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martes, 14 de abril de 2015

El humor serio de Eduardo Galeano


Galeano es de esos autores que te hacen leer obligado en la secundaria. 

Por lo menos yo tuve que leerlo en Fundamentos de la Educación (una materia que me encantó). Afortunadamente me encanta leer, así que no tuve problemas. Leímos Patas arriba: Escuela del mundo al revés y Las venas abiertas de América Latina.

Como muchos ya saben, el escritor falleció el 13 de abril del 2015 en su país, Uruguay

Los homenajes a él se reprodujeron como un virus por la web, lo que muestra lo querido que fue por todos en Latinoamérica. Hace muchísimo que no leo nada de este comprometido autor, pero muy seguido me acordaba de algunos de sus textos cortos, y hasta he llegado a contarlos en público.

Me parece que es la mejor manera de brindar homenaje a un escritor: mostrando su obra.

Personalmente creo que Galeano fue un escritor con muchísimo ingenio

Duro, ácido en sus comentarios, pero siempre permitía que se entreviera una pizca de humor (de sátira) entre sus palabras. Es una persona que nunca se cansó de luchar por sus principios, pero sus textos siempre denotaron cierta picardía.

En este post rescato algunos de estos textos que son mis preferidos. Ahí van.

“El peligro”

La A tiene las piernas abiertas.
La M es un sube y baja que va y viene entre el cielo y el infierno.
La O es círculo cerrado te asfixia.
La R está notoriamente embarazada.
– Todas las letras de la palabra AMOR son peligrosas– comprueba Romy Díaz Perera.
Cuando las palabras salen de la boca, ellas las ve dibujadas en el aire.

“Es un chiste/2”

Se estrella un automóvil, a la salida de Moscú. El conductor emerge del desastre y gime:
– Mi mercedes… Mi mercedes…
Alguien le dice:
– Pero señor… ¡Qué importa el auto! ¿No ve que ha perdido un brazo?
Y mirándose el muñón sangrante, el hombre llora:
– ¡Mi Rolex! ¡Mi Rolex!

“La historia que pudo ser”

Cristóbal Colón no consiguió descubrir América, porque no tenía visa y ni siquiera tenía pasaporte.
A Pedro Alvares Cabral le prohibieron desembarcar en Brasil, porque podía contagiar la viruela, el sarampión, la gripe y otras pestes desconocidas en el país.
Hernán Cortés y Francisco Pizarro se quedaron con las ganas de conquistar México y Perú, porque carecían de permiso de trabajo.

Pedro de Alvarado rebotó en Guatemala y Pedro de Valdivia no pudo entrar en Chile, porque no llevaban certificados policiales de buena conducta.
Los peregrinos del Mayflower fueron devueltos a la mar, porque en las costas de Massachusetts no había cuotas abiertas de inmigración.

“Es un chiste /1”

En alguna gran avenida de alguna gran ciudad latinoamericana, alguien espera para cruzar. Plantado al borde de la acera, ante la ráfaga incesante de automóviles, el peatón espera diez minutos, veinte, minutos, una hora. Entonces vuelve la cabeza y ve que hay un hombre recostado en la pared, fumando. Y le pregunta:
– Oiga: ¿Cómo hago para pasar al otro lado?
– No sé. Yo nací en éste.



BONUS TRACK: “LOS NADIES” no tiene humor, ni picardía, ni te roba una sonrisa. Todo lo contrario. Es uno de los textos quizás más arriesgados de Galeano, pero no podía dejar de compartirlo. Dice mucho, muchísimo.

“Los nadies”

Sueñan las pulgas con comprarse un perro

y sueñan los nadies con salir de pobres,
que algún mágico día
llueva de pronto la buena suerte,
que llueva a cántaros la buena suerte;
pero la buena suerte no llueve ayer, ni hoy,
ni mañana, ni nunca,
ni en lloviznita cae del cielo la buena suerte, 
por mucho que los nadies la llamen
y aunque les pique la mano izquierda,
o se levanten con el pie derecho,
o empiecen el año cambiando de escoba.



Los nadies: los hijos de nadie,
los dueños de nada.
Los nadies: los ningunos, los ninguneados, 
corriendo la liebre, muriendo la vida, jodidos, 
rejodidos:



Que no son, aunque sean.
Que no hablan idiomas, sino dialectos.
Que no profesan religiones,
sino supersticiones.
Que no hacen arte, sino artesanía.
Que no practican cultura, sino folklore.
Que no son seres humanos,
sino recursos humanos.
Que no tienen cara, sino brazos.
Que no tienen nombre, sino número. Que no figuran en la historia universal,
sino en la crónica roja de la prensa local.
Los nadies,
que cuestan menos
que la bala que los mata.



"Son cosas chiquitas. No acaban con la pobreza, no nos sacan del subdesarrollo, 
no socializan los medios de producción y de cambio, no expropian las cuevas de Alí Babá. 
Pero quizá desencadenan la alegría de hacer, y la traduzcan en actos. 
Y al fin y al cabo, actuar sobre la realidad y cambiarla, aunque sea un poquito, 
es la única manera de probar que la realidad es transformable"

Eduardo Galeano

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