sábado, 28 de agosto de 2021

Beastars: Temporada 2 (Reseña)

 

La temporada 1 de Beastars me pareció bizarra pero lo suficientemente buena como para darle una chance a la continuación. Y qué loco cómo me cerró la boca esta excelente segunda temporada.

 



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Un cambio de enfoque

La segunda temporada de Beastars ya había sido estrenada para el público japonés, aunque no fue hasta hace unas pocas semanas que nos llegó a Netflix en Latinoamérica.

La primera temporada me había resultado interesante, si bien tuvo algunas cuestiones que no terminaron de coparme. Aquel asesinato inicial funcionaba como un disparador para sacudir las relaciones y dinámicas entre los carnívoros y herbívoros de la Academia Cherryton, pero nunca se exploraba más a fondo.

Por otro lado, pese a un primer capítulo emocionante y un final violento, en general la primera temporada se apoyó demasiado en el género romántico (aquel triángulo amoroso entre Rouis, Legoshi y Haru) y el slice-of-life.


La segunda temporada cambia bastante este enfoque presentando varias líneas argumentales fascinantes. Mientras que Haru toma un lugar decididamente secundario, Rouis y Legoshi viajan por caminos muy diferentes.


Caminos separados

Mientras que el primero, Rouis, se convierte el líder de los Shishigumi (un sindicato del crimen organizado formado completamente por leones) Legoshi se compromete en convertirse en un protector de los herbívoros y resolver el misterio del asesinato de Tem.

Un asesinato que, dicho sea de paso, se resuelve de manera muy sorpresiva. El capítulo que revela lo ocurrido realmente es el mejor que vi hasta la fecha.

Esta continuación nos recuerda que no se trata simplemente de una historia de animales con problemas adolescentes. Las tramas de esta segunda temporada son más oscuras y serias, como cuando se revela la existencia del mercado negro de carne., el funcionamiento de los stripclubs y el gran problema de abstinencia que sufren los carnívoros por la falta de carne.


Todos estos elementos generan una copada discusión sobre los roles de cada especie y las dinámicas de poder que existen.


Otro acierto de animación

Una vez más, el estudio Orange está de regreso para mostrar su destreza 3DCG, y aunque conserva más o menos el mismo sentimiento antropomórfico de la temporada 1, siempre es muy satisfactorio ver escenas 3D nítidas y hechas correctamente.

Los aspectos técnicos de este animé hacen un muy buen trabajo por generar empatía en el espectador. El diseño de producción logra contrastar con maestría el mundo diurno (la escuela, los amigos, la cuestión más light y adolescente) con lo que ocurre cuando cae la noche (el mercado negro, las mafias, el peligro de ser devorado, etc).

Ahora, si bien la segunda temporada de Beastars me gustó mucho, no todo fue positivo. Se introducen algunos personajes muy relevantes, como Pina, mientras que muchos otros se presentan y nunca más los volvemos a ver.


Es verdad que su aparición representa la motivación de otros personajes para moverse a hacer algo, pero termina siendo decepcionante que caigan tan rápidamente en la irrelevancia. Algo similar ocurre con ciertas relaciones que se forman, aunque se podría pensar que tendrán importancia en el futuro.


Palabras finales

Beastars (Temporada 2) deja de lado la relación entre Legoshi y Haru –la cual acaparó el foco de la primera entrega– en detrimento de un estilo noir más adulto. El romance y los asuntos cotidianos de los jóvenes estudiantes pasan a un segundo plano para centrarse en los dramas de la sociedad surgidos por las diferencias entre carnívoros y herbívoros, lo cual es un acercamiento más atractivo.

La delgada línea que mantiene unida la antropomórfica sociedad cada vez está más difusa y la cuestión de si es necesario separar, o no, a “depredadores” y “presas” aparece de tanto en tanto. Una visión que ya se venía presentando desde la primera temporada, pero que en esta cobra especial sentido por un hecho trágico que ocurre sobre mitad de la temporada.

De la misma manera sus personajes adquieren la madurez que la evolución de la trama exige. En esta ocasión Legoshi deja de ser únicamente el eje sobre el que gira la historia para convertirse en el verdadero protagonista de la misma. Ya no es solo un espectador que vacila en actuar, sino que toma las riendas del asunto y decide solventar las cosas por sí mismo.


Por su lado, la caída en desgracia del ciervo rojo viene acompañada de la revelación de su trágico pasado, convirtiéndolo nuevamente en el mejor personaje de la serie.

Si Beastars sigue evolucionando de esta forma, tiene el potencial para ser uno de los más sólidos animés de la última década. De momento, solamente queda ser pacientes y esperar una tercera parte.

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