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viernes, 16 de diciembre de 2022

miércoles, 15 de julio de 2020

Los intertextos literarios de Jesse y Celine



La trilogía romántica por excelencia –la historia de Jesse y Celine concebida por Richard Linklater– es un gran mar de intertextos. En esta nota repaso las conexiones de estas tres películas con otras ficciones literarias.


lunes, 2 de septiembre de 2019

“In the mood for love” y los secretos inconfesables


En los viejos tiempos, si alguien tenía un secreto que le pesaba en el alma, subía a una montaña, buscaba un árbol, le hacía un agujero y susurraba las palabras. Luego lo tapaba con barro y dejaba el secreto allí para siempre. Eso dice el protagonista de In the Mood for Love (2000), de Wong Kar-wai. La película habla sobre el amor, las frustraciones, los deseos y las maneras de sobrevivir a un secreto bien guardado.


sábado, 9 de diciembre de 2017

Las historias desaforadas de Adolfo Bioy Casares


El mundo de ficción imaginado por Bioy Casares consiste en una composición equilibrada de magia y ciencia. En este sentido, la colección de cuentos Historias desaforadas (1986) es un fiel exponente de la literatura “casariana” (me acabo de inventar esa palabra. Si existe borgiano y kafkiano, ¿por qué no casariano?).

En la antología se entremezclan curas milagrosas para la calvicie (con efectos secundarios peligrosos) con edificios que están en el límite del universo, complejas enfermedades mentales, búsquedas implacables contra la vejez, cines de feria que exponen el alma de quien mira y dobles en otras ciudades del mundo.

Todas las temáticas recurrentes del autor están presentes, en mayor o menor medida, en alguno de los diez relatos que componen el libro: los viajes, los desamores (el amor como tragedia), la búsqueda de la inmortalidad, la inútil lucha contra la vejez, los límites de la ciencia, etc.

Soy un enamorado de la escritura de Bioy Casares. 

Creo que esta obra está escrita con la misma maestría que caracterizó a su pluma durante toda su carrera. Sus historias son siempre creativas, impredecibles, sensibles. Están pinceladas con cierto intelectualismo porteño y mucho humor satírico, dos de las marcas personales del escritor.

Sin embargo, en esta oportunidad rescaté apenas un puñado de relatos que me parecieron verdaderamente memorables. Acá el autor no me voló tanto la cabeza como sí lo hizo con todas y cada una de sus novelas.

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Los mejores relatos de Historias Desaforadas

Como toda antología, hay relatos que gustan más que otros. De los diez cuentos presentes destaco especialmente cuatro. 

Planes para una fuga al Carmelo es una historia de romance y ciencia ficción sobresaliente; Trío muestra tres episodios interconectados sobre la temática del desamor (se dice que uno de ellos es autobiográfico), Historia Desaforada nos pone cara a cara con el género de terror científico, al mejor estilo “Frankenstein” y Máscaras Venecianas (quizás su mejor relato) trabaja la temática de los doppelgängers –el doble fantasmagórico de una persona viva– de una manera fascinante.


Los seis restantes tienen todos sus puntos de interés, pero no creo que vaya a recordarlos como lo mejor de Bioy Casares. No lograron llevarme a esa sensación de desconcierto absoluto donde quedo por varios días reprocesando en mi cabeza lo que acabo de leer.

Lo bueno es que hay de todo y para todos los gustos. Algunas tramas son más románticas, otras más fantásticas. Un par tienen un corte de terror (El Nóumeno) o policial (La rata o una llave para la conducta). Tiene cuentos muy breves y otros que son, prácticamente, novelas cortas.

En la mayoría de los relatos de Historias Desaforadas hay un narrador en primera persona, testigo o protagonista, sin nombre, que bien podría ser el mismo Bioy. El autor mencionó, de hecho, que hay una buena cantidad de elementos personales y biográficos en estos relatos.

Otro punto en común entre todos estos textos es el tema del viaje. Un viaje que, en su gran parte, es literal, físico. Los personajes recorren varios de Europa (Alemania, Holanda, Italia, etc, etc) y también transitan por zonas escondidas de Buenos Aires o pueblos perdidos de Argentina.

A excepción de uno o dos cuentos que sostienen una única locación, en casi todos existe un peregrinaje que fusiona, en un mismo personaje, al viajero y al investigador, ambos en busca de alguna verdad o un aspecto de la realidad determinado.

Es sólo a partir de esa simbiosis particular entre viajero e investigador que el narrador logra hallar el motivo de su propio existir, sea para entender la imposibilidad de un reencuentro amoroso o para hallarse, cara a cara, con su angustioso final.

El doble en “Máscaras Venecianas”

De nuevo, si tengo recomendar que lean uno solo de esta colección, que sea Máscaras Venecianas. Si bien es un cuento lineal sin dificultades narrativas ni riesgos formales, creo que es el que más permite cortar la tela. Es el que más nos invita a desarmarlo y repensarlo.

Máscaras venecianas pertenece al mismo género fantástico en el que se incluyen novelas como “La invención de Morel” y “Dormir al sol”. En esta caso se trabaja la idea de la clonación de seres humanos por métodos científicos y la posibilidad, casi mágica, de que exista una persona exactamente igual que nosotros en otro rincón del mundo.


Bioy Casares aprovecha un cuento muy redondito para explorar las posibilidades psicológicas de un clon y realizar especulación ficcional.

Después de enterarse de una rara enfermedad y de separarse de Daniela, la mujer de su vida, el narrador-protagonista planifica un viaje a Italia. Por esas cuestiones misteriosas de la vida, llega a Venecia en pleno carnaval, un contexto idóneo para el desarrollo del argumento ya que el lector se ubica en aquella ciudad disfrazada, ornamentada, festiva, donde todos pueden ser otras personas detrás de máscaras de arlequines y colombinas.

Me encantó cómo el autor utilizó la ironía dramática para enfatizar el viaje del protagonista, quien ahora se siente partícipe del gran teatro que es recorrer las calles de Venecia durante los días de Carnaval.

En su deambular, ingresa a un teatro (un teatro dentro del teatro que es Venecia) y se topa con una mujer idéntica a Daniela. ¿Es ella o es su doble exacto?

Hasta las últimas líneas del relato hay un juego constante de máscaras ocultas, abriendo la ficción a múltiples lecturas.

Palabras finales

El magistral y pulido estilo de Bioy Casares está presente en Historias desaforadas. Si bien no los encontré todos excelentes, sus relatos tienen algo interesante para decir. Se mezclan mundos llenos de tragedias amorosas e inventos científicos de soluciones prodigiosas, fenómenos extraños (sobrenaturales, incluso), peregrinajes metafísicos y otros tantos hechos extraordinarios.

Disfruté mucho de su lectura, especialmente porque hay tres o cuatro cuentos que me gustaron mucho y me los llevo conmigo. El libro completo puede encontrarse fácilmente en Internet y en formato e-book.

Yo leí la hermosa versión en papel de la Biblioteca Esencial publicada por La Nación, que formó parte de las diez entregas que publicó el diario con todas las facetas literarias del autor argentino.

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=>> Otros posts sobre ADOLFO BIOY CASARES en el blog: “Los que aman, odian”; “La invención de Morel”; “Dormir al sol”; “Seis problemas para Isidro Parodi”; “El sueño de los héroes”.

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 Podés seguir las nuevas notas y novedades (además de humor y críticas de cine) en mi fan-page: http://www.facebook.com/sivoriluciano. Si te gustó, ¡compartilo o dejá un comentario!


miércoles, 19 de junio de 2013

50 sombras de Madame Bovary


Madame Bovary, la obra máxima del francés Gustave Flaubert, vio la luz en 1856. Cuando comenzó a escribirla, Flaubert tenía solo veinticinco años. Todavía no había publicado nada, pero no era un primerizo: los cajones de su escritorio estaban sobrecargados de manuscritos que acumulaba desde hacía más de diez años. En su mayor parte eran románticos.

Madame Bovary se volvió tan famosa por su inventiva técnica narrativa. Flaubert, mayúsculo exponente de la escuela realista, creó un estilo muy particular que masterizaba la técnica del contrapunto y, el narrador indirecto libre. Además, el extenso texto (de unas 800 páginas en algunas ediciones) fluye con más rapidez cuando Emma está emocionada o contenta, y se vuelve pesado cuando ella aburrida.

No es objetivo mi puntualizar sobre “lo literario” de la obra, sino incentivar a la lectura de una novela que fue furor en su momento. El estilo indirecto libre significó un primer gran paso en la técnica narrativa; hoy es de uso común en las novelas contemporáneas y fue desarrollado por muchísimos novelistas posteriores. Flaubert mueve a los narradores de la novela desde varios planos a la vez asimilando los hilos de una marioneta, para ofrecer a los lectores perspectivas muy diferentes.


=> Lo que hoy es “50 sombras de Grey” (la controvertida novela erótica de la inglesa E.L. James) en aquella época lo fue “Madame Bovary”. Una historia que se publicaba por entregas y que las chicas leían secreta e íntimamente. <=

Pero… ¿qué tan fogosa es la novela?

Madame Bovary es tan sexy como era permitido en el mundo del siglo XIX, y un poquito más también. Hablo de citas a escondidas, encuentros clandestinos, adulterios, y pensamientos pecadoramente sexuales. Eso sí, NO HAY escenas “sexuales” en el libro, pero sí muchas alusiones a ellas. Como sea, fueron suficientes para mandar a Flaubert a juicio por obscenidad.

La historia sigue, principalmente, la vida de Emma Bovary, la esposa de un médico simple y mediocre; ella parece vivir un ensueño de fantasía que la nubla. En su angustia existencial constante (que hoy tiene, inclusive, una denominación médica en la psicología: “Bovarismo”) ella termina por tomar a una serie de amantes y escabullirse en un mundo de mentiras y peligros que terminan por desencadenar eventos fuera de control.

El término “bovarismo” hoy se reconoce como el estado de insatisfacción crónica de una persona, producido por el contraste entre sus ilusiones y aspiraciones (a menudo desproporcionadas respecto a sus propias posibilidades) y la innegable realidad. Una condición psicológica fuerte que ha sido estudiada por varios psicólogos.

Les comparto el libro en PDF de “Madame Bovary”: http://bit.ly/1auCXma

Una de las cosas más interesantes, y que como aspirante a escritor destaco muchísimo, es la capacidad de Flaubert para detectar elementos exactos de la psicología femenina (particularmente de las mujeres de su época). No puedo dejar de preguntarme: ¿De dónde habrá tomado esos conocimientos tan precisos, casi perversos, de describir los itinerarios secretos de la sensualidad, de las fantasías inconfesadas de una mujer joven?


==> Admito que no la pasé bien leyéndola. El texto es muy extenso y, por momentos, pesado. Sobre el final las cosas se tornan muy picantes pero hay episodios demasiado descriptivos que no terminaron de convencerme. Sin embargo, disfruté mucho más el análisis posterior y estudiar sobre su génesis y contexto. Flaubert estuvo cinco largos años redactando esta historia (su obra maestra) y en todos ellos no deja de hablar de la obra como de una pesadilla.

El autor no gozaba de buena salud y era epiléptico. Además, escribía religiosamente e investigaba sobre cada uno de sus capítulos. Leyó tratados de cirugía para contar un terrible episodio (operación del pie de Hipólito) así como también libros de medicina y de farmacia. Estudio los efectos del arsénico y realizó consultas personales sobre el derecho, operaciones financieras, trabajo del día a día en el campo, etc.

A través de una representación muy objetiva de su realidad contemporánea, el autor estrecha el contacto con sus personajes a través de la intimidad. Consigue que el lector penetre en la intimidad de los protagonistas y sienta lo que ellos sienten. En la actualidad se lo considera un fiel poeta de la realidad. Sus personajes –repletos de contradicciones, sumidos en sus vicios y en sus pequeñeces– sueñan su vida en lugar de vivirla.

Analizarlo fue una actividad muy gratificante. Me di cuenta de lo complejo que en realidad es. Plagado de mucho simbolismo y estudios psicológicos de personajes que me hicieron reflexionar bastante. Para quienes ya la hayan leído, presten atención –por ejemplo– a como las ventanas se asocian a Emma constantemente, como una forma de ver al mundo e imaginar una libertad imposible. La comida es algo que también llama la atención: ¡lo que comen los personajes durante la novela podría alimentar a un ejército por una semana!

Flaubert extiende el simbolismo y sus críticas hacia la sociedad burguesa que detestaba con el desarrollo de ciertos personajes detestables (como Homais, el farmaceuta o Carlos Bovary, el esposo de Emma) y básicamente se encarga de mostrarnos a una heroína que no hace nada para caer simpática. Madame Bovary es, en esencia, un Quijote con faldas y un dejo de tragedia sobre el alma. Si uno se lo pone a pensar: persigue molinos creyéndolos monstruos. Emma es la lectora de novelas románticas y la representante de los ideales burgueses que se impusieron en la Europa en el siglo XIX. Flaubert detestaba la realidad de su tiempo, y lo hizo saber a través de un texto tan irónico como sádico.

Las obras maestras se convierten en grandes clásicos por un motivo: atraviesan umbrales, se animan a hacer algo distinto que genera toda una nueva teoría literaria. Flaubert logró eso y es por eso que Madame Bovary sigue siendo, aún más de 100 años después, un libro básico para todo fehaciente lector que se conciba como tal.

Hay mucho para analizar y debatir sobre este relato pero (como siempre digo) la idea es dar un pantallazo del tema y discutir lo demás entre los comentarios. ¡Así que espero sus opiniones y reflexiones respecto a la nota! ¡Saludos!


"Volvía a sentir los latidos de su corazón y la sangre circulando
por dentro de su carne como si fuera un río de leche".

(Emma en “Madame Bovary”)

viernes, 28 de diciembre de 2012

“La historia repetida” (cuento)


Autor: Luciano Sívori
Género: romance / intriga

En un post anterior les mostré el primer cuento que me animé a publicar en mi blog. Hoy les presento el segundo. Forma parte del taller literario online que ofrece la gente de Literautas.com, un curso gratuito, original y por demás interesante.

Este mes la propuesta fue un relato de menos de 750 palabras con la condición de mostrar una historia basada en un vuelo retrasado en Navidad. Me parecía poético que el cuento tratara sobre Año Nuevo (dada la fecha que se aproxima) así que lo adapté. 



Afortunadamente gustó y obtuve muy buenas críticas y un par de buenos consejos para mejorarlo.  Uno de mis correctores anónimos mencionó: “Tienes la capacidad de jugar con el lector, de distraerle invitándole a creer lo que quieras para terminar rompiéndole los esquemas con el sorprendente final”. Esta frase inspiradora me quedó grabada, y bajo esa opinión les comparto mi texto:


“La historia repetida”

–  Y ahí estaba yo… 31 de Diciembre, atrapado en el aeropuerto de Santa Cruz. Eso es en Bolivia – aclaró el abuelo Diego, mirando con ternura a Sofía.

Jorge refunfuñó. Era aquella historia fantástica de nuevo. Había oído a su padre hablar de ella tantas veces que ya la conocía de memoria. Claramente, nunca había sucedido… era imposible. ¿Por qué tenía que relatar ese mismo suceso en cada ocasión familiar? Se dignó a seguir escuchando, aunque ligeramente irritado. Esta vez el anciano dirigía el relato hacia su nieta, que lo escuchaba con atención.

–Lo único que quería era regresar a casa – continuó, emocionado –. El vuelo se había cancelado así que sólo había dos opciones: buscar un hotel y salir al día siguiente o esperar 6 horas para un vuelo de madrugada. Fuera como fuera, iba a pasar Año Nuevo en un país extraño y solo, completamente solo.

La tetera comenzó a chillar indicando que el agua ya había hervido. Jorge se levantó a preparar el café preguntándose, por milésima vez, si su padre realmente creía su propia mentira. Diego notó el desinterés de su hijo y comentó, en voz alta, que su nieta ya estaba grande para entender. Sofía no le quitaba los ojos de encima, absorbida por las palabras del anciano.

– Es curioso: un aeropuerto es un lugar de encuentros felices, pero a mí me abrazaba una inmensa soledad. Pero entonces ocurrió lo impensado. Allí estaba, sentada sobre una de las butacas, la mujer más hermosa del mundo: tu abuela.

Jorge regresaba a la mesa con café y unas galletas mientras su viejo seguía hablando, con unos ojos ya un poco vidriosos por los recuerdos de aquella noche.
– Dicen que cuando uno conoce al amor de su vida, Sofía, el mundo se congela por completo. Y es cierto. A mí me pasó, lo único que escuchaba eran mis propios latidos del corazón. Allí había un par de monjas con sus rosarios en las manos. Un muchacho, de no más de 25 años, tomando la cartera de un distraído señor mayor, que hablaba desesperadamente por teléfono. 5 segundos antes había habido mucho movimiento: y ahora la escena era una fotografía hermosa. Miré hacia mis alrededores, sin entender demasiado, y comencé a acercarme a tu abuela. Ella tampoco se movía… pero me miraba. ¡Oh, sí! Me miraba.

Corrió una brisa, una bocanada de aire fresco que ingresaba por la ventana semiabierta. Sofía seguía mirando a su abuelo con una postura tan inmóvil como los protagonistas de su historia.

– Me acerqué y le dije una tontería… algo del estilo “también se canceló tu vuelo, ¿no?”. Era un estudiante de Ingeniería, no un poeta… fue lo que me salió. Todo el mundo en aquel aeropuerto volvió a moverse y ella me mostró una sonrisa radiante. Era todo lo que necesitaba. Me senté y comenzamos a hablar. Toda la noche. De alguna extraña forma, siento que el tiempo se detuvo para mí también en aquel aeropuerto, y que nunca salí de allí – suspiró, reclinándose hacia atrás –. Y gracias a esa noche mágica, un año más tarde nació el ingrato de tu padre – finalizó burlón.

Un hombre con la edad de su viejo, reflexionó Jorge, cuenta tantas historias que termina creyendo todas y cada una de ellas. Era una metáfora preciosa, pero no había motivo para ilusionar a una niña de 9 años sin razón.

– Bueno basta, papá – comentó finalmente –. Estamos en el 2218. Sí: colonizamos Marte, y hasta podemos comunicarnos con la mente. Pero nunca nadie, en la historia de la humanidad, logró detener el tiempo… y mucho menos al ver al “amor de su vida”.

Diego, furioso, estaba por responder cuando de pronto se quedó congelado. Alguien intentaba ingresar a su cabeza. “Tranquilo abuelito, yo sí te creo”, dijo una voz femenina dentro de él. Observó a Sofía con sorpresa y se quedó sin palabras. No tenía idea que ella ya pudiera hablar con la mente. “No le puedo contar a papá… se enfadaría conmigo si supiera que yo también puedo hacerlo. Detener el tiempo. Quizás se saltó una generación, o tal vez papá no conoce el amor como vos y yo. Mirá, dejame mostrarte”.

Las agujas del reloj se detuvieron y Jorge se paralizó, con el café en la mano y sin siquiera pestañear. Diego, aún con sus 75 años encima, se incorporó de un salto. Su cuerpo entero temblaba de emoción. Miró a su nieta y sonrió. Sonrió con la boca, con los ojos, con la nariz, con todo.


FIN


Link al cuento anterior: "Un ruido en un cajón" (aventura / intriga)

=> El mes que viene sale otro cuento, mientras tanto los invito a seguir mis novedades a través de mi página <=


¡Feliz Año Nuevo para todos! Definitivamente, el 2013 va a traer muchas sorpresas. =)
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