jueves, 10 de junio de 2021

A Glitch in the Matrix, de Rodney Ascher


La teoría de la simulación es un tema atrapante que fue analizado tanto por filósofos de la antigüedad, como por autores y pensadores modernos. Rodney Ascher no sería uno de ellos. En esta nota, una reseña sobre su último documental, A Glitch in the Matrix.




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Recuerdo que me había cautivado mucho el documental Room 237, donde el director Ascher proponía una serie de interpretaciones muy locas sobre la película El Resplandor. Tengo una vieja nota de 2014 sobre esta producción.

Aquel documental alternaba entre el suspenso, lo esotérico, la filosofía y las teorías conspirativas. Exploraba mensajes ocultos, elementos crípticos e interpretaciones alternativas de la trama creada por Stanley Kubrick.

La genial labor de Rodney Ascher fue ilustrar las interpretaciones directamente como montajes, con las secuencias en que se basan. Otro gran acierto. La edición es fantástica y el resultado tan cautivador como maravilloso. 


Hay muchas ideas interesantes como la del número 42, la ventana imposible (¡me encantó!), la relación con los laberintos y el minotauro o las interpretaciones sobre Danny a lo largo de la historia. Si no lo vieron, se los recomiendo.

Lo que no sé si les recomiendo tanto es A Glitch in the Matrix. Pero ya llegaremos a eso…


Brain in a bucket…

Todos somos conscientes de que se pueden engañar a los sentidos. ¿Cómo podemos estar seguros de que nuestros sentidos no están siendo manipulados en algún momento en particular o incluso todo el tiempo? ¿No podría ser que nuestro cerebro en realidad esté en un tanque en alguna parte, engañado toda su vida para que crea en los eventos de este mundo?

En esencia, ésta es la Hipótesis de la Simulación. Si bien Descartes no la llamó precisamente de esa forma, él ya hablaba de un demonio maligno que quería confundirlo (esa reflexión lo llevaría, finalmente, a plantear la duda metódica y su magnum opus: “pienso, luego existo”). Tengo una linda notita que explica todo este mambo.

¿Estás seguro de que lo que estás respirando es aire?, diría Morfeo. Descartes no buscaba provocar la sensación de que hay peligros inminentes en nuestra vida, encontrar algo de lo que no sea posible dudar categóricamente. Una especie de tótem que nos permita asegurarnos de que todo esto es real.


Esta teoría ha estado flotando en varias formas durante milenios, pero se hizo más popular después del éxito descomunal de Matrix, que alentó a muchos fans a cuestionar la realidad de su propio entorno.


De Matrix y otras yerbas

En la película, Trinity explica que cuando los programas que ejecutan Matrix hacen una edición rápida, se produce un error (un glitch) que la gente del interior percibe como un deja-vú. En esa escena en particular, todas las ventanas y puertas se habían rellenado con ladrillos. Significaba que los agentes venían por ellos y era hora de salir corriendo.

Pero ojo que otras producciones de ciencia ficción lo venían planteado mucho antes. En The Thirteenth Floor (1999), muy buena por cierto, el límite de la simulación se encuentra al final de un largo camino, donde la representación de la simulación simplemente se desvanece a través de un marco de alambre en la nada.

The Truman Show, Dark City y eXistenZ son otras de la misma época que trabajan el mismo tópico. Todas grandes producciones que fueron opacadas por el triunfo de Keanu Reeves en la pantalla grande.


Vale aclarar que todos estos trabajos cinematográficos tienen sus verdaderas fuentes en la literatura de ciencia ficción de los años ´60 y ´70. Philip Dick hizo de la realidad (y su ruptura) un tema central en muchas de sus obras. De hecho, es uno de los “invitados especiales” de A Glitch in the Matrix, con una lectura donde nos da a entender que el tipo estaba re contra pirado.

En su antología La desagradable ocupación de Jonathan Hoag, Robert Heinlein incluyó el relato “Ellos”. En él, un hombre se da cuenta de que algo anda mal en el mundo cuando nota que llueve si él está fuera de su casa, pero cuando sube las escaleras y mira por una ventana… está despejado y soleado.


Reseña de A Glitch in the Matrix

Pero hablemos del documental. Basándose en entrevistas por Zoom con algunos “expertos y teóricos de Internet”, con una mezcla de clips de películas y animaciones tridimensionales que parecen sacadas de un juego de Play 2, esta obra busca convencerte de que sí: estamos viviendo en una simulación.

Un primer punto que me molestó fue que estos entrevistados parecen loquitos sacados de la esquina más oscura del éter. Todos hablan como dando conferencias mega series, pero sin demasiadas bases científicas o argumentales. Sus identidades son desconocidas y además están tapadas por avatares que evocan a videojuegos.  

Probablemente no sean un grupo de fantasiosos que viven en el sótano de su vieja, con demasiado tiempo en sus manos. Me habría gustado saber por qué merecen ser escuchados.


El tema a mí realmente me entusiasma y creo que tiene mucha tela para cortar. Lamentablemente, estas dos horas (que no voy a recuperar) terminaron siendo una colección de evidencia anecdótica y personajes de fantasía obsesionados y poco realistas en su enfoque.

Estoy impactado por lo superficial que resultó todo, científicamente pero también, y lo más importante, por la falta de comprensión sobre la ética y el crecimiento espiritual. Donde Room 237 había sido súper coherente en su presentación y formas, A Glitch in the Matrix es un pastiche que no tiene de dónde agarrarse.

Tiene algunos momentos intrigantes y funciona como una descripción general sobre el tema. No me termina de quedar claro de qué lado se para el director Ascher, si bien tampoco le da voz a alguien que pueda discutir que ésta es la realidad. O te dejás llevar por el delirante argumento que propone, o lo ignorás desde el principio.

Lo que sí le banco a Glitch in the Matrix es que no le escapa al lado oscuro. En un momento recrea una secuencia perturbadora sobre la Matrix Defense de Joshua Cooke, un tipo que asesinó a sus padres después de ver Matrix porque afirmaba que vivía en una simulación.

Cooke finalmente rechazó el argumento de sus propios abogados y ahora trabaja para ayudar a otros a liberarse del mismo engaño. El tic-tac de sus recuerdos es el momento más poderoso del documental y esta sección es una pieza desgarradora que, por sí misma, hace que ver este documental quizás sí valga la pena.


En fin… si ocasionalmente te preguntás si estamos viviendo en una caverna, pegale una miradita al documental que te va a entretener. Sin embargo, al que conoce del tema (y que sabe que afuera sólo hay una caverna más grande) no le va a sumar demasiado. Para flashearla con un porrito podría andar todavía mejor.

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POSDATA LOCA: Hace unos 10 años más o menos, Christina Grimmie fue una de las primeras cantantes en Youtube que hizo que muchos se enamoran del streaming y la música en general. Hace 5 años, un fan idiota le disparó a quemarropa por motivos que nunca vamos a entender. 

No, no vivimos en una puta simulación.



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=>> Otras NOTAS FILOSÓFICAS en el blog: “Salir de la caverna: Darío, filosofía y rock”; “La verdadera finalidad del arte”; “Descartes: el filósofo de la duda”; “Espacios en blanco: Room 237”; “La desagradable ocupación de Jonathan Hoag”.

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2 comentarios:

  1. Un ejemplo de esa visión es la alegoría platónica de la caverna, que está tan presente en The Matrix. Trilogía en que incluso hay una gran caverna.

    Los sentidos pueden ser engañados. Y también, la percepción a través de los sentidos le da una forma a la realidad. Los colores existen cuando los objetos reflejan parte de la luz. Y esa parte de la luz es recibida por los ojos, que filtran lo que pueden percibir. Y a eso se le da un nombre.

    Puedo mencionar a la novela Simulacron 3, de Daniel Francis Galouye.

    Tengo la idea de que la realidad, la verdadera, no lo lo que usualmente se llama realidad, es algo extremadamente extraño. Y se ha hablado del principio holográfico.

    Esos pares de ejemplos que mencionás no refutan la idea de la simulación. Podría haber una simulación en las que respetar algunas reglas sea una cuestión de sobrevivencias. Que los actos tengan consecuencias en la verdadera realidad, aun cuando se comenta en una simulación.

    Que terribles esos fans, que atentan contra quien admiran.

    Saludos.

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    Respuestas
    1. Buena recomendación para anotarme. Terribles esos fans, sin duda.
      ¡Abrazo, Demi!

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