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miércoles, 13 de octubre de 2021

Edgar Allan Poe y sus adaptaciones (ft. La caída de la Casa Usher)


Poe es una de mis autores favoritos y hace bastante que no le dedico una nota. Es de esos escritores que no han tenido tanta suerte con las adaptaciones de su ficción. Recientemente, Mike Flanagan anunció que estará llevando La caída de la Casa Usher a formato de serie para Netflix. Momento perfecto para repasar este relato.

 


domingo, 20 de noviembre de 2016

Grandes horrores (III) – Los espejos


Tercera parte de esta entrega donde exploro algunos de los más grandes horrores que suele presentar la ficción (particularmente el cine y la literatura). Antes ya hablé del “Entierro prematuro” y de “La invasión del hogar”. 

Hoy es el turno de los espejos, objetos inherentemente  perturbadores.

Cuando estamos frente a un espejo, mirando fijamente, también hay alguien mirándonos a nosotros. Un reflejo en un espejo puede hacernos saltar de miedo y hay todo un folkclore asociado a este elemento (leyendas urbanas, cuentos de mala fortuna, poderes mágicos, etc).

Como se trata de un elemento tan sobrecargado de simbolismo, no es raro que sea uno de los más utilizados en el cine, en la literatura y en otros medios. Incluso grandes filósofos y pensadores aprovechan metáforas referidas a ellos.

«El arte no es un espejo para reflejar la realidad, sino un martillo para darle forma

Uno de los usos más originales de este objeto que vi fue en la película Occulus, de Mike Flanagan. Es brillante cómo esa cinta logra evitar la mayor cantidad de clichés posibles respecto a los espejos, y en su lugar brinda un argumento de terror psicológico con un componente de locura.

► Y hablando de clichés, alguien se tomó el trabajo de armar un supercut con los más reconocibles jump-scares:


Flanagan es un tipo que ya demostró que sabe hacer buen cine de terror y suspenso (Before I Wake y Hush son geniales). Si bien el género de terror es donde abundan los espejos, también hay grandes escenas de otros géneros que los han hecho importantes.

Cómo olvidar a Robert de Niro en Taxi Driver (1976) (“Are you talkin to me?”) o aquella gigante escena del humor de los hermanos Marx en Duck Soup (de 1933).


El reflejo que devuelve un espejo al personaje puede ser igualmente agradable o inquietante, mortificante o estimulante. En algunos casos son puertas a otros reinos, contienen demonios temibles o pueden directamente comunicarse con nosotros para revelarnos aquello que tanto anhelamos. Pero esta saga se llama “Grandes horrores”, así que vamos a referirnos a esos momentos en los que el espejo representa algo monstruoso.

En cine tenemos la tristísima película Mirrors, con Kiefer Sutherland. Acá resulta que hay un ente demoníaco habitando los espejos y ataca a cualquiera que lo mira directamente. Un gran clásico del terror slasher es Candyman, donde decir su nombre cinco veces frente a un espejo atrae a un asesino con un gancho en lugar de mano que te asesina de forma horrible.

Hay una novela de Robert Heinlein (a quien ya mencioné en el blog) que tengo ganas de leer (pero todavía no encontré). En ella hay unas entidades malignas que ingresan y salen de nuestro mundo a través de espejos. La premisa de la historia (The Unpleasant Profession Of Jonathan Hoag) es fantástica: un hombre no puede afirmar qué hace para ganarse la vida. Cada vez que se lo preguntan, no sabe qué responder. Por eso contrata a una pareja de investigadores privados para que lo investiguen a él.

El maestro del terror (Stephen King) le dedicó una historia a los espejos: The Reaper's Image. Por su parte, series de televisión como Escalofríos (de R.L. Stine), Doctor Who y Supernatural tienen episodios que utilizan este místico elemento.

La vida real también puede generar momentos estresantes frente a un espejo. Se conoce como “efecto Caputo”.  El investigador Giovanni Caputo realizó un experimento en el que colocó a 50 personas frente a espejos. Debían mirarse directamente a los ojos durante 10 minutos en una habitación tenue.

Varios de ellos empezaron a tener ilusiones de rostros extraños y deformes al cabo de un minuto. Sensaciones raras donde se veían desfigurados, se tornaban en monstruos lúgubres o hasta en familiares muertos. Caputo explicó que los efectos pueden ser causa de un regreso súbito a la realidad después de una disociación, de una separación de cuerpo y mente. Hay también un componente psicológico en el asunto. Lo cierto es que verse directamente a los ojos puede ser más alucinógeno que el LCD.


Por último, existe un desorden neurológico donde los afligidos no pueden reconocer su propio reflejo. Al mirarse en un espejo sienten que están siendo perseguidos por extraños que se metieron en su casa (de nuevo aparece la idea de la “invasión de hogar” del post pasado). 

La mayoría de los animales, de hecho, no puede reconocer su reflejo, y se sienten amenazados o desafiados por su imagen espejada que (por supuesto) siempre responde con el mismo impulso.

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=>> Otros GRANDES HORRORES en el blog: “La invasión del hogar”; “El entierro prematuro”.

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