sábado, 14 de noviembre de 2020

Wanderlust gamer: 4 grandes videojuegos relajantes (ft. A Short Hike)


En ocasiones anteriores he mencionado que me gusta viciar juegos cortos y, en su mayoría, indies. No tengo nada en contra de los AAA, pero son los independientes los que terminan tocando mi corazoncito gamer. Sumado a esto, últimamente me he ido para el lado más relax del gaming, porque intentar rankear (y no apestar) en Valorant ya es lo suficientemente estresante.

En esta nota comparto los últimos 4 videojuegos que terminé, con el agregado de que son todos especialmente relajantes y adictivos. Los presento en el orden en que los fui jugando. Comencemos.

 



***

Pikuniku (Devolver Digital, 2019)

Un interesante juego de plataformas y puzzles en el que controlas a “La Bestia”, un bicho que camina de forma extraña y puede extender las piernas para agarrarse a los ganchos y también rodar formando una bola para meterse en pasillos estrechos.

Lo promocionaban como un plataformero de mundo abierto, aunque no es tan así. Si bien existen varios easter-eggs, sidequests y diferentes detallecitos para perderse en aquel divertido espacio 2D, la historia principal es más o menos lineal y te lleva unas 4 o 5 horitas completarla.

El diseño está pensando para jugar con un ritmo pausado (definitivamente no te estresa, sino todo lo contrario) y su estilo gráfico se asemeja a sagas como Paper Mario, donde los personajes y lugares parecen recortes de papel.



Pikuniku un juego simple que estuvo gratis en la Epic Games Store hace un par de meses. Si bien tiene algo de dificultad, nunca llega a ser excesiva y creo que tiene el balance justo de desafíos para gente más joven y menos experimentada. También cuenta con un corto modo co-op, con 9 niveles que combinan momentos de puzzles con otros de carreras. Lo pasamos con mi hermano Tomás en un par de tardes ociosas.

Entra en la categoría de “juego relajante” por su muchísimo buen humor, la tranquila música que acompaña y sus desafíos ligeros, que son adecuados para que tengas que pensar un poco pero tampoco demasiado. Cada sesión de Pikuniku la disfruté muchísimo, incluso si los diferentes jefes finales eran bastante facilones.

Eso sí, quienes busquen una historia profunda o llena de aristas para explorar, mejor ir para otro lado. Por sus mecánicas, está más cerca de ser un juego de flash como The Alto Collection (que también adquirí gratis en la Epic) y su “conspiración” puede ser un tanto decepcionante. Supongo que no todos los videojuegos pueden ser Doki-Doki, ¿no?


Goof Troop (Capcom, 1993)

Luego de Pikuniku encaré Goof Troop, un viejazo de Capcom para la Super Nintento que me venía recomendando uno de los canales de gaming retro que sigo en Youtube.

Éste está muy bien y me quedé con ganas de darlo vuelta en modo cooperativo. Se trata de un lindo juego de acción, puzzles y aventuras basado en el programa del mismo nombre. El programador principal fue un tal Shinji Mikami, quien un par de años más tarde aprovecharía la progresión habitación por habitación de este juego como base para la primera versión de Resident Evil.

Me encantó Goof Troop por su brevedad (5 niveles que no llevarán más de 3 horas para atravesar), interesantes desafíos y atractivas mecánicas.  Me recordó bastante a Mole Mania de la Gameboy, que es uno de mis viejos favoritos.


A diferencia de muchos juegos de la época, que eran ridículamente trabajosos y con pocas posibilidades de grabar el progreso, Goof Troop presenta algunos elementos anti-frustración. Por ejemplo, obtener un Game Over te permite continuar el nivel desde el lugar en el que lo dejaste.

Hay otra loca similitud con la franquicia de Resident Evil. La mayoría de los puzzles se relacionan con la gestión del inventario. Goofy y Max solo pueden llevar un objeto en el modo multijugador o dos en el modo de un jugador.

Por lo tanto, es necesario equilibrar los elementos que ayudarán a derrotar a los enemigos (por ejemplo, la campana), ayudarán a progresar (ejemplo: las maderas para el puente) o ambos (el gancho de agarre). Hay también mucho backtracking. Luego hay otros objetos que te ayudan a avanzar por una habitación (la vela y las llaves) o a encontrar potenciadores y otros elementos (la pala).


What the Golf? (Triband, 2020)

Luego llegó este delirio hermoso llamado What the Golf?, que me llevó unas 10 horitas pero me gustó tanto que lo completé casi al 100%, avanzando con desafíos opcionales que no eran necesarios para la campaña principal.

Solo necesitás un par de minutos de What the Golf? para entender que tiene poco que ver con el golf, si bien siempre fue un deporte que me agradó jugar en videojuegos. Recuerdo con cariño el Fuzzy's World of Miniature Space Golf de PC, Mario Golf y el Hot Shots Golf de Playstation 1. Mierda, hasta jugué al minigolf en una olvidada cancha en Eslovenia, allá por 2015.

Este juego es todo sobre golf, pero también es sobre cualquier otra cosa menos golf. Con una mecánica simple de arrastrar y soltar el mouse, pronto terminás jugando versiones de FPS a lo SuperHot, carreras en auto, plataformeros tipo Super Meat Ball y homenajes a Portal.


Lo que inicialmente parece ser una interpretación tonta del minigolf pronto se convierte en un sueño febril en toda regla, pero del que uno no está dispuesto a despertar. El juego es súper original, creativo y divertido. La verdad es que hay que experimentarlo para entender a lo que me refiero.

What the Golf? no te exige que juegues con una gran habilidad, o que llegues al final de una etapa con un cierto número de golpes, solo te lleva por un paseo agradable. Por eso lo consideré dentro de esta lista de grandes juegos relajantes. Es un excelente “pick-up and play” que sorprende a cada segundo.

Lo más loco es que uno cree que, eventualmente, dejará de ser divertido o atractivo, o se quedará sin ideas nuevas, pero el juego redobla continuamente la apuesta. A veces hace una referencia directa a otro juego (por ejemplo al olvidado Flappy Bird), mientras que en otros momentos toma un manto al estilo de WarioWare, donde hacés algo completamente ridículo. Nunca se torna aburrido.


A Short Hike (Adamgryu, 2019)

Por último me quedó el más reciente. A Short Hike es un hermoso videojuego que me venía debiendo y que, tranquilamente, podría caer en mi lista de grandes juegos cortos. Lo terminé en dos horitas porque me tomé un poco más de tiempo en recorrer, pero fácilmente se puede terminar en 90 minutos.

Quizás se trate del más relajante que haya jugado en toda mi vida. En lugar de ser un argumento estirado que nunca termina, va directo al grano, te brinda movilidad absoluta y libertad para explorar, y te permite ser una persona más feliz y seguir adelante con tu vida una vez que lo completás.

Como su nombre sugiere, es bastante corto, si bien bastante dulce y más complejo de lo que inicialmente aparenta. Al respecto, esta charla de GDC (Game Developers Conference) con el creador Adam Robinson-Yu me recontra abrió la cabeza y se las recomiendo:


La misión principal es conseguir, por lo menos, siete plumas y subir a la cima de la isla. Lo atractivo es que tenemos total libertad para ir a cualquier lugar en (casi) todo momento. El juego es encantador para pasear. Hay muchos NPC´s con divertidas interacciones de diálogo y varias misiones secundarias y secretos.

Cada pequeña zona tiene una música diferente que es maravillosamente alegre y relajante. El estilo artístico es simple, pero muy bien hecho con una gran paleta de colores.


En resumen, A Short Hike es una adorable y extrañamente nostálgica aventura compuesta por una linda isla para explorar y creativas misiones de búsqueda. Este es un gran juego para meterle si estás ansioso (me suele pasar seguido) o simplemente necesitas algo más relajante que el típico juego moderno.

Los personajes son encantadores y positivos, y los minijuegos generalmente se enmarcan en torno al éxito JUNTOS en lugar de tener un adversario. Debería haber más de eso en los juegos en general.


Palabras finales

Este concepto de “slow game” no es nuevo, lleva con nosotros toda la vida, incluso desde los inicios de los videojuegos. Sin embargo, el término comenzó a emplearse como tal a mediados de 2010, generando experiencias independientes en las que la introspección, la calma e incluso el aburrimiento se volvían amenas e interesantes. En 2020, el año de la pandemia, el slow gaming hasta es parte de algunas producciones AAA.

Hay muchos jugadores que no disfrutan una caminata por un mundo abierto que no ofrezca recompensas de loots o una pelea cada dos minutos. Me resulta curioso, porque las caminatas en el mundo real son relajantes y hasta saludables, y gozan de un buen prestigio. Pero en el gaming está menos bien visto.

Como comenté en la introducción, yo ocasionalmente disfruto de este tipo de experiencias más tranquilas que suelen brindar varios títulos independientes. Son un intento de vencer, al menos por un par de horas, al imperio de la velocidad, desintoxicar un poco la mente. Jugar más despacio es también una forma de serenar a la mente.


Tengo varios más de este estilo en mi backlog. Journey y What remains of Edith Finch, por ejemplo. Así que esperen más de este espíritu wanderlust en el blog. ¡Hasta la próxima!

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=>> Otros posts sobre VIDEOJUEGOS en el blog: “Grandes juegos cortos (de menos de 4 horas)”; “The Padre: cuando ser un indie no alcanza”; “El emotivo viaje de Brothers: A tale of two sons”; “Las ovejas eléctricas de The Talos Principle”.

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3 comentarios:

  1. No jugue el de what the golf, pero le tengo muchas gnaas hace rato.
    El de Goofy ni lo conocia!! PERO HOSTIAS!! como no lo jugamos coop cuando estuve alla??

    En fin, linda nota. Short hike es re lindo. Jueguelon

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  2. Lo relatas de tal manera que me han dado ganas de probarlos. Voy a ver cuál será la elección primera, gracias por la reseña :)

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