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domingo, 2 de junio de 2024

Un recorrido por la edad dorada del gaming


El período comprendido entre la aparición de Space Invaders (1978) y el gran colapso de los videojuegos (1983) se conoce a menudo como la Edad de Oro del gaming. Veamos qué pasó durante esos gloriosos años.


miércoles, 6 de diciembre de 2023

Los 6 mejores juegos retro para couch-gaming


Es miércoles por la noche y te juntaste con un par de amigos. Pidieron cervezas y un par de pizzas. Tienen una PC con varios emuladores retro o quizás una Nintendo 64 original con una buena cantidad de joysticks. ¿Planazo? ¡Planazo!

 


viernes, 20 de octubre de 2023

martes, 27 de septiembre de 2022

6 juegos de estrategia para la Sega Genesis


La morocha de 16-bits no se especializó en juegos de RPG o estrategia en general, aunque sí contó con algunas producciones interesantes que quiero compartir en esta nota. Acá van 6 juegos de estrategia para la Sega Genesis.

 


lunes, 28 de febrero de 2022

“Demons of Asteborg” y el resurgimiento de la Sega Genesis


La morocha de Sega llegó a principios de los ´90, pero eso no significa que no podamos encontrar nuevas propuestas para la Genesis en 2022. Hay muchos desarrolladores que continúan creando juegos más allá de la vida útil de la consola. En esta nota les recomiendo algunos de ellos.

 


lunes, 17 de febrero de 2020

Sonic 3D Blast y su Director´s Cut


Hace unas semanas descubrí la existencia de un Director´s Cut del Sonic 3D Blast que había salido en 2018. Me trajo grandes (y controvertidos) recuerdos de las épocas de mi adorada Genesis, así que tuve que probarlo. Aprovechando el año de Sonic –con el reciente estreno de su película– quiero dar mi opinión sobre esta remasterización.


domingo, 13 de octubre de 2019

Otros 5 clásicos de Genesis recomendados


La Sega Genesis es mi consola de videojuegos favorita. En el 2017, cuando armé mi TOP 10 de grandes juegos de Sega, mencioné lo importante que fue para solidificar mi amor por los videojuegos durante mi infancia.


martes, 18 de diciembre de 2018

La nostalgia ya no es lo que era (IV): tres juegos para amantes del retro


Hacía rato que no retomaba esta nostálgica saga. ¡Fue hace más de dos años cuando hablé del Contra, el Tamagotchi y el Doom! Hoy quiero referirme a una tendencia que viene desde hace un tiempito y que terminó por consolidarse este año: las remasterizaciones de cosas del pasado en un intento de devolverles la vigencia.

Disney, por mencionar el principal caso, lo está haciendo con sus muchas remakes cinematográficas y videojuegos. Es una tendencia que parece no querer parar.

En esta nota quiero reseñar tres muy buenos videojuegos actuales que demuestran el amor por lo retro: Ducktales Remastered, Castle of Illusion HD y Tanglewood.


lunes, 18 de septiembre de 2017

Reseña: Sonic Mania (2017) – hecho por fans (y para fans)


Me encantó Sonic Mania, el nuevo juego oficial de Sonic que representó la vuelta a sus orígenes que muchos esperaban.

Crecí jugando a los juegos 2D de Sonic en la Sega Genesis, por lo que éste era sin duda el videojuego que esperaba con más ansias este año. Afortunadamente, no me decepcionó en lo absoluto. Todo lo contrario: es grandioso.


Sonic Mania se lanzó el 15 de agosto para PlayStation 4, Xbox One y Nintendo Switch. Estuvo disponible para PC (vía Steam) el 29 del mismo mes. Se trata de un juego de plataformas muy sólido que reimagina varios de los niveles de Sonic 1, 2, 3, Sonic and Knuckles y Sonic CD, además de incorporar nuevos escenarios, jefes, obstáculos, niveles de bonus, mecánicas y muchos secretos desbloqueables.

Lo estuve jugando bastante estos días (el primer fin de semana lo terminé con Sonic en cuatro o cinco horitas. Ahora lo estoy por dar vuelta nuevamente, esta vez con Knuckles). 

En esta nota quiero compartir mis impresiones en detalle.

***

Modos de juego y mécanicas

Sonic Mania tiene tres modos de juego principales: “Mania” es la aventura principal, donde, al igual que en Sonic 3 and Knuckles (el mejor juego de Sonic de la historia) es posible elegir a Sonic, Tails o Knuckles, cada uno con habilidades diferentes que le brindan variabilidad al juego.

También existe un modo “Competición”, para dos jugadores (similar a los que existían en Sonic 2 y Sonic 3) y un “Time Attack” para los amantes del speedrun.

El modo principal se compone de 12 zonas, cuatro de ellas nuevas (si bien todas recuerdan a zonas conocidas de S3&K): Studiopolis, Press Garden, Mirage Saloon y Titanic Monarch (más una adicional que se desbloquea sólo al tener todas las Esmeraldas del Caos).



Las zonas clásicas agregan nuevos elementos y enemigos. A su vez, varían dependiendo de qué jugador se elija.

Las mecánicas del juego se sienten idénticas (o hasta mejores) que las de los juegos de Sega Genesis. La excepción es el nivel especial para obtener las Esmeraldas, que es completamente nuevo. Se trata de una carrera en la que hay que obtener esferas azules para ganar velocidad y anillos para tener más tiempo. El objetivo es atrapar a un OVNI. La idea es atractiva, aunque no me terminé de copar con este nivel especial.



En cuanto a habilidades nuevas, se sumó el Drop Dash (presionar y mantener el botón de salto durante un salto), que permite obtener el spin dash tras caer de un salto. Esta técnica resulta muy útil en peleas contra jefes (permite atacarlos en el aire como un misil teledirigido) y es clave para speedruns.

Hecho por fans y para fans

Un aspecto llamativo de Sonic Mania es que fue concebido por fans y para fans. Si bien fue anunciado como parte de las celebraciones del 25° aniversario del erizo azul, el equipo de desarrolladores estuvo formado por fanáticos que previamente habían demostrado poder hacer buenos juegos de Sonic.

Los desarrolladores involucrados (Christian Whitehead, creador de “Retro Sonic”, y Simon Thomley de Headcannon, creador de “SonEd”, un editor de niveles para los juegos de Sonic, y de “Project Mettrixx”) formaron parte de la comunidad de Sonic por años, creando sus “fangames”.


El gran salto –y que fue lo que llamó la atención de SEGA– llegó cuando ambos demostraron que podían llevar Sonic CD a otras plataformas (como un Iphone) y hacerlo correr en especificaciones modernas de hardware con rendimiento sobresaliente, algo que la misma compañía japonesa no había podido hacer.

Al ver esto, SEGA llegó un acuerdo con el equipo. Trabajando juntos, mejoraron su motor (la “Retro Engine”) y así lograron llevar Sonic 1 y 2 a celulares, incorporando muchas mejoras. Así fue tomando forma el proyecto de Sonic Mania, aunque a una escala mucho más ambiciosa que requirió de más manos. Por eso se les unió el equipo de Pagoda West Games.

Gracias a esto, Sonic Mania es toda una fiesta de homenaje hacia el Sonic clásico, hecho por amantes de los juegos originales y pensados para los fans. Toma lo mejor de sus mecánicas, las pule y suma varias cuestiones nuevas que hacen que el juego brille.

El excelente diseño de niveles

Lo primero a destacar en Sonic Mania es su impecable diseño de niveles.

Si bien los primeros actos de algunos escenarios toman los primeros segmentos de los originales –una excelente decisión para recordar o presentar las premisas básicas del nivel– pronto aparecen demasiadas innovaciones que los hacen sentir totalmente frescos y distintos.

La manera en la que estos nuevos elementos son usados es muy astuta y visualmente hermosa, un deleite absoluto de destreza. Cada nivel logra diferenciarse no sólo en escenografía y ambientación, sino también en forma de juego.


Hay muchísima originalidad en los niveles, dónde es preciso utilizar las habilidades básicas (saltar, correr, usar el spin dash, etc) de forma creativa para poder avanzar. Por ejemplo, en Hydrocity ahora hay góndolas, Green Hill incorpora las cuerdas de rapel, Flying Battery tiene deshechos de robots y Chemical Zone cuenta con químicos que cambian las propiedades del agua.

Me gustó mucho que ahora las zonas tienen muchas más rutas para explorar que en versiones anteriores. Los mapas son inmensos, similares o incluso más extensos que los de S3&K, aunque con múltiples caminos para tomar (que también brindan rejugabilidad). A su vez, cada nivel tiene dos actos, con sus respectivos jefes.

Podés jugar dos, tres o hasta cuatro veces la misma zona y nunca pasar por los mismos lugares. A su vez, todas tienen algunos conceptos interesantes que aportan variaciones. 


En Flying Battery es posible entrar y salir de la nave, en Mirage Saloon alternás entre un avión y un tren, en Metallic Madness  te hacés chiquito con un rayo y en Titanic Monarch podés acceder a la parte de atrás del nivel, por mencionar algunos ejemplos.

Los jefes: lo mejor de Sonic Mania

Me sorprendí muchísimo con el final de cada acto. Los jefes se apartan bastante de juegos anteriores y cuentan con un trabajo conceptual fascinante.

Hay que aprender a vencerlos, son batallas más largas, y presentan un desafío muy simpático. Me encontré a mí mismo perdiendo varias veces hasta que entendí cómo había que vencer a cada uno.


Los desarrolladores además sumaron numerosas referencias a otros juegos de Sega como el Shinobi y el Mean Bean Machine. Hasta nos podemos dar el lujo de volver a enfrentar a Metal Sonic en el escenario Startdust Speedway (que es fantástico y la pelea final es realmente épica).

Otro aspecto divertido es que muchos jefes comienzan a hacer apariciones en el nivel mucho antes de la batalla, generando expectativas, tensión y sensación de peligro.

Un hermoso apartado visual

Me cuesta encontrarle aspectos negativos a este juego porque creo, sinceramente, que no los tiene. A una excelente jugabilidad, gran diseño de niveles y atractivos jefes finales, hay que sumarle un hermoso apartado visual.

Los sprites están muy bien logrados, recreando el aspecto retro del juego. Por supuesto, hay muchísimos easter eggs para los más avispados. Las animaciones corren de una manera preciosa. Todo luce muy fluido, el fondo es siempre cambiante, las zonas son afectadas por el clima y hay una intro muy divertida al inicio del juego (como en Sonic CD).


La historia, de hecho, está contada a través de animaciones simples. No necesita más (su narrativa no exige mucho más tampoco).

Palabras finales

El tiempo dirá si Sonic Mania supera a mi gran favorito de la saga (Sonic 3 and Knuckles), aunque lo más probable es que sí. Es automáticamente un clásico y uno de mis favoritos hasta la fecha. Claro, no había tanta competencia tampoco. Los tres juegos de Sonic Advance apestan, Sonic 3D Blast fue un chiste y ni hablar de las transiciones de Sonic a la tercera dimensión.

La excelente decisión de incorporar a dos desarrolladores independientes –que amaban tanto el juego que crearon sus propias versiones– hizo que Mania se convirtiera en una carta de amor para todos los fans.


Sonic Mania es tan bueno como la crítica lo dijo de forma universal, y estoy muy contento por el resultado. Un deleite visual en animación, buena música, excelente diseño de niveles, una dificultad agradable y gran valor rejugabilístico gracias a los secretos desbloqueables, sus varios modos de juego, múltiples rutas a explorar en cada zona y diferentes habilidades de los tres personajes. 

Absolutamente recomendado.

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lunes, 25 de julio de 2016

“Crusader of Centy”, el precursor de Pokemon


Lo mejor de tener un blog de vicios personales propio es la libertad que me permite hacer lo que se me dé la gana. Escribo sobre lo que me interesa, no tengo que seguir lineamientos de CEO, ni poner palabras clave o preocuparme porque Google indexe mis posts y los ingenuos que buscan "no entendí el final de Las ventajas de ser Invisible" puedan encontrar mi nota históricamente más leída.

Algunas vez hablé sobre juegos nostálgicos que impactaron en mi vida (Doom, Contra) y también sobre la narrativa de las aventuras gráficas en relación al Gemini Rue (juegazo).

Hoy tenía ganas de escribir sobre el videojuego Crusader of Centy, para la Sega Genesis. Se trata de un action RPG –claramente inspirado en la saga de Zelda– que vio la luz en el año 1994 y tiene algunos curiosos paralelismos con el juego Pokemon (que saldría 4 años después). Este fin de semana me agarraron ganas de jugarlo y lo di vuelta (en unas 8-10 horas de juego).

La historia da inicio en la ciudad de Soleil (que también es el nombre alternativo del juego). Allí existe una regla que requiere que todos los niños de 14 años se entrenen para prepararse para la guerra. 

El protagonista, Corona, acaba de cumplir la edad estipulada y recibe la espada y escudo de su padre, quien murió en batalla defendiendo a la ciudad de monstruos.


Crusader of Centy tiene varios aspectos interesantes. El primero de todos es que, en los primeros momentos del juego, Corona gana la habilidad de hablar con plantas, monstruos y animales, pero pierde la de comunicarse con los humanos (recién la recupera a mitad de juego). Esto hace que la dinámica sea diferente y le permite a él conocer la otra cara de la moneda (los verdaderos monstruos, de alguna manera, son los humanos).

Otra característica, quizás la más atractiva, es que va conociendo animales a lo largo de su viaje que le permiten adquirir diferentes habilidades. Este es el elemento más “Pokemon” que tiene el juego. Uno puede equiparse hasta dos animales para recibir sus efectos, y combinarlos para lograr resultados diferentes. Una cheetah te permite doblar la velocidad al caminar, una mariposa te da control manual sobre tu espada o una ardilla te permite que tu espada rebote en las paredes. También podés combinar los efectos de un pingüino (que hace tu espada de hielo) y un león (que hace tu espada de fuego) para darle un efecto más poderoso.

Si bien no es necesario “capturar” a todos los animales para terminar el juego, la mayoría de ellos te brindan habilidades necesarias para avanzar hacia otras partes del mapa. Y es muy divertido atraparlos a todos.

Crusader of Centy apareció en la Genesis como una respuesta al popular juego de Zelda: A Link to the Past (de Super Nintendo). Zelda tenía un montón de sorpresas escondidas, armas variadas, jefes desafiantes y un mapa gigantesco. En comparación, Crusader of Centy tiene un enfoque más infantil, enemigos y enigmas más bien sencillos y jefes fáciles de derrotar. Es cierto que es mucho menos ambicioso que A Link to the Past, pero es lo mejor que te podía pasar en la Sega de 16 bits en cuestión de RPG de acción.


Como un clon de Zelda, creo que Crusader of Centy está muy bien, y si nunca lo jugaste no tuviste infancia. Es entretenimiento puro, tiene un buen número de desafíos y es divertido de principio a fin. Su jugabilidad, historia, música y gráficos (para la época) son sus puntos más fuertes.

Curisoamente, al igual que en el Zelda, en la segunda parte del juego el protagonista gana la habilidad de viajar hacia el pasado. 

Así, tiene que trasladarse a través del tiempo para hacer del mundo un lugar mejor y comprender por qué los monstruos estuvieron siempre en guerra con los humanos. Si bien la historia es muy sencillita, está bien armada y es un poco más compleja –narrativamente hablando– que la de A Link to the Past.

La Sega Genesis siempre tuvo jugos muy memorables (Beyond Oasis, Gunstar Heroes, Phantasy Star IV, las dos entregas de Shining Force, Comix Zone, toda la serie de Sonic y un gran (gran) etcétera). Crusader of Centy siempre fue uno de mis favoritos. 

Lo jugué desde un emulador (Gens) pero descubrí que también está disponible de forma online:


En definitiva, hablamos de un juego genuinamente bueno. Tiene un diseño de ambientes variado, gran música y la posibilidad de saltar (que no tiene Zelda: A Link to the Past). La adición de 15 compañeros animales (pseudos-pokemones) diversifica el mecanismo de juego (volviéndolo único) y hay mazmorras realmente desafiantes (la Torre de Babel es genial).

A su vez, al jugarlo unos diez o quince años después, disfruté de la gran cantidad de referencias que existen a la cultura popular: Sonic aparece en la Playa Anemone, conocemos a Dorothy, quien viajó al pasado con un tornado (y volvió gracias a unos zapatos mágicos) y hay innumerables apostillas hacia las historias bíblicas.


No sé si los creadores de Pokemon habrán jugado Crusader of Centy para inspirarse en la célebre saga (que hoy revoluciona al mundo con Pokemon GO). Sinceramente, no lo creo. Lo que sí es cierto es que esta es una de las grandes gemas nostálgicas de mi vida, y lo disfruté enormemente a lo largo de este fin de semana fresco.

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