No tengo boca
y debo gritar (“I have no mouth and I must scream”) es uno de
esos títulos que
captan la atención
desde el minuto cero. Se trata de un excelente relato breve escrito por
Harlan Ellison, una de las grandes
referencias de la
ciencia
ficción de terror, que le valió el aclamado premio
Hugo en
1967.
La historia, que también tiene su versión en videojuegos, se ambienta en un
futuro pos-apocalíptico dominado por una supercomputadora
(llamada “AM”: nombre que se desprende del enunciado de Descartes, I Think, therefore I AM) que tomó conciencia e inició
un holocausto nuclear, extinguiendo a la raza humana casi en su totalidad (a excepción de
cuatro hombres y una mujer).
==> #SpoilerAlert. A continuación voy a analizar un poquito la trama y los temas
que explora, motivo por el cual voy a tener que revelar algunos detalles
del cuento. Si no lo leyeron todavía, es preferible que primero lo hagan. De
todas maneras, tranquilos: no se expone
el ingenioso final de la historia.
No hay
villano de algún relato literario que asuste más que AM. Y no hay un futuro
más aterrador que el que les depara a Benny, Ted, Ellen, Gorrister y Nimdock: cuatro
hombres y una mujer. Los únicos y últimos
sobrevivientes de la humanidad. AM —que ha alcanzado el nivel de
Dios— los mantiene con vida y presos en un bunker laberíntico únicamente
para torturarlos (su venganza contra los humanos que lo crearon). La muerte se les niega, y la tortura va
más allá de lo físico, atacando sus emociones y su psicología.
He leído varios
cuentos
cortos de
Harlan Ellison, pero
este me impresionó por sus
terroríficas
descripciones. Al leerlo, uno se siente parte de aquel grupo de prisioneros.
Los cinco humanos se ven condenados a una existencia que no se la deseo a nadie:
AM los dota de una semi-inmortalidad, envía criaturas para atormentarlos, les
ha cambiado sus personalidades (y hasta aspectos físicos), los alimenta con
comida repugnante, y
evita que puedan
suicidarse.

Ellison afirmó que
Skynet, —la máquina de
Terminator que toma conciencia de sí misma y lidera la guerra
contra los humanos— está basada en su propia visión del ordenador AM del
relato. El autor demandó al estudio productor de la película y ahora en
todas las versiones posteriores de la película
aparece su nombre en los créditos, como “fuente de inspiración”,
junto a otros dos relatos escritos también por él para la serie “
The Outer Limits”.
Aunque la versión en español que adjunté (sacada de
Internet) deja bastante que desear, este relato corto está contado a la
perfección; tan bien estructurado que se lee de un tirón.
Encontré ingeniosos
los métodos de tortura de AM, son geniales las reflexiones de Ted (un narrador poco confiable) y me
pareció impecable el final —esa
última gran línea—, que le da sentido al título. Uno se
queda absolutamente complacido por el
pedazo de cuento que leyó.
► “
No tengo boca
y debo gritar” plantea un interesante análisis de
diversas
actitudes humanas bajo una situación imposible, ¿cómo se comportaría cada
uno de nosotros ante esta realidad? La historia del
Harlan Ellison atrapa desde el primer párrafo, desde la primera
línea, y mantiene el suspenso de principio a fin.
Deliciosamente escrita como
una
suerte de pesadilla dantesca, la historia finaliza con un
giro impredecible donde ambas partes
resultan igualmente heridas, y destinadas a estar juntas por el resto de la
eternidad. Recomiendo mucho la lectura de este cuento para los fanáticos de la
literatura
de ciencia ficción.
No tiene ningún
tipo de desperdicio.
………………………………………………………………………………………………….
………………………………………………………………………………………………….