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domingo, 25 de octubre de 2020

Drácula, de Bram Stoker: relectura 15 años después


Leí Drácula durante mi adolescencia y recuerdo que, si bien me había gustado, no me voló la cabeza. Es más, hasta me emboló un poco. Definitivamente no generó en mí el mismo efecto de otros clásicos literarios de monstruos como Frankenstein o Dr. Jekyll y Mr. Hide. Recientemente me dieron ganas de releer a Bram Stoker, 15 años después, para analizar su obra de forma más detallada.


miércoles, 14 de octubre de 2020

El guardián entre el centeno (o el eterno Peter Pan)

Catcher in the Rye ("El guardián entre el centeno") sigue siendo tan clásica como controversial. En 1951, J.D. Salinger publicó su única novela larga, una que lo catapultaría al reconocimiento internacional. Hoy en día es una de las obras más importantes de la literatura contemporánea. En esta noto exploro la historia del niño que no quería crecer.

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miércoles, 27 de noviembre de 2019

Stoner: la gran novela académica de John Williams


Me enganché con Stoner a través de un programa de radio que la recomendó. Curiosamente, comencé a leerla un 17 de septiembre, justo cuando se celebra el Día del Profesor. Lo cual fue más que adecuado porque ésta es la vida de un profesor académico. A primera vista suena aburrido, pero es una de las novelas más conmovedoras que leí este año.



miércoles, 12 de junio de 2019

El Túnel (1948), una novela de Ernesto Sábato


Juan Pablo Castel fue, una vez, un famoso pintor. Ahora está en la cárcel por asesinar a la única mujer que realmente lo comprendió, María Iribarne. Él va a contarte su historia de la forma más directa posible, sin ningún tipo de justificación moral… o, bueno, como él quiera contarlo. El Túnel es una de las novelas argentinas más emblemáticas y la que ocupa el análisis literario de esta nota.



viernes, 22 de febrero de 2019

“El hombre invisible”, una novela de H. G. Wells


Herbert George Wells no lo sabía en aquel entonces, pero luego de su afortunada serie de éxitos a finales del siglo XIX, se convertiría en uno de los escritores de ciencia ficción más influyentes de la literatura, a la altura de Isaac Asimov, Ray Bradbury y Aldous Huxley.

El tema es que, a diferencia de estos tres grandes pilares –cuya literatura va más por el lado de lo distópico y la ciencia ficción dura– Wells se centró en el sci-fi más cercano a la fantasía y la magia: experimentos de científicos locos (La Isla del Dr. Moreau, 1896), invasiones alienígenas (La Guerra de los Mundos, 1898) y viajes en el tiempo (La Máquina del Tiempo, 1895), todos conceptos que él mismo popularizó y hoy son considerados elementos clásicos del género.

La novela de esta nota, El hombre invisible, es también una de ellas. Escrita en 1897, cuenta la historia de un hombre que –oh, sorpresa– descubrió una fórmula para hacerse invisible (y todos los problemas que llegaron con ello).


martes, 25 de diciembre de 2018

Lista TOP-10: Libros favoritos leídos en 2018


Luego del post sobre mis animés favoritos del 2018, es clásico que le dedique una entrada a la literatura, incluyendo mis lecturas preferidas del año. No leí tanto como me habría gustado. Sin embargo, sí pude avanzar con algunas obras de ficción que me gustaron mucho.


En la nota voy a hacer un recorrido por los diez libros que encontré más memorables en el año 2018. En el TOP entran novelas, antologías y novelas gráficas. También coloqué un cuentito que me gustó mucho.

La elección no es fácil. La idea es que la lista sirva como una guía rápida de recomendaciones para los que puedan sentirse interesados en leer algo.

Arranquemos.

martes, 5 de junio de 2018

Fahrenheit 451: ¿qué quiere decir la novela realmente?


Todos los lectores y críticos literarios están de acuerdo en que Fahrenheit 451 tiene como tema principal la censura. Todos, curiosamente, menos Ray Bradbury, el propio autor, quien llegó a pelearse fuerte por explicar que su novela habla de algo completamente diferente. ¿Será que una de las obras más emblemáticas de la ciencia ficción distópica ha sido universalmente incomprendida?


jueves, 24 de mayo de 2018

El mundo será Tlön: el futuro según Borges


En Tlön, Uqbar, Orbis Tertius –uno de los relatos más influyentes de Jorge Luis Borges– una antigua sociedad secreta conspira para crear un universo completamente ficcional. Éste es descubierto por el narrador (el mismo Borges) en la forma de una enciclopedia apócrifa que describe la imaginaria nación de Uqbar y la mitología de la tierra de Tlön. El plan es recrear a la Tierra en forma de Tlön convenciendo a todos, de manera subconsciente, de que es real. 

Spoiler alert: lo consiguen.


viernes, 23 de febrero de 2018

“Demian” (1919), una novela corta de Hermann Hesse


Un amigo me recomendó esta novelita y me tenté a leerla.

No, no, eso no es del todo correcto. Un amigo me dijo: «empecé a leer Demian» y yo me sentí muy idiota por no saber de qué catzo me estaba hablando. Así que la wikipedié (exijo que sea un término tan válido como “googlear”), me interesó y puse en pausa mi actual novela de Murakami hasta que la terminé.


Reseña de "Demian", de Hermann Hesse


miércoles, 21 de diciembre de 2016

El viejo y el mar: orgullo y determinación


Imaginate lo siguiente: estás viejo. 

Salir de la cama es más difícil que nunca, te ponés de malhumor si te perdés las noticias de la mañana y no podés entender a los chicos de hoy en día. ¿Qué hacés? ¿Te amonitinás en el bingo hasta que la fortuna te sonría? Nope. ¿Vendés tu casa, te comprás un motorhome y recorrés el país sin prisa? Naaaa. 

Más bien, te subís a un bote de dudosa seguridad y te adentrás mar adentro, solo y en busca del pez más grande jamás visto.

Suena una locura, pero es exactamente lo que sucede en El viejo y el mar, la obra maestra que Ernest Hemingway escribió en 1952

La historia presenta a un testarudo anciano que supo ser un gran pescador. “Supo ser” acá es la frase clave. Las cosas no le están yendo muy bien y hace 84 días que vuelve a su choza con las manos vacías. Si no fuera por un joven vecino que le lleva comida, probablemente moriría de hambre.

Un día, decidido a atrapar al pez más grande del mar, termina encontrándose cara a cara con un imponente pez espada que le da la batalla de su vida. 

En esta nota vamos a hablar un poquito de El viejo y el mar, para intentar dilucidar cuál fue su importancia dentro de la literatura del siglo XX.


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#SpoilerAlert: ¡Dale! Es una obra con más de 60 años de antigüedad. Si no te la hicieron leer en la escuela, seguramente la escuchaste nombrar y sabés más o menos de qué va. Sin embargo… tengo que aclarar que se revelan puntos fundamentales de la trama en este post.

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El viejo y el mar sigue siendo increíblemente popular porque se ganó el status de “clásico de la literatura”. Su corta extensión, sencilla prosa y atemporal valor simbólico la han convertido en una de las obras favoritas de profesores de secundaria.

► “El viejo y el mar” en versión PDF para descargar: LINK.

Se trató del último trabajo de Hemingway y le valió el premio Nobel de la Literatura en 1954 y el Premio Pulitzer un año antes, convirtiendo a este texto en su obra de ficción más famosa.


La historia transcurre en La Habana, donde Santiago, un pobre y veterano pescador cubano de origen español, no ha atrapado un pez en varios meses. En el mar se encuentra cara a cara con un pez espada gigante con el que lucha día y noche, poniendo en peligro su propia vida.

Fue llevada al cine en una película de 1958, con Spencer Tracy y dirigida por el célebre John Sturges. También hay una miniserie de 1990 y una animación de stop-motion rusa de 1999, dirigida por Aleksandr Petrov, que –sorprendentemente– ganó un Premio de la Academia. De hecho, está verdaderamente muy buena:

  
La novela es uno de esos extraños casos donde la vida real escribe la trama. Hemingway fue conocido por hacer un uso intensivo de elementos biográficos en sus historias, mezclados con personajes que conoció en la vida real.

Se dice que el viejo cubano habría estado basado en un pescador amigo del autor, Gregorio Fuentes. Él, como Santiago, era flaco, de ojos azules y tenía una larga historia de batallar contra el mar como pescador. Fuentes era el capitán del barco de Hemingway y frecuente hablaban sobre la novela.

Hay otro aspecto llamativo y es que, si Santiago es mitad Gregorio Fuentes, también es mitad Hemingway. Él mismo estaba empezando a estar y sentirse viejo cuando escribió El viejo y el mar.

Por otro lado, venía de escribir una novela (Across the River and into the Trees) que fue odiada por la crítica. Es probable que Santiago sea un reflejo de cómo el autor se sentía por aquella época: viejo, cansado, solitario y deprimido.

De hecho, toda la obra tiene un tinte bastante deprimente y el estilo es más bien reflexivo. Algo que nunca entendí (y que hasta me molesta) es por qué Hemingway no eligió narrarla en primera persona, siendo que el 90% son monólogos internos del protagonista, reflexiones y pensamientos. Incluso, pasa gran parte de la historia solo en su bote, hablando literalmente en voz alta y a nadie en particular.

La cuestión es que, debido a que Hemingway utilizaba fuentes autobiográficas constantemente, algunos críticos eventualmente decidieron que la novela era un ataque hacia ellos. Según esta lectura, Hemingway (Santiago) es un viejo maestro al final de su carrera, siendo destruido y consumido por la crítica (El mar), pero últimamente saliendo triunfador.

Si este es el caso, El viejo y el mar no sería más que un acto literario de venganza. A esto hay que agregarle que Hemingway sufría de depresión y resentimiento por aquella época (y terminaría por suicidarse en 1961). Yo prefiero pensar que hay interpretaciones más amplias sobre la particular lucha de un hombre contra la naturaleza.

Sin intenciones de comentar demasiado, la novela se pone bastante brava. Especialmente cuando, luego de luchar durante tres días contra el inmenso pez espada (algunas veces dejándose llevar por él, otras veces resistiéndolo), el viejo logra atraparlo pero aparecen tiburones (sí, tiburones, en plural) que lo complican más todavía.


El final es bastante agridulce. Santiago pudo traer el pez a casa, y le prometió a su joven aprendiz que van a volver a trabajar juntos, pero los tiburones devoraron gran parte del animal dejando sólo restos y el esqueleto. De todas maneras, le sirvió para ganarse el respeto y apoyo de la gente del pueblo.

Hemingway expresó que no hay simbolismo en el libro. Puntualmente dijo:

«The sea is the sea. The old man is an old man … The sharks are all sharks no better and no worse.
All the symbolism that people say is shit.»

(Ernest Hemingway, siendo brutalmente honesto)

Sin embargo, ya hablé al respecto en una nota anterior (específicamente en ésta). Cuando un autor termina una obra, pasa a pertenecer al lector, al público. La interpretación de un escritor sobre sus propio trabajo no es más válida que la interpretación de cualquiera de sus muchos lectores.

Por otro lado, la estructura de fábula de la historia sugiere que –necesariamente– debe tener una carga simbólica, y hay quienes la consideran una gran alegoría.

Entre algunas de las teorías más locas de la novela, algunos consideran que hay imágenes muy claras de la cristiandad. 

Hemingway hace algunas referencias evidentes a la crucifixión de Cristo.

Otros (probablemente más cuerdos) ven en El viejo y el mar una alegoría del extranjero que lucha por ser aceptado en una comunidad. Santiago tiene raíces españolas y, de alguna forma u otra, busca el reconocimiento de sus vecinos, quiere demostrarse a sí mismo qué puede seguir siendo un pescador de renombre.

Lo interesante de la historia es que es lo suficientemente sencilla y abierta como para poder analizarla desde varias temáticas: el sufrimiento de llegar a viejo, la perseverancia y la determinación (leit motivs de la trama), el orgullo, la memoria y el pasado (la memoria es un tema dominante en la obra) y la diferencia entre “ser destruido y ser derrotado”.

«El hombre no está hecho para la derrota.
Un hombre puede ser destruido, pero no derrotado

También se ven la lucha del hombre contra la destructora fuerza de la naturaleza, la soledad (el viejo habla literalmente solo durante toda la novela) y la amistad (personificada en el joven Manolín).

De cada uno de estas temáticas que Hemingway aborda puede hacerse un ensayo completo. Acá es donde reside la verdadera riqueza de la historia. El que para mí mejor maneja (o, por lo menos, el que encuentro más interesante) es el de la vejez.

«La vejez es mi despertador, ¿porque los viejos nos despertamos tan temprano?,
¿será para tener un día más largo?»

El otro gran tema de la obra es, inevitablemente, el del orgullo y la determinación. El orgullo de Santiago es la fuerza impulsora de la trama, y existen muchos paralelos entre su personalidad y la de cualquier clásico héroe de la mitología antigua.

Además de contar con gran valentía y tremenda fuerza para su edad, Santiago tiene internamente un compás moral muy certero. Constantemente está pidiéndole perdón a la gran bestia por tener que cazarla, y luego de que los tiburones devoran al pez espada, le sigue pidiendo perdón y respetando a su admirable oponente.

«Este pez podría alimentar a mucha gente, pero ¿serían dignos de comérselo?
No, claro que no

Santiago es una representación de cómo el orgullo puede motivar al hombre hacia la excelencia. Sin aquel sentido feroz del orgullo, él habría abandonado la batalla contra el pez sin siquiera haberla comenzado.

La determinación de Santiago también lo lleva a buscar trascender a las demoledoras fuerzas de la naturaleza. Sin importar las circunstancias brutales en las cuales se encuentra, el viejo exhibe una necesidad imperiosa de atrapar al pez y llevarlo a casa.


«Yo elegí ir allí y encontrarlo más allá de toda la gente.Más allá de toda la gente del mundo.
Ahora nos hemos unido, estamos juntos desde el mediodía y sin nadie que nos ayude, a ninguno de los dos

Palabras finales

Hemingway supo narrar (como pocos) esa eterna dicotomía entre amor y odio que sienten los pescadores por el mar, por ese pedacito de cielo sin barreras donde transcurre gran parte de sus vida, y donde la arriesgan con cada salida.

El viejo y el mar tiene un estilo directo, duro, con frases cotidianas que buscan unir a aquel hombre viejo y solo, en el medio del mar, con la humanidad completa. El autor da un paso más allá de la simple alegoría, incluso de la búsqueda de una interpretación épica de nuestro mundo. Hace converger, en unión armónica, al hombre con la naturaleza.

Una vez leí que si Moby Dick representa el Viejo Testamento, El viejo y el mar podría representar al Nuevo, más corto pero no menos importante. Es una idea interesante que vale la pena investigar (hay intertexto entre ambas historias, sin duda).

La novela avanza con lentitud, como el paso del tiempo en el rostro de una persona. Esa desaceleración, aquel lento vagabundeo en el que se mueve la obra, se opone directamente a nuestra idea de vivir acelerados en el tiempo.  El agua (el mar) es vida y también es amenaza de vida. Corroe la madera del barco de Santiago mientras simultáneamente lo mantiene a flote.

Estas constantes tensiones paradójicas son las que hacen de El viejo y el mar una lectura siempre memorable.

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jueves, 25 de agosto de 2016

Los tres tipos de ciencia ficción (según Asimov)


El sci-fi es uno de los géneros de ficción más cultivados. Si bien nació dentro de la literatura, pronto se expandió hacia el cine, series de televisión, teatro, cómics, animé, etc. Muchos de los grandes autores de esta rama no sólo escribieron, sino que además pensaron la ciencia ficción desde lo teórico.

Por ejemplo, a lo largo de los años han ido surgiendo varias definiciones del género. Hugo Gernsback (fundador de Amazing Stories y el mismo que da nombre a los célebres premios) decía que es una suerte de un romance encantador entrelazado con hechos científicos y visión profética.

Rod Serling –famoso por su serie de La Dimensión Desconocida– hace un paralelo entre la ciencia ficción y la fantasía. Dice: “la fantasía es lo imposible hecho probable. La ciencia ficción es lo improbable hecho posible”. Por otra parte, a Robert Heinlein (de quien ya hablé en esta nota) le gusta pensar que se trata de una especulación realista acerca de posibles eventos futuros, basados sólidamente en el conocimiento adecuado del mundo real, pasado y presente.

¿Qué opina Isaac Asimov, de quien voy a hablar en esta nota? La definió como: “una rama de la literatura que pacta con la respuesta de los seres humanos para cambiar la ciencia y la tecnología”.


 Nuff, said.

Estas palabras de Asimov son importantes porque están en sintonía con el tipo de ciencia ficción que él consideraba más cautivante. En el año 1953 publicó un artículo llamado “Social Science Fiction” (Ciencia ficción social) de la revista Modern Science Fiction. Allí conceptualizó que todos los argumentos de ciencia ficción terminan cayendo en una de estas tres categorías:

1.       Artefactos (Gadgets).
2.       Aventura.
3.       Social.

En el argumento de artefactos (gadgets), el foco de la historia está en el invento mismo: cómo llegó a inventarse, cómo funciona o para qué se usa. 

La invención misma es el resultado de la trama. La trama de aventuras es aquella que utiliza la invención como utilería dramática. Puede ser la solución a un problema o estar causando el problema en sí. El foco principal está en cómo la presencia de esa invención está generando algún tipo de conflicto.

Por último, el argumento social expone cómo la presencia de una invención ha afectado la vida de los seres humanos (sea para bien o para mal). La gran diferencia entre este subgénero y los otros dos tipos es que acá la presencia de la invención afecta a la trama, en lugar de ser la causante o el objetivo final.

Supongamos que nos encontramos a mediados del siglo XIX y los autores comenzaron a escribir historias sobre autos que todavía no existen. Un relato de ciencia ficción podría tomar tres posibles caminos:

(1) Si fuera ciencia ficción de artefactos, el escritor describiría cómo se inventó el auto y daría una extensa divulgación sobre su funcionamiento. El cuento describiría, con detalles, cómo funciona la máquina, lo difícil que fue para el inventor perfeccionarla, y el clímax estaría dado por algún tipo de carrera o desafío donde esta nueva invención saldría victoriosa. Esto es lo que Asimov define como “gadget science fiction”.

(2) Un relato distinto se daría si el auto se inventa a las apuradas y ahora hay un puñado de criminales violentos que intentar hacerse con la valiosa invención. Los villanos raptan a la atractiva hija y amenazan con matarla si no entregan el artefacto. El inventor y su joven asistente (con quien la hija seguramente se quedará) salen en su rescate. Para llegar hasta los malos obviamente hacen uso del nuevo invento: un auto nuevo y perfeccionado que atraviesa todo tipo de obstáculos. Esto es ciencia ficción de aventuras (según Asimov).

(3) Por último tenemos a un escritor que narra la historia donde el automóvil ya fue perfeccionado. De hecho, existe una sociedad donde el auto forma parte de la vida cotidiana, y es un problema: las rutas están sobrepobladas, la industria del petróleo ha crecido a niveles monumentales y más personas mueren en accidentes automovilísticos que por la guerra. Una historia que trabaje este tipo de conflicto sería ciencia ficción social.


Antes de John Campbell (y su Astounding Science Fiction) la mayor parte de las historias de ciencia ficción pertenecían a la rama de artefactos o aventuras, con personajes más bien unidimensionales y estereotipados.

Campbell quería buenas historias, no meramente buena ciencia. 

Buscaba autores cuya literatura examinara las consecuencias de la tecnología en sociedades futuras. Su enfoque revolucionario, a través de su revista, fue auténticamente audaz: pidió nuevos temas, mayor calidad literaria, un tratamiento más adulto de las historias. El resultado fue un predominio absoluto de la revista en Estados Unidos y el inicio de la época conocida como “La edad de oro de la ciencia ficción”.

Asimov fue muy influenciado por este enfoque y, si bien ha escrito todo tipo de ciencia ficción a lo largo de su carrera, siempre tuvo un afecto especial por la ciencia ficción social. 

Su famoso cuento Anochecer (que reseñé hace algunas semanas) pertenece enteramente a esta rama.

Hoy las historias de ciencia ficción no suelen caer exclusivamente en una categoría. Tienen elementos de las tres en algún grado u otro. Sin embargo, casi siempre es posible dilucidar cuál de las tres ramas tiene un peso más importante que las demás.

Notar que los tres tipos de ciencia ficción que explora Asimov no son una medida de la “dureza” de la ciencia ficción, es decir, no tienen nada que ver con la rigurosidad con la que se trata el aspecto científico de la historia. Y si bien la aclaración parece tonta, tampoco hay que confundirlos con sus Tres Leyes de la Robótica (de las que hablé en esta nota).

La ciencia ficción social, como subgénero, es atrapante porque especula sobre la condición de la sociedad humana. Absorbe y discute la antropología, en algún modo. Nos invita a explorar las interacciones y el comportamiento humano. Los más grandes autores del sci-fi han pincelado sus mejores narrativas bajo las premisas de esta categoría: 1984 de George Orwell, Fahrenheit 451 de Ray Bradbury, Un mundo feliz de Huxley, y un sinfín de títulos más.

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