martes, 16 de abril de 2019

“No estás solo en esto”, un documental de Milagros Amondaray


Hay blogs de cine repartidos por toda la Internet, pero pocas veces en mi vida conocí uno como Cinescalas, que todavía hoy (en un momento en el que se encuentra inactivo) sigue siendo el más importante que alguna vez tuvo el sitio web de La Nación.

Hace un tiempito, su creadora Milagros Amondaray logró financiar –gracias al apoyo de la comunidad– un documental sobre la historia del blog. Y ésta es la historia sobre esa historia, pero desde mi propio costado bloguero.




***

Mi año más hippie

Conocí Cinescalas en un momento muy particular de mi vida.

El año era 2012. Yo vivía en Panamá, donde decía que trabaja para Dell pero en realidad estaba en mi momento más hippie. Hice de todo, desde participar de un festival de cine latinoamericano, probar comidas de 50 países en un día, construir una casa con Un Techo para mi País (no es joda) y mochilear por todo Centroamérica, hasta tocar la guitarra por dinero y dormir literalmente en el piso.


Guitarreando y pintando en Casco Viejo...

Pero la verdad es que extrañaba horrores a mi familia, a mi novia (que hoy es mi esposa) y ese atroz encanto de vivir en Argentina. Por eso leía muchas noticias de mi país, algo que nunca había hecho antes (ni tampoco hago ahora). Leer noticias era una manera de mantenerme conectado con la realidad que se vivía a miles de kilómetros. Así llegué a La Nación.

Y así llegué hasta el blog de Milagros, que llevaba ya un par de años funcionando.

Cinescalas: call to action

Con Cinescalas pasaba algo muy loco. Las notas escritas por la autora (luego se sumarían otros colaboradores) eran lindas y cortitas. Buscaban pensar a una película desde una perspectiva diferente, interpretándola más por lo que generaba que por lo que contaba en sí. Luego venía un “call to action”, un disparador para que la comunidad participara.

Mi blog de vicios personales lleva más de 5 años y, si bien cada nota suele superar las 500 o 600 visitas, son realmente muy pocos los que se quedan para seguir debatiendo el contenido. Una nota mía puede tener tres o cuatro comentarios y ya con eso me vuelvo loco.

Yo sigo muchas páginas y blogs. Leo, por ejemplo, Altapeli (adonde también escribo), Gizmodo o Cinesargentinos.com prácticamente todos los días. Sigo a lectores del blog como Frodo y el Demiurgo, soy parte de la comunidad de Literautas y me encanta mi crítico de cabecera, Hugo Zapata. Escucho los podcasts de Quémese después de escuchar y los programas de Malditos Nerds, pero muy rara vez participo activamente de cualquiera de esos espacios.

Y esto le pasa al 99,9% de las personas. Leemos todo el tiempo, y después seguimos. A otra cosa mariposa. No es tan frecuente dejar un comentario o una compartida en tiempos donde no hay tiempo para nada.


Blog de Cinescalas

Pero la comunidad de Cinescalas fue creciendo y retroalimentándose. Cada entrada tenía 200 comentarios como mínimo, y eso no es poca cosa. Todo lo contrario. El debate comenzaba por la mañana, con la publicación de la nota, y continuaba hasta el día siguiente. Ese crecimiento impresionante es lo que la autora describe en el documental No estás solo en esto, que fue financiado por los propios seguidores, juntando una suma que superó los 20.000 pesos.

Una válvula de escape

Tanto para ella –a quién se le diagnosticó un trastorno de ansiedad en 2010 que la llevó a iniciar el blog– como para el resto de la comunidad (en la que yo me incluí durante muchos años) el blog funcionaba como algo terapéutico, una válvula de escape, un cable a tierra.

En cada nota se armaban todo tipo de intercambios cordiales. Los lunes escribía alguien distinto de los seguidores, proponiendo un tema (acá hay una de las notas que escribí yo, allá por el 2013).

¡Hay personas que se conocieron gracias al blog, se hicieron amigos y hasta formaron pareja! Eso me parece una locura hermosa y es una de las cosas curiosas que se cuentan en el documental.

Antes comenté que arranqué a formar parte de la comunidad en un momento especial de mi propia vida. Esto es cierto en más de una forma. No era sólo que extrañaba Argentina viviendo a lo hippie en Panamá, sino que además me inspiró a perseguir con mucha más fuerza aquellas cosas que realmente me apasionan, como el cine y la escritura.


El inicio del documental "No estás solo en esto"

Viajar Leyendo arrancó por esa época, en parte porque yo también tenía ganas de comunicarle cosas al mundo. Viviendo allá, y leyendo las notas de Cinescalas, me animé a terminar mi primera novela, que terminó publicándose un año después, cuando regresé a Argentina.

Unos años más tarde llegarían El alma dividida, mi segunda novela y muchas más publicaciones.

No vivo de la escritura (lo he comentado muchas veces en este espacio) pero sí es lo que me da el combustible para seguir todos los días. Justamente de esto se trataba el blog de Cinescalas y es lo que se expresa en el documental de No estás solo en esto.

Un viaje simbólico y literal

Paso a hablar un poquito del largometraje. 

Tuvo su estreno oficial en el Festival Internacional de Mar del Plata de 2014. (Sí, ya sé, llegué re tarde a armar esta nota. Things happened). Después fue recorriendo diferentes puntos del país, incluyendo Rosario, Capital Federal, Córdoba, Mendoza y llegó incluso hasta algunos países limítrofes como Uruguay.


El documental no fue el único que viajó, sino que Milagros también fue acercándose con una cámara hacia los hogares de la comunidad para entrevistarlos y entender qué implicaba el blog para cada uno de ellos. El resultado fueron varios testimonios: historias personales sobre cómo dejar de preocuparse (tanto) y amar el cine, junto a todo lo que lo rodea: la posibilidad de inquietarse e incomodarse, de sanar, de contraponer ideas.

El ciudadano promedio ve al cine como escapismo puro. Lo ven y lo olvidan. Pochoclo. La última de Suar, la nueva de superhéroes, una de terror. “Abro Netflix e hago click en lo primero que me sugiere”. Les preguntás que les pareció una película y sólo les sale un “me gustó” o un “no me gustó”.

Pero para otros –quizás más apasionados, pero no por ello más dueños de la verdad– el cine representa mucho más. Para ellos, el “me gustó / no me gustó” no alcanza. No los define. No les cierra. El cine es una parte intrínseca de su vida, los hace sentirse acompañados, los interpela, los emociona, los recorre de punta a punta. Les habla. Y Cinescalas fue esa forma de descubrir que aquellos amantes del séptimo arte no estaban solos.


El documental, si bien muy sencillo, es una parte importante de esta historia. Hoy en día no es comercializado y sólo quedó disponible para los seguidores de Cinescalas. En esta entrada pueden leer sobre las maneras de verlo. Si tienen una horita de su vida, se los recomiendo.

¡Hasta la próxima!

***

POSDATA LOCA: Además de un documental, el blog también tiene un pituco libro: Démosle un buen final a esta historia. Está muy copado y actualmente hay una copia en mi preciada estantería. La obra recopila algunas de las mejores notas para Cinescalas

En esta nota hay más información al respecto.


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6 comentarios:

  1. Gracias totales por rescatar el doc, el blog, el libro... y sobre todo por contar tu historia de ese momento. Creo que el común denominador de Cinescalas fue que nos encontró a todos en un viaje particular, y sacamos algo de esos años, para mí, definitorios. Gracias también por haber sido parte de la comunidad. Te mando un beso grande. Mily.

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    1. ¡Un comentario! ¡Explota Viajar Leyendo!
      Gracias a vos por haber creado ese espacio tan preciado para muchos. =)

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  2. Me meto a comentar y a decirte que leerte me recordó todas esas noches que llegaba del laburo a la que antes era mi casa casi desesperada para leer la nueva publicación de Cinescalas y ver cuál era la consigna que tocaba ese día. La verdad que nunca me había pasado de sentirme tan parte de algo con tanta gente que no conocía, fue una experiencia hermosa, que a mi, como a vos y a muchos nos cambió la vida, yo conocí a quien años después sería mi esposa, la persona que más admiro en el mundo. La película fue una experiencia inigualable, hermoso poder documentar todo lo que se sentía en ese espacio y verlo en pantalla grande, el cierre perfecto. Gracias por llevarme un ratito a esas épocas, muy lindo todo lo que escribís. Saludos, Molioh o milib

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    1. ¡Gracias por compartir tu experiencia! En mi caso, era pasarme toda la mañana NO laburando y SÍ leyendo las notas, ja.
      ¡Saludos!

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  3. Como siempre, llego tarde a todo. Pero anduve recorriendo un poco Cinescalas y entre otras cosas me di cuenta que anduve por ahí varias veces, sin querer.
    Interesante tu etapa hippie.
    En cuanto pueda veo el documental

    Abrazo!

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    1. Nunca es tarde cuando no hay ninguna carrera, Mr. Frodo.

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