En una época donde lidera la microlectura,
donde a los niños les da “vergüenza” admitir que leen y donde "uno ya no es dueño de las cosas, sólo compra
el derecho a usarlas" (particularmente lo digital como libros, música,
etc.) me puse a filosofar si los libros
desaparecerán en algún momento. ¿Llegará un momento en el que nuestra
presente se cruce con el futuro apocalíptico de que muestra Ray en “Fahrenheit 451”?
Ciertamente tanto los
libros “tradicionales” como los “electrónicos” tienen sus pros y sus contras.
Los defensores de
leer a través de pantallas electrónicas (…que son cada vez más) tienen
argumentos muy interesantes.
En efecto, un libro electrónico no tiene peso (físicamente hablando) y no atenta contra la naturaleza (más libros electrónicos implican menos árboles talados, ¿right?). Además, no ocupa lugar (lo sabrá cualquiera que, como yo, haya tenido que utilizar más de dos cajas para mudar libros de un departamento a otro), se pueden ordenar de forma sencilla y hasta tienen luz propia. Las descargas electrónicas son bien económicas e incluso los “clásicos” ya circulan por internet de forma libre y gratuita.
En efecto, un libro electrónico no tiene peso (físicamente hablando) y no atenta contra la naturaleza (más libros electrónicos implican menos árboles talados, ¿right?). Además, no ocupa lugar (lo sabrá cualquiera que, como yo, haya tenido que utilizar más de dos cajas para mudar libros de un departamento a otro), se pueden ordenar de forma sencilla y hasta tienen luz propia. Las descargas electrónicas son bien económicas e incluso los “clásicos” ya circulan por internet de forma libre y gratuita.
Con tantos puntos a favor, pareciera que los
e-books tienen todo el potencial para ganar la épica batalla. Pero
#BookLoverModeOn# la realidad es que el
libro en papel sigue siendo un objeto tangible con una textura, olor, color y
diseños propios. Es mucho más amigable y cálido y esas son virtudes con las
que un e-book no puede competir. Es cierto que se precisa luz (sea natural o
artificial) para poder disfrutar de uno, pero no precisa electricidad de ningún
tipo y puede leerse en cualquier posición y momento. Inclusive en materia de
seguridad, es más durable y menos arriesgado tener un libro impreso. La lluvia
no lo termina de arruinar y si se cae lo más probable es que no se rompa, y hoy en día no conozco ladrón desesperado
por robarme mi copia de “El mundo de
Sofía” o “La sombra del viento”.
Un libro es un poco como una pareja: es posible
tenerlo entre tus brazos, pasear con él, abrirlo y cerrarlo en cualquier
circunstancia, además de que siempre está disponible. Su olor a papel y tinta
es demasiado particular. En definitiva, y como siempre, pienso que ambos estilos deben fundirse; no hay que negarse a la
tecnología, siempre es de gran ayuda y un libro digital resulta incluso
ecológico. Pero un libro tradicional te invita a que lo leas… con un libro
electrónico es imposible sentir el olor del papel, ese crujido que hace cuando
lo abrís, la sensación al tacto de las páginas, el peso y hasta el relieve de
la cubierta. La verdad es que un libro es más que un libro: es una fiesta para todos los sentidos.
¿Qué prefiero yo? He leído e-books pero siempre
los imprimí… no puedo leer de una pantalla, ¡supongo que siempre seré un clasiquero!
"Un libro abierto es un cerebro que habla;
… cerrado, un amigo que espera;
… olvidado, un alma que perdona;
… destruido, un corazón que
llora."
(Proverbio
hindú)
