Algo que todavía no había mencionado es la relación
entre el cine y la matemática. Son
varias las películas con presencia matemática significativa de algún tipo.
Pero la realidad es que pocas veces la matemática está en el núcleo de la
historia (admitámoslo: es aburrida y poco comercial); más bien contribuye a
dibujar una suerte de retrato social,
o sirve de contexto para la narración.
Son más las oportunidades donde hay alguna
escena centrada en un aspecto matemático (la proporción áurea en “El código Da Vinci”, 2008) o donde el protagonista es
matemático de profesión (Jeff Bridges
en “Love has two faces”, de 1996), o bien el protagonista es alguien
dotado de un gran talento matemático (Matt
Damon en “Good Will Hunting”,
1998). En este último caso, su
oficio y sus capacidades sobrepasan el nivel de anécdota y terminan por
salpicar de un cierto estilo toda la trama de la película.
Hay páginas
enteramente dedicadas a contar las escenas de cine donde la matemática se
vuelve protagonista. Una de ellas: Mathematics in Movies.
► Para
aquellos que se entretienen con los acertijos (y viendo que viene al caso): ¿a
qué películas hacen referencia estas imágenes? La respuesta al final.
La matemática como leitmotiv del cine no es uno de los más atrapantes. Sin embargo,
hay algunas excepciones donde se convierte en un disparador fascinante para los
amantes de los números.
Por ejemplo, “Los
Crímenes de Oxford” (The Oxford Murders, 2007) es un genial thriller basado en la novela del
bahiense Guillermo Martínez y
dirigida por Alex de la Iglesia. Si
no la vieron, háganlo. Está muy buena. Es una de las pocas películas que vi donde
la presencia matemática es tan fuerte que le da forma al contenido, y también
acaba mezclándose con un poco de filosofía. En la cinta, el protagonista (Elijah Wood) intenta resolver un crimen
al tiempo que se pregunta si podemos conocer realmente la verdad.
En “Los
crímenes de Oxford” el enigma se presenta más a través de diálogos
reflexivos que con acción. Me encanta la manera en la que se narra el
misterio y se mantiene la incertidumbre hasta el último minuto. Una obra que,
de alguna manera, homenajea bastante al maestro
del suspenso Hitchcock (quien hacía mucho uso de la matemática
–particularmente la geometría y el espacio– en sus historias).
Como contraparte, uno se encuentra con películas
mediocres como “El número 23” (con Jim Carrey, que salió en el mismo año 2007) donde la matemática es una
excusa burda para promocionar un thriller de suspenso que apenas tiene que ver
con matemáticas.
Una cinta interesante es “Drowning by numbers” (1988).
Durante la misma, hay un desarrollo sucesivo de números (del 1 al 100) que van
apareciendo de formas originales en cada escena. Algo similar (aunque en
reversa) pasa en un episodio de How I Met
Your Mother (Bad News, episodio 13 de la infame 6ta temporada). Ahí los
números aparecen de maneras muy creativas del 50 al 1, presagiando un final
trágico.
La primera parte de “Cube”( de 1997) siempre
me pareció muy disfrutable. En ella, un grupo desconocidos se ven encerrados
(inexplicablemente) en habitaciones llenas de trampas mortales. La película
estuvo inspirada por un episdio de idénticas características de La Dimensión Desconocida (que
ya reseñé en el blog). La forma de salir se relaciona con los números
primos y la encuentra una estudiante de matemática con ayudante de un autista
al mejor estilo Rain Man. La
geometría cúbica de la cinta, junto al ambiente de tensión y violencia, generan
una sensación de terror y claustrofobia interesante, a medida que se desarrolla
la trama.
En contraposición, “Pi (fe en el caos)” (1998)
fue una película que no me gustó para nada. Desarrolla la vida de un matemático
con esbozos de esquizofrenia, obsesionado con los números y su relación con el
medio que lo rodea. Una bizarreada a la que no le encontré demasiado sentido.
En cuestiones de esquizofrenia y obsesión matemática, es imposible dejar de
nombrar a Ron Howard y la
maravillosa “Una mente brillante”(2001).
La vida de John Nash (Russell Crowe)
se convierte en un entretenido drama donde se mezcla la ficción y la realidad,
mientras el excéntrico Nash lucha por recuperarse de su enfermedad mental.
Por su parte, “21:
BlackJack” (2008) es súper
pochoclera y está basada en un hecho real. Una entretenida cinta que relata el
viaje de cinco estudiantes del MIT (entre ellos, un siempre prolijo Jim Sturgess) y su profesor (Kevin Spacey) que han encontrado la
forma de vencer al casino al “contar cartas”. Con este método estadístico asaltan
las mesas de blackjack en los casinos de Las Vegas.
"19" "Dame" "20" "Dame otra" "21" "D´ooh!"
Entre otras películas de cuestiones matemáticas
tenemos también una española: “La
habitación de Fermat” (2007). Un
mezcla entre “Saw:
el juego del miedo” y “Cube”. Un
grupo de matemáticos son encerrados en una sala y deben resolver acertijos para
no morir. Entre dichos enigmas se encuentran varios clásicos: el problema del
zorro, el conejo y la zanahoria que deben cruzarse en barca al otro lado del
río; un enigma en código binario; el dilema del prisionero; descubrir la pauta
de una serie numérica y un problema de edades con una solución poco
convencional.
►¿Qué otras
referencias matemáticas encontraron
en el cine? Pásense a dejar un comentario. Y ahora sí, la solución al ACERTIJO:
►Podés seguir las nuevas notas y
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comentario!
Aunque quizás no sea mi favorita (“Rear Window”, de 1954, y “Strangers on a Train”, de 1951, me parecen superiores), “Vértigo” es una de las películas más
importantes de la carrera de Alfred Hitchcock
y una de las mejor valoradas de la cinematografía estadounidense (hoy está
en el puesto
#69 del Top 250 de IMDb.com).
En “Vértigo”, un detective retirado de San
Francisco que sufre de acrofobia (James
Stewart) es llamado por un amigo para investigar las misteriosas
actividades de su esposa. La película se refiere, por supuesto, a la parálisis
(tanto física como psicológica), a la obsesión y a la quebradiza naturaleza del
amor. ¿Pero trata únicamente de esos tópicos o —cuando uno comienza a
indagar— resulta que explora temáticas mucho más profundas?
Creo que la película es una de las más raras que
hizo Hitchcock alguna vez, y genera
una sensación de extrañez o incómodidad que no es tan propia de él.
► En este
post vamos a examinar un poquito de qué habla “Vertigo”, para muchos
considerada la gran obra maestra de este célebre director.
***
#SpoilerAlert: se revelan detalles fundamentales de la trama. Si no viste la
película todavía, primero pegale una revisada y después volvete para el post. ¡Estáis avisados!
***
“Vértigo”
—basada en la novela “De entre los
muertos” (de los franceses Boileau y
Narcejac)— es una película extraña por donde se la mire.
Es la única de Hitchcock
donde el criminal no recibe su castigo y el gran giro de tuerca llega un poco después de la mitad de la película
(en la novela, la revelación final se presenta sobre las últimas páginas). Incluso la cinta se aproxima al surrealismo
por la forma en la que el director utilizó una cuidadosa narrativa audiovisual
y plagó las escenas de simbolismo.
Sus inicios fueron un poco desalentandores: no
recuadó demasiado en la taquillas y las críticas le dieron duro. Hitchcock culpó el fracaso comercial de
la cinta a la falta de carisma de James Stewart
en el rol protagónico, y a su avanzada edad para cumplir el papel de galán. (De
hecho, no volvería a trabajar con él, que era uno de sus caballitos de
batalla). Sin embargo, con el tiempo Vértigo
ganó popularididad hasta lograr colocarse entre las mejores películas de este artista.
Después de los maravillosos títulos de inicio, la
historia presenta a John “Scottie”
Ferguson en plena persecusión policial encima de los tejados de San
Francisco. Allí, junto a él, descubrimos su condición de acrofóbico.
Un tiempo
más tarde, Scottie (ya retirado)
acepta el encargo de un viejo amigo: vigilar a Madeleine (Kim Novak), quien se comporta de forma inexplicable. La hipótesis
principal es que ella estaría poseída por el espíritu de una antepasada que se
suicidó.
Lo que sigue es un complejo entramado de suspenso
psicológico (aquel por el que Hitchcock se hizo tan famoso) pero tejiendo
algunas otras referencias que no se captan la primera vez que uno ve la
película.
En “La
insoportable levedad del ser” (que
ya reseñé en el blog), Milan Kundera
define el concepto de “vértigo” con una soltura como nunca vi. Él se pregunta: ¿qué
es el vértigo? ¿El miedo a la caída? Pero, si es así, ¿por qué también nos da
vértigo en un mirador provisto de una valla segura? A ello responde:
“El
vértigo es algo diferente del miedo a la caída.
El
vértigo significa que la profundidad que se abre ante nosotros
nos
atrae, nos seduce, despierta en nosotros el deseo de caer,
del
cual nos defendemos espantados.”
Hitchcock
aprovechó el concepto de “vértigo” para expandir el universo de la historia
original. En la novela, por ejemplo, el protagonista es impotente sexual.
Esto no se expresa nunca formalmente en la película, pero el director sí toma
recuados para hacer alusiones a la sexualidad de Scottie en varios momentos. De
hecho, toda la cinta, y ese vértigo que sufre, puede verse como una analogía del
sexo, del miedo al compromiso y de la búsqueda de la masculinidad.
Una de las primeras escenas ya da pistas de que la
historia no habla exclusivamente del miedo a las alturas. En el piso de Midge (un personaje lamentablemente
olvidado en la historia) se da un diálogo larguísimo cargado de innuendo
sexual. Midge comenta sobre el corto noviazgo entre ellos dos (que terminó porque
“no pasó nada”) mientras Scottie
camina con un bastón (un sustituto de su miembro) que no parece saber manejar.
El hecho de que Midge trabaje fabricando lencería agrega todavía más erotismo a
la escena.
Lo divertido es que Midge, quien claramente lo
desea de forma carnal, le habla como a un niño, y le pide que se convierta en “un
muchacho grande”. Luego la escena lleva a Scottie a subir a escalones poco a
poco para intentar superar su vértigo (¿un experimento de erección?). La escena
termina con él desmayándose ante los brazos de una descontenta Midge.
La sexualidad en “Vértigo” es uno de los grandes temas, y se utiliza con
mucha ironía. Toda la historia está repleta de símbolos fálicos (la torre Coit, por ejemplo, que se ve siempre
desde la ventana del piso de Scottie) e incluso de algunas referencias hacia la
necrofilia: si uno se lo pone a
pensar, Scottie está convencido que Madeleine es una reencarnación de Carlotta
y, luego, se acostó con una muerta. (Sí,
resulta ligeramente perturbador).
Lo de la necrofilia es interesante porque Scottie
era incapaz de hacerle el amor a una mujer real (de la misma manera que era
incapaz de manejar las alturas) y solo encuentra forma de hacerlo con una
supuesta muerta. De hecho, tiene sexo con Judy únicamente después de haberla
transformado en Madeleine una vez más (como una suerte de Pigmalión enamorado de su propia obra de arte).
Cuando Kim
Novak le preguntó a Alfred Hitchcock sobre la motivación de ella en una
escena particular, el director se limitó a responder: “Let's not probe too deeply into these matters, Kim. It's only a movie”
(básicamente: “no jodas, es solo una película”). Pero quizás Hitchcock estaba
escondiendo las verdaderas intenciones detrás de una “simple película”.
Más de una vez cuando estoy viendo una película
siento que la historia me está diciendo algo más allá de lo que está mostrando
en imágenes. Recientemente me pasó lo mismo con “It Follows” (2015), una de las mejores películas que presentó este año
hasta ahora. Curiosamente, en It
Follows el trasfondo es también de índole sexual.
Con el cine específicamente surrealista (David Lynch a la cabeza) no es tan
difícil descrifrar que lo que se nos muestra no es exactamente lo que quieren
que “veamos”. Pero si las películas son de otro género, esto no es tan común.
Cuando sucede, genera una suerte de extrañez, una picazón que te lleva a pensar
en escenas específicas y en diálogos incongruentes. “El resplandor”, de Kubrick,
es otro ejemplo de una película más o menos lineal que esconde
muchísimos significados ocultos. Con “Vértigo” experimenté algo similar.
El gran cambio que el director realizó (respecto al
material original) es que introdujo el elemento sorpresa a mitad de su
narración: Madeleine y Judy son la misma persona, y todo fue
una treta para engañar a Scottie y tener
así un testigo del aparente suicidio de la mujer. En el libro esto no se
descubre hasta el final.
Hitchcock decía que “el suspenso en el cine ocurre cuando los espectadores saben algo que
los protagonistas no”. Así, este cambio contribuyó a la película,
permitiendo que nos preguntemos en qué momento el protagonista va a descubrir
la verdad (o si no la sabía desde un principio). Además añade una capa más de
complejidad a los temas que Alfred quería retratar.
La película básicamente
puede dividirse en dos grandes momentos,
y es mucho más que una historia de detectives o un melodrama romántico: es
filosófica, es controversial. El vértigo como disparador se convierte en el
motor de la historia y da paso a elementos que se convierten en leitmotivs de la historia. La espiral,
por ejemplo, es uno de ellos. El símbolo en la película es una
constante: el moño de Kim Novak, el ramo de flores, la secuencia del sueño, etc.
La espiral es uno de los símbolos más antiguos y en muchas culturas representa
la idea de la reencarnación.
A su vez, el vértigo se expande a las ideas de la obsesión,
la perversión y la dualidad. Más que el miedo a caer, el deseo de saltar. El
juego de espejos que propone Hitchcock es fascinante. Vemos la dualidad no solo
en Madeleine/Judy, sino también en
las dos partes bien marcadas de la película.
Hay muchísimas referencias a mitos y otras obras
artísticas en “Vértigo” y un uso intensivo de ciertos colores para indicar
momentos de sexualidad o peligro latente. Por supuesto, existe ese elemento
que funciona como “Macguffin” en la historia… aquel
concepto tan particular que ingeniosamente creó el director. Alfred Hitchcock
sabía exactamente lo que quería mostrar y cómo hacerlo. De hecho, tuvo control
total sobre la obra y generó problemas con Kim
Novak por ese motivo (porque ella tenía pretensiones muy diferentes a las
que proponía el director).
En cuanto a sus referencias literarias, la película
exhibe innegables alusiones al mito de
Pigmalión. Desde un primer momento Scottie manifiesta deseos inconfesables
de que la mujer del cuadro (Carlotta Valdés) tome vida.
Esto también nos lleva
a Edgar Allan Poe, particularmente en
“El retrato oval”, aquella historia donde un hombre perfecciona tanto el cuadro
de su mujer que casi le da vida. Y aunque hay muchas más alusiones, no se puede
dejar de destacar a Nietzche
y su idea del eterno retorno, elemento muy presente en la cinta.
Quizás Hitchcock quiso mostrar mucho con esta película,
o quizás no sea más que una simple historia de amor y locura de la cual no
habría que filosofar demasiado. Cómo sea, “Vértigo”
es una película que, con casi 60 años, sigue manteniendo una temática fresca y
se destacó por utilizar efectos novedosos, imágenes vívidas y temas atrapantes.
Eso sí: no es una película perfecta y hay
cuestiones que ni el propio director supo explicar. Ejemplos de ello son la
misteriosa desparición de Madeleine
en el Hotel McKittrick (Hitchcock se
refirió a esa como la Icebox Scene,
pero su explicación nunca me conformó) o el verdadero motivo del suicidio final
de Judy (que queda a la libre
interpretación de cada uno).
Yo tengo mis propias ideas de cada uno de estos
temas, pero quedarán para una próxima oportunidad, o para una futura (aunque
improbable) charla de café con mis lectores.
►Podés seguir las nuevas notas y novedades (además de humor y
críticas de cine) en mi fan—page: http://www.facebook.com/sivoriluciano. Si este post te gustó, el próximo... ¡te va a encantar!
Probablemente uno de los videojuegos que más jugué
durante mi infancia y que, al día de hoy, cada tanto vuelvo a retomar. En el 2011 pasé –una vez más– el impecable Doom II (algunos afirman que durante
horario laboral, pero nadie lo puede probar). Y ocasionalmente jugamos un
cooperative vía LAN con mis hermanos. A la hora de comenzar esta serie de posts
sobre momentos nostálgicos, el “Doom”
es uno de los primeros que se me viene a la mente.
“Doom”: el
origen de los FPS y la controversia
En 1993
la continuación de ID Software al Wolfenstein fue un gran salto en
cuanto a gráficos y arte de las texturas. Los mapas de Doom eran inmensos,
complejos, con alturas, pasadizos, trampas y muchos secretos. La violencia en
los videos juegos había comenzado ha surgir (Mortal Kombat ya había salido en 1992) pero Doom le agregó una capa adicional.
La historia no tenía demasiada ciencia: un marine
del espacio queda barado en Marte donde
una base espacial es invadida por grotescos monstruos. Lo que generó
controversia sin precedentes hasta el momento fue su contenido.
En primera
instancia, Doom presentaba una gran cantidad de símbolos satánicos y
referencias al ocultismo, pero además estaba lleno de animaciones muy gráficas,
con monstruos siendo despedazos en mil partes por una escopeta de doble caño (hell yeah…). Fue considerado un “simulador
de asesinatos en masa” por el crítico David
Grossman y se lo desprestigió en varias oportunidades por organizaciones
religiosas debido a este contenido diabólico.
La jugabilidad era extremendamente violenta
también.
Una música pegajosa, una plaga de bichos horribles y un set de armas
variado te invitaban a matar cualquier cosa que se moviera. Incluso en el
manual original se podía leer: "If
it moves, kill it". Doom
impulsó ese temor ignorante de que la emergente tecnología de realidad virtual
pudiera llegar a ser utilizada para simular asesinatos extremadamente realistas
La masacre de Columbine (en 1999) tampoco ayudó al caso, porque se constató que Dylan Klebold y Eric Harris eran fanáticos del juego. Incluso durante la
planificación, Harris afirmó que todo seria “como el maldito Doom” y que la escopeta que utilizó fue inspirada
por el videojuego.
Doom
tuvo un impacto tan gigante en la industria de los videojuegos que durante
mucho tiempo el género no era “first
person shooters”, sino simplemente “clon del Doom”.
Hoy no es difícil
rastrear cualquier FPS (First Person Shooter) a su único y verdadero origen.
Doom implementó la variación de altura, de luces, el modo multiplayer y las
misiones en cooperativo. Se trata de la influencia más grande que alguna vez
existió para los juegos de disparos en primera persona (aunque quizás no haya
sido el más popular de todos).
La continuación de Doom (1993) fue Doom II: Hell on Earth (1994).
Luego vimos una serie de expansiones de Doom II (Final Doom, TNT Evolution,
Plutonia Experiment, etc) que salieron a la par del mítico Quake (ese sí, uno de los FPS más populares, pero inspirado
absolutamente en el Doom).
Una particularidad del Doom fue que traía un
creador de mapas, y los fans pudieron diseñar sus propios niveles o incluso
campañas (archivos .wad). Recuerdo con mucho cariño la saga Massacre
(salieron tres niveles por lo menos) que eran mapas que desbordaban de
monstruos y de violencia.
Doom 3
(2004) se vió una década más tarde. Esta tercera parte (que fue un reboot
más que una secuela) tenía un tono mucho más oscuro y opresivo, y su estilo de
juego iba más de la mano del survival
horror que de un clásico FPS. En este sentido, Doom 3 fue mucho más
influenciado por la saga Resident Evil
que por sus versiones anteriores.
Doom (2005):
la adaptación al cine
Doom 3
sirvió, a su vez, de inspiración para la adaptación cinematográfica del 2005. Hay una tendencia a que las
peliculas basadas en videojuegos sean malas, y esto es generalmente cierto.
Pero la película de Doom la disfruté
mucho (y creo que debo ser uno de los pocos).
En la película, una serie de Marines son enviados a
investigar extraños eventos sucediendo en una estación espacial de Marte, solo
para encontrarse con una gran cantidad de maquinas de matar genéticamente
modificadas. La protagonizaban la The Rock
Johnson (un tipo que te levanta cualquier película), Karl Urban y Rosamund Pike,
que en ese momento era totalmente desconocida (y hoy se la alaba universalmente
por su papel en Gone Girl de David Fincher).
La película es una fiesta pochoclera que va directo
a la acción y está repleta de referencias a la saga. Son geniales los
constantes guiños que se encuentran en la cinta. El armario donde está guardada
la BFG (que, por supuesto, hace su aparición en la película) está designado
como IDKFA. Una secuencia de acción
se ve directamente desde los ojos del protagonista (para tener la verdadera
experiencia FPS).
La película origalmente fue anunciada en 1999 e iba a ser protagonizada por Arnold Schwarzenegger en el rol
del Doomguy.
Lamentablemente, un incidente de la vida real resultó en un trágico accidente y
la película se frenó completamente. Dos adolescentes fans del juego se pusieron
a jugar con una motosierra y… bueno… se imaginarán.
La película fue un fiasco comercial, lo que llevó a
que una secuela nunca llegue a ser escrita. Una pena porque viendo las cintas
de acción que suelen salir, ésta tenía lo suyo y cumplía con su función En
algún momento en el blog voy a hacer un post sobre buenas películas basadas en
videojuegos.
El verdadero
origen del Doom
La historia que no muchos conocen es que Doom comenzó como una licencia de un
juego basado en “Aliens” (de James Cameron). Cuando ID Software
comenzó a trabajar en el desarrollo, sus posibilidades eran que fuera un juego
de plataformas o un juego licenciado. En 1992 los programadores estaban con
muchas ganas de utilizar su nuevo motor de juegos 3D en una secuela del Commander Keen (o sea: en un futuro
alternativo habríamos tenido un lamentable juego en 3D de un niño de 8 años con
serios problemas de pigmentación en lugar del FUCKIN´ DOOM).
Pronto dejaron esa loca idea y pasaron a una que
tenía más sentido: una adaptación de Aliens
(1986). Finalmente, luego de varias
negociaciones, no obtuvieron los derechos y dijeron: ¿por qué no aplicamos el
mismo concepto, pero reemplazamos los aliens por monstruos horripilantes
traídos desde el infierno? Sounds just about
right. Y así es como se hace
historia.
El futuro de
“Doom”
En el 2014,
ID Software reveló que tiene intenciones de rebootear nuevamente la franquicia
en el 2016. Aparentemente el Doomguy va a poder hacer saltos dobles y
movimientos de finalización (¿fatalities?). Habrá que esperar y ver.
Doom fue llevado a muchísimas consolas a lo largo
del año. Las versiones de PlayStation
y Sega Saturn, por ejemplo,
combinaban niveles del Doom y el Doom II, y sumaban misiones especialmente
diseñadas para esos sistemas. Doom 64 (para
la N64) fue totalmente diferente y
hasta puede considerarse una continuación del Doom II.
Una curiosidad es que el código fuente del Doom fue
liberado para uso libre así como sus efectos de sonido, y muchas veces escuché
los distintivos efectos sonoros de puertas que se abren o bichos que aparecen
en varias películas.
"Come get some.."
► Doom fue
y sigue siendo notorio, aún hoy, por sus imágenes diabólicas y los altísimos
niveles de violencia e imágenes satánicas. Pero más allá de la polémica que
generó, se trata de uno de los videojuegos que marcó un umbral y fue una de las
mayores influencias para los que vendrían en el futuro. Actualmente pueden
jugar versiones online de las primeras dos partes o el original vía emuladores
como DOSBOX.
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Una de las novelas de ciencia ficción más
fascinantes que leí en el último tiempo. Y con el plus de ser argentina, pronto
se convirtió en una de mis favoritas.
“La ruta a Trascendencia” de Alejandro Alonso (ganadora del premio UPC 2002, uno de los más importantes de
España) nos introduce a Tony, un don
nadie de treinta años y desempleado que llega al misterioso pueblo de
Trascendencia en busca de un trabajo ofrecido por su primo Lando.
Trascendencia (que antes se llamaba Redención) bien podría ser
cualquier pueblito dentro de las sierras de Córdoba (en Argentina). El lugar
fue el sitio donde cayó una nave extraterrestre y se desató “La Guerra” (que
duró nada más que quince días).
La vuelta de tuerca (la primera de muchas que
presenta la historia) es que la nave alienígena generó efectos insólitos (casi
fantásticos) en los alrededores de lo que se conoció como el Primer Epicentro.
Los habitantes
comenzaron a vivir en una extensión del tiempo, como si pudieran ser
conscientes de varios instantes de su existencia de forma simultánea. Por ese
motivo, Transcendencia se convirtió en un pueblo cercado por tropas del
ejército y en un lugar donde coexisten imágenes múltiples (“estelas”) del pasado, presente y futuro.
La premisa es genial porque el autor presenta las
reglas con mucha claridad y luego nos muestra cómo esa forma de vida transformó
la personalidad de los habitantes del lugar. Alejandro Alonso decidió enfocarse en lo que le pasaría a una
persona viviendo en ese ambiente y cómo se relacionarían todos entre ellos. Los
trascendis o “tracs”, como ellos mismos se denominan, viven extensamente en el
tiempo (se les aparece como distorsionado) y es una dimensión más que se suma a
las tres del espacio físico.
Ver el día a día de Tony a medida que va comprendiendo cómo viven y piensan los
pueblerinos es una experiencia maravillosa. Curiosamente yo mismo redacté una
historia de ciencia ficción que también trabaja el concepto de la
tetradimensionalidad, pero con un enfoque diferente.
Sin arruinar
nada de la trama ni de sus sorpresas, la temática de ciencia ficción que
trabaja me pareció especialmente original. Algo de “ese estilo” había leído ya
en un antiguo cuento de uno de mis autores argentinos favoritos (Manuel
Peyrou, de quien ya hablé en este post). El relato se llama “Pudo haberme ocurrido” y trata de un
narrador que se cruza siempre al mismo tipo en la calle hasta darse cuenta que
son diferentes “versiones temporales” de esa misma persona. Si pueden
encontrarlo, léanlo porque no tiene desperdicio.
La historia, por su parte, trata el clásico tema de
“convertirse en nativo”.
Ya saben:
cuando un agente externo se involucra en un nuevo mundo, raza, culto o
sociedad, comienza a aprender su forma de vida y, finalmente, acaba
aprehendiéndola. Es un argumento típico de la ciencia ficción (pensemos, por
ejemplo, en “Una
princesa de marte”, en “Un
planeta llamado Traición”, en “Dune”, o incluso en películas recientes como
“Avatar” y “District 9”). Alejandro
Alonso le da un giro a esta temática al presentar un universo con pautas específicas
y absolutamente diferente a las que todos conocemos.
Así, por ejemplo, los tracs (trascendis) pueden ver las estelas del futuro (básicamente,
ellos mismos haciendo acciones en el futuro) pero si Tony (un tridimensional) cambia el futuro con
alguna acción particular, ellos olvidan ese posible futuro. Me tomo el
atrevimiento de copiar un extracto de la novela para demostrar la sencillez con la que el autor nos
establece este concepto:
► Un extracto
del capítulo 2 (“No especularás”):
“—Mañana
Eduardo va a morir —dijo la mujer sin la menor emoción, mientras enjuagaba el
cepillo.
—¿Por
qué? ¿De qué se va a morir?
—En
el pueblo va a haber una riña y Eduardo va a participar. Eso lo va a dejar
alterado y va a desbarrancarse en la ruta. Un accidente.
—¿Y
si no va al pueblo, si se queda en casa?
—Tiene
que llevar la camioneta al mecánico.
—La
puedo llevar yo cuando vaya de regreso; te dejo el coche. Nadie tiene que
morir.
—¿Quién
habló de morir? —dijo Clara Sanguineti.
<Mañana Eduardo
va a morir.>
Me
acerqué un poco para ver su rostro. Había lágrimas en sus mejillas, pero su
sonrisa no se condecía con esas lágrimas. Ella seguía cepillando la pared como
una maniática. ¿Hablaba en broma o estaba loca de remate?
<Un
accidente.>
—Vos
hablaste de morir. Eduardo va a morir mañana al volver del pueblo.
—Yo
nunca hablé de… —Se interrumpió y sonrió con incredulidad—. Ni siquiera tiene
que ir al pueblo. ¿Podrías llevar la camioneta al mecánico?
—Sí,
dame las llaves. Me voy ahora.
—No
hay apuro.
—Está
bien —improvisé—. Quiero darle una mano a Lando con el trabajo atrasado.
—Mentiroso
—dijo ella y fue a buscar las llaves.
Intrigado
por ese comportamiento, hice pruebas con un grabador. Registré lo que decían,
cambié las condiciones de entorno de esas afirmaciones, obligándolos a pensar
en nuevos eventos, y después les pasé las declaraciones originales.
Me
preguntaban cómo lo hacía. Creían que era un truco.”
Brillante.
Más adelante, un científico con el que habla el
protagonista le explica como esto “es un mecanismo
de defensa. Y tan efectivo que funciona en todos los tracs, sin excepción. El
cerebro humano se adapta maravillosamente a cualquier situación”.
De formas igualmente formidables, la novela nos
cuenta que ellos son fríos porque comienzan a sentir las malas noticias mucho
antes de que ocurran, que duermen mucho para que las estelas del pasado y del
futuro se les reúnan en un mismo lugar físico (“la siesta era necesaria para que el inconsciente asimilara las
experiencias de las estelas”). O cómo procesan la realidad en paralelo (“…creando un sistema de asociación de ideas en
varios planos”). Algunos tracs
más experimentados hasta pueden ver estelas del futuro 4 o 5 días hacia
adelante (y esta habilidad se vuelve esencial para el desarrollo de la trama).
En el medio hay una serie de misterios y conflictos
que van apareciendo y la tensión va en aumento hasta un dramático desenlace que me encantó. Todo esto lleva a que el libro
te lo devores de un saque, siempre queriendo explorar más la realidad
multitemporal que propone.
Si puedo discutirle algo a la novela es que,
decididamente, se hace demasiado corta. Se compone de cinco capítulos relativamente breves. Sin embargo, aunque la
extensión es moderada, no se confundan: la historia es excepcional,
brillantemente compleja y con un tono coloquial que remite poderosamente a lo
nacional.
Eso sí: hay que aclarar que (en mi opinión) no es para el lector casual. Solo un
lector de ciencia ficción verdaderamente experimentado puede coparse con la
historia, comprender fácilmente los conceptos que plantea y disfrutar
verdaderamente la narración de Alonso. Este puede llegar a ser un punto en
contra, pero a mí fue lo que más me
compró.
A la hora de clasificar “La ruta a Trascendencia”, se hace evidente que pertenece al grado
más duro del sci-fi, donde los detalles técnicos de la narración y el rigor
científico son un foco primordial (incluso hay algunos artilugios literarios
muy creativos para recordarnos que el protagonista siempre está viendo estelas
del pasado acercándose hacia sus interlocutores). Creo que Alejandro Alonso no
tiene nada que envidiarle a grosos del hard
science fiction como Arthur Clarke
o Isaac Asimov. Su obra es
maravillosa por donde se la mire.
► Lo mejor de todo esto es que pueden leer la novela gratis y online. Los cinco capítulos que la componen
se encuentran en el último número de la revista Axxón (Axxón 263, febrero de 2015).
Axxón es
una revista editada en soporte informático que se dedica casi exclusivamente a
la literatura de fantasía, terror y ciencia ficción. Fue creada en 1989 por Eduardo Carletti y Fernando
Bonsembiante y hoy sigue siendo una de mis principales vicios durante mis horas
de oficina (sshhhh…). Hace muchísimos
años que leo Axxón pero esta es la primera vez que tomo algo que haya visto
allí para realizar un post.
Si se animan a leer “La ruta a Trascendencia”, tengan en cuenta que es una obra que no van a poder a soltar hasta el final (esto
si se consideran verdaderos fans de la ciencia ficción). Después de leerla, se
pasan por acá a decirme qué les pareció. ¡Hasta la próxima!
►Podés seguir las nuevas notas y novedades (además de humor y
críticas de cine) en mi fan-page: http://www.facebook.com/sivoriluciano. Si te gustó, ¡compartilo o deja un comentario!
Game of
Thrones se alejó hasta el 2016
dejándonos a todos en estado de shock. La quinta temporada fue, por primera vez en su historia, desbalanceada, a tal punto que tengo sentimientos encontrados.
Apostó por un camino muy diferente al que estamos acostumbrados y agotó –casi
en su totalidad– el material de los libros.
En este post vamos a desmenuzar lo que nos dejó.
***
#MegaSpoilerAlert: de más está decir que el análisis
implica comentar cosas que sucedieron a lo largo de la quinta temporada de GoT. Así que: SPOILER ALERT ¡Están avisados!
***
El alejamiento del material original
La televisión y la literatura son medios artísticos
muy diferentes que requieren cosas diferentes. Por eso no estoy en contra de
que los creadores de la serie (David
Benioff y D. B. Weiss)
se alejen cada vez más de la fuente. Walking
Dead lo hizo, y lo hizo muy bien hasta ahora. Las adiciones y omisiones son
inevitables en toda adaptación artística de un medio a otro. Podemos rezongar todo
lo que queramos en las redes sociales, pero no es posible lograr una versión
que satisfaga a todo el público por igual.
¿Saben cómo descubrir si una persona leyó
los libros de GoT? Fácil. Te lo VA A HACER SABER. MUCHAS VECES. Yo no
soy lector de los libros, pero los seguidores incondicionales de la saga de
George Martin, desesperados por spoilear
y mostrar todo lo que saben de la historia, estaban indignadísimos con los
cambios que tuvimos en la quinta temporada, por la omisión de Lady Stoneheart y tantos otros
personajes, por la cantidad de cambios importantes respecto a los libros.
A mí me parece que está bien por dos motivos:
primero porque el autor no saca material
nuevo. Pero además porque el material tiene que adaptarse al medio que se
emite, y está bueno que los fans de los libros también puedan sorprenderse. De
todas formas, es un tema muy debatible.
El animé Full Metal Alchemist intentó adaptar la fuente original con
resultados discutibles, y finalmente sacaron una nueva versión fiel al cómic (Full Metall Alchemist Brotherhood) que
terminó siendo una de las mejores series que el animé nos puede ofrecer.
Ahora, Game
of Thrones viene siendo una adaptación muy fiel a la saga literaria de
Martin, y en algunos casos hasta ha mejorado el material, eliminando
redundancias, intensificando arcos argumentales y sumando coherencia general a
la historia. Pero la quinta temporada se tomó más libertades artísticas que ninguna
otra, adaptando prácticamente dos novelas (A
Feast for Crows y A Dance
With Dragons) en solo 10 horas de televisión.
Los cambios más significativos que se vieron este
año respecto al libro son varios: Stannis
nunca sacrifica a su hija Shireen (y
su esposa sigue vive, y Melisandre
nunca salió del Muro), Ser Barristan
Selmy sigue vivo, Tyrion aún no
se encuentra con Dany ni se convierte en gobernador de Mereen, toda la historia
de Jaime en Dorne es nueva (hace
otras cosas en los libros), Sansa
está sana y (muy) lejos de Winterfell, Arya
nunca se reencuentra con Jaquen y en
los libros los Ironborn (Greyjoys y
demás) están muy incluidos en la guerra (esto podría suceder en la temporada
6).
¿Algo más? Sí, claro. Mance Rayder también existe todavía en
los libros (aunque es asesinado por Stannis), Myrcella tampoco muere (de hecho, los Martell no quieren matarla
sino hacerla reina).
Por último, los libros hacen mucho hincapié en elementos
sobrenaturales que nunca aparecieron en la serie. Uno de ellos (quizás
importante para el futuro de la serie) es la fuerte conexión entre los Stark y sus lobos. En la saga de Martin,
los feroces animales rara vez se alejan de su lado (y Bran no es el único que sueña a través de los ojos de su lobo).
¿Qué nos dejó la temporada 5?
Me duele decirlo, ya que es indudable que se trata
de una de las mejores series de la historia de la TV, pero esta última
temporada me dejó un sabor amargo.
Mientras que las anteriores siempre evolucionaron en todo (diseño, ambientación,
presupuesto, narrativa, sorpresas, actuaciones, expansión del universo, etc.),
la quinta es la primera en la que siento
que tuvieron un tropezón.
Durante mayor parte de la temporada no pasaron
demasiadas cosas relevantes o dramáticas. El ritmo fue más bien lento, rezagado.
Pero esto no habría estado tan mal si hubiésemos tenido grandes consumaciones (big payoffs) luego de tanta espera. En
su lugar recibimos una masiva cantidad de cliffhangers
y pocas cosas concluyentes. El cliffhanger como técnica narrativa no me
molesta, pero es la solución más simple para atrapar al lector / espectador.
El punto más
flojo de la temporada fue todo lo que sucedió enDorne, con Jaime y Bronn. La dupla prometía ser interesante, pero
quedó en la nada. Por momentos hasta parecían escenas sacadas de otra serie, de
una sitcom. Algo tipo “How I Met my
Daughter” (guiño guiño). El final del arco (la muerte de Myrcella) fue esperable, pero tampoco me
pareció bien ejecutado. Hasta lo encontré forzado. Nada funcionó con este
agregado que ni siquiera existe en los libros.
Los inmaculados también fueron una gran decepción.
Las cosas en Mereen fueron atractivas. El episodio 9 brindó momentos
increíbles, ver a Ser Jorah
redimirse y pelear por Dany, Tyrion
encontrándose con la Reina de los Dragones. El problema, básicamente, fue que
los inmaculados fueron muy inútiles, no el increíble y organizado ejército que
habíamos visto en temporadas anteriores. Estaban desordenados, sucumbían ante
el caos y fueron fácilmente derrotados por los Son of Harpies (supuestamente ciudadanos comunes).
La temporada como un todo estuvo medio inconexa,
sin demasiada coherencia. No hubo argumentos principales que funcionaran como
leit motiv de la historia (que sí existían en temporadas anteriores: “La redención de Jamie” en la tercera, “El juicio de Tyrion” en la cuarta, “La guerra de los cinco reyes” en la
segunda, por ejemplo). Hay personajes que desaparecieron inexplicablemente a
mitad de temporada (Tommen, Littlefinger, Margaery). Particularmente me molestó que Tommen no hiciera nada
respecto al encarcelamiento de su madre. Brianne,
por su parte, se pasó todo el año encerrada en la torre (solo para desaparecer
en el momento menos indicado).
Stannis
fue un punto fuerte en la historia: se lo vio más humano, más dinámico, más razonable.
Sus escenas en el norte con Jon Snow fueron uno de los grandes aciertos. Pero
el sacrificio de su hija resultó apurado, extremo y –al final del día– en vano.
Me sentí estafado.
De alguna manera, esta temporada me hizo sentir que
los creadores buscaron deliberadamente
shockear a la audiencia sin que esto estuviera exclusivamente justificado
por la historia. La violación a Sansa, la quema de Mance (de nuevo: está vivo
en los libros), el sacrificio de Shireen, el maltrato a las niñas por Meryn
Trant… fue generar controversia por el solo hecho de hacerlo, porque es lo
vende (lo que garpa).
Esta última temporada me pareció un producto mucho
más “comercial” y empaquetado de lo que alguna vez había sido Game of Thrones.
El final estuvo hecho
exclusivamente con escenas editadas de tal forma que no sabemos qué va a pasar:
el salto de Theon y Sansa, la ejecución de Stannis, la ceguera de Arya, la muerte de Jon Snow. Me pareció barato, como un intento de crear una
telenovela dramática de una serie que supo entender que es algo superior.
El otro día charlábamos con un amigo. Me decía: George Martin tiene un estilo muy marcado
para escribir, da pistas de situaciones potenciales, desarrolla excelentes
tramas y personas, permite que el lector / espectador vuele alto, imagine el
futuro, teja su propio hilo argumental, y luego te manda a tierra de forma
abrupta, con el giro menos esperado (y muchas veces menos deseado). “Es la isla de Lost en versión medieval, y
con la vuelta de Tuerca que donde lo que no puede explicar, lo mata”, concluyó.
¡Y qué razón tiene! Con Jon Snow me
pasó exactamente eso. Tengo la esperanza de que Melisandre le pegue una revivida, pero me parece que no era el
camino que tenía que tomar la historia.
Lo mejor y lo peor de la temporada
Con sus más y sus menos, la temporada aprueba satisfactoriamente.
No puedo decir que no.
Siento que no fue tan buena como otras anteriores.
Siento que es el comienzo de un cambio que podría llegar a ser contraproducente
en la serie si no revisan lo que falló este año. Pero lo que funcionó, funciono
muy bien. La batalla de Hardhome fue
épica (de hecho, todo lo que sucedió en el norte estuvo impecable… excepto el
final), el misterio en Mereen fue
atrapante (los Son of Harpy, Dany
gobernando, Tyrion llegando, la
lucha en la arena y la llegada de Drogon), el juego sucio de Littlefinger me
fascinó, la intensidad entre los Bolton y Stannis me mantuvo intrigado y el
complot en King´s Landing (con la
excelente actuación de Jonathan Pryce
como el High Sparrow) estuvo perfecta. El problema, de nuevo, lo encontré con
los desenlaces de cada uno de estos arcos.
Lo peorcito: la historia de Arya se extendió más de la cuenta, y por momentos fue inconexa. Dorne fue un gran desacierto por donde
se lo mire. Finalmente: los momentos shockeantes no estuvieron del todo
justificados.
Así que si tuviera que colocar un puntaje...
►MI CALIFICACIÓN DE LA TEMPORADA:7.5/10
A esto tengo que agregar que las temporadas 3 y 4
me parecieron soberbias y la primera y la segunda estuvieron muy bien también.
Esto convierte a la 5ta temporada en la
más floja de todas (en mi humilde opinión). Por cierto, les dejo mi opinión
de las temporadas 2, 3 y 4.
==>
Mi review de la cuarta temporada de GoT: LINK
ACÁ.
==>
Mi review de la tercera temporada de GoT: LINK
ACÁ.
==>
Mi review de la segunda temporada de GoT: LINK
ACÁ.
¿Hacia dónde se dirigirá la temporada 6?
Es difícil saberlo. Primero porque básicamente no hay más material. Hasta
ahora, los nerds fans de los libros podían predecir más o menos hacia donde se
iba a dirigir la historia, pero ahora eso ya es prácticamente imposible.
Jon Snow
está exactamente igual de muerto que al final de Winds of Winter. No sabemos si irá
revivir (personalmente espero que sí) pero no creo que sea lo último que
sepamos de Jon. El tema va a ser mantener en secreto su actuación (si es que
sigue en la serie). En entrevistas dijo que no había forma de que vuelva, pero
bien puede ser una forma de ocultar la verdad.
Cersei
Lannister es otro personaje que ya cumplió con todo su rol de los libros.
Al final la vemos escoltada por Ser Robert Strong (la montaña hecho zombie…
what… the… fuck). Fue bueno que se resolviera ese misterio, al menos. Pero la
verdad es que no hay más material para ella. El show dejó a Margaery y Ser
Loras en prisión, a Littlefinger
y Lady Olenna en las sombras. Y
también habría que ver qué hace Tommen
con todos los quilombos que tiene en el reino.
Daenerys
Targaryen también está en el mismo lugar que en los libros, aunque es
distinta la forma en la que se encuentra con Khal Jhaqo y el resto de los
salvajes.
Eso sí: va a ser muy divertido ver a Jorah y Daario buscándola.
Así que: ¿qué queda del material original? Muy
poquito. Primero: Sansa y Theon (aunque en los libros no es Sansa
sino su mejor amiga (Jeyne Pool)
están involucrados en un par de aventuras en el norte. A su vez, los Greyjoys
tienen una participación mucho más activa en los libros, y es probable que
resurjan en la sexta temporada.
Sabíamos que la quinta temporada iba a tener
bastante relleno porque no podían agotar su fuente. Necesitan poder hacer, por
lo menos, la sexta temporada sin tener que inventar demasiado. Afortunadamente,
Arya se queda ciega a mitad del
cuarto libro (A Feast for Crows) así
que vamos a seguir conociendo sus aventuras como asesina.
Sam está
yendo para Oldtown, que es algo que
sucede en los libros mucho antes. Lo más probable es que la sexta temporada
encuentre la manera de llevarlo hacia la verdadera estrategia contra los caminantes blancos. Quiero ver más de Sam, y creo que su papel en el misterio
del norte va a ser crucial.
Después la serie podría ir para cualquier lado: Gendry está todavía remando por ahí, Brianne nunca se encuentra con Stannis en los libros (y mucho menos lo
“ejecuta”). Bran tiene que hacer una
reaparición (seguramente será otro actor) y espero que haya aprendido magias
increíbles luego de su entrenamiento. También tenemos a Tyrion y Varis (uno de
los mejores dúos de la serie) dirigiendo Mereen (algo que no sucede en los
libros, donde Barristan Selmy
–muerto en la serie– es quien toma el mando). Eso va a ser excitante y,
seguramente, muy divertido.
¿Y qué va a pasar con Dorne? Uf… va a ser
complicado arreglar lo que considero la mayor equivocación de toda la serie. Jaime y Bronn nunca viajan para allá en los libros, y Myrcella tampoco muere. Es uno de los grandes cambios respecto a la
fuente original, y el envenenamiento a la princesa es, básicamente, un llamado
a la guerra. Ellaria y las Sand Snakes parecían una caricatura en
la serie (actuaciones terriblemente malas y situaciones ridículas) pero esperemos
que sepan corregir el rumbo. Lo que es seguro es que la sexta temporada va a
estar todavía más alejada de la saga literaria de George Martin. En ese
sentido, la quinta marcó un umbral, un antes y un después, un quiebre. Habrá
que ver qué pasa a partir de ahora.
Palabras finales
Más allá de los deslices de la quinta temporada, yo
estoy muy emocionado por todo lo que nos hizo vivir. Debatir los episodios
semana a semana con mis amigos (y con mi futura esposa) es tradición ya; hace
la semana más amena, genera expectativa, teorías, disgustos, sorpresas. Game of Thrones es un fenómeno social (como comenté en este post) antes que una simple serie de televisión. Yo, por mi parte, me tomaré este año
para seguir reflexionando y debatiendo esta compleja historia.
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