viernes, 15 de octubre de 2021

De parásitos y calamares: 7 grandes películas coreanas

 

Gracias al éxito de El juego del calamar, la ficción coreana está en boca de todos. Pero la verdad es que Corea del Sur viene pegándola con producciones fascinantes desde hace varios años ya. En esta nota recomiendo algunas de mis favoritas.

 



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El boom del cine coreano

Han sido unos últimos diez o quince años más que interesantes para los realizadores de Corea del Sur. Un puñado de ellos –con directores como Bong Joon-ho a la cabeza– han sabido concebir producciones súper originales, taquilleras y frescas que lograron maravillar al mundo entero.

Abordando particularmente los géneros de thriller, acción y terror (pienso en Park Chan-wook con muy buenos thrillers como The Handmaiden y la fantástica Stoker o en Kim Jee-woon en el terreno del horror) el cine coreano viene explotando progresivamente.

El fenómeno coreano se consagró con Parasite, que cautivó a todos y hasta se llevó cuatro codiciados premios Oscar. Y ahora, en una época en la que el streaming domina más que la cartelera, El juego del calamar se ha convertido en la más vista de la historia de Netflix.


Es súper curioso porque realmente la serie se coló en todo tipo de conversaciones. Voy por la calle y escucho a pibas, vecinos chusmas o al verdulero hablando de la serie. Lo mismo en el trabajo o en juntadas de amigos. Es un logro que no alcanzó (¡ni de cerca!) Alice in Bordeland el año pasado, una serie japonesa que comparte una premisa muy similar y también fue estrenada en la Gran N.

Estas son 7 grandes películas coreanas que recomiendo para seguirse metiendo en este mundillo, sin ningún tipo de orden en particular. Todas son muy recomendables, y dependerá del género predilecto de cada lector. Avancemos.

 

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Parasite (Bong Joon-ho, 2019)

Me quiero sacar de encima a la más obvia y popular, pero no va a ser la última vez que aparezca Bong Joon-ho en esta lista.

El director venía de hacer cosas copadas como The Host y Snowpiercer (ambas bastante recomendables) y hace unos años sacó OKJA para Netflix, que es una de las que todavía tengo pendientes.


La cuestión es que Parasite funciona y en muchísimos niveles. En su base es un relato sencillo y muy accesible, pero cuenta con numerosos elementos narrativos que la elevan por sobre la media. Es una de esas películas que es mejor encarar sabiendo poco y nada, porque te va llevando por lugares insospechados rápidamente.

El tema central es la oposición entre las clases sociales, una cuestión recurrente en la filmografía del director. A mí la trama se me hizo muy argentina y creo que por eso me identifiqué inmediatamente. Si no fuera por que hablan en coreano (y todo sucede en Corea), tranquilamente podría pasar como una película de Gastón Duprat o de Armando Bo.

Parasite es el cine coreano en su mejor y máxima expresión. Cine comprometido socialmente, pero simultáneamente creativo y desafiante.

 

Train to Busan (Yeon Sang-ho, 2016)

No vi la segunda entrega de Invasión Zombie (como la llamaron por acá), pero la primera está bastante bien. En este ingenioso giro de tuerca, una epidemia de muertos vivos se desata en Corea del Sur y un grupo de personas quedan atrapadas dentro de un tren en movimiento.


No es una obra perfecta, pero sí una de las más creativas que el género presentó en el último tiempo. Hay escenas muy artísticas que son magia pura y situaciones dentro del tren que generan una mezcla de nervios y excitación.

El subtexto, el melodrama generado y las actuaciones no son el punto fuerte de la película. Hay diálogos bastante malos –eso no puede negar– y si bien algunos personajes están geniales (destacable el trabajo de la chiquita Su-an, por ejemplo), la mayoría de las actuaciones son exageradas e inferiores. Esto no hizo que dejara de disfrutar el enorme espectáculo visual que presenta la historia.

 

Burning (Lee Chang-Dong, 2018)

Ésta es una de esas películas que me gustan mucho pero que no puedo recomendar a todo el mundo. Es bastante anti-comercial y tiene un ritmo con el que no todos van a poder conectar. A mí incluso me pareció que 30 minutos se podrían haber condensado con facilidad.

Sin embargo, se trata de un relato tan enigmático como fascinante. Está inspirada en “Barn Burning”, un relato corto de Haruki Murakami. Tiene apenas unas 15 hojas y puede conseguirse fácilmente. Ahora, para transformarlo en una película de dos horas y media hay que tener audacia, talento e ideas.


El director Chang-dong Lee tomó solo las líneas argumentales principales y –manteniéndose fiel a la naturaleza críptica del texto original– creó una inquietante obra que coquetea mucho con el existencialismo y la ambigüedad. Hasta me animo a decir que es superior al cuento.

Burning tiene una atmósfera onírica que se vuelve más siniestra conforme avanza el argumento. Hay un triángulo amoroso extrañísimo, un potencial misterio (que podría no serlo) y una tremenda interpretación de Steven Yeun, actor que va más allá de haber sido Glenn en “The Walking Dead”.

No faltan muchos simbolismos y alusiones literarias (al Gran Gatsby, a Faulkner…). ¡Y gatos! Porque no puede haber historias de Murakami sin gatos (si bien, curiosamente, el texto original no tenía a ninguno… lo que da muestra de que fue un lindo guiño del director hacia el autor japonés).

 

Oldboy (Park Chan-wook, 2003)

Creo que Oldboy fue la primera producción coreana que vi, allá cuando estaba en la secundaria con mi amigo el Tucu, con quien buscábamos siempre pelis fuera de lo convencional.

No sé si habrá alguna historia de venganzas tan cruda como ésta, al menos que yo recuerde. Está basada en un manga japonés, algo que fue haciéndose cada vez más tradición para Corea del Sur. También forma parte de la llamada “Trilogía de la venganza” de Park Chan-wook.


Sin entender el motivo, un hombre de negocios es secuestrado y confinado durante años en una celda en la que sólo hay una televisión. Acá el director mezcla géneros con mucha soltura y coherencia. 

En su esencia es un desgarrador drama psicológico (especialmente cuando llegamos al final), un relato de naufragio emocional que desafía e invita a la reflexión. Pero además hay espacio para la comedia negra, la acción brutal y el thriller de suspenso.

 

Minari (Lee Isaac Chung, 2020)

¡Otra vez Steven Yeun! Ésta es una suerte de slice-of-life de la distribuidora A24 (que, sabemos a esta altura, siempre entrega producciones de muchísima calidad). Minari es una obra semi-autobiográfica sobre una familia coreana que, tranquilamente, podría trasladarse a cualquier nacionalidad de inmigrantes.


El drama es poderoso y emotivo, llegando a cautivar en sus momentos finales. Sin embargo, no está de más aclarar que se siente como un relato más literario que cinematográfico. La historia se desarrolla con un ritmo parsimonioso, del estilo que encuentra más en las novelas. Acá no hay un antagonista claro o un conflicto narrativo que se resuelva verdaderamente al llegar los créditos.

Lo más interesante de Minari (el título tiene sentido sobre mitad de la trama) es que es un relato minimalista y muy común que rara vez se trabaja en el cine. Historias de inmigrantes abundan. La diferencia acá es que hay un énfasis en la lucha por el desarrollo infantil en tierras extranjeras.

 

Time Renegades (Kwak Jae-young, 2016)

La encontré, de casualidad, durante un viaje en avión y me gustó por el concepto de viajes en el tiempo que trabaja. La historia no es 100% original (el animé Erased y la película Frequency del año 2000 me vinieron instantáneamente a la mente) aunque sí está muy bien contada y es disfrutable de principio a fin.

Durante la noche de Año Nuevo en 1983 y 2015, dos hombres (un profesor y un detective) viven una experiencia cercana a la muerte. A partir de ahí, empiezan a soñar con la vida del otro. 


Todo se complica todavía más cuando el policía del 2015 conoce a una mujer que es exactamente igual a la novia del profesor de 1983, quien fue brutalmente asesinada por un extraño. Así, los dos intentan cambiar los eventos de la historia para salvar a su amada.

Visualmente no es especialmente llamativa. Lo que sí logra exitosamente es definirnos los dos momentos temporales a partir de tonalidades diferentes. El pasado tiene un tono más cálido, tirando a naranjas y amarillos, mientras que las escenas del presente tienen un azul más frío y oscuro.

Ambas líneas temporales tienen una narrativa sólida y se interconectan de formas interesantes. Time Renegades está llena de giros y sorpresas, generando un ritmo creciente que nunca aburre.

 

Memories of Murder (Bong Joon-ho, 2003)

Para el final me dejo la que, quizás, fue la que más me interpeló de Corea del Sur antes de la llegada de Parasite. La “Zodiac” asiática transcurre en 1986. Una joven aparece muerta y brutalmente violada. Dos meses más tarde, se producen una serie crímenes en circunstancias similares. Para buscar al asesino, se organiza un destacamento especial, encabezado por un par policías locales y un detective de Seúl, que ha solicitado ser asignado al caso.


Como en Zodiac (y por eso la comparación) ambas películas están basadas en casos reales que nunca fueron resueltos. Las dos historias tienen a una multiplicidad de sospechosos sin definir al verdadero asesino, hablan sobre la obsesión por los casos, la frustración de no poder dar un cierre y hasta comparten un final parecido.

Quizás la gran diferencia es que Memories of Murder incorpora mucho más humor del que yo habría esperado para este tipo de relatos, en tono con películas como Fargo de los Hermanos Coen.

Entren por la premisa, pero quédense por el fascinante y enigmático final que discutí en esta otra nota del blog: ¿quién era el asesino en Memories of Murder?

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=>> Otras notas sobre CINE COREANO en el blog: “El fenómeno de Parasite”; “¿Quién es el asesino en Memories of Murder?”; “Claves para entender Burning”.

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4 comentarios:

  1. Buena reseña... veremos cual encaramos..

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  2. Me gustó Squid Game. Y tengo pendiente de ver Alice in Borderland.

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  3. Hola Lupa.
    Me encantaba Oldboy y su relación (en lo estructural) con El conde de Montecristo.
    Parasite fue de las últimas películas que me voló el bocho (antes del Oscar, aclaro sin saber bien con qué provecho)

    De Burning recuerdo tu reseña, y te la debo aún.
    Abrazos crack

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