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martes, 15 de octubre de 2013

Kafka, o cómo transformarse en algo infinito.

La imagen de un hombre convertido en insecto siempre me pareció la alegoría simbólica perfecta para expresar la angustia emocional tan frecuentemente asociada a la experiencia humana. No hay ninguna duda: hoy el término “kafkiano” es sinónimo de lo absurdo de nuestra existencia moderna.

En 1911, el padre de Franz Kafka lo presionó para que lo ayude en su fábrica de mineral. Para esa época, Kafka ya estaba enfermo y el rutinario trabajo (que odiaba) lo llevó a considerar el suicidio. Pero al año siguiente conoció a Felice Bauer y comenzó a escribirle apasionadas cartas en las que expresaba dudas sobre sus propias habilidades. Esta reactivación de su pasión por escribir, y una devota pasión hacia su nuevo amor, lo llevó a escribir –en tan solo tres semanas de otoño– la obra que hoy se considera su testamento: “La metamorfosis”.

«Cuando Gregorio Samsa se despertó una mañana después de un sueño intranquilo, se encontró sobre su cama convertido en un monstruoso insecto. »

(“La metamorfosis”, Franz Kafka)


Esta cita quizás la más famosa apertura de la literatura moderna– introduce el conflicto y nos enseña cómo va a ser tratado a lo largo de la historia. Lo extraño no se percibe como tal en este incidente. Gregorio entiende el cambio como un evento ordinario y nunca se pregunta “por qué” experimenta esa metamorfosis. Esto crea la sensación de absurdo y aleatoriedad (que se mantendrá durante toda la obra) que asegura al hombre como un ser que existe en un universo e irracional más allá del propio entendimiento.

Aunque es una línea narrada en tercera persona, refleja la actitud de Gregorio respecto al cambio: parece aceptar el infortunado incidente (como un accidente o una enfermedad natural) y sigue pensando en la situación financiera de la familia o en su propio confort físico. 

Así, él se suma al absurdo que la primera cita representa, y que sirve de leitmotiv a todo el argumento.

Kakfa, un hombre completamente adelantado a su tiempo, explora los peligros de la burocracia moderna y las instituciones creadas para, de alguna manera, perpetuarla. Su mensaje sigue siendo relevante un siglo después, y quizás lo sea aún más: vivimos en un mundo kafkiano, incoherente, absurdo, donde vemos las cosas como naturales pero sin que tengan demasiado sentido. Estamos automatizados, nuestra percepción ve lo habitual como natural. Todos somos, de alguna forma u otra, Gregorio Samsa.



La novella de Franz Kafka es una obra literaria atemporal y absolutamente maravillosa que he leído en distintos momentos de mi vida. La última vez leí una versión con ilustraciones de un conocido de mi familia, y en el verano de 2011 había leído su novela gráfica. Tiene la ventaja de ser muy corta pero plagada de elementos interesantes para analizar.  Intentaré repasar algunos de ellos.

Les comparto “La metamorfosis” de Kakfa, en versión completa PDF: http://bit.ly/1fpbczv

Lo que parece estar más claro dentro de las muchas (muchas muchas) teorías, es que convertirse en un insecto representa una enfermedad mental. Ciertamente, Gregorio no puede cuidarse por sí mismo (“por ser un insecto”), nadie lo comprende y es rechazado por la sociedad (representada por su familia y su jefe). Recordemos que Kakfa realmente estaba enfermo los años que dedicó a esta novela corta.


En todo caso, es evidente que los padres de Gregorio Samsa son abusivos (y, en menor medida, su hermana también). Lo explotan y lo utilizan por su trabajo bien pago, pero  comienzan a dejarlo de lado cuando se convierte en una molestia. Esta poderosa crítica social se enfatiza en el final, donde se vuelve claro que la familia va a seguir adelante explotando a la hija luego de la muerte del protagonista. El padre es especialmente atroz, maltrata a su hijo, lo golpea dos veces durante su transformación y tiene una mente 100% utilitarista.


Otro elemento fascinante es la fantasía mundana que se esconde tras la novela. Tanto Gregorio como su familia tratan la transformación como algo grotesco y perturbador, pero nunca como algo no-natural. De hecho el protagonista nunca se cuestiona por qué le sucedió aquello. A lo largo de la trama también se completa la idea de que el cuerpo es un contenido para la mente: Gregorio técnicamente logra comunicarse con su familia, pero su comportamiento animal se va intensificando en el exterior mientras que mantiene el uso de la razón en su interior.

Más allá de la atmósfera oscura de la historia, su solitud y crueldad, Kafka realmente desarrolla la trama con un cierto sentido contradictorio del humor –satírico, irónico, sutil. Las situaciones que complican a Gregorio, y su adaptación a esa nueva realidad, son tragicómicas. Los temas recurrentes de la obra se relacionan con lo absurdo de la vida, la desconexión entre la mente y el cuerpo y los límites de la simpatía. No parece haber ninguna indicación que demuestre que Gregorio merezca el destino que le ha tocado, más bien el evento parece ser una obra del azar. Esto, junto a muchos otros elementos, le da el tono de “absurdo” y sugieren un universo sin sistemas de gobierno, ni justicia, ni orden.


Gregorio no es el único que sufre una metamorfosis (sea física o psicológica). Su hermana Greta –un personaje interesantísimo dentro de la obra– experimenta un pasaje hacia la madurez. Incluso en zoología, “metamorfosis” significa la etapa de la vida de un insecto en el que desarrolla las características de un adulto.  Sobre el final, los abusivos padres también entienden este cambio y consideran conseguirle un trabajo y un esposo.

Un último elemento interesante es “la comida”, que representa como cada miembro de la familia se siente frente a Gregorio. Greta, la más cercana a él, es quien más lo alimenta.  Es fascinante analizar, también, como la familia se preocupa por alimentar a los ocupantes de la casa y no a él. Finalmente, cuando el padre lastima a Gregorio con una manzana, es esa misma herida la que contribuye su trágico destino final.


La idea de esta nota es marcar dos o tres cuestiones que me parecieron atractivas para enfatizar la inmortalidad de esta obra. Su trama llamativa marcó un umbral dentro de la literatura, y es una historia con múltiples interpretaciones que nos hace reflexionar sobre lo verdaderamente importante en esta vida. 

==> Kakfa logró lo que pocos han logrado: a través de un escrito encontró la manera devolverse infinito, y perdurar en la mente de todos los hombres.

miércoles, 27 de marzo de 2013

Las 5 transformaciones más memorables de la literatura


Transmutarse en “otra cosa” es un concepto que ha sido tomado por la literatura (y otros medios de difusión) como una forma de explorar los intrincados conflictos de nuestra identidad. 

Una temática fascinante son las transformaciones que provoca la mente para generar una realidad alternativa, como las alucinaciones que sufría Don Quijote (uno de los primeros esquizofrénicos del mundo de los libros) al cazar molinos por gigantes. Situaciones similares viven personajes del maestro del terror (Stephen King), el protagonista de “El lápiz del carpintero” o, incluso, el héroe de mi cuento “Un ruido en el cajón”.

Pero hoy no creo que sea la ocasión para ir tan profundo en el agujero de la madriguera. Más sorprendentes que la metamorfosis de Bruce Banner en Hulk (manteniendo intactos sus apretados pantalones) y que Optimus Prime convirtiéndose en un camión con acoplado… 

... estas son las 5 transformaciones más memorables de la literatura.

5) “La Bella y la Bestia” 

(cuento tradicional de Jeanne-Marie de Beaumont)

Todos sabemos de qué va la historia (gracias a la magia de Disney). Un tema global que fue utilizado repetidas veces a lo largo de la historia, pero que generalmente incluye a un príncipe convertido en un monstruo –por el maleficio de una bruja– y su eventual regreso a la humanidad (cortesía del poder del amor). Alejandro Casona hizo algo muy similar (pero sin una transformación per sé) en su obra dramática “La tercera palabra”.

Shrek tiene un poco que ver con esto también…. si se ponen a pensar.


4) “La Odisea” (Homero)

Uno de los poemas clásicos más relevantes de la historia; cuenta las peripecias de uno de los guerreros de Troya (el intrépido Odiseo) para volver a casa.

Como todos los dioses están enfurecidos (particularmente el engreído de Poseidón), ninguno de sus soldados tiene un viaje tranquilo.

Durante las aventuras se narran hechos extraños e increíbles. Uno de los más notables es el encuentro con la diosa Circe, una bella pero lujuriosa tentación. Ella invita a la tripulación a comer un almuerzo convenientemente hechizado. Ellos, ingenuos, se convierten en sucios cerdos (literalmente). Es Odiseo el único con la astucia para no caer en la trampa y rescatar a sus muchachos.

Cabe preguntarse…  ¿se trata solo de un relato fantástico o hay un significado oculto sobre lo que le sucede al hombre cuando sucumbe ante los deseos más pecaminosos?


3) “Alicia en el país de las Maravillas” (Lewis Carroll)

Una historia plagada de simbolismo; Alicia inicia un viaje a través de lo surreal y lo absurdo. Toda la trama se puede analizar como una metáfora sobre “crecer”, y el aprendizaje y responsabilidades que toda esa maduración conlleva. Pero en el libro, además, ella realmente CRECE.

Dentro de la madriguera (cuando sigue al Conejo Blanco) encuentra unas puertas cerradas. La llave está arriba de una mesa, pero es “muy chica para alcanzarla”. Cuando come el pastel (que pide a gritos “Cómeme”) se vuelve gigante a la Gulliver y llega a tomar la llave… ¡pero ahora es demasiado grande para caber por las puertas! Y si… crecer puede ser incómodo…

2) “Dr. Jekyll and Mr. Hyde” (Robert Louis Stevenson)
 
Una novela que adoro. Stevenson tomó el concepto de la lucha entre el bien y el mal para darle un giro sorprendente: la batalla se libra dentro de un mismo cuerpo. 

Cuando el Dr. Jekyll crea una droga para separar sus emociones más oscuras (y así volverse más perfecto), termina por engendrar a una criatura amoral e inescrupulosa (Mr. Hyde).

Una joya de la literatura que persigue un tema tan universal como atemporal.

1) “La Metamorfosis” (de Kafka)

No podía ser de otra manera. El puesto número 1 tiene que ser de esta obra fantástica de Kafka, que contiene –además– una de los mejores inicios de novela de todos:

“Esa mañana, cuando Gregorio Samsa se despertó de sus perturbadores sueños, se encontró a sí mismo convertido, en su cama, en un horrible y verminoso insecto.”


Kafka es un maestro en utilizar lo bizarro para explorar la banalidad de nuestra existencia. Nunca terminaremos de entender por qué Gregorio se transforma en esta deformidad; la historia se centra, en realidad,  en cómo el protagonista maneja los cambios en sus relaciones (con su familia, con el jefe, etc).

Un concepto muy interesante de esta historia es que los miembros de la familia de Gregorio también sufren una transformación (menos literal y más metafórica) al volverse un grupo con mayor capacidad para ayudarlo y esconder su vergonzoso secreto.

La última gran transformación del hombre, la muerte, resulta ser también el tráfico final de Gregorio Samsa.

***

Con tantas historias con el tema de las transformación humana como leitmotiv, seguramente me están faltando miles. ¿Conocen algún otro? ¡Los invito a que me dejes tu opinión en el post o en mi página!
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