miércoles, 17 de marzo de 2021

HUE: una colorida monocromía


A primera vista, Hue se nos presenta como el típico juego independiente de plataformas y puzzles. Sin embargo, pronto sorprende con una novedosa mecánica basada en el intercambio de los colores que nos rodean.




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Está bien que esté bien

Hue es chiquito y minimalista. Lleva unas 4 horas finalizar la historia principal y no cuenta con más que un pequeño cast formado por nueve personajes. En su apartado estético recuerda a Limbo o a Inside, que sin duda fueron inspiraciones para la creación de este universo.

Podría agregar que es una experiencia muy relajante, aunque los últimos desafíos (cuando llegás a la Universidad, el nivel final) se vuelven bastante complejos y requieren de más atención y planificación.


La descripción más adecuada para Hue es decir que “está lindo”. Es un juego de rompecabezas decente con un gimmick único. Me sorprendió ver que el timing y hasta algunas habilidades de salto y carrera también son obligatorias para progresar. Pero vayamos por parte.


¿De qué va la historia?

El argumento es tan directo como simple. La madre de Hue, nuestro protagonista, ha desaparecido y comenzamos una loca aventura para encontrarla. Hasta ahí todo normal.

No pasa mucho tiempo hasta que notamos que Hue vive en un mundo exclusivamente hecho por escalas de grises. Allí, su madre –experta científica y química– consiguió crear un anillo capaz de albergar colores, ver los colores y cambiar el mundo que los rodea.

Los colores permiten agregar o quitar capas con las que interactuamos. Si el azul está colocado, todo lo azul (bloques, plataformas, rayos laser, etc) queda invisible y atravesable. 


Esto da lugar a una serie de puzzles super ingeniosos y que van escalando en dificultad. Son pequeños piezas de ingenio que, cuando las destrabas, pensás: “la verdad que esto estuvo muy bien pensado”.


Thinking outside the box

Hue comienza muy despacito y progresivamente va aumentado la complejidad, como cuando te van abriendo la canilla del agua caliente de a poco y no te das cuenta hasta que te empezás a pelar la piel.

No fue la analogía más feliz pero se aplican. Y es que no son pocos los momentos donde te obliga a “pensar fuera de la caja”, especialmente en la última etapa.

Sí me pasó que algunas salas se sintieron particularmente tediosas porque un error significaba comenzar todo el rompecabezas de nuevo. Era frustrante cuando ya habías “entendido” el truco, o lo que había que hacer, y solo fallabas en la ejecución perfecta.

Lo primero que pensé cuando jugué Hue es, ¿cómo harán los daltónicos? La respuesta: hay involucrado un sistema especial para personas con problemas para detectar los distintos tonos.


A pesar de esta simple mecánica, los numerosos puzzles son variados en la forma en que se resuelven y se vuelven más enredados cuanto más losas de colores obtenemos a lo largo del viaje.  Eso hace que siempre se mantenga fresco.


Casi un metroidvania

El juego tiene un mapa que recuerda un poquito a los metroidvania, en el sentido que ciertas áreas están bloqueadas hasta que obtenemos un determinado color que nos permite avanzar. Sin embargo, para aquellos que no buscan completar el juego al 100%, la campaña principal es básicamente lineal, con alguna que otra vuelta. Los caminos alternativos suelen guardarse para los items coleccionables.

Me gustó mucho el apartado musical. El soundtrack estimula los sentidos y la experiencia, acompañando pequeños de la narrativa de una forma sublime y sin distraer cuando estamos resolviendo los misterios de una sala.

Definitivamente Hue no puede ser considerado como una obra maestra ni nada semejante. Está decente en su ambición y resulta lo suficientemente divertido como para ser recomendable para amantes de este tipo de experiencias. No mucho más ni mucho menos.


Estuvo gratis en la Epic Games Store y suele estar en rebaja en Steam seguido. Yo lo pagué menos de 60 pesos en Steam y lo disfruté. ¿Es The Messenger? ¿Into the Breach? ¿Celeste? Claramente no. Pero sí un lindo jueguito corto como para hacerte pensar un poquito.

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=>> Otras NOTAS GAMER en el blog: “Grandes juegos cortos (de menos de 4 horas)”; “Limbo, un universo de luces y sombras”; “4 grandes videojuegos relajantes”; “La asistencia al jugador en Celeste (2018)”; “Into the Breach y el arte de perder”.

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3 comentarios:

  1. Me encantó. y me encantó porque nos muestra como se puede seguir creando juegos (o películas? o series?... seguir creando.) buenos y originales, sin presupuestos desorbitantes.

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  2. Llama, si ya agarré Limbo y otros similares, este cae seguro. Parece entretenido, muchas gracias por la reseña

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