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viernes, 18 de agosto de 2023

“Un pobre tipo” (cuento)


Escribí este relato durante un viaje con mi viejo a Buenos Aires, sentado en el asiento del copiloto. La idea era mostrar una misma situación desde una o más perspectivas, como un ejercicio literario para entrenar la creatividad. Esto fue lo que salió. “Un pobre tipo” es el cuento #63 publicado en el blog.

 


martes, 7 de noviembre de 2017

Análisis de “Rashomon” (1950, Akira Kurosawa)


Akira Kurosawa es uno de los realizadores más importantes de Japón y sus producciones han sido influencias fundamentales para todo el cine contemporáneo.

Dentro de su filmografía, Rashomon es un caso especial. 

Es uno de los primeros trabajos de un joven Kurosawa, antes de ser considerado un cineasta de primer nivel, y fue hecha con dos mangos por un estudio japonés chiquito. Incluso al estudio le interesaba tan poco la película que quitaron el nombre de los crédios.

Luego ganó el máximo galardón en el Festival de Cine de Venecia, abriendo las puertas del cine japonés al mundo, se llevó un premio de la Academia por mejor película extranjera y se convirtió en un éxito de taquilla arrollador. El resto, como dicen, es historia.

Un samurai sale a dar un paseo con su esposa, se encuentra con un bandido y muere. Esto es todo lo que sabemos a ciencia cierta de la situación. 

Cada testigo del crimen relata su versión de los hechos: el Bandido, la Esposa, el Samurai Muerto (a través de un médium), y un Leñador Testigo, quien participa dos veces: al inicio describiendo el contexto y al final, llevando a un sorprendente desenlace.

Lo interesante –y lo paradójico– es que cada versión es abismalmente contradictoria con la otra, y que cada narrador es la figura menos simpática de su propia historia. Todavía más curioso es el hecho de que cada uno se considera directamente responsable de la muerte del samurai, si bien por diferentes motivos.

Ésta es, en realidad, la historia dentro de la historia. Ya que todo es relatado durante una tormenta en las semidestruidas puertas del templo Rashomon donde un monje, un peregrino y un leñador (el testigo del crimen) discuten a nivel filosófico las acciones, en un intento de comprender la naturaleza humana.

¿Cuál de las narraciones es la más cercana a lo que pasó realmente? ¿Podemos conocer la verdad? Rashomon juega con la idea de la perspectiva y la dificultad de contar con hechos concretos. Como diría Nietzche: sólo hay meras interpretaciones de los hechos.


Para el final de la película, ni el Leñador Testigo ni nosotros mismos como audiencia estamos más cerca de descubrir exactamente qué sucedió, pero los eventos concluyentes proveen algún tipo de refuerzo al hecho de que los humanos, a pesar de robar, matar y mentir, somos capaz de hacer el bien.

***

Tres tipos de verdades

Las primeras preguntas de los filósofos fueron acerca de la verdad y su relación con el concepto de realidad. ¿Qué son verdaderamente las cosas? ¿Podemos conocer la verdad absoluta? ¿Existe? Es una cuestión íntimamente relacionada con lo ontológico, con la misma esencia del ser.

Todas las épocas se han ocupado de manera significativa de trabajar el tema de la verdad, y muchos directores de cine abordaron la temática también. Rashomon, aparte de ser muy entretenida, ofrece una invitación a quien se anime a tomarla: reflexionar sobre la interpretación existencial de la verdad.

La película se inicia con el monje en la puerta del templo exclamando:
No lo entiendo (…) no entiendo absolutamente nada (…) después de haberlo visto, no creo que pueda confiar en nadie más”.


Históricamente hay tres conceptos generales de verdad que se manejan tradicionalmente, y Rashomon trabaja cada uno de ellos.

1.- Lo verdadero como lo patente

Un primer nivel de “lo verdadero” es referirnos a la realidad innegable, en contraposición a lo imaginario o la mera ilusión. Lo que está patente, lo factual. Hay cosas que sabemos que sucedieron: el asalto, el sexo, la muerte. Kurosawa refleja este tipo de verdad en los primeros minutos de la película. Hay un hecho, si bien está oculto.

2.- Lo verdadero como lo fiable

Luego tenemos la verdad como algo en lo que puede confiarse, que tiene autenticidad. La autenticidad de las cosas y de las personas genera una verdad que inspira firmeza, seguridad. Kurosawa pone en evidencia que este tipo de verdad es la más difícil de conseguir. Los testimonios son contradictorios, todos se culpan a sí mismos. La pluralidad de relatos quiebra el principio de fidelidad. ¿Acaso nadie dice la verdad?

3.- Lo verdadero como lo real

Por último tenemos el concepto de lo verdadero como lo que cuaja con la realidad, nuevamente un tema subjetivo. Lo sucedido en el bosque es real, es verdadero, pero falta un ajuste adicional, la verdad exige incorporar un aspecto moral a la cuestión.

El argumento y sus bases literarias

Entonces hay algunas cosas que sí podemos afirmar:

1.- El Samurai es vencido y atado por el Bandido.
2.- Hay un encuentro sexual entre el Bandido y la Esposa.
3.- El Samurai termina muerto.

No voy a hacer un recuento detallado de las cuatro historias que presenta la película porque eso es algo que puede encontrarse fácilmente en su entrada correspondiente de Wikipedia. 

Todas son variaciones respecto a lo ocurrido, donde cada uno de los tres principales (Esposa, Samurai y Bandido) se adjudica el crimen.

Por ejemplo, para el Samurai, cuya historia conocemos a través de un médium, el sexo fue consesuado, la esposa lo abandonó y no hubo pelea con el Bandido. 

Lleno de pena y vergüenza, él se quitó su propia vida.

Un aspecto extraño de la película es que no está basada en el cuento de Ryūnosuke Akutagawa titulado Rashōmon (un deprimente y perturbador relato corto de 1915 de donde Akira Kurosawa tomó sólo la parte de “esperar afuera de un templo en ruinas mientras llueve torrencialmente”) sino de una historia posterior del mismo autor.

En el bosque, de 1922, es quizás uno de los relatos policiales más soberbios que alguna vez leí en mi vida (formó parte de varias antologías que tuve de chico). Provee el argumento principal y los personajes para la película. El relato de Akutagawa tiene sus diferencias, pero la idea es la misma. Si pueden, léanlo. No tiene desperdicio.

Por cierto, ambos cuentos están disponibles online en este link.

Varias miradas y la lluvia como símbolo

Para arrancar a pensar Rashomon hay que primero identificar las tres líneas temporales que abarca. Tenemos tres: el presente, el pasado reciente y el pasado lejano.

La película abre con una lluvia torrencial y cinco secuencias que van desde una toma lejana hasta un close-up, revelando a dos hombres refugiándose en la puerta del templo Rashomon de Kyoto. La lluvia, además de un gran símbolo de la historia, va a ser una herramienta útil para distinguir al presente del pasado.

Así, el presente corresponde a los momentos en los que vemos reunidos al sacerdote y al leñador, testigos de un juicio que se ha llevado a cabo, y al peregrino que se les acerca bajo la lluvia.

Luego tenemos un pasado reciente que son a las declaraciones que realizan los distintos personajes durante el juicio, distintas versiones sobre lo ocurrido en el bosque. El set es una pared blanca y los personajes están en primer plano.

Por último, el pasado lejano corresponde a los eventos que se desarrollaron en el bosque entre el Samurai, su Esposa y el Bandido.

Así como Kurosawa utiliza la lluvia para indicar un estado de incertidumbre y depresión, de desesperanza, sobre el final la lluvia termina abruptamente y da lugar a un sol hermoso. Muchos se han acercado al director queriendo conocer qué quiso decir con la película, y él se limitó a mencionar que buscó explorar las múltiples realidades antes que exponer una verdad particular.

Debido a la subjetividad de las historias, varios críticos han visto en Rashomon una alegoría de la derrota de Japón al final de la Segunda Guerra Mundial, y el sentimiento de desaliento y amargura que se sintió en la época de posguerra.

Las innovaciones técnicas en Rashomon

La forma en la que Kurosawa utilizó los flashbacks fue absolutamente revolucionaria para la época. Un recurso que hoy ya nos parece común y corriente, no lo era tanto para esa época. Los flashbacks no concuerdan para nada y, sin embargo, la narración se apoya en que son, al mismo tiempo, verdaderos y falsos.

Verdaderos en el sentido que representan la experiencia real, si bien subjetiva, de cada testigo, quienes son honestos en lo que creen haber visto. Falsos porque, según lo narrado, uno o todos están mintiendo.

Otra innovación clave la vemos en la fusión de géneros, una marca registrada del director. Acá la película se ubica en el siglo XI y, contrariamente a lo que uno pensaría, no retrata a un Japón feudal. Más bien es un drama policial completo con crimen (asesinato), sospechosos y testigos.


Años más tarde, en 1952 con Los Siete Samurais, Kurosawa presentaría una película bisagra en el cine que combinaba una historia de samurais con las premisas de los western, dando lugar a todo un género nuevo.

Más tarde, en Trono de Sangre, adaptaría al contexto japonés la historia dramática de Macbeth, de William Shakespeare.

La cuestión es que el interés de Akira Kurosawa nunca fue resolver el conflicto de Rashomon para los espectadores, sino aprovechar un recurso para exponer las dimensiones humanas, las emociones que surgen ante circunstancias límites y cómo actuamos al respecto.

De Kurasawa al mundo: la influencia de Rashomon

El efecto Rashomon es algo a lo que ya me referí en una nota previa. Citándome a mí mismo:

Cuando la subjetividad y la percepción personal se imponen a la hora de relatar un acontecimiento, nos encontramos frente a un clásico Efecto Rashomon

Luego del estreno de Rashomon, y hasta nuestros días, han sido muchas las películas, series de TV y novelas que hicieron uso de esta narrativa no lineal –a través de la utilización de múltiples perspectivas– para contar argumentos.

La idea es que un mismo evento es asediado por distintos ángulos, es visto (e interpretado) desde diferentes perspectivas. Demuestra que dos o más personas pueden llegar a experimentar un mismo hecho de formas tan distantes que llegan a ser contradictorias.

Por su estructura narrativa, Rashômon influenció muchísimo a otros cineastas que reconocieron el potencial de este tipo de historias. 

Desde Kubrick y Hitchcock hasta directores como Tarantino (Reservoir Dogs, 1992), Bryan Singer (The usual suspects, 1995), Zhang Yimou con Hero (2002) y Tom Tykwer con Corre, Lola, corre (1998).

Basic (2003), por ejemplo, es una muy buena (y olvidada) película de suspenso del director de Duro de Matar, John McTiernan, que se centra en un grupo de militares investigando qué sucedió durante un entrenamiento en el que dos operativos de las fuerzas especiales murieron o desaparecieron, con los sobrevivientes relatando historias contradictorias.

En materia de animación, Hoodwinked es, esencialmente, una versión Rashomon de Caperucita Roja

Si bien no tiene los mejores efectos especiales, vale mucho la pena ver esta divertida comedia donde cada uno de los personajes del conocido cuento tienen que contar su versión de los hechos.

Otro ejemplo animado lo encontramos en el animé Batman: Gotham Knight, compuesta por seis cortometrajes sobre historias de Batman.

En el primer corto (“Have I Got a Story for You”, uno de los mejores en mi opinión) tres chicos afirman haber visto a Batman ese mismo día. La batalla de Batman con el Hombre de Negro se cuenta en orden cronológico inverso, con tres interpretaciones muy diversas en la forma física del Caballero Oscuro y sus habilidades. 

Finalmente, un cuarto chico logra ver la forma real: es un humano en un traje, capaz de sufrir y experiementar dolor.


Rashomon y BATMAN...

Mencioné otros ejemplos más en la nota anterior sobre el Efecto Rashomon (la pueden leer acá). Los hay a montones.

Palabras finales

Si bien ya lo dije antes, es importante poner en perspectiva lo que hizo Kurosawa con Rashomon para poder apreciar el verdadero impacto de la película.

Capaz que hoy la ves y te parece berreta. Es cierto que, como toda película antigua y en blanco y negro, envejeció mal. Las actuaciones son exageradamente malas, la película se “ve” vieja y el sonido se escucha feo (si bien el soundtrack es maravilloso).

Sin embargo, Rashômon no solo fue la primera película japonesa en ganar en Venecia, sino que además fue la primera película no europea en hacerlo. Al mismo tiempo, a raíz de ella es que se crea, para 1956, el Oscar en la categoría de mejor película extranjera.

Fue gracias a esta producción que el occidente conoció, finalmente, la filmografía asiática. En los años siguientes el mundo entero comenzaría a nutrirse de cine oriental. La inmensa barrera que se había levantado con la Segunda Guerra Mundial comenzaba a desmoronarse.


Este es uno de los casos fundamentales donde una película realmente marca una diferencia a nivel social en el mundo entero: la cultura asiática estaba entrando en el occidente pura y exclusivamente a través del cine (luego lo haría con otros medios audiovisuales como el animé, con Akira).

Al menos sólo por estos motivos, vale la pena darle una oportundiad a Rashomon, una película que, sin duda, entra directamente al ranking de los mejor y más importante que el cine nos ha brindado.

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viernes, 10 de enero de 2014

“No más de once” (cuento)

Declaración de un compañero de trabajo:

Tomás Calles era un flaco seguro y correcto. No hacía nada demasiado bueno ni nada demasiado malo. Su único exceso –me animo a decir: hasta su único pecado– era cierta fascinación por su trabajo. ¡El pibe estaba siempre haciendo horas extras! Yo me decía: ¿no tendrá una vida, una mujer? Me hacía recordar, inevitablemente, a las laboriosas abejas. La verdad es que daba un poco de pena, tal vez porque los que disfrutan de la miel no son los mismos que la producen...

Declaración de un vecino:

Siempre se lo notaba cansado, como si hubiera dormido un par de horas por día. Ayer lo vi regresando demasiado tarde, luego de otra noche lejos de casa. Yo recién me levantaba a buscar el diario.

Declaración del mejor amigo:

Tomás sentía un extraño atractivo por el hecho de contar cosas. Últimamente, esa manía se había vuelto obsesión. Desde el día que se subió al colectivo número once, empezó a afirmar que el número lo perseguía. 

Once personas en la calle, once vehículos…  “No lo sé” –me dijo una tarde– “estoy viendo el once en todos lados. Es rarísimo: en carteles, en direcciones, en cantidades de cosas”. Conforme pasaron los días, sus búsquedas de coincidencias comenzaban a dar miedo. Los inexplicables encuentros con el número lo volvieron paranoico. Gradualmente, lo vi entregarse a la desesperación y al horror; se fue tornando frío, lejano. Tomás estaba convencido de que algo importante iba a suceder.

Declaración de su médico, Dr. Marrochi:

(Ríe.) Es algo que está muy de moda últimamente. Pero examinemos la cuestión de frente. Cada día te puede atropellar un auto, fallar el corazón… ¡y siempre hay cáscaras de banana en el piso! La superstición es un mecanismo de defensa para luchar contra una naturaleza ingrata que se empeña en matarnos.

Con todo esto del terrorismo, los desastres naturales y el fin del mundo, la gente está muy trastornada. Se huele el miedo en el aire. Lo más probable es que Calles haya estado viendo el once por todos lados porque quería verlo. Es como cuando somos chicos y buscamos un auto de un determinado color. Nuestra mente se configura para encontrar ese color con más facilidad.

Después de lo de las torres gemelas, la cantidad de estupideces que surgieron alrededor del número once (o del trece) y del diablo, y todo el mundo buscándole un sentido, una forma de tapar su miedo. Si se las buscan, se las va a encontrar, ¡el mundo entero está hecho de casualidades!



Extracto del escritor Sebastián Escarlato:

“(…) Hay ciertos temas que son de lo más absorbentes. El debate sobre la casualidad o la causalidad como hilos conductores de nuestras vidas es una de ellos. ¿Está nuestra vida planificada por algún Dios? ¿O podemos forjar nuestro propio camino en base a decisiones? ¿Nuestras acciones desencadenan efectos mayores –rompen los candados de un futuro escrito– o somos parte de un gran juego de dados? (…) Casualidad y causalidad. Tal vez los límites que separan ambos términos sean excesivamente estrechos para ser detectados por el ojo humano.”

(“El gato curioso”, Sebastián Escarlato, Ed. Emecé, 2013)

Declaración del padre:

Vino a verme confundido al salir del hospital. Estaba loco y consternado. Gritaba que su hijo (mi nieto) tiene once años, que la suma de los dígitos de su propia edad (38 años) es once, y que hasta su nombre tiene esa diabólica cantidad de letras. ¡No lo podía calmar con nada! De acá se fue directo a la oficina. Iba a trabajar hasta tarde otra vez. “Así tal vez se enfríen las cosas…”, me dijo esa última vez que lo vi. (Se lamenta y baja la mirada.) Tendría que haberlo detenido…

Declaración de su esposa:

Él llegó a las 6 a.m. Trató de excusarse. “¡Al carajo con tus malditos números!”, le grité. Hijo de puta. Hice todo lo que siempre pidió. (La voz se le quiebra.) Fui una buena esposa y lo sacrifiqué todo por él. Lo había hecho como diez veces antes y a mis espaldas, con su excusa de “la oficina” y “el trabajo”. ¿Tan estúpida me creyó? Soporté hasta el límite. Apenas llegó a advertir el cuchillo que yo sostenía en mi mano; su reacción no fue lo suficientemente veloz. Se lo merece el infeliz. El que las hace, las paga.

Declaración del médico forense:

Diez puñaladas al pecho, y una última en el corazón. El touché de grâce.

Extracto del escritor Sebastián Escarlato:

“Pensar que todo es casualidad nos hace pensar que no tenemos dominio alguno sobre nuestras propias vidas: todo es producto de un azar caprichoso. Pero tomar conciencia de que nuestras propias decisiones nos han llevado hasta cierto lugar (o hasta cierto resultado), puede llegar a resultar aún más perturbador. La propuesta está hecha: casualidad o causalidad. Usted decide.”

(“El gato curioso”, Sebastián Escarlato, Ed. Emecé, 2013)



FIN


jueves, 7 de noviembre de 2013

Técnicas narrativas (III): "In medias res", en el medio del quilombo...

“El club de la pelea” (esa obra maravillosa de David Fincher) comienza con Tyler Durden (Brad Pitt) sosteniendo un arma en la boca del narrador. Rápidamente, la cinta nos lleva al principio de la historia para relatarnos cómo se llegó hasta ahí

Algo similar sucede en la segunda entrega de “The Matrix”, con Trinity cayendo de un edificio y con un agente persiguiéndola. En “Swordfish”, esta técnica es utilizada, muy probablemente, para mostrar la mejor escena de John Travolta dos veces: en su escena introductoria y, una vez más, llegando al final.

La técnica narrativa conocida como “In Medias Res” sucede cuando una historia abre en un punto intermedio de la trama o muy cerca del final, y el resto de los acontecimientos se desenvuelven para contarnos como llegó el protagonista hasta esa instancia climática


Algunas versiones del “In Medias Res” incluyen también a los “Flashbacks”, o tramas del tipo “Esta es mi historia…” y “¿Cómo llegamos acá?”. Hoy vamos a hablar un poquito de eso, en la tercera parte de esta sección del blog.

 


In Medias Res” significa, literalmente, “en el medio de las cosas”, y su origen se le adjudica al famoso poeta Horacio. Se refiere a la técnica narrativa donde el comienzo de la historia sucede en un punto tardío de la trama. Aristóteles la identificó en su célebre “Poética” y es más antigua que el feudalismo, porque fue utilizada –por ejemplo– tanto en “La Ilíada” como en “La Odisea” (del inmortal Homero). 

En “La Odisea”, los primeros cantos presentan a  Penélope resistiendo la dura situación con sus pretendientes. Ulises, al llegar a la corte,  comienza a relatar a sus anfitriones los últimos diez años de penuria que ha vivido intentando volver a Ítaca desde la guerra de Troya.

El recurso es MUY utilizado en la televisión, y se ha visto tanto en series de ciencia ficción (Firefly, Fringe)  como en series dramáticas y fantásticas (la infame Lost, Supernatural). La técnica es una forma práctica de comenzar una secuencia de acción que enganche al espectador (o al lector) para atraparlo en la red de la historia, y luego volver unos días u horas atrás para describir los sucesos previos.

Es bastante común en los videojuegos, permitiéndole al jugador empezar a jugar (saltar, disparar, etc) sin la necesidad de sentarse a mirar largos diálogos introductorios o videos expositores.

Forrest Gump” es, ciertamente, un caso interesante. Aunque la ganadora del Oscar no arranca en el medio de la acción per se, sí está en la mitad de la historia (cronológicamente hablando). Tom Hanks procede a contar su vida (a través de flashbacks) y nos va a acercando cada vez más al presente.

Los sospechosos de siempre” –seguramente uno de los twist-endings más impresionantes del mundo del cine– comienza con Keaton en la cubierta de un barco a punto de estallar. La escena siguiente es la de Verbal (Kevin Spacey) siendo llevado por la policía para relatar cómo se llegó a aquel momento. 

A Quentin Tarantino también le gusta jugar con la anacronía de las tramas. “Reservoir Dogs” comienza justo después de un atraco fallido, “Pulp Fiction”  inicia por el final (y es un desorden anacrónico total) y lo mismo sucede con Kill Bill.


Los casos en el cine abundan, convirtiendo al “In Medias Res” en uno de los recursos argumentales más populares. Podemos mencionar la fantástica Hoodwinked (que también entra en la categoría de Efecto Rashomon), Memento (un caso particular donde el “In Medias Res” ocurre cada 3 minutos), “Inception” y las demás películas del cineasta Christopher Nolan.

¿Y qué me dicen de la literatura? 

Isaac Asimov solía instruir a “comenzar cada historia lo más tarde posible”. “Un verano para recordar” comienza con Nicolás, el protagonista, recordando a un misterioso viejo cansado y lanzando una moneda a una fuente. Los capítulos siguientes nos recuentan como se llegó hasta ese punto.

El recurso es muy común para contar biografías así como en las historia de Stephen King, que aprovecha capítulos intermedio para llevarnos a la infancia de sus protagonistas. Todavía hay un punto mucho más interesante respecto a este tema. Cada vez que nos encontramos conocemos a alguien, estamos entrando a su vida mucho después de que su historia (su nacimiento) comenzó. Entramos “In Medias Res” a la vida de los otros. Nuestra madre nos dio nacimiento, inclusive, dos o tres décadas dentro de su propia historia de vida. 

Por otro lado: ¿alguno recuerda, sinceramente, los primeros años de su vida? Lo más probable es que solamente podemos rememorar a partir de los 4 o 5 años, y con suerte… podría llegar a decirse que nuestras memorias también comienzan “In Medias Res”. ¡MIND = FUCKED!

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¡Saludos y hasta el próximo post!

martes, 1 de octubre de 2013

Técnicas narrativas (II): “El efecto Rashomon”


Cuando la subjetividad y la percepción personal se imponen a la hora de relatar un acontecimiento, nos encontramos frente a un clásico Efecto Rashomon. Implica describir un mismo evento con distintas perspectivas o (incluso) a través de diferentes niveles de interpretación. Lo hemos visto en la trepidante “Vantage Point” (2008) y también en la cinta de Jet Li “Hero” (2005), pero el verdadero autor de la técnica es el fantástico Akira Kurosawa, quien en 1950 acudiera por primera vez al término en su película “Rashomon”. 

... El mes anterior les comentaba sobre “el Macguffin” como recurso argumental, y ahora es el turno de otra fascinante técnica narrativa. Como siempre, me voy a centrar principalmente en el cine y la literatura.

Lo interesante del Efecto Rashomon es que no hay versiones falsas, sino que están influidas por la percepción individual, los niveles de conciencia y la variabilidad. La última (y magnífica) temporada de Arrested Development utilizó el concepto para vestir la idea general de la temporada. La misma muestra distintas versiones de un mismo evento, el Cinco de Cuatro.


Aunque el término se le adjudica a Kurosawa, el director asiático basó su célebre película en dos cuentos de Ryūnosuke Akutagawa: “Rashomon” y “En el bosque”. Este último –que leí en alguna de las compilaciones de “los mejores relatos policiales”, según Borges y Bioy Casares– es excelente. Narra, obviamente desde varios puntos de vista –un leñador, un sacerdote, un policía, una anciana…–, el misterioso asesinato de un hombre a manos de un conocido bandido. 

El relato presenta un manejo magistral de suspenso, donde cada testimonio va conteniendo al otro igual que un intrincando e intertextual juego de cajas chinas.

El investigador, en este cuento, es una presencia casi fantasmal, reducida. Cada testigo aporta una visión diferente del relato, a veces cuestionando al anterior. El lector, que tiene que prestar atención a los detalles, se termina enfrentando a un conjunto de discrepantes voces sin un Sherlock Holmes (o cualquier tipo de investigador) que pueda guiar el razonamiento. Ese detalle hace de este relato policial algo más.


 Les comparto “En el bosque” de Akutagawa, descarga  en versión PDF: http://bit.ly/15GaR2H


El Efecto Rashomon asedia al mismo evento desde distintos ángulos, lo indaga, le sigue la pista a través de miradas diferentes. La realidad puede verse afectada siempre en función del contexto, antecedentes y condicionantes de cada sujeto. La brillante serie británica de comedia “Coupling” hace un uso especial de este recurso argumental, e igualmente en EE.UU “How I Met Your Mothertiene episodios con este estilo

En este último caso, básicamente se devienen del narrador poco confiable que resulta ser siempre Ted Mosby. “Coupling”, en particular, tiene un par de episodios por temporada que usan variantes de esta técnica.

Mención especial merece “Hoodwinked” (2005), la parodia cinematográfica más interesante del conocido cuento de hadas de “Caperucita Roja”. Aquí, vemos un mismo evento (tomado cómicamente como un crimen policial “a lo C.S.I”) alterado por la percepción de Caperucita, el Lobo, el Leñador y la Abuela. Esta cinta es muy original y tiene un sólido guión que va más allá de lo que solemos ver en materia de animación. ¡Altamente recomendable!


En la literatura existen otros interesantes usos del Rashomon. Tenemos “Rosaura a las diez” (de Marco Denevi) y “Carrie” (Stephen King)… pero seguramente el más llamativo es el Nuevo Testamento cristiano. Pensemos, por ejemplo, en cada Evangelio que es relatado “según” la visión de un autor diferente. Hay bastantes contradicciones, más notablemente, conflictos a la hora de relatar momentos cruciales como la Resurrección.

En otros momentos de la Biblia se cuenta un mismo acontecimiento desde aspectos completamente opuestos.

 ¿Qué pensás de esta técnica narrativa? ¿Qué otros ejemplos podés mencionar? ¡DEJA TUS COMENTARIOS!

Capítulos anteriores:


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