Roy Sullivan “el hombre pararrayos” fue golpeado por rayos en siete
distintas oportunidades y sobrevivió a cada una de ellas. Falleció a causa de
una herida de bala en un intento de suicidio luego de sufrir un desengaño amoroso.
Edgar Allan Poe escribió “El misterio de Marie Roget”, uno de sus
tres cuentos policiales más famosos con Dupin como protagonista. Una crónica
policial que contenía datos precisos de
un asesinato extrañamente similar al de Mary Rogers (asesinada y violada en
julio de 1841). Muchos especularon que Poe era el verdadero asesino, pero él
alego que se trataba de una “desafortunada
coincidencia”.
Otra desafortunado coincidencia le
ocurrió al autor con su libro “La
narración de Arthur Gordon Pym”, donde 3 sobrevivientes de un naufragio
deciden matar y comer a un niño de nombre Richard
Parker. Algunos años más tarde la historia se repitió de forma exacta… con
tres sobrevivientes canibalizando a un
pobre chico del mismo nombre.
¿Coincidencia o… algo más? Para algunos (incluyéndome). Se trata de “sincronismo”, y aprovecho esta introducción para hablarles del tema al tiempo que brindo homenaje a un nuevo año del hundimiento del Titanic (que sucedió un 14 de abril de 1912, hace 101 años).
El sincronismo es la experiencia de 2 o más eventos aparentemente sin relación, o improbables de que ocurran en simultáneo, que –sin embargo– ocurren con algún sentido más allá de la coincidencia. El tema entra en el ámbito de lo filosófico pero es fascinante.
Todos conocemos la historia del
gran barco que “ni Dios habría podido
hundir”. Hace poco hice mi propio homenaje del evento con un pequeño relato de suspenso (“Almas que se pierden”). El gran Jacques Futrelle (autor de uno de mis cuentos preferidos) se hundió con el barco, junto a otras 1516 personas.
Pero 14 años antes Morgan Robertson había escrito una obra
con un guión muy similar. Su novela “Futilidad”
habla del Titan, el transatlántico
más grande alguna vez construido. ¡Oh, casualidad! Choca con un iceberg en su
viaje inaugural y se hunde.
Las “coincidencias” con el incidente del Titanic son asombrosas. Ambos barcos golpearon un iceberg en el Atlántico Norte, ambos
zarparon en abril, con pocos botes salvavidas y estaban construidos de forma
extrañamente similar… por mencionar algunas.
Algunas teorías proponen que los
incidentes con sincronismo suceden debido
a un poder divino. Otros encuentran alivio en la idea de fenómenos psíquicos o paranormales mientras que unos consideran largas
cadenas de causa-efecto que conllevan estos destinos. Sea como sea… ¿nunca les pasó de estar pensando en una
persona y justa la cruzan? ¿O tener una misma canción todo el día en la
cabeza y que alguien la empiece a silbar de repente?
Este temática es también un
recurso literario, del que se han aprovechado autores como Paulo Coelho en sus obras (“El Alquimista” tiene al sincronismo
como leitmotiv). Encontrarle sentido
a estos raros eventos puede llegar a ser una misión imposible, pero no por eso
dejar de interesar al alma. ¿Dios juega
a los dados con nosotros o todo sucede por una razón? Encontrarle el
“sentido” a las cosas involucra muchas influencias complejas y procesos
mentales que, quizás, todavía no podamos entender.
Hay mucha tela para cortar en un
tema tan seductor como el sincronismo. Nuestro mundo está rodeado de aspectos
fascinantes, misteriosos, increíbles, maravillosos.
¿Robertson tenía conciencia de estar prediciendo el futuro o fue todo el resultado de una mera, aunque perturbadora, coincidencia?
¿Robertson tenía conciencia de estar prediciendo el futuro o fue todo el resultado de una mera, aunque perturbadora, coincidencia?
La verdad, como suele suceder, ha
quedado oculta en lo más profundo. Tan en lo profundo, quizás, como el Titanic
mismo.
► El sincronismo es un tema
mágico para tratar dentro de la literatura, y yo mismo he utilizado dicho
recurso como una inspiración literaria. ¡Pero
de eso hablaremos en otro post!





