Cuando la subjetividad y la percepción personal se
imponen a la hora de relatar un acontecimiento, nos encontramos frente a un
clásico Efecto Rashomon. Implica
describir un mismo evento con distintas perspectivas o (incluso) a través de
diferentes niveles de interpretación. Lo hemos visto en la trepidante “Vantage Point” (2008) y también en la
cinta de Jet Li “Hero” (2005), pero
el verdadero autor de la técnica es el fantástico Akira Kurosawa, quien en 1950 acudiera por primera vez al término
en su película “Rashomon”.
... El mes
anterior les comentaba sobre “el Macguffin” como recurso argumental, y ahora es
el turno de otra fascinante técnica narrativa. Como siempre, me voy a centrar
principalmente en el cine y la literatura.
Lo interesante del Efecto Rashomon es que no hay
versiones falsas, sino que están influidas por la percepción individual,
los niveles de conciencia y la variabilidad. La última (y magnífica) temporada
de Arrested Development utilizó el
concepto para vestir la idea general de la temporada. La misma muestra
distintas versiones de un mismo evento, el Cinco de Cuatro.
Aunque el término se le adjudica a Kurosawa, el director asiático basó su
célebre película en dos cuentos de Ryūnosuke
Akutagawa: “Rashomon” y “En el bosque”. Este último –que leí en
alguna de las compilaciones de “los mejores relatos policiales”, según Borges y
Bioy Casares– es excelente. Narra, obviamente desde varios puntos de vista –un
leñador, un sacerdote, un policía, una anciana…–, el misterioso asesinato de un
hombre a manos de un conocido bandido.
El relato presenta un manejo magistral
de suspenso, donde cada testimonio va conteniendo al otro igual que un intrincando e intertextual juego de cajas
chinas.
El investigador, en este cuento, es una presencia casi fantasmal, reducida.
Cada testigo aporta una visión diferente del relato, a veces cuestionando al
anterior. El lector, que tiene que prestar atención a los detalles, se termina
enfrentando a un conjunto de discrepantes
voces sin un Sherlock Holmes (o cualquier tipo de investigador) que pueda
guiar el razonamiento. Ese detalle hace de este relato policial algo más.
El Efecto Rashomon asedia al mismo evento desde distintos ángulos, lo indaga, le sigue la pista a través de miradas diferentes. La realidad puede verse afectada siempre en función del contexto, antecedentes y condicionantes de cada sujeto. La brillante serie británica de comedia “Coupling” hace un uso especial de este recurso argumental, e igualmente en EE.UU “How I Met Your Mother” tiene episodios con este estilo.
En este último caso, básicamente se devienen del narrador poco
confiable que resulta ser siempre Ted
Mosby. “Coupling”, en particular,
tiene un par de episodios por temporada que usan variantes de esta técnica.
Mención especial merece “Hoodwinked” (2005), la parodia cinematográfica más interesante del
conocido cuento de hadas de “Caperucita
Roja”. Aquí, vemos un mismo evento (tomado cómicamente como un crimen
policial “a lo C.S.I”) alterado por la percepción de Caperucita, el Lobo, el
Leñador y la Abuela. Esta cinta es muy original y tiene un sólido guión que va
más allá de lo que solemos ver en materia de animación. ¡Altamente recomendable!
En la literatura existen otros interesantes usos
del Rashomon. Tenemos “Rosaura a las diez”
(de Marco Denevi) y “Carrie” (Stephen King)… pero seguramente el más llamativo es el Nuevo Testamento cristiano. Pensemos,
por ejemplo, en cada Evangelio que es relatado “según” la visión de un autor
diferente. Hay bastantes contradicciones, más notablemente, conflictos a la
hora de relatar momentos cruciales como la Resurrección.
En otros momentos de la Biblia se cuenta un mismo acontecimiento desde aspectos completamente opuestos.
En otros momentos de la Biblia se cuenta un mismo acontecimiento desde aspectos completamente opuestos.
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