martes, 16 de octubre de 2018

Lo lúdico y lo humorístico en “Un tal Lucas”


No conozco a muchos escritores que se diviertan tanto con la literatura como lo hace Julio Cortázar. Sus textos siempre tienen un componente lúdico que los hace especiales. Un tal Lucas, antología de 1979 que tiene como protagonista a un alter-ego más del autor, claramente no es la excepción.



Un tal Lucas es exactamente lo que dice el título. Estructuralmente se divide en tres partes. La primera y la tercera son textos que tienen a este simpático personaje como protagonista. La segunda parte –adonde me encontré con sus escritos más atractivos– está formada por textos donde Cortázar hizo lo que le pintó. Y eso está perfecto.

Comparto “Un tal Lucas” en formato PDF: DESCARGAR.

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Literatura experimental en Cortázar

Julio Cortázar siempre fue un escritor único y poco convencional. Como probablemente todos sepan, Rayuela (su obra maestra de 1963) rompió con los cánones tradicionales de la escritura para brindar un libro excepcional. Uno que, dicho sea de paso, analicé en esta nota larguísima.

A él siempre le gustó experimentar con su escritura, del mismo modo que lo hacían los franceses de la Oulipo (Raymond Queneau y Georges Perec, por  mencionar dos casos).


Dos grandes exponentes de la literatura experimental francesa

Un tal Lucas sería como un primo lejano de Historias de Cronopios y Famas, que es mucho más popular. Ambos son un compilado de textos breves que no son ni relatos, ni ensayos. Menos aún son biografías, aunque tienen un poquito de todo eso. Los dos pueden leerse de cualquier manera y en cualquier orden. Un día estás aburrido y podés abrir una página al azar para encontrarte con algún juego maravilloso que ofrece Cortázar.

Éste es también un libro muy gracioso donde conocemos la vida de este hombre mayor llamado Lucas (probablemente el mismo Cortázar) a partir de situaciones de la vida cotidiana.

Así, nos encontramos con Lucas y su lucha contra la hidra (¡gran metáfora de la vida!), sus compras, sus hospitales, sus pudores, sus estudios sobre la sociedad de consumo, sus sonetos.


Por ejemplo, “Lucas, sus pudores” se refiere al eterno problema de ir a un baño ajeno, con la elocuencia  literaria que solo Julio tiene. En “Lucas, sus sonetos”, él inventa el “Zipper Sonnet”, un soneto de “cierre relámpago" porque puede leerse de arriba hacia abajo y viceversa.

De arriba abajo o bien de abajo arriba
Este camino lleva hacia sí mismo
Simulacro de cima ante el abismo
Árbol que se levanta o se derriba
Quien en la alterna imagen lo conciba
Será el poeta de este paroxismo
En un amanecer de cataclismo
Náufrago que a la arena al fin arriba
Vanamente eludiendo su reflejo
Antagonista de la simetría
Para llegar hasta el dorado gajo
Visionario amarrándose a un espejo
Obstinado hacedor de la poesía
De abajo arriba o bien de arriba abajo.

Noten que tiene sentido leyéndose de forma ordinaria o leyéndolo desde la última línea hasta la primera.

Una descarga al papel

Un aspecto curioso del libro fue que Cortázar a veces armó la prosa sin separar los diálogos de la narración. No tiene ni guiones ni comillas ni nada. Ésta no es una técnica especialmente novedosa (la he visto miles de veces y, la verdad, nunca termina de convencerme) pero en Un tal Lucas ayuda a brindar un ritmo más frenético a los textos.
«A lo mejor ya no viene nunca se dice Lucas con una especie de siniestra iluminación, a lo mejor esto es algo así como el alejamiento de Almotásim, piensa Lucas culto. Casi no ve llegar a la viejita desdentada que se le arrima de a poco para preguntarle si por casualidad no tiene un fósforo.»

El autor describe todo como si estuviera escupiendo la información sin procesarla. Es una descarga del cerebro directamente al papel. Me recuerda a José Saramago, pero más ordenado, menos caótico.

Hay muchísimo para analizar y desarmar en los casi cincuenta mini textos que presenta la obra. De más está decir que puede leerse prácticamente de un tirón.

Como dije antes, mi sección favorita fue la del medio. Allí Cortázar se aleja de las divagaciones filosóficas de Lucas para escribir sobre lo que se le antoja.

Por ejemplo, Un pequeño paraíso es un genial “relato” (si es que puede llamarse así, porque definitivamente no tiene la estructura clásica) que habla de un país donde todos los habitantes, al cumplir la mayoría de edad, se inyectan en la sangre veinte pescaditos dorados para volverse felices.

Dos microrelatos de Un tal Lucas

Comparto otras dos ficciones cortas de esta sección que disfruté especialmente.

“Amor 77”
«Y después de hacer todo lo que hacen, se levantan, se bañan, se entalcan, se perfuman, se peinan, se visten, y así progresivamente van volviendo a ser lo que no son.»

“Destino de las explicaciones”
«En algún lugar debe haber un basural donde están amontonadas las explicaciones. Una sola cosa inquieta en este justo panorama: lo que pueda ocurrir el día en que alguien consiga explicar también el basural.»

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Obviamente este último corto es una parodia de la idea de Dios y la creación. No deja de ser un juego pícaro que referencia a los Teoremas de incompletitud de Gödel, esta idea recursiva de que “no es posible probar algo con ese mismo algo”.


Típica de borrachos: "¿Si Dios creó al mundo, quién creó a Dios?" 

Así, todo el libro está repleto de perlitas, referencias y bromas. También de algunas introspectivas reflexiones sobre nuestra propia existencia. Seguramente me debo haber perdido más de la mitad de los “easter eggs” al leerlo una sola vez. De todas maneras, es perfectamente posible disfrutarlo sin estar buscando nada en particular.

Palabras finales

Los textos de este libro son difíciles de clasificar. Se asemeja a Historias de Cronopios y Famas por la manera en la que se apoya en el humor absurdo y en acciones tan rutinarias como cotidianas.

Un tal Lucas está compuesto por cuarenta y ocho narraciones muy breves, de una o dos páginas la gran mayoría. De todas ellas, seguramente varias van a suscitar interés. Por supuesto que, fiel a su naturaleza cortazariana, Julio relata las cosas más simples de formas rebuscadas y enredadas.


"Ah... hola... no los vi ahí. Quizás me recuerden de libros de autoayuda como Ten confianza, estúpido"

Lo recomiendo para quienes busquen una lectura corta, amena y desenfadada. Es de esos libros que tienen dos posibles lecturas. Si uno busca algo lúdico, inocente y divertido, sin duda lo va a encontrar. Es, al final del día, una especie de reflexión espiritual de lo cotidiano, una invitación a participar de un juego y una ventanita hacia la vida de ese personaje tan peculiar que es Lucas.

Otra lectura posible es una más profunda, donde se investiguen las huellas de intertextos, metáforas, analogías y metatextualidad (que las hay a montones). 

En este sentido, se trata de una obra imperdible para los amantes del tipo de literatura por la que Cortázar es universalmente reconocido.

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2 comentarios:

  1. Toda su literatura (incluso su poesía) está repleta de juego. Lo lúdico es su forma de llevar adelante los relatos.
    Otro libro que se parece a este y a Historia de Cronopios... es La Vuelta al Día en 80 Mundos. Ya desde el título está jugando.
    La novela 62 modelo para armar es una versión II de Rayuela, mucho más jugada, menos famosa, un poco menos lograda, pero que también la pude disfrutar.
    Recuerdo cuentos como "Satarsa la Rata" que basan completamente su idea en lo lúdico.

    https://frodorock.blogspot.com/2017/01/razones-paralelepipedas-evidentes.html

    Como buen fan de don Julio, tendría que repasar Un Tal Lucas, si estiro el brazo lo agarro, a ver... Uh! Maldito Chesterton y su padre Brown, incluso cuando eran los osos sabía que era él quien interfiriera

    Abrazo cráneo!

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    Respuestas
    1. ¡JA! Esta vez me ganaste la partida. Tenés más Cortázar sobre tus hombros que yo. Me están faltando 62/Modelo para armar y La vuelta al día, dos títulos que por supuesto tengo de nombre. Es demasiado complicado leer todo lo que hay dando vueltas. Más cuando a eso le sumás el cine, el animé, los comics, la música, las series.
      Pero sí, 62/Modelo para armar será mi próximo Cortázar.
      Ahí me paso por Razones Paralepípedas Evidentes.

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