miércoles, 14 de octubre de 2020

El guardián entre el centeno (o el eterno Peter Pan)

Catcher in the Rye ("El guardián entre el centeno") sigue siendo tan clásica como controversial. En 1951, J.D. Salinger publicó su única novela larga, una que lo catapultaría al reconocimiento internacional. Hoy en día es una de las obras más importantes de la literatura contemporánea. En esta noto exploro la historia del niño que no quería crecer.

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La insoportable hipocresía del ser

Ese gran antihéroe que es Holden Caulfield narra su desgarradora historia en primera persona con una voz cínica y llena de ironía. Me parece que está muy bien la forma en la que se representa su flujo de pensamientos.

Para quienes no conozcan el relato, recorre tres o cuatro días en la vida del protagonista, solo en Nueva York, hablando con gente rarísima luego de ser expulsado de otra escuela secundaria.

Desde el principio queda claro que el narrador es muy poco fiable y un ser acomplejado. Me encanta cómo siempre exagera en sus anécdotas. Conocemos dos traumas de su pasado que lo perturbaron considerablemente y afectaron su estado emocional.

Él encuentra la hipocresía de los adultos insoportable, y a través de su cinismo intenta protegerse tanto a sí mismo como al resto. Sin embargo, muchas de las críticas que sostiene también se dirigen a él mismo. Muy frecuentemente muestra los mismos rasgos que le reprocha al resto.

Ciertamente, es uno de los personajes más complicados que haya leído alguna vez, y representa un análisis psicológico fascinante a la altura de otros como Stoner, de John Williams, o quizás el Juan Pablo Castel de El túnel (Ernesto Sábato).

Hasta la llegada de El guardián entre el centeno, la literatura norteamericana dramática parecía estar destinada a ser una lección moral (pensemos, por ejemplo, en El gran Gatsby). Las novelas tendían a instruir indirectamente valores como la familia, las relaciones y la manera de encontrar la felicidad.

Como contraste directo, la historia de Holden Caufield no enseña absolutamente nada (en principio). Simplemente existe…


Claro que Holden es un perdedor con el que muchos lectores se pueden llegar a identificarse, pero el mensaje que expone no es precisamente alentador. Aun hoy, representa a muchos de los adolescentes en ciertas temáticas universales. Es también símbolo de la presión de crecer acorde a las reglas, del desencanto de las relaciones humanas y de las dificultades para restringir nuestra propia personalidad conforme a la norma cultural.

«Los libros que de verdad me gustan son esos que cuando acabas de leerlos piensas que ojalá el autor fuera muy amigo tuyo para poder llamarle por teléfono cuando quisieras.»

Controversia y polémica

La controversia de la novela viene por dos frentes. Primero tenemos una cuestión de discurso. Salinger utiliza muchísimo slang (lenguaje informal) y profanidades en su texto, particularmente porque trata temas adolescentes (drogas, sexo, etc.) en una forma tan abierta como compuesta. Por eso muchos críticos se ofendieron en su época. Todavía hoy, la novela sigue siendo una de las más censuradas en el currículo escolar.

La segunda controversia, quizás la menos explícita y más ambigua, es que el protagonista ha sido tomado como un modelo para la rebelión, el fumar, la promiscuidad y la mentira, pero por sobre todo un modelo para el odio.

Varios tiroteos han sido asociados a esta obra, incluyendo el intento de asesinato a Ronald Reagan así como el infame (y supuesto) disparo de Mark Chapman que provocó la muerte de John Lennon. Cuando Chapman fue arrestado tenía una copia del libro, y el mismo aseguró sentirse el “verdadero Holden Caulfield”.


En cuanto a su “literatura”, la trama fluye de forma ágil y es muy amena. Los capítulos son cortitos y ligeramente independientes (de hecho, parecen más “cuentitos” que episodios de una novela). Quizás haya sido la edición que leí, pero me pareció que había errores de estilo importante. Por ejemplo, el latiguillo “como les iba diciendo” se repite demasiadas veces.


Tenemos que hablar del final

Al principio el final me resultó anti-climático y hoy lo considero simplemente hermoso. De todas formas, me parece que los capítulos del medio son los más interesantes. La historia del protagonista con su “hermanito menor” es muy fuerte, y lo mejor de toda la novela entera. Y toda la escena con Maurice está excelentemente lograda.

«No sé por qué hay que dejar de querer a una persona sólo porque se ha muerto. Sobre todo si era cien veces mejor que los que siguen viviendo»

Hay tanta “mística” en torno a esta novela que leerla puede llegar a ser una experiencia decepcionante. El hecho de que sea la única gran obra del autor, que luego él haya desaparecido de la escena literaria, que se haya negado a una versión en cine (el protagonista detesta el cine, y hay reflexiones importantes respecto a él) ayudaron a potenciar esa mística todavía más.

No puedo negar, sin embargo, que ha tenido un impacto en la cultura contemporánea sin igual. La idea de “el guardián entre el centeno” (es decir, lo que da nombre a la historia) es fantástica, y resume el leitmotiv a la perfección.

Otros elementos (como el gorro de caza de Holden) se han convertido en símbolos innegables de una época. El gorro representa el conflicto central de la historia como un espejo: la irremediable dificultad de Holden para relacionarse y “crecer”.

Madurar equivale al dolor, y por eso nada revela esta imagen mejor que la fantasía del protagonista de vivir en un campo de centeno “evitando que los niños caigan en precipicios”. Para él, llegar a ser adulto (con sus falsedades, sus superficialidades, etc.) equivale a la muerte, como caer de un arrecife.


Conclusión

Hay muchísima tela para cortar con esta historia que definitivamente tengo pienso releer en el futuro. La crítico un poquito en cuanto a su narrativa (no hay un verdadero hilo conductor, el final es un tanto anti-climático) pero sus temáticas para analizar son impecables.

Me alegro muchísimo de haberlo leído y sí: lo recomiendo ampliamente. La novela que reintrodujo el lenguaje coloquial en la literatura norteamericana y que refleja a un anti-héroe idolatrado universalmente. Sin duda alguna, uno de los libros más importantes del siglo XX.

«Me paso el día entero diciendo que estoy encantado de haberlas conocido a personas que me importan un comino. Pero supongo que si uno quiere seguir viviendo, tiene que decir tonterías de ésas.» (J.D. Salinger, “El guardián entre el centeno”)

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POSDATA CINÉFILA: Extrañamente, la novela no tiene adaptación cinematográfica formal. Sin embargo, esta obra “coming-of-age” influyó en miles de historias como The Perks of Being a Wallflower (Stephen Chbosky, 2012), Igby Goes Down (2002), The Good Girl (2002) y Descubriendo a Forrester (2000), entre otras.

Y por cierto, ¿sabían que la serie de animé de Ghost in the Shell está repleta de guiños hacia la novela también? Hay artículos enteros que reflejan las innumerables referencias a esta novela en la cultura popular; no solo en la literatura y el cine, sino también en la televisión, la música y el arte en cualquiera de sus formas.

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NOTA: este es un post original de 2013 que retoqué porque el sitio me había dado de baja la entrada (al parecer por colocar link al libro que infrigía copyrights, bla bla bla).

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=>> Otros posts sobre LITERATURA en el blog: “Un viejo que leía novelas de amor”; “Stoner: la gran novela académica de John Williams”; “Skystone: la piedra y la espada”; “Los Siete Locos: una novela de Ricardo Arlt”; “Demian: una novela de Hermann Hesse”; “Albert Camus y el Extranjero”.

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