lunes, 11 de mayo de 2020

La decepción de Westworld (reseña temporada 3)


Allá por el 2016 recuerdo que el primer trailer de Westworld me voló la cabeza. Se sentía como algo realmente especial y el hype era alto porque la vendían como la sucesora de Game of Thrones. Finalizada su tercera temporada, comienzo a sentir cómo la serie arrancó su inminente caída en picada. Mi análisis de la temporada 3 a continuación.



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El amor por una buena historia

Westworld (Temporada 1) tomó al mundo por sorpresa con su combinación tan particular de ciencia ficción con western. Teníamos un elenco tremendo formado por Anthony Hopkins, Evan Rachel Wood y Ed Harris, además de Jonathan Nolan trabajando en los guiones.

Si uno veía aquel primer avance, era imposible adivinar de qué demonios se trataría la serie. Tres temporadas más tarde, si bien todavía me considero un seguidor, ahora veo mi viaje por Westworld como una montaña rusa de altibajos, particularmente a medida que fue generando opiniones cada vez más divididas.

La temporada debut ganó una audiencia enorme y obsesiva. Y con razón. El gancho fue la forma intrigante en que la historia profundizó sobre el parque temático de la novela original. Rápidamente aprendemos sobre los “anfitriones”, robots tan bien diseñados que no se pueden distinguir de los humanos (y si no podés notar la diferencia, ¿importa realmente?).

Pronto entendemos que esos anfitriones viven dentro de bucles narrativos en una suerte de videojuego de mundo abierto basado en el salvaje oeste.


Dolores y William en Westworld (Temporada 1)

También se nos muestra (en una subtrama bien contenida) cómo una instalación dirigida por humanos controla a los anfitriones y sus narrativas, limpiando los cuerpos robóticos maltratados antes de enviarlos de regreso para más asesinatos y asaltos.

Detrás hay un hombre misterioso llamado Dr. Ford (interpretado por el enigmático Hopkins) y un hombre de sombrero negro y mirada aterradora (Ed Harris) dispuesto a aterrorizar a los anfitriones.

Pero la verdadera protagonista es Dolores (Evan Rachel Wood), presentada como la hija del dulce ranchero. Se nos dice que ella es la anfitriona más antigua del parque y que los anfitriones están programados para que no puedan dañar a ningún ser vivo, ni siquiera a una mosca.

El piloto finalizaba con un pista fundamental: Dolores mata una mosca mientras sonríe serenamente, mirando el “esplendor natural” de su mundo, haciendo referencia al libre albedrío (y sed de venganza) que pronto comenzará a buscar.

A medida que se desarrolló su primera temporada, Westworld se consolidó como uno de los mejores nuevos programas de la TV. Entre las hermosas vistas panorámicas de los desiertos de Utah y Arizona y las versiones musicales de bandas como Radiohead y Soundgarden, la serie brillaba en cada uno de sus aspectos argumentales y técnicos.

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#SpoilerAlert: hay pequeños spoilers sobre las tres primeras temporadas de Westworld a partir de este punto.

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La verdad está ahí afuera

La primera temporada de Westworld continúa siendo una de las mejores temporadas estrenadas en la última década. Además, entrenó a su audiencia para buscar significado en los detalles más pequeños, lo que condujo a múltiples teorías y debates en lugares como Reddit.

Como había ocurrido con Lost hace más de 10 años, los fanáticos de "Westworld" intentaron predecir los giros y vueltas de la temporada. Y lo hicieron con una increíble tasa de éxito.

Acá no me voy a referir a las extraordinarias sorpresas que nos tenía preparada aquella primera parte, sólo decir que yo quedé gratamente asombrado (…y no es tan fácil sorprenderme considerando que tengo mucho cine y literatura encima).


El laberinto: símbolo central de Westworld (Temporada 1)

También fue divertido tener un espectáculo creado por dos personas muy reflexivas y orientadas a los detalles como son Jonatahn Nolan y su esposa, Lisa Joy.

Escucharlos hablar sobre las ideas del programa, y ​​la forma en que desafiaban a la audiencia a establecer paralelismos con el mundo real y al mismo tiempo rociar inteligentes easter eggs, siempre me llevó a nuevos niveles de respeto por su enfoque de la escritura televisiva.

Westworld (Temporada 2), estrenada en 2018, tuvo máximos más altos, pero mínimos más bajos. Comenzó con bastante fuerza. Una vez más, el círculo de información disponible se amplió un poco más.

Aprendimos más sobre dónde estaba localizado el parque de Westworld y vimos otros por primera vez, como Shogunworld y The Raj. También tuvimos una comprensión más profunda de cómo William se hizo cargo de la compañía Delos y de los intereses corporativos en los huéspedes del parque y la recopilación de datos.

Si no podés ver la diferencia, ¿importa?

En esta segunda entrega, en lugar de tejer dos líneas temporales concurrentes, la estructura de la historia se desordenó por completo. Desde el principio entendemos que hay múltiples marcos de tiempo. Pero los estábamos viendo desde la perspectiva de Bernard, un anfitrión cuyo banco de memoria se había revuelto misteriosamente.

Muchos fanáticos quedaron completamente confundidos, y no de una manera agradable. En lugar de sentirse entusiasmados por el desafío de desempacar cada escena, mucha gente estaba lanzando sus manos al aire y diciendo: "ya no sé qué carajo está pasando acá". La temporada 2 es tan enredada que hace que Inception parezca una película infantil.


Lindo matete fue Westworld (Temporada 2)

Un momento destacado fue el octavo episodio (“Kiksuya”), que nos dio una comprensión muy esperada de los anfitriones nativos en Westworld. En general creo que la temporada fue inferior a su primera parte, pero igualmente muy disfrutable. Con sus defectos, yo seguía enganchando y maravillado.

Y así llegamos a Westworld (Temporada 3) en 2020. La serie buscó reinventarse, cambiando el set del Lejano Oeste por “el mundo real”, que es más una suerte de futuro distópico. Episodio a episodio comencé a sentir que todo se estaba yendo rápidamente al pasto.

Mientras que las temporadas anteriores parecieron más cuidadosamente planeadas, ahora me dio la sensación de que habían reemplazado a Joy y Nolan con versiones robot de ellos mismos (con mentalidad de nenes de 5 años). El quinto episodio, Genre, fue lejos el más ridículo de la serie hasta ahora.

La decepción de Westworld (Temporada 3)

La temporada 3 fue más cortita (ocho episodios en lugar de diez) y me harté bastante rápido de Jesse Pinkman abriendo tanto los ojos, en un papel forzado que nunca me terminó convencer.

En algunos momentos, esa vieja sensación de alegría impulsada regresó. La reaparición de Lee Sizemore y luego la revelación de que él y Maeve estaban en una simulación fue una delicia, por ejemplo.

Pero después tuvimos la revelación, a mitad de camino, de que Dolores se había copiado a sí misma en lugar de traer aliados anfitriones reales al mundo real, lo cual fue un enorme what-the fuck. La sorpresa fue impredecible y estuvo bien ejecutada, aunque convenientemente eliminaba algunos hilos argumentales que la temporada anterior venía construyendo.


La temporada 3 de Westworld comenzó bien y se fue yendo, progresivamente, al pasto...

Yo no tendría drama de ver a Ed Harris (actorazo) leer los términos y condiciones de un contrato de locación, por lo que verlo flexionar su talento esta temporada como William en una espiral descendente fue pura alegría, pese a que los escritores no le encontraron la vuelta para darle un arco interesante a su personaje.

Con la temporada 3, por primera vez me sentí tonto por pensar demasiado en algunas escenas o tramas secundarias. La serie se había vuelto estúpida y extrañamente lineal. Los personajes parecían hablar en términos vagos o sobreexplicar sus planes en un estilo casi telenovelesco.

Las motivaciones se nos ocultaron intencionalmente, solo para que sus revelaciones posteriores se sintieran como un gran descubrimiento. Por ejemplo, la totalidad de los planes de Dolores y su relación con Caleb (Aaron Paul) fueron innecesariamente opacos hasta el último momento posible.

Básicamente, estuve fuera de sincronía con un programa que alguna vez saciaba todos los niveles de mi yo obsesivo. Semana a semana me decepcionaba más con las decisiones que iba tomando la serie.

Un nuevo mundo

La cautivadora poesía alegórica de la primera temporada (que es una obrita maestra en sí misma) y algunos fantásticos episodios de la segunda se perdieron en algún punto del camino. Si bien todavía tengo interés por los personajes, faltó algo especial en la fórmula.

Un poco es culpa de la serie, que demostró no ser tan inteligente como sus temporadas anteriores, pero el contexto actual de pandemia también tuvo su influencia.

Estábamos lidiando con la visión del mundo de Westworld en 2058. Casi simultáneamente, nuestro mundo real comenzó a desgarrarse en las costuras ya tensas con la aparición del Coronavirus y el aislamiento preventivo y obligatorio. Un momento coincidente que probablemente contribuyó a la sensación de estrés, en lugar de euforia, con cada nuevo episodio.


Ed Harris mirándote con cara de: ¿pensaste que Westworld iba a mantener la calidad año tras año? ¡Iluso!

Hoy en día, el contenido escapista (historias de fantasía, por ejemplo) y películas feel-good comienzan a ser las elegidas por el público. En Netflix, producciones más alegres como Casi Feliz (de Sebastián Wainraich) y la clásica Space Jam, de 1996, son de lo más visto. No es joda.

Entonces, si voy a gastar mis “puntos intelectuales” en un programa como Westworld, mis expectativas para la recompensa van a ser mucho mayores. Quiero esa calidad de escritura de la primera temporada, donde los detalles más pequeños y las revelaciones se sumaban a un arco de personajes más profundo.

Quiero que mi delicada relación entre disfrute y estrés vuelva al lugar donde estaba antes. Better Call Saul, en comparación, se va refinando más y más con cada año (su quinta temporada fue fantástica). Mientras tanto, Westworld ya comienza a mostrar indicios del síntoma de Game of Thrones.

De ciencia ficción a la magia

Uno de mis principales problemas con la temporada fue el artilugio central de la narrativa: Rehoboam. Esta súper computadora no pertenece a la ciencia ficción, sino al terreno de lo mágico y fantasioso.

El poder de Serac (el personaje de Vincent Cassell), su maravillosa planificación tecno-central, se siente todavía más descabellada que un parque de diversiones donde los huéspedes adinerados vienen para obtener sus emociones explotando robots realistas. Y es mucho, mucho, menos interesante y original.

Ahora resulta que, en un giro irónico del destino, las personas en el mundo real están tan controladas como los anfitriones en el parque. ¡Por una máquina mágica y su creador sombrío y siniestro, nada menos! Alguien que está tratando de salvar al mundo prediciendo cada acción y luego controlando cada resultado.


Vincent Cassel y Evan Rachel Wood en Westworld (Temporada 3)

¡Dale! ¡Hasta podés usar unos anteojos mágicos que predicen exactamente lo que le va a pasar a quien mires! La frase de Los Simpson (“Un hechicero lo hizo”) nunca fue tan acertada.

La tercera temporada es sorprendentemente juvenil cotejando con sus maduros inicios. Como queriendo exprimir el jugo de una serie que, dentro de todo, ya tenía un final cerrado y sólido en sus primeros 10 episodios.

No es el mismo Westworld… tendría que llamarse de otra manera. El parque es un recuerdo lejano. Delos mira desde la banca frente a un nuevo villano corporativo. Todo lo interesante y fascinante de la temporada original ha desaparecido. Solo quedan los valores de producción y la actuación estelar. No muchos más.

Palabra finales

Westworld (Temporada 3) no fue una decepción absoluta ni un desastre total. En ocasiones la disfruté y hasta seguí analizándola. Continúa siendo más atractiva que el promedio de los shows de ciencia ficción. Todavía prefiero explorar las filosofías de Joy y Nolan sobre Inteligencia Artificial, el futuro y la tecnología que casi cualquier otro showrunner trabajando en este momento.

Pero sí creo que bajo unos cuantos niveles de calidad. Westworld ya no es realmente Westworld, y eso es una lástima. Con un poco de suerte, la cuarta temporada logre corregir un poquito más el rumbo para recuperar las alegrías de aquel increíble inicio.

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4 comentarios:

  1. Nunca segundas y terceras partes fueron buenas.

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  2. la abandone a la mitad de la segunda... y si.. WTF??

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  3. Es una lastima otra oportunidad perdida pero si quieres ver sci fi de buena calidad te recomiendo DEVS

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    Respuestas
    1. ¿Sabés que DEVS la tengo descargada? No vi nada aún, pero sí resonó bastante el año pasado.

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