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martes, 8 de octubre de 2019

La clínica de cuentos de Guillermo Martínez


El pasado sábado 28 de septiembre, en el Museo de Artes Contemporáneo y Bellas Artes de mi ciudad Bahía Blanca, participé de una Clínica de Cuentos coordinada por el escritor Guillermo Martínez. En esta nota quiero dejar algunas impresiones mías del “taller express” y las enseñanzas que dejó el autor.



viernes, 22 de marzo de 2019

Técnicas narrativas (VII): las ventajas de un final “bookend”


Gone Girl (2014) comienza y termina con la misma escena. Amy está acostada sobre el lecho de Nick y levanta la cabeza para mirar a la cámara. Pero una misma mirada tiene evocaciones muy diferentes porque sabemos todo lo que pasó en la película.

Es un ejemplo perfecto de un “bookend ending”, técnica narrativa en la cual se utiliza una misma escena tanto para el principio como para el final de la historia. Funciona para mostrar cómo han cambiado las cosas a lo largo del desarrollo… o cómo no han cambiado en lo absoluto.

Hoy, en el capítulo 7 de “Técnicas narrativas”: las ventajas de un final tipo “bookend”.


jueves, 16 de enero de 2014

Técnicas narrativas (IV): David y Goliat



David metió la mano en su saco, sacó de él una piedra, la lanzó con la honda, e hirió al Filisteo en la frente. La piedra se hundió en su frente y Goliat cayó a tierra sobre su rostro.”

— La Biblia (1 Samuel 17:49)

Cualquier combate o competición donde el héroe sea un underdog (un subestimado, desfavorecido o menospreciado) hace referencia a un tropo universal tan antiguo como el Antiguo Testamento.

Samuel 17 es, sin duda, una de las historias de la Biblia más apreciadas… y su temática de “la fe superando al miedo” ha sido fuente de influencia por siglos.

Goliat, de acuerdo con la narración bíblica fue un soldado gigante de la ciudad de Gat y paladín del ejército filisteo, que durante cuarenta días (número místico y especialmente bíblico) asedió a los ejércitos de Israel.

La Palabra de Dios afirma que fue derrotado y herido, gracias a la Intervención Divina, por David con una honda y una piedra (1ª de Samuel 17:4-23; 21:9) y murió, poco tiempo después, decapitado por su propia espada.




Hay muchísimas interpretaciones de la historia, pero la generalmente aceptada nos habla de que el poder y la fuerza no son necesarios para alcanzar la victoria. Es nuestro corazón, inteligencia y determinación –y la fe en Dios, agregaría un cristiano– lo que nos permite cruzar las metas que la vida nos impone.

El héroe, en este caso, es generalmente débil, pero muy hábil. En contraposición, el enemigo suele ser poco habilidoso pero monstruosamente fuerte. Aunque el mito original de David y Goliat se refiere a colosos gigantes contra pequeños hombrecillos, no necesariamente debe ser así. 

==> Básicamente, estamos hablando de la trama de todas las películas de “Rocky”, o Luke Skywalker luchando contra el inmenso Darth Vader (en esencia, un cyborg de casi 2 metros de altura). Lo mismo podemos decir de Atom, el buen robot de la cinta “Real Steel” (2011), contra “Zeus”, el campeón nunca antes vencido. ¿Y qué me dicen de Bilbo Bolson frente al dragón Smaug, en ese atemporal clásico de J.R.R Tolkien?


La Biblia puede tener orígenes puramente orientales, pero ha servido de canon para la mitología occidental y muchos aspectos de la filosofía. La ficción, en particular, se vio envuelta por muchas de las temáticas bíblicas desde la época de la inundación.

Star Wars presenta otros ejemplos interesantes respecto a esta técnica de narración. Pensemos en Yoda contra el imponente Conde Dooku (un hombre 3 veces su tamaño) o en la Death Star, que es un gran gigante en el espacio. En este último caso, tenemos a un puñado de rebeldes contra una poderosa estación espacial inmensa. Esta idea se encuentra absolutamente reconstruida en niveles horripilantes en el anime “Attack on Titan”. Allí, la humanidad es ínfima respecto a los Titanes que destrozan todas las ciudades a su paso.



Curiosamente, en “Captain Phillips” (2013) la idea de “David y Goliat” sucede dos veces, ya que a mitad de película se invierte. Primero tenemos a un carguero grande pero inútil (que solo puede defenderse con mangueras a presión) frente a un grupo armado de piratas, y luego de la captura de Tom Hanks, el grupo de piratas (en una pequeña balsa) es asediado por toda la marina de los EE.UU.


El folkclore popular para niños también brinda ejemplos de esta temática bíblica. Pensemos en Caperucita vs el Lobo Feroz, Hansel y Gretel (contra la malvada bruja) y los 3 cerditos (de nuevo, contra el gran Lobo Feroz). 

En las comedias, por otro lado, esta idea suele utilizarse para generar risa. Por ejemplo, en las cintas de artes marciales (estilo Jackie Chan), o las películas de Jason Statham, el héroe es ágil y habilidoso y (utilizando todo tipo de artilugios) se enfrenta a una tonelada de enemigos que lo atacan en manada.

Lo interesante de esta técnica es que puede utilizarse abiertamente –como en algunos casos que menciono– o esconderse bajo alegorías y metáforas. Es lo que suele pasar con historias donde un pobre diablo se enfrenta a toda una conspiración gubernamental, o un hombre injustamente acusado debe  defenderse de todo un jurado. 

La vida real también nos brinda escenas tipo “David y Goliat”. Creo que un caso excepcional es la guerra de Vietnam. Sin importar cuantas muertes causaran los americanos, los vietnamitas simplemente no se iba a rendir.


 ¿Qué pensás de esta técnica narrativa? ¿Qué otros ejemplos podés mencionar? ¡DEJA TUS COMENTARIOS!

Capítulos anteriores:

Técnicas narrativas (I): “El Macguffin en el cine y la literatura
Técnicas narrativas (II): “El efecto Rashomon
Técnicas narrativas (III): “In Medias Res, en el medio del quilombo

viernes, 15 de noviembre de 2013

“Saw: el juego del miedo”. La complejidad narrativa en el cine de terror.

“Saw” nació en el 2004 como una película independiente de James Wan y Leign Whannell. Filmada con un presupuesto bajísimo, nadie habría esperado que se convierta en una franquicia mundialmente aclamada. Asimismo, nadie podría haber esperado que revolucionara la forma de hacer cine de terror.

Se cuenta que Wan y Whannell se jugaron todas sus cartas en un corto de 8 minutos (recreando una de las escenas de la película) y lo enviaron junto con un guión a Los Ángeles.

Viajaron con una mano adelante y una atrás… y el resto es historia.

La trama gira en torno a John Kramer, un paciente terminal que decidió “dejar una enseñanza” a sus víctimas a través de una serie de juegos macabros (o pruebas) para comprobar la voluntad de vivir. El público general quizás crea que el apelo llega por el lado de la “tortura porno”, las siniestras trampas y el sadismo. 

Pero el verdadero fan conoce la verdad: es una de las tramas más enredadas y complejas que alguna vez se conoció en el cine. No me voy a cansar de decirlo: “Saw” es una maravilla narrativa, y su intrincado concepto transformó la forma de narrar terror.

***

OJO OJO OJO => Se revelan detalles de la trama… Así que ya saben (estamos en Internet, y hay que decirlo) #SPOILERS AHEAD!


«Let the game begin. »

El fenómeno “SAW”

¿Por dónde comenzar? Todas las técnicas narrativas están allí: los flashbacks, el efecto Rashomon (que completa intersticios a medida que las películas progresan).  ¡El mismo protagonista muere en la tercer película! ¿Qué clase de saga se anima a hacer esto? Este movimiento arriesgado (que dio lugar a la “Saga Hoffman” (películas IV a VI) es otra de las técnicas innovadoras que aplicó “Saw” para romper con la forma tradicional de filmar el terror, un quiebre de la narrativa convencional.

Esto implica que el espectador ya no puede ser un mero consumidor, tiene que estar atento, analizar cada escena. Las formas de mostrar el terror en el cine ya estaban desgastadas, en desuso: Halloween, Martes 13, Pesadilla en la Calle Elm. Las películas the Scream tienen algún tipo de continuidad, pero ciertamente no son complejas. Si hablamos de películas de terror slasher, la fórmula se mantuvo constante durante los últimos 50 años: mantener a un mismo villano, pero rotar el cast con nuevos (y más lindos) protagonistas para que el villano los destripe.

Creo que para terminar de comprender el fenómeno cultural de las películas de Saw hay que considerar otro fenómeno paralelo del mismo año. En el 2004, una humilde serie de TV nacía. Aunque LOST es un caso aparte, y creo que descarriló complemente en sus últimas dos temporadas, Hollywood comprendió la lección de JJ Abrams. El público es inteligente, necesita algo más enmarañado. Tienen la capacidad de que engancharse con un misterio que se vaya desenvolviendo de a poco, a lo largo de los años. 

«Live or die, make your choice. »

Cuando la espera lo es todo

Es imposible no atar Saw a sus influencias con el fenómeno LOST: los flashbacks y los cabos sueltos eran lo que el nuevo público pedía. Necesitaban complejidad, oscuridad y una narrativa fascinante. Y la tuvieron. En Saw III hay un personaje que lee una carta y rompe en llanto. ¿Quieren saber quien escribió la carta? Hay que esperar hasta el año siguiente. Exactamente qué dice la carta nos llega en la sexta entrega (Saw VI) y es un giro de tuerca impecable, y coherente.


Pero la complejidad narrativa no para ahí: Saw V sigue exactamente 30 segundos después del final de Saw II. Saw IV, de hecho, sucede, SIMULTÁNEAMENTE a los eventos de Saw III… pero solo nos enteramos en los últimos minutos de la cinta. Por otro lado, vemos trampas de Saw I preparándose (en flashbacks) durante Saw III y V. Trampas de la segunda parte preparándose en Saw III y V también. Progresivamente, las películas fueron agregando nueva información sobre eventos previos, rellenando los espacios en blanco, ampliando el panorama.

¡Lo más sorprendente es que Jigsaw (John Kramer) muera a mitad de la saga y, sin embargo, continúe siendo el protagonista de todos los eventos que suceden después!

Pero la complejidad narrativa es solamente una parte. El villano John Kramer tiene un desarrollo psicológico sorprendente profundo. Es un personaje absolutamente maravilloso. Admitámoslo: el clásico “malo” de las películas de terror no tiene demasiadas motivaciones (“lógicas”, por lo menos). Primero que nada, Jigsaw es un humano particularmente débil, un paciente de cáncer en sus últimos días de vida. Ya en la segunda película necesita oxígeno externo para poder mantener una conversación. En la tercera está completamente incapacitado.

… Y sin embargo, tiene todo fríamente calculado, al punto que termina ganando la mano en cada ocasión. Su plan es meticuloso, así como su filosofía. Incluso hay que darle crédito por haber descubierto las “fallas” en sus propios aprendices (Amanda y Hoffman) y diseñar juegos especialmente para ellos. Sus reglas son claras: Matthews podría haberse salvado, al igual que el agente Strahm. Pero la curiosidad (y la falta de fe) del hombre es siempre más grande.

«How much blood will you shed to stay alive? »

Una vez más, para verlo mejor

El climax de cada película incluye flashbacks de escenas anteriores que le brindan un significado completamente distinto a todo el argumento. El caso de Saw IV es impecable: la primera y última escena son las mismas, pero la última se encuentra cronológicamente en el lugar correcto. Un giro sutil, hábilmente planeado desde un principio.

Todos los misterios quedan resueltos para el final de la saga. Incluso la VII (que no me pareció necesaria, de hecho) nos cierra una de las preguntas más importantes de la historia: ¿cómo pudo un enfermo de cáncer diseñar trampas que requieren profundos conocimientos médicos, fuerza, y habilidades ingenieriles? 

==> La revelación –igual que el final de cada película– sorprende y maravilla. Dr. Gordon, un personaje de la primera parte, era otro cómplice de Jigsaw y quien, últimamente, va a continuar con su legado.

Chejov habría estado orgulloso

Las pistolas de Chejov abundan en la saga, y es otra de las técnicas argumentales mejor usadas. Pensemos en la caja que John le deja a su esposa (en la V) y cuyo contenido se revela en la VI, o la carta que recibe Amanda en la tercera entrega. Los finales son también increíbles debido a que se van construyendo a lo largo del desarrollo de la historia (esta técnica se conoce como “Plant and Pay-off”). Pensemos en la primera, donde un John Kramer –supuestamente muerto– se levanta mostrando quién realmente manda, o la segunda… con la idea de que “seguir las reglas del juego” es la forma de salir ganando. Entre paréntesis: Saw II tiene uno de los twist-endings mejor pensados de la saga.

Hay otros muchos ejemplos. Un detalle de Saw V es interesante: John está hablando con Hoffman y le menciona que el acero templado hace un corte más “limpio”. Esta información, aparentemente irrelevante, se convierte en una pieza fundamental en la sexta entrega.


Palabras finales

“Saw” se convirtió en una influencia fenomenal dentro de su género. Nos mostró una historia profunda, oscura, casi filosófica, plagada de técnicas innovadoras y frescas. Su estructura hoy es comúnmente utilizada (plagiada) en series de TV y películas rip-off. Una línea “A” tiene un aire a policial negro, con la trama manteniendo niveles de suspenso hábilmente dosificados -- imposible no admitir la clara influencia del cine de David Fincher (“Seven”). La línea “B” de la historia, que sucede de forma paralela, es más terror gore.

Las películas saltan de la línea “A” a la “B” constantemente. Algunas le dedican más tiempo a la línea “B” (Saw II y Saw III, por ejemplo), y otras más a la línea “A” (Saw V, especialmente). Esto deriva directamente en el contenido violento / sangriento de la entrega. Ambas tramas se concatenan en el final, con resultados siempre sorprendentes.


El tiempo dirá si realmente SAW es un umbral dentro de la narrativa de terror, o solamente una tendencia del momento. Por mi lado, creo que los próximos años tendrán aún más de un terror / suspenso inteligente, con raíces más terrenales o psicológicas y misterios más intrincados por resolver. #GAMEOVER.

jueves, 7 de noviembre de 2013

Técnicas narrativas (III): "In medias res", en el medio del quilombo...

“El club de la pelea” (esa obra maravillosa de David Fincher) comienza con Tyler Durden (Brad Pitt) sosteniendo un arma en la boca del narrador. Rápidamente, la cinta nos lleva al principio de la historia para relatarnos cómo se llegó hasta ahí

Algo similar sucede en la segunda entrega de “The Matrix”, con Trinity cayendo de un edificio y con un agente persiguiéndola. En “Swordfish”, esta técnica es utilizada, muy probablemente, para mostrar la mejor escena de John Travolta dos veces: en su escena introductoria y, una vez más, llegando al final.

La técnica narrativa conocida como “In Medias Res” sucede cuando una historia abre en un punto intermedio de la trama o muy cerca del final, y el resto de los acontecimientos se desenvuelven para contarnos como llegó el protagonista hasta esa instancia climática


Algunas versiones del “In Medias Res” incluyen también a los “Flashbacks”, o tramas del tipo “Esta es mi historia…” y “¿Cómo llegamos acá?”. Hoy vamos a hablar un poquito de eso, en la tercera parte de esta sección del blog.

 


In Medias Res” significa, literalmente, “en el medio de las cosas”, y su origen se le adjudica al famoso poeta Horacio. Se refiere a la técnica narrativa donde el comienzo de la historia sucede en un punto tardío de la trama. Aristóteles la identificó en su célebre “Poética” y es más antigua que el feudalismo, porque fue utilizada –por ejemplo– tanto en “La Ilíada” como en “La Odisea” (del inmortal Homero). 

En “La Odisea”, los primeros cantos presentan a  Penélope resistiendo la dura situación con sus pretendientes. Ulises, al llegar a la corte,  comienza a relatar a sus anfitriones los últimos diez años de penuria que ha vivido intentando volver a Ítaca desde la guerra de Troya.

El recurso es MUY utilizado en la televisión, y se ha visto tanto en series de ciencia ficción (Firefly, Fringe)  como en series dramáticas y fantásticas (la infame Lost, Supernatural). La técnica es una forma práctica de comenzar una secuencia de acción que enganche al espectador (o al lector) para atraparlo en la red de la historia, y luego volver unos días u horas atrás para describir los sucesos previos.

Es bastante común en los videojuegos, permitiéndole al jugador empezar a jugar (saltar, disparar, etc) sin la necesidad de sentarse a mirar largos diálogos introductorios o videos expositores.

Forrest Gump” es, ciertamente, un caso interesante. Aunque la ganadora del Oscar no arranca en el medio de la acción per se, sí está en la mitad de la historia (cronológicamente hablando). Tom Hanks procede a contar su vida (a través de flashbacks) y nos va a acercando cada vez más al presente.

Los sospechosos de siempre” –seguramente uno de los twist-endings más impresionantes del mundo del cine– comienza con Keaton en la cubierta de un barco a punto de estallar. La escena siguiente es la de Verbal (Kevin Spacey) siendo llevado por la policía para relatar cómo se llegó a aquel momento. 

A Quentin Tarantino también le gusta jugar con la anacronía de las tramas. “Reservoir Dogs” comienza justo después de un atraco fallido, “Pulp Fiction”  inicia por el final (y es un desorden anacrónico total) y lo mismo sucede con Kill Bill.


Los casos en el cine abundan, convirtiendo al “In Medias Res” en uno de los recursos argumentales más populares. Podemos mencionar la fantástica Hoodwinked (que también entra en la categoría de Efecto Rashomon), Memento (un caso particular donde el “In Medias Res” ocurre cada 3 minutos), “Inception” y las demás películas del cineasta Christopher Nolan.

¿Y qué me dicen de la literatura? 

Isaac Asimov solía instruir a “comenzar cada historia lo más tarde posible”. “Un verano para recordar” comienza con Nicolás, el protagonista, recordando a un misterioso viejo cansado y lanzando una moneda a una fuente. Los capítulos siguientes nos recuentan como se llegó hasta ese punto.

El recurso es muy común para contar biografías así como en las historia de Stephen King, que aprovecha capítulos intermedio para llevarnos a la infancia de sus protagonistas. Todavía hay un punto mucho más interesante respecto a este tema. Cada vez que nos encontramos conocemos a alguien, estamos entrando a su vida mucho después de que su historia (su nacimiento) comenzó. Entramos “In Medias Res” a la vida de los otros. Nuestra madre nos dio nacimiento, inclusive, dos o tres décadas dentro de su propia historia de vida. 

Por otro lado: ¿alguno recuerda, sinceramente, los primeros años de su vida? Lo más probable es que solamente podemos rememorar a partir de los 4 o 5 años, y con suerte… podría llegar a decirse que nuestras memorias también comienzan “In Medias Res”. ¡MIND = FUCKED!

Si te gustó el post: coméntalo, compartilo, robalo, alábalo, glorificalo… si no, NO. ¡Guarda! También hay capítulos anteriores:



¡Saludos y hasta el próximo post!

martes, 1 de octubre de 2013

Técnicas narrativas (II): “El efecto Rashomon”


Cuando la subjetividad y la percepción personal se imponen a la hora de relatar un acontecimiento, nos encontramos frente a un clásico Efecto Rashomon. Implica describir un mismo evento con distintas perspectivas o (incluso) a través de diferentes niveles de interpretación. Lo hemos visto en la trepidante “Vantage Point” (2008) y también en la cinta de Jet Li “Hero” (2005), pero el verdadero autor de la técnica es el fantástico Akira Kurosawa, quien en 1950 acudiera por primera vez al término en su película “Rashomon”. 

... El mes anterior les comentaba sobre “el Macguffin” como recurso argumental, y ahora es el turno de otra fascinante técnica narrativa. Como siempre, me voy a centrar principalmente en el cine y la literatura.

Lo interesante del Efecto Rashomon es que no hay versiones falsas, sino que están influidas por la percepción individual, los niveles de conciencia y la variabilidad. La última (y magnífica) temporada de Arrested Development utilizó el concepto para vestir la idea general de la temporada. La misma muestra distintas versiones de un mismo evento, el Cinco de Cuatro.


Aunque el término se le adjudica a Kurosawa, el director asiático basó su célebre película en dos cuentos de Ryūnosuke Akutagawa: “Rashomon” y “En el bosque”. Este último –que leí en alguna de las compilaciones de “los mejores relatos policiales”, según Borges y Bioy Casares– es excelente. Narra, obviamente desde varios puntos de vista –un leñador, un sacerdote, un policía, una anciana…–, el misterioso asesinato de un hombre a manos de un conocido bandido. 

El relato presenta un manejo magistral de suspenso, donde cada testimonio va conteniendo al otro igual que un intrincando e intertextual juego de cajas chinas.

El investigador, en este cuento, es una presencia casi fantasmal, reducida. Cada testigo aporta una visión diferente del relato, a veces cuestionando al anterior. El lector, que tiene que prestar atención a los detalles, se termina enfrentando a un conjunto de discrepantes voces sin un Sherlock Holmes (o cualquier tipo de investigador) que pueda guiar el razonamiento. Ese detalle hace de este relato policial algo más.


 Les comparto “En el bosque” de Akutagawa, descarga  en versión PDF: http://bit.ly/15GaR2H


El Efecto Rashomon asedia al mismo evento desde distintos ángulos, lo indaga, le sigue la pista a través de miradas diferentes. La realidad puede verse afectada siempre en función del contexto, antecedentes y condicionantes de cada sujeto. La brillante serie británica de comedia “Coupling” hace un uso especial de este recurso argumental, e igualmente en EE.UU “How I Met Your Mothertiene episodios con este estilo

En este último caso, básicamente se devienen del narrador poco confiable que resulta ser siempre Ted Mosby. “Coupling”, en particular, tiene un par de episodios por temporada que usan variantes de esta técnica.

Mención especial merece “Hoodwinked” (2005), la parodia cinematográfica más interesante del conocido cuento de hadas de “Caperucita Roja”. Aquí, vemos un mismo evento (tomado cómicamente como un crimen policial “a lo C.S.I”) alterado por la percepción de Caperucita, el Lobo, el Leñador y la Abuela. Esta cinta es muy original y tiene un sólido guión que va más allá de lo que solemos ver en materia de animación. ¡Altamente recomendable!


En la literatura existen otros interesantes usos del Rashomon. Tenemos “Rosaura a las diez” (de Marco Denevi) y “Carrie” (Stephen King)… pero seguramente el más llamativo es el Nuevo Testamento cristiano. Pensemos, por ejemplo, en cada Evangelio que es relatado “según” la visión de un autor diferente. Hay bastantes contradicciones, más notablemente, conflictos a la hora de relatar momentos cruciales como la Resurrección.

En otros momentos de la Biblia se cuenta un mismo acontecimiento desde aspectos completamente opuestos.

 ¿Qué pensás de esta técnica narrativa? ¿Qué otros ejemplos podés mencionar? ¡DEJA TUS COMENTARIOS!

Capítulos anteriores:


domingo, 25 de agosto de 2013

Técnicas narrativas (I): el Macguffin en el Cine y la Literatura

No, no es un nuevo combo de Mc Donald’s si no uno de los más usados (y más conocidos) recursos argumentales del cine y la literatura. El Macguffin se define como un objeto que dirige la historia hacia adelante y es de vital importancia tanto para el héroe como para el villano, incluso si las especificidades del mismo se mantienen en las sombras.

Un mapa del tesoro –como podría ser el del clásico de Robert Louis Stevenson o el de las películas de Jon Turtletaub protagonizadas por Nicholas Cage – representa uno de los primeros Macguffins en la literatura y cine. Los protagonistas van en busca de algo, un mítico tesoro, pero lo importante es el viaje y no el destino. El elemento que distingue al Macguffin de otros tipos de excusas argumentales es que es intercambiable. Desde el punto de vista de la audiencia, el Macguffin no es lo esencial de la historia narrada, podría ser cualquier otra cosa. Son elementos motivacionales, brindan un propósito a la trama y un objetivo concreto.

Miles de thrillers, aventuras y relatos de misterio incluyen este tipo de elementos, particularmente los trabajos de Alfred Hitchcock (quien acuñó el término por primera vez y le dio un primer marco teórico formal). Pensemos, por ejemplo, en los diamantes robados de “Reservoir Dogs” (Quentin Tarantino). Se los menciona, y son el motivo que genera todo el conflicto de la historia, pero nunca se los muestra ni se descubre su destino final. 

... Algo similar sucede en “Pulp Fiction” con el maletín de Marcellus Wallace (brilla de forma resplandeciente, y es cargado durante toda la cinta… aunque llegamos a conocer su interior).

Las películas de Indiana Jones se nutren constantemente de estas técnicas narrativas: el Arca de la Alianza, el Santo Grial, la Calavera de Cristal. En Stephen King, la Torre Oscura es un Macguffin en sí mismo, dentro de la famosa saga fantástica. En las historias de gánsters y mafiosos (como en mi futura segunda novela) solemos contar con diamantes o collares robados que cumplen esta importante función dentro de la historia.


Ocasionalmente, los Macguffins pueden ser también personajes dentro de la historia. El robot R2-D2 representa uno de ellos en la célebre saga de George Lucas, debido a que muchos protagonistas se pasan gran parte de la primera película buscándolo. Similarmente, la búsqueda del soldado Ryan propulsa mucha de la acción en esta cinta bélica, convirtiendo al personaje en una suerte de elemento impulsor.


=> Un error muy común es considerar al Anillo (en la saga épica de Tolkien) como un Macguffin, cuando esto no es cierto. Su capacidad para corromper hasta al más fuerte genera constantemente giros argumentales, y lo convierte en un personaje independiente (y con todo derecho). Boromir muere debido a él, y no habría sido posible destruirlo sin la intervención de Gollum. Lo que SÍ se comporta como Macguffin es la travesía para destruir ese “Anillo Único”, pero no el objeto en esencia. <=

En las comedias, el malentendido o la confusión son elementos “Macguffin” que generan situaciones hilarantes, generalmente desopilantes. Los Simpson, por otro lado, siempre comienzan sus capítulos con ideas o elementos que nada tienen que ver la temática central, pero que sirven para dispararla.


En la literatura, un caso típico (y siempre citado) es “Casa Tomada” (de Cortázar). Los hermanos protagonistas viven plácidamente encerrados entre las paredes de su inmenso hogar. Su tranquilidad se ve perturbada por extraños ruidos –apenas perceptibles– que los obligan a clausurar un sector tras otro de la mansión. Finalmente, esta entidad extraña los termina dejando en la calle, sin embargo nunca entendemos bien qué es lo que los dejo en plena calle. Lo importante pasa por otro lado.

Este es un tema fundamental: los Macguffin proveen una forma interesante de mantener la expectativa del lector / espectador, pero los escritores tienen que tener cuidado. Si le dedicamos demasiado tiempo, terminan por convertirse en el centro de la trama (en lugar del principal objeto motivador). Jon Turtletaub (director de “National Treasure”, “Mi encuentro conmigo” y otros grandes títulos) lo explica perfectamente: cuando uno encuentra el “tesoro” (o cualquiera sea el Macguffin empleado), algo más debe haber cobrado importancia. Ya sean relaciones, lazos de amistad, descubrimientos, reconocimientos, pérdidas, etc. El viaje siempre debe ser más importante que el “gran descubrimiento” y afectar de forma mucho más significativa a los protagonistas.
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