatización devora los objetos, los hábitos, las acciones de cada día. Para dar sensación de vida, para sentir los objetos, para percibir que “la piedra es piedra”, y lo que se siente al sostener una cuchara por primera vez, existe eso que se llama arte.


En este punto creo que es importante aclarar: esta gran filosofía no se me ocurrió a mí, sino al padre del formalismo ruso: don Viktor Shklovsky. En su libro, “El arte como artificio”, sienta las bases de esta teoría que ahora les resumo.

Para Shklovsky, la verdadera finalidad del arte es dar una sensación del objeto como visión y no como reconocimiento, una idea que me fascinó cuando la leí. El arte, en todas sus formas, es un medio de experimentar el devenir de ese objeto. El trabajo que realiza el escritor se propone “brindar una obra que presente la realidad de manera novedosa, a partir de relaciones que no son las habituales”.

A través de este pequeño proceso de “extrañamiento” (darle un giro a lo que conocemos como realidad) procura que el lector desautomatice su percepción de la realidad. Así, la lengua utilizada en los textos literarios sería una lengua intensificada, que se desvía de los usos cotidianos y referenciales, y que estaría elaborada intencionalmente para lograr cierto efecto.



Por eso creo yo que la gente que se relaciona de alguna manera con el arte (escribe, dibuja, sabe mucho de música o cine, baila o actúa, etc.) tiene un poder de observación mayor. Detecta cosas que el común de la gente no, ergo: es muchísimo más interesante.


Uno de los medios para liberar al objeto del automatismo perceptivo, según el autor, es el aplicado por Tolstoi en muchas de sus obras: la singularización. Este consiste en no llamar al objeto por su nombre sino en describirlo como si lo viera por primera vez y en tratar cada acontecimiento como si ocurriera por primera vez.

Por ejemplo, podríamos singularizar la noción de látigo como: “(…) desnudar a la gente que ha violado la ley, hacerlos caer y azotar las nalgas desnudas”.

León Tolstói (el famoso autor ruso de obras como “Guerra y Paz” y “Anna Karenina”) utiliza constantemente este método de la singularización también en “Jolstomer” donde el punto de vista es el de un caballo y los objetos son individualizados por la percepción otorgada por el animal, no por la nuestra.

Estoy seguro a  Shklovsky la filosofía detrás de Matrix (más allá de ser un producto puramente comercial) le habría parecido fantástica. Él, como Neo, no habría dudado ni un segundo en ingerir la pastilla roja y dejar –de una vez por todas– el mundo de los sueños.

Si esta nota les gustó, la próxima… ¡les va a encantar! =)

¡No se olviden de dejar un comentario antes de irse!
Quizás te pueda llegar a interesar...