viernes, 23 de febrero de 2018

“Demian” (1919), una novela corta de Hermann Hesse


Un amigo me recomendó esta novelita y me tenté a leerla.

No, no, eso no es del todo correcto. Un amigo me dijo: «empecé a leer Demian» y yo me sentí muy idiota por no saber de qué catzo me estaba hablando. Así que la wikipedié (exijo que sea un término tan válido como “googlear”), me interesó y puse en pausa mi actual novela de Murakami hasta que la terminé.


Reseña de "Demian", de Hermann Hesse



Se trata de una novelita muy cortita de 1919 que consta de ocho capítulos y puede leerse en muy poco tiempo. Resulta también que es de Hermann Hesse, uno de los escritores alemanes contemporáneos más importantes del siglo XX. Alguien que tuvo una trayectoria literaria tan particular y prolífica que le valió el Premio Nobel de Literatura en 1946.

La lectura fue en realidad doble (o hasta triple) porque luego de terminar fue necesario investigar bastante sobre el autor y la concepción de esta filosófica y compleja historia. Sólo así me terminaron de cerrar algunas de las cosas que había leído.

Esta pretende ser una reseña sin spoilers pero uno nunca sabe qué se considera spoilers ahora… así que sí: #SpoilerAlert.

DESCARGAR “Demian - Historia de la juventud de Emil Sinclair” en formato PDF => LINK.

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«El pájaro rompe el cascarón. El cascarón es el mundo. Quien quiera nacer, tiene que
destruir un mundo. El pájaro vuela hacia Dios. El dios se llama Abraxas.»

Esta críptica frase, que funciona como uno de los leitmotivs de Demian, condensa bastante sus ideas fundamentales. Pero ya llegaremos a eso.

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La concepción de “Demian”

Cuenta la historia que el título le llegó a Hesse entre sueños, y fue el resultado directo de su psicoanálisis durante los años 1916 y 1917. Demian es como la poesía en prosa de un viaje introspectivo. En su forma, puede ser clasificado bajo el género de bildungsroman, una novela de aprendizaje, de formación. Lo que los americanos conocen como “coming of age”, el pasaje de la niñez a la adultez.

Lo cierto es que también es un poquito más. Porque la infancia del protagonista, Emil Sinclair, es bastante peculiar.

La novela combina el estilo tradicional del género con un enfoque místico, casi surrealista. Se tocan conceptos del gnosticismo, la psicología de Jung, el concepto del pensamiento mágico y el dios Abraxas, que representa la unión sagrada entre lo divino y lo infernal, lo bueno y lo malo, la vida y la muerte.

La combinación de traumas psicológicos que sintió Hesse por esa época (era repudiado por Alemania, murió su padre, se enfermaron su mujer y su hijo) lo llevó a buscar la ayuda de un conocido del psicólogo Gustav Jung. Las extensísimas sesiones de psicoanálisis generaron que reexaminara todo su sistema de valores y creencias. 

Como resultado, Hesse escribiría Demian, reflejando todo aquel nuevo pensamiento y su progresivo interés por estudiar la mente humana.


El fenómeno Hesse.

El autor escribió la novela en dos meses y la publicó bajo el seudónimo de Emil Sinclair (quien también es el personaje principal). Hesse no era muy querido en su país debido a una serie de artículos polémicos que iban en contra de los ideales nacionalistas. De haber publicado con su nombre real, la obra probablemente habría sido ignorada.

En cambio, el autor inexistente Emil Sinclair ganó el premio Fontante para nuevos escritores por esta novela (un dinero que Hesse nunca pudo cobrar cuando se reveló como el verdadero autor).

Demian: estructura y sinopsis

La novela consta de ocho capítulos relativamente cortos. Estructuralmente, se divide en tres grandes secciones, cada una de ellas haciendo foco en un personaje “mentor” para el protagonista que funciona como hilo conductor.

Durante los primeros tres episodios –primera sección– seguimos la vida de un joven abrumado por los turbulentos cambios de la adolescencia. Sinclair se debate entre dos mundos que él mismo define como "Mundo de la Luz" (su familia, las reglas sociales, la educación católica) y el "Mundo Oscuro" (el desorden, la desobediencia, las tentaciones, el mundo real fuera de su hogar).


Absolutamente nada que ver con los mundos de Luz y Oscuridad de A Link to the Past...

En mi opinión estos capítulos (Los dos mundos, Caín, El mal ladrón) son los más jugosos. Me recordaron muchísimo a otra novela, esta vez de un argentino. “Como me hice monja” es una lectura fascinante, de César Aira, que no tiene absolutamente nada que ver con un chico descubriendo su travestismo y convirtiéndose en monja. La recomiendo ampliamente si ya leyeron Demian y les gustó.

La cuestión es que el protagonista y narrador comienza por describir los mundos que han marcado su vida, los cuales se caracterizan por ser sumamente divergentes. El mundo iluminado está conformado por su ambiente familiar y la esfera del “bien”; por otro lado, tenemos el mundo exterior, el mundo oscuro.

A partir de un altercado con el matón del colegio, Franz Kromer, Sinclair se ve arrastrado hasta aquel mundo oscuro, donde tiene que empezar a mentir para evitar que Kromer lo lastime o lo difame. Lo salva el estudiante Max Demian, quien toma la forma de amigo y, por sobre todo, de psicólogo o gurú.

Demian lo tiene todo, y es lo que la filosofía de Nietzsche denominaría übermensch, el superhombre (para más información: “Nietzsche: el filósofo del martillo”). Parece estar muy por encima de lo terrenal. Es entrador, alto, fornido, tranquilo, con un poderoso atractivo, un magnetismo que Sinclair no puede evitar.

Acá hay un hecho que me resultó curioso. La fijación prácticamente homoerótica de Sinclair por Max Demian dan muestras de un personaje alejado de los paradigmas clásicos de la primera mitad del siglo XX, lo que entiendo habrá sido bastante revolucionario y polémico en su momento.

En esta primera sección hay un paralelismo bastante evidente con la Biblia, particularmente con los primeros libros, la expulsión del Edén, el asesinato de Caín y la parábola de los ladrones. Sinclair se siente fuera de su círculo familiar (el mundo luminoso) e ingresa en el mundo exterior. El hecho de que esté pronto a comenzar la universidad, lejos de su familia, acrecienta este sentimiento.

La segunda sección se inicia en el capítulo cuatro (“Beatrice”) y concentra el periodo de angustia y desesperación de Emil Sinclair por no encontrar su equilibrio. Debido a su comportamiento errático en la escuela, sus padres deciden enviarlo fuera de la ciudad, inscribiéndolo en un internado.

Si bien Demian sigue apareciendo ocasionalmente, quien toma el rol de gurú ahora es Pistorius.  un pianista de la iglesia con ideas esotéricas. Es quien primero introduce al protagonista a la filosofía del dios Abraxas (si bien luego la vida misma lleva a Sinclair a profundizar en sus teorías).

Un aspecto clave acá es que Sinclair comienza a pintar (otro de los elementos biográficos de la novela) y, al crear un retrato de la chica de la que se enamora, descubre que pintó a alguien diferente. Alguien parecido a él mismo o a Max Demian. Alguien misterioso a quien no puede identificar. Este hecho tendrá su resolución sobre el final.

El episodio cinco (“El pájaro rompe el cascarón”) es quizás el más importante por el contenido teórico y espiritual que aporta. Cuando Emil envía una carta a Max Demian, éste le responde con la frase que indiqué al principio de la nota.


El dios Abraxas sosteniendo, simultáneamente, a la luz y a la oscuridad

La tercera sección se compone de los últimos dos episodios, el séptimo (“Frau Eva”) y el octavo (“El principio del Fin”). En mi opinión, acá la trama se vuelve demasiada ensimismada y se pierde un poco el espíritu de aventura e infancia perdida que caracterizaba a los primeros capítulos.

Quien toma el mando de ser una guía espiritual para nuestro héroe es Eva, la madre de Demian. Ella también resulta ser la persona que Sinclair retrató en su dibujo sin saberlo.

Sinclair se enamora de Eva, aunque la relación de los dos es más platónica y formadora. Eva le da algunas lecciones sobre la vida y el amor mediante fábulas. Esto genera una especie de nueva luminosidad en él, quien aprende a aceptar la vida como es y a sí mismo, con sus fallas y virtudes

Temáticas, símbolos e inspiraciones

Uno de los temas más importantes de la novelita es el concepto nietzchiano del bien. La gran lección de Sinclair a medida que crece es aceptar que no está mal disfrutar de las cosas que provienen del “mundo oscuro”.

Al estudiar a Abraxas, un dios que efectivamente combina el bien y el mal en un todo, Sinclair termina rechazando la noción de que estos conceptos sean necesariamente excluyentes.

Algo que me encanta del libro es cómo captura el tormento que el protagonista siente, y cómo es constantemente tironeado por dos fuerzas poderosas y de direcciones opuestas.

Romper el cascaron (que es, en realidad, el mundo) es renacer. Y ese renacimiento implica destruir el mundo conocido, poner en tela de juicio todo lo que creemos saber sobre nosotros mismos y los demás. Volar hacia un dios llamado Abraxas implica volar hacia un mayor entendimiento de la naturaleza que nos rodea.


"El pájaro rompe el cascarón..."

Ese crecer implica poder debatir los valores impuestos. ¿Por qué Caín tiene que ser necesariamente el malo de la historia? ¿Por qué uno de los ladrones al lado de la Cruz es el “bueno” y el otro el “malo”? ¿Por qué tiene que haber una única interpretación de los hechos?

En ese crecer encontramos el amor y la amistad, amigos y mentores con un poco más de experiencia que nos guían hacia un entendimiento esencial: que el bien y el mal conviven, coexisten.

Para todo ello, el psicoanálisis y el estudio de la mente humana –dice Hesse a través de sus personajes– es una herramienta fundamental para el desarrollo intelectual.

El autor expone que el auto-descubrimiento no puede llegar estando sólo en una habitación meditando. Al contrario, llega gracias a actividades que interactúan con el mundo externo, de la mano de relaciones interpersonales.

En la novela, son las relaciones mentor-estudiante las que elevan a Sinclair hacia otra escala intelectual, ampliando su entendimiento del mundo. Lo es Demian a lo largo de toda la obra, lo son Pistorius y Eva. Pero también aprende con el matón Franz Kromer y con Knauer, un joven a quien él mismo termina enseñándole.

Palabras finales

Creo que Demian: historia de la juventud de Emil Sinclair se enmarca definitivamente entre las novelas coming-of-age más esenciales, de la mano con El guardián entre el centeno (inmortal obra), Las aventuras de Tom Sawyer y La borra del café, todas ficciones que han tenido su reseña en el blog.

Esta es la historia de un joven que ve más allá de los algodones que envuelven a su entorno familiar, alcanzando al otro mundo que lo rodea (un mundo tan aterrador como fascinante). Es, además, una obra de autoconocimiento espiritual, donde lo místico se convierte en el eje que conduce a la trama, especialmente a medida que nos acercamos al final.


Por sobre todo, es muy cortita. El hecho de que revolotee entre lo esotérico y lo místico puede llegar a alejar a quienes busquen una aventura más tradicional. En mi caso, creo que la primera mitad del libro está más logrado que la última por eso mismo.

Novela especialmente recomendada para los seguidores de historias bien psicológicas, y aquellos interesados en la búsqueda del “Yo”. Tiene mucha filosofía, psicología, ataca con justa causa al catolicismo y –por sobre todo– entretiene en el trayecto.

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4 comentarios:

  1. Ahora que releí tu reseña recordé un poco el libro que leí hace 15 años (o tal vez un poco más).
    Me gustó un poco más El Lobo Estepario.
    Demian como Siddhartha (que lo leí hace pcoco), no me gustaron. Y concuerdo en algunas cosas con las que fuiste diciendo, pero concuerdo en gran parte con el punto de vista de Cortazar.
    https://www.youtube.com/watch?v=0Gl1AvJuNMA

    Tal vez es más interesante el video después de hablar de Hesse, que se pone a hablar de la literatura latinoamericana

    Ah, Abraxas es un gran disco de Santana

    Abrazo cráneo!

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    1. Me pasó algo similar cuando compartí la nota en las redes. Los lectores me compartieron ese mismo video de Cortázar (¡qué crack!) y resulta que todos habían leído "Demian" en su adolescencia. Yo llegué tarde... a menos que mi adolescencia esté ocurriendo a mis 30 años. O_o
      ¡Abrazo!

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  2. Leí Demian y en su momento no me gustó porque honestamente no entendí de qué iba. Supongo que investigar el contexto de una obra para llegar a simpatizar con ella nunca está de más. Soy seguidora de tu blog desde hace tiempo pero hasta ahora me atrevo a comentar. ¡Gracias por tus palabras!

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    1. ¡Buenas! Gracias a vos por dejar una pequeña marca en el blog. Qué lástima que no compartiste tu nombre. No es para todos Demian. Yo lo leí de grande, con lo cual muchas cosas uno las mira desde otra óptica. ¡Andá a saber qué habría pensado mi yo de 12-13 años!
      Espero que sigas siguiendo el blog. =)

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