Pasé gran parte de mi infancia entre juegos de mesa
y videojuegos. No por nada hay toda una sección dedicada a videojuegos
en el blog y otra con un repaso de mis juegos
de mesa favoritos.
En cuanto a videojuegos, actualmente estoy
preparando la tercera parte de la saga de mis preferidos. La primera
vez hablé de Sega Genesis (mi
selección) y la segunda de Super
Nintendo (acá
esta el top).
Actualmente estoy armando los mejores de Gameboy, Gameboy
Color y Gameboy Advance.
Por su parte, los juegos de mesa nunca dejaron de
ser parte de mí, pero es más difícil encontrar el momento para jugarlos porque
normalmente requieren mucho tiempo libre y un grupito de gente que se cope.
En Bahía Blanca existe un Club de Juegos de
Mesa que organiza una reunión mensual. Todavía no tuve la posibilidad
de acercarme a una.
También suelo meterle a No
lo testeamos ni un poco o Red7 cuando
nos juntamos con amigos a comer un asado.
El Truco nunca dejó de ser un infaltable en cada viaje.
Videojuegos de mesa
La cuestión es que un día me puse a pensar si habrá
juegos de mesa basados en franquicias de videojuegos. Me sorprendí al descubrir
que, fiel a la famosa regla
34 (“Si una obra de ficción existe,
tiene su versión porno”), parece que cada videojuego tiene algún juego de
mesa creado alguna vez.
Estos son los 10 que me sorprendieron (y que me
encantaría poder jugar alguna vez).
***
Frogger
La Leyenda
de Zelda
Super Mario
Kart
Doom
Pac-Man
Street
Fighter II
Starcraft
World of
Warcraft
Centipede
Donkey Kong
***
► BONUS TRACK: ¿dónde jugar
juegos de mesa online?
La solución del nuevo milenio para jugar juegos de
mesa fácilmente es hacerlo de forma online con gente random.
Board Game Arena es de las
mejores páginas que encontré en la web. Es gratis, se usa desde el navegador y
tiene más de 80 juegos disponibles, desde los más clásicos hasta algunos nuevos
y complejos.
► Podés seguir las nuevas
notas y novedades (además de humor y críticas de cine) en mi
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Gran parte de mi infancia la viví jugando juegos de mesa (e incluso hoy
forman una parte importante de mis reuniones sociales). Esta quinta entrada
sobre “grande juegos de mesa” es, sin embargo, muy diferente a las anteriores
donde hablé de un juego en particular (Clue,
Jenga,
Monopoly
y TEG).
Mencioné orígenes y curiosades, pero no estrategias.
Y esa es una verdadera
lástima, porque a todos realmente nos
gusta ganar.
► Por
eso, en este post voy a comentar algunas tácticas básicas –basadas en la
matemática– para ganar clásicos juegos (no necesariamente) de mesa de la vieja
escuela.
Arranquemos:
#5. “Piedra, papel o tijera”: siempre
sacá papel.
Ok, no es un juego de mesa, pero vale la pena
mencionar esta estrategia porque puede hacernos perder muchas menos apuestas de las que querríamos.
Los jugadores profesionales del afamado “Piedra, papel o tijera” (sí, existen) descubrieron que los
humanos somos bastante predecibles en cuanto a juegos tan sencillos como éste.
Por ejemplo, un principiante tiene una tendencia a elegir “piedra” por tratarse
de un movimiento que parece más “cool” y, al mismo tiempo, es más sencillo.
El
instinto nos lleva a elegir “piedra” antes que cualquier otra cosa (por lo
menos en la primera ronda). A su vez, las estadísticas muestran que los
jugadores tienen menos predilección a sacar “tijeras” en cualquier ronda, así
que uno mejora mucho sus chances de ganar (por lo menos las primeras rondas) sacando siempre “papel”.
Y un dato más: los más avanzados utilizan técnicas
de “manipulación subliminal” para hacerte elegir una en particular (algo
similar a lo que hacen los magos con las cartas). La estrategia consiste en recordarle
al contricante las reglas del juego antes de que inicie la partida,
asegurándose de mostrar repetidamente (y rápidamente) la elección que querés que el otro tome. Por ejemplo: cada vez que
mencionás la palabra “piedra”, mostrás el movimiento. Mientras no seas
demasiado obvio, el subconsciente del enemigo va a tomar la decisión por él.
Ahora que sabés esto –y como todo superpoder
conlleva una importante responsabilidad– asegurate
de no usarlo para el mal.
#4. “¿Quién es quién”: hacé uso
de los algoritmos de búsquedas binarias.
Quienes recuerden este juego saben que hay que realizar
preguntas de tipo sí/no para descubrir
el personaje que eligió el oponente entre un elenco de 23 personas caucásicas y
una señorita negra. Cuando éramos chicos, las preguntas más comunes eran: ¿es
mujer? ¿tiene bigote? ¿tiene pelo rubio? ¿usa sombrero? ¿tiene cara de completo
idiota? (aunque esta última hacía poco para limitar nuestra búsqueda).
"¡...nein nein nein!"
En realidad, la mejor táctica es realizar preguntas
basadas en el alfabeto para reducir la
mitad de las posibilidades. En computación es lo que se conoce como “algoritmo de búsqueda binaria”.
Básicamente garantiza ganar siempre con unas 5 preguntas. La primera sería sí,
por ejemplo, el nombre del personaje misterioso comienza con “L” o algunas de
las letras anteriores del abecedario. Si la respuesta es sí, se pregunta si el
nombre comienza con “F” o alguna de las letras anteriores, si la respuesta es “no”,
implica que el nombre está entre las “G” y la “K”. Siempre preguntando por la
mitad del conjunto podemos eliminar la otra mitad con facilidad.
Por supuesto, esto le quita la única magia al juego
que esencialmente tenía.
#3. “Batalla Naval”: siempre
apuntá al centro.
La premisa de la Batalla Naval es que no podés ver
el tablero del oponente, ni la ubicación de los ingratos barquitos de plástico.
Así que el objetivo consiste en cantar números al azar, cual Bingo de ancianos, pero con explosiones, y esperar tener
suerte de tocar un pedazo de barco.
Ahora: estadístiscamente hablando, es más probable
que golpeés un barco más cercano al centro del tablero que uno más alejado. ¿Cómo
sabemos esto? Obviamente porque alguien se tomó el trabajo de simular millones de tableros de Batalla
Naval y llegó a una conclusión interesante. Los barcos más largos no pueden
ubicarse tanto en las afueras del tablero debido a su longitud. Por ejemplo, el
más grande (que ocupa 5 cuadrados) solo tiene dos formas de posicionarse de tal
forma que toque una de las esquinas, pero diez maneras diferentes de colocarse
para que toque uno de los cuadrados del centro.
Entonces, la estrategia sería atacar al centro y de forma diagonal, como si búscaramos a un alfil
en un tablero de Ajedrez. De esa forma (y ubicándonos nosotros lo más alejado
del centro posible, por si el oponente conoce esta táctica) estamos mejorando
muchísimo las chances de ganar.
#2. “Monopoly”: comprate todas las
propiedades naranjas.
Ya
hice un post sobre el Monopoly y sus curiosidades. Es uno de mis juegos de
mesa favoritos y yo mismo había identificado esta “técnica” en su momento, solo
que nunca me había puesto a pensar detenidamente el por qué.
Para el ojo sin entrenamiento, parecería que todas las casillas tienen igual probabilidad de que un
jugador caiga. Sin embargo, no es difícil notar que la casilla de la cárcel
es la más frecuente. Prácticamente todos los jugadores caen, por lo menos, 2 o
3 veces en la cárcel por juego. Esto es porque podés simplemente caer en la
casilla de “Go directly to jail”,
tirar dobles 3 veces o sacar una carta de Suerte o Arca Comunal que te mande
derecho tras las rejas. Los matemáticos más nerds han encontrado, en efecto,
que la cárcel es el lugar más frecuente
para caer(…igual que en la vida real).
Y consideremos lo siguiente: cuando uno sale de la
cárcel inevitablemente pasa por las
propiedades naranjas (Nueva York, Tenesse y Plaza St. James), que además
tienen el plus de no ser tan costosas (la mejor de su línea, y con 500$ ponés
un hotel). Por otra parte, sacando dobles se sale de la cárcel antes (y si esos
dobles son 3-3, caés en Plaza St. James) y el número más frecuente al tirar dos dados es
el 7 (que te haría caer en Tenesse). Sumemos a esto que el 6 y el 9 son también
números muy frecuentes al tirar dos dados (lo que te haría caer en una
propiedad naranja). Teniendo en cuenta todo esto, el resultado es obvio: las propiedades naranjas son una mina de
oro escondida.
Esta táctica no te garantiza ganar el juego (el
elemento de la suerte siempre está presente) pero sí mejora muchísimo tus posibilidades.
La estrategia sería obtener las naranjas y poblarlas
lo antes posible.
#1 “Pac-Man”: hay un escondite
dentro del laberinto.
De nuevo: no es realmente un “juego de mesa”, pero
sí un arcade de la vieja escuela. Y, además, este es mi blog, y hago lo que quiero.
Me sorprendió muchísimo este dato y hasta tuve la
posibilidad de comprobarlo.
Pac-Man
se remonta a principios de los ´80 y fue el primer juego de laberintos verdaderamente
exitoso. Generó la chispa del fenómeno pop-cultural de los video juegos y hasta
fue el primero con una adaptación a dibujos animados.
Su premisa es sencilla (corretear por pasillos oscuros, tragando pastillas y escuchando música
repetitiva) pero pocos hemos podido pasar del nivel 4 o 5. De hecho, los
256 niveles del juego fueron terminados por un fan casi dos decadas después de
su lanzamiento original.
La dificultad del juego consiste en que los
implacables fantasmitas nunca te dejan en paz. ¿Pero qué sucedería si supiéramos
que hay un “punto ciego” en el laberinto donde los fantasmas no llegan?
Varios videos en Youtube lo demuestran:
Lo cierto es que cuando llegás a ese punto ciego, los
fantasmas comienzan a girar de forma circular sin tocarte. Esto sucede porque
ellos no están realmente programados
para seguirte. En realidad, siguen ciertos patrones. Solo el fantasma rojo
(Blinky) está programado para cazarte. El azul y el rosado se ubican en una
pocisión relativa a Pac-Man y el naranja se mueve aleatoriamente.
Los jugadores avanzados han podido usar este “bug”
para crear una serie de patrones de movimiento
para Pac-Man. A partir del nivel 20, los laberintos comienzan a repetirse,
por lo que hay quienes han logrado terminar el juevo repitiendo estos movimientos
de Pac-Man basados en el punto ciego del mapa… durante 6 horas.
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La necesidad de apilar cosas y objetos para ahorrar
espacio, entretenerse o –incluso– conectarse con lo más trascendente se remonta
a los orígenes de la historia (al
respecto pueden revisar mi post sobre Tetris).
A su vez, la búsqueda del
ser humano por llegar más alto es tan antigua como la Biblia misma. Según las
escrituras, esa exigencia llevó a la construcción de la Torre de Babel, un fracaso que supuso la dispersión de la humanidad
y la condena a hablar en diferentes idiomas.
Hoy casi todos podemos reproducir la torre sobre
nuestra mesa del comedor, aunque su inevitable caída no llegue a despertar la
ira divina de ningún Dios. Sí, por
lo menos, recibiremos una abundante cantidad de risas a costa de nuestros
propios y torpes dedos.
El JENGA,
uno de los juegos de habilidad más famosos, es el protagonista de este post,
cuarta entrada dentro de la serie “Grandes
juegos de mesa”. Llama la atención a primera vista por tratarse de una caja
comparable a una barra de helado, con maderitas sencillas, casi sin detalles y
reglas tan fáciles de explicar que hasta un niño puede jugarlo.
En mi cumpleaños perdí al Jenga –que se llama K.A.E
en mi versión trucha– contra una nena de 4 años.
El objetivo es sencillo.
Partiendo de una torre se
deben extraer piezas que van colocándose en los pisos más altos. Se utilizan 54
piezas de madera iguales, que al principio de la partida conforman una torre
compacta de 18 hileras o pisos, cada una de ellas constituida por 3 de esas
piezas. La única decisión que podemos tomar es si dejamos que un piso tenga una
base de 1 pieza, o de dos (en función de si quitamos la pieza del medio o de los
extremos).
Evidentemente a medida que se adelgaza la torre,
esta tiende a ser cada vez más inestable. El jugador que derriba la torre con su
pieza pierde. Aunque es teóricamente posible, nunca en mi vida vi una torre de 54 piezas (una por piso).
El
empate no es una opción.
Puede ser fácil de jugar, pero ciertamente tiene
una mecánica interesante de analizar (y
algunos hasta lo han hecho). Yo a veces pienso que cada juego tiene su momento.
El Jenga tiende a hacer su aparición cuando se juntan tres o cuatro amigos en
una sobremesa. El alcohol (hay que decirlo) le suma diversión al juego y
también es uno de los grandes personajes de las fiestas de niños (¡el Jenga, no
el alcohol!).
►
Quizás el momento más épico del JENGA en la televisión Argentina:
El juego lo inventó Leslie Scott en Ghana (Africa) en 1974, y por aquella época se lo llamaba “Takoradi Bricks”. Tenía 20
años y lo pensó a partir de unas maderas que le compró a un artesano local para
entretener a su hermano menor. En 1980ya comienza a conocerse como Jenga en la Universidad de Oxford en Inglaterra. En
swahili Jenga significa, literalmente, construir.
En las otras entradas sobre Juegos de Mesa comenté
algunas estrategias y tips básicos para ganar. Así que: ¿cómo podemos
mejorar nuestro juego para ganar al Jenga? Ayuda tener buen pulso, por
supuesto. Pero ayuda todavía más contar con una pistola de Jenga que luche contra nuestras temblorosas manos:
La verdad es que se trata de esos juegos donde la
práctica hace al maestro. Recuerdo haber
alcanzado el piso 32 jugando con mi hermano Francisco hace un par de años
(record que nunca más puede alcanzar).
El JENGA puede ser repetitivo y poco competitivo,
pero es muy divertido, fácil de aprender y una buena forma de matar el tiempo.
Por sobre todo, gracias a su sencillez puede ser jugado por prácticamente
cualquier edad, lo que sume la posibilidad de sumar a niños (y eso siempre es
entretenido).
Creo que los humanos somos ingenieros estructurales
por naturaleza. Desde chiquitos jugamos a crear cosas con ladrillos, legos,
tapers o pedazos de cables. Al crecer, la capacidad de divertirnos con cosas
banales se reduce junto a nuestra
capacidad de jugar de forma inocente, pero el JENGA es uno de esos juegos
que siempre nos lo recuerda.
El carisma del Jenga está ligado a su simplicidad:
nada más que bloques de madera y la ingrata gravedad. Pero incluso un esparcimiento
insignificante puede enseñarnos lecciones importables sobre la estabilidad, la
vulnerabilidad y la acción bajo presión. Por eso, y por tantas horas de
diversión que me brindo, es otro de los
grandes juegos de mesa que destaco.
Y dijeron: «Venid; edifiquémonos ciudad y torre, cuya cumbre llegará al cielo;
y
haremos el nombre(a) nuestro, antes de dispersarnos por la faz de toda la
tierra».
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Uno de mis juegos de mesa preferidos es el
protagonista de este tercer episodio.
Aun hoy sigo jugando Monopoly con mi
hermanito menor.
Lanzado originalmente
en 1935, se trata del más popular
del mundo entero (más allá de, bueno, el ajedrez).
En la práctica, el juego involucra menos tiempo realizando transacciones de lo
que uno pensaría y, en proporción, mucho
más tiempo hiriendo de por vida las relaciones entre hermanos. Me animo a
decir –con humor, claro– que es una de
las experiencias más amorales de la historia del entretenimiento (más,
inclusive, que el
ingrato T.E.G.)
La historia oficial relata que, durante la alza de
la Gran Depresión (años 30 en
EE.UU), un vendedor desempleado (Charles
Darrow) le propuso la idea a los hermanos Parker. Sin embargo, algunos investigadores
han sugerido que el conocido juego de tablero tiene una
perturbadora historia de origen.
En 1904,
una tal Elizabeth Magie habría
patentado The Landlord's Game, con
exactamente la misma premisa. Al fin y al cabo, todo (hoy en día) es un remix, ¿no?
Una particularidad del Monopoly es que sus reglas tienden a ser muy flexibles. Las
clásicas reglas son extremadamente chatas, y han surgido algunas reglas “off-the-book”
que hacen de la experiencia algo mucho más ameno. Informalmente se conocen como
las reglas del Monopoly Deluxe. La
primera de ellas es, obviamente, “¿qué
hacemos con el casillero de Libre Estacionamiento?”. Esta es la controversia más fuerte. ¿La
solución general? Un lugar para acumular todos los impuestos pagados al banco, y
para que el alma afortunada que caiga allí los
retire en efectivo.
Algo interesante del Monopoly es el simbolismo que
guardan las fichas: en modelo original, el auto, el tanque, el jinete y el cañón,
todos representan a la clase alta;
mientras tanto: la carretilla, la bota, la planta y el dedal representan a los trabajadores, los obreros
asalariados. ¿Cuál suelen elegir
ustedes?
Otra marca de la extensa popularidad del juego es
la cantidad de spin-offs que tuvo: Star Wars Monopoly, Simpsons Monopoly, John Deere Monopoly (¿?), Scooby-Doo
Monopoly. ¡Cómo olvidar “El Estanciero”, la versión ampliamente conocida en
Argentina. Hay una variante de “Batman y
Robin Monopoly” (seguramente mejor que la película) y otra de los Beatles. Al parecer esta página
lista todas sus variantes. Fue actualizada este 1 de abril por última vez,
y el registro asciende a 2488 versiones.
Las referencias al Monopolyen
los Simpson abundan. En varios episodios se los ve jugando al clásico o
bien a variantes bizarras como el “Krabappelly”. En el célebre episodio donde Burns encuentra petróleo debajo de la
escuela ocurre este diálogo.
«Burns: — Tengo un monopolio que preservar.
¡Tengo la Compañía Eléctrica y la Compañía de Agua! Además del hotel en la
Avenida Báltica
Skinner: — Ese hotel apesta y su monopolio es patético.»
Cuando uno se lo pone a pensar, tiene poco de
estrategia per se y sí mucho de suerte. Claro que hay que
tener habilidad para reconocer un buen negocio, o realizar el canje correcto.
Pero, al final del día, hay que ser honesto: es tirar los dados, rezar para
pasar por la zona de la muerte y poder poner hoteles en tus preciadas
propiedades naranjas. Una maravilla.
►El punto
es probar que el capitalismo es siempre
destructivo e injusto (¿aunque si es injusto con todos, eso no lo hace
justo? Todos vamos a querer seguir jugándo para tener, algún día, la
posibilidad de quedarnos con todo lo de nuestros amigos. Hay algo de
perturbador en la necesidad de tomar turnos para torturarse uno a otro, ¿no?
¿Qué piensan del “Monopoly”? ¿Lo han jugado?
Aquellos
argentinos que visitan mi blog, seguramente habrán jugado T.E.G en algún
momento de su vida. Sé que yo lo hice, ¡y mucho! La
vez pasada en esta sección hablé de “Clue”, y en esta ocasión le toca el
turno al táctico juego de mesa argentino que vio su nacimiento en 1976 de la mano de un tal David Jiterman. Pero como suele suceder
en Argentina, este original juego tuvo sus orígenes en el “WAR” (que se conoció en Latinoamérica a principios de los 70) y que
a su vez se basó en el famoso RISK (creado
en Francia por la década del 50 para evocar
a las guerras napoleónicas).
► Integrado
por unos 50 países, dados, fichas y tarjetas de objetivos, el objetivo es
siempre claro: ¡conquistar el mundo!
Lo interesante es que en cada juego (siempre
diferente) hay dos factores que uno nunca puede controlar y que pueden
llevar RÁPIDAMENTE a la perdición. El primero y obvio es la suerte. Cuando no hay suerte con los dados uno está
frito, así nomás… y en toda partida va a existir un suertudo que saque
todos “6”, así como siempre existirá alguien que se quejé de su mala suerte. ¡Una mala racha con los dados puede decidir
la balanza en tu contra en cuestión de segundos!
El segundo factor incontrolable es el inevitable “todos contra uno” cuando uno empieza a
formar su pequeño imperio, y es lo
más normal del mundo. Es capitalismo
puro. Eso tiende a llevar el equilibrio de las cosas, cuando empieza a
nacer un nuevo “emperador” todos tenderán a pasar en su contra. Por supuesto,
es además un juego donde todos (secretamente) tratarán de tirar para su objetivo,
pisando la mayor cantidad de cabezas posibles pero en el momento oportuno.
Las reglas son relativamente sencillas y se
aprenden en dos minutos. La mala noticia es que uno tarda mucho en aprender a jugar “bien”, a no cometer errores básicos...
quién juega último, reestructuración, robar tarjeta, bloquear, pactos
oportunos, cuando usar un pacto, cuando pelear y cuando retirarse.
Hoy el T.E.G. va más allá de la mesa y llegó a las tablets, a Android y la PC. TegNET es un software gratuito para
jugarlo en red, por ejemplo. Tuvo 3 versiones, el “TEG Clásico”, el TEG 2 (que
fue un fracaso comercial) y el TEG: LA REVANCHA, que es básicamente el
clásico con una serie de mejoras.
Estoy seguro que he perdido más veces de las que he ganado, sin embargo acá van
algunos tips que me resultan claves y que a pueden sacarle una sonrisa a quien
sabe de qué estoy hablando (y para el que no lo sepa, tal vez los quiera
anotar):
►¡11 TRUCOS
PARA MEJORAR LA EXPERIENCIA DEL T.E.G!
1. Es buena idea practicar algunas técnicas básicas
para arrojar dados (y si están cargados
mejor).
2. Se recomienda aprenderse de memoria todas las
tarjetas de misión, así viendo jugar a los demás, es posible darse cuenta de
qué es lo que tienen que hacer.
3. ¡Elijan un color de fichas acorde a su estado de
ánimo! ¡Ese detalle influye en todo el partido!
4. La música: un TEG sin la banda sonora adecuada
puede ser altamente contraproducente.
Mientras ordenábamos las fichas con mis amigos, siempre (siempre) sonaba Child's Anthem (de Toto):
5. ¿Manipulación?
¿Qué es eso? Yo les explico: "Che, ¿así que vas a regalar Europa
así nomás? ¿No te importa perder Chile? Yo te doy una mano, te hago pacto chile-brasil así le podes hacer frente."
Y cuando llega el momento tu adversario se lamenta: “¿Eh, pero no habíamos
hecho pacto?”… “No, lo que pasa es que el pacto era por un turno, ¡a menos que
lo renovaráramos!”. Por esa razón, siempre
establezcan BIEN los términos del pacto, ¡que no haya palabra que pueda ser
mal interpretada!
6. Traten de tener
sus países lo más juntos posibles, que siempre se pueda hacer
reagrupaciones entre ellos. ¡Los bloqueos son excelentes también!
7. En un juego avanzado nunca hay que menospreciar
un pacto de "país internacional", más de una vez va a ser necesario
para asegurarse la tarjeta (“Yo te tomo este país y te lo dejo con una
ficha”).
8. Tampoco sean exagerados con los pactos, los
demás jugadores se van a avisar. Lo esencial es que el otro crea que sale
ganando. No se deben cerrar todas las
fronteras con pactos al conquistar un continente... ¡En toda partida
siempre va a haber uno que quiera hacer pactos a cualquiera y por cualquier
cosa! (A ese hay que aprovecharlo)
9. Si están de racha, aprovechen (¡que no dura para
siempre!) y si no... Conquisten algo sencillo únicamente para robar tarjeta. (Nunca es bueno no sacar tarjeta).
10. Cuenten las tarjetas de los demás. Si tienen 5,
es seguro que tienen canje. Usen las
tarjetas de continente cuanto antes, no vaya a ser cosa que lo conquiste
otro...
11. Una verdad: se nota que Hitler nunca jugo
T.E.G, porque Asia es indefendible,
sobre todo si quien conquistó Oceanía antes está esperando una salida para las
8000 fichas que viene acumulando desde la primera vuelta. Asia es maravillosa, pero poco práctica. Puede ser atacada desde 5
continentes. En cambio Oceanía es aburrida, pero
súper práctica.
Soy un gran fanático de los juegos de mesa. Me
gustaron desde siempre y hoy los sigo jugando (particularmente Monopoly, Pictionary y T.E.G, de
los cuales ya habrá post). Creo que
son uno de los últimos grandes vestigios de la era “pre-computadoras” y
progresivamente tienden a desaparecer. Una verdadera lástima porque me parecen
un entrenamiento (generalmente) sano, que mantienen la menta activa y enseñan valores educativos o lecciones de
vida fundamentales.
Los juegos de mesa son una combinación entre lo lúdico y lo didáctico, y en este punto radica
su importancia.
► Hoy vamos a recordar uno de mis
favoritos. CLUE es un juego de mesa
desarrollado en 1948 por Anthony Pratt, un empleado en la
Inglaterra de pos-guerra.
Si uno lo
piensa un poco: es un juego bastante oscuro para los niños, ¿no? Algunas armas
asesinas solo sirven, efectivamente, para aplastar
el cerebro de la víctima por todo el piso de la imponente mansión.
Originariamente pensado
para matar el tiempo entre las bombas a los nazis, el objetivo en Clue es descubrir quién asesinó al Sr. Cadavery, con qué arma y en qué
habitación. Básicamente estamos hablando de “Saw
II” (El juego del miedo) en una caja. Quizás por eso, Pratt pudo rápidamente vender la idea a una compañía de juegos que hoy lo sigue comercializando.
Pratt, que era apasionado
del género policial, empezó a darle forma a la idea de un juego de
mesa sobre la investigación de un asesinato. Es muy probable que la idea haya
sido influenciada por los trabajos de Agatha
Christie y su célebre historia “10
negritos” (de
la cual ya hablamos en este post). Pero siendo, justo: la premisa de Agatha Christie (cuartos cerrados, uno
o más posibles asesinos, varios sospechosos) ha influenciado también películas,
otras obras literarias, teatro y el arte
en todas sus demás formas.
==> En materia de cine pensemos, por ejemplo, en “House of Wax” (2005), “Los sospechosos de siempre” o la
célebre Reservoir Dogs para tener algunos ejemplos concretos.
Me encanta
Clue y lo jugué muchísimo de chico. En el tabero existen nueve
habitaciones, donde el asesinato pudo haber tenido lugar; están separadas entre
sí y colocadas en forma circular. Cuatro habitaciones contienen un pasadizo secreto, que te lleva hacia
otra habitación. La habitación del centro es donde se coloca el sobre del caso.
El éxito
desmedido Clue hizo posible, en 1985,
la creación de la
mejor adaptación de una película basada en juegos de mesa alguna vez
filmada. La cinta fue un fiasco comercial, pero se convirtió en clásico de culto luego de salir en VHS. La trama nos muestra a seis invitados llegando a la desolada mansión de Mr. Boddy, quien los trajo –a cada
uno– por motivos diferentes. Cuando las luces se apagan
repentinamente y alguien asesina al magnate, todos se vuelven automáticamente
sospechosos.
La comedia (negra) es realmente muy divertida y la
recomiendo. Tim Curry (más conocido
por su
papel del payaso Pennywise en “IT”), hace de mayordomo y tiene momentos brillantes en la película.
Uno de los elementos más originales de la película
es sus múltiples finales. En el
cine, el verdadero asesino cambiaba dependiendo de qué versión estuvieras
viendo. Hoy se puede descargar una versión que contiene TODOS los finales en
una misma película (lo cual es realmente loco). Lo más destacable es que cada
final es absolutamente lógico, y si uno se pone a revisar: todas las evidencias
estan planteadas de ante mano para cada
final.
Me parece que es una de las pocas comedias inteligentes que vi en mi
vida. Tiene diálogos astutos, un guión sólido y un valor de repetición alto (es interesante reverla
para buscar cada una de las pistas).
► Creo que hoy, más que nunca, los adultos debemos seguir jugando… sea
juegos de mesa, o lo que sea. Si es con
niños, mucho mejor. Nos hemos
acostumbrado a vivir una vida ajetreada, sin tiempo para la recreación. Los
juegos de mesa inspiran creatividad,
desarrollan habilidades sociales y combinan la imaginación con la capacidad de
asociación y rapidez mental.
Cuando me pongo a recordar los momentos más felices de mi vida,
indefectiblemente la menta me lleva a un nostálgico
viaje hacia el pasado, mi niñez y mis juegos: en familia y con amigos. ¡Hasta la próxima!
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