Los juegos independientes han dominado la industria del gaming desde el éxito de los Tres Grandes (Super Meat Boy, Fez y Braid) a mediados de los años 2000. Cuando están bien hechos, son experiencias increíblemente creativas y profundas. Pero a veces ser un indie no alcanza.
En esta nota les hablo de mi
decepción con The Padre, un
videojuego tan flojo que me vi forzado a abandonar antes de terminarlo.
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