martes, 26 de abril de 2016

“Homicisium” (cuento)


► Este cuento ganó el Segundo Premio, género narrativa, en el Concurso Literario de Poesía y Narrativa “Roberto Arlt” 2015.


La historia describe el hallazgo de un antiguo manuscrito italiano. En él se narra un curioso asesinato ocurrido en la pequeña Isola di San Pietro, famosa por descubrirse completamente deshabitada en el año 1876. Ojalá disfruten leyéndolo tanto como yo disfruté escribiéndolo.

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“Homicisium”
(Luciano Sívori)

«Hoy, en esta isla, ha ocurrido un milagro: nadie ha querido cargar con el muerto

Así comienza un manuscrito italiano –hallado entre los restos de la inundación de La Plata en el 2012– que podría resolver una de las incógnitas más curiosas de la Edad Media. Se encontró entre las pertenencias de un tal Bruno Ferreiro (aún desaparecido) y pudo haberlo traído consigo su bisabuelo, Luca Ferreiro, cuando arribó a la Argentina como emigrante en 1902.

El antiguo documento –húmedo y polvoriento– es un cuaderno cosido a mano y de hojas desprendibles. La tinta se ha corrido en algunos sectores y faltan páginas que aparentan haber sido arrancadas deliberadamente. Relata el avistamiento de un asesinato en la Isola di San Pietro, isla del sur occidental de Italia, famosa por descubrirse deshabitada en 1876, aunque con indicios de haber sido residida por un pequeño grupo de personas.

El manuscrito original fue sometido al correspondiente examen técnico. Esta traducción es propia:

«Esta mañana, cuando salí en busca de pescado para el almuerzo, encontré al viejo Morelli rodeado por una vasta multitud. El arpón que perforó su pecho representaba la prueba visual de su estado actual: un fiambre. Su rostro había sido desfigurado a golpes y su cuello mostraba las clásicas marcas del estrangulamiento.

No pienso esconder el hecho de que no siento pena por el hombre. Giacomo Morelli era (ahora debo hablar de él en pasado) el hombre más odiado de todo San Pietro. Para mi sorpresa, todos lo observaban y nadie se disponía a moverlo

Interrumpo el relato para hacer una aclaración que, creo yo, será de utilidad para el lector menos avispado. En varios territorios de la época medieval existía una ley que determinaba que si un cuerpo era hallado sin vida (y en circunstancias extrañas) todo el pueblo debía pagar una multa llamada homicisium para costear la sepultura. A nadie le gusta pagar impuestos, ni ahora ni hace 500 años. Por ese motivo, cuando encontraban a un muerto en las calles, los mismos habitantes lo levantaban para trasladarlo a una localidad vecina, o incluso para hacerlo desaparecer. Se entiende, por consiguiente, el desconcierto del autor. Prosigamos:

«Filippo Tolomei, el brujo del pueblo, afirmó que el viejo llevaba más de un día sin vida cuando lo encontraron. Las varias consultas que el difunto le  debía permanecerían impagas. “¿Quién mató a Morelli?” es lo único que se escucha, entre susurros, cuando uno camina por la isla. Varias de las sospechas recaen sobre Giulia Brunetto (o cualquiera de su familia, para lo que importa). El infeliz aprovechó un día que la cruzó trabajando tarde (ella limpiaba las porquerías de su granja) y la forzó por detrás. Lleva tres meses de embarazo.

En la pulpería escuché que se le atribuye el atroz homicidio a Carmelo Salvatore, hijo no reconocido de Morelli. Dicen que es el único capaz de un acto de salvajismo tan descomunal. Pero Carmelo es un amigo, y yo por él pongo las manos en el fuego.

Mi mujer, Andrea, me hizo confesarle que no soy yo el responsable de tan impía empresa. Es cierto que la granja debió ser mía por ley, y Morelli me la arrebató con impunidad. Pero no soy hombre de rencores y mi habilidad para la pesca con lanza nos trae un plato a la mesa cada día.

Lo cierto es que han pasado cuatro días y el fiambre sigue ahí tirado. Nadie ha tomado la iniciativa de trasladarlo. Ni siquiera su hermano, Massimo, que está cortado por la misma tijera. Se sospecha que buscaba el monopolio del rancho. Si me preguntan a mí (aunque nadie lo ha hecho), la cosa fue por amor. Giacomo y Massimo ansiaban a la misma mujer, Sofía Capobianco. (¡Y qué hombre no desearía a tan refinada señorita!).

Sofía se me ha insinuado más de una vez, y no mentiré al decir que fui tentado por la lujuria. Incluso una vez…»

Acá faltan, por desgracia, varias páginas del manuscrito que podrían haber arrojado más luz sobre el asunto. Con lo poco disponible, es posible que nunca pueda pronunciarse una sentencia definitiva acerca de las motivaciones del asesinato, ni sobre el verdadero autor de tan aterradores hechos.

Lo siguiente que puede leerse, con garabateos más inseguros, son estas líneas:

«Ni las moscas ni los gusanos quieren acercarse a aquella carroña. Los cuervos también esquivan el vientre inerte que se niega a la descomposición natural. La hierba ha dejado de crecer debajo. Ya no sabemos qué hacer con él. La gente ha comenzado a mudarse a la isla vecina

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6 comentarios:

  1. Y queda la curiosidad de saber si el narrador sucumbió a la tentación de Sofía.
    Claro y también quien mató a Morelli, porque nadie se atreve a mover el cuerpo, hasta los cuervos lo esquivan.
    Un relato bien plantedo.

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    1. ¡Gracias por darte una vueltita, Demiurgo!
      Sí, quedan esos cabos sueltos, intersticios para que rellene el lector (yo tengo mi opinión al respecto). PD: es pura casualidad que el tal Morelli tenga el mismo nombre que el personaje de Rayuela. =/

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  2. Espectacular, tiene un poco de todo: detalles históricos, causas acerca del origen de frases populares, picardía, suspenso...
    Me han gustado mucho los apellidos de los personajes, algunos me son muy cercanos y personales. El de Morelli además puede ser un homenaje oculto al personaje de cierta isla de Adolfo Bioy Casares.

    Muy justificada la obtención del premio.
    Abrazo!

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    1. ¡Gracias, compañero bloguero!
      La verdad es que los nombres fueron todos azarosos... después me di cuenta de que Morelli es también el personaje de Rayuela (y ni siquiera lo había relacionado con el Morel de Bioy Casares... pero bien podría ser, ¿no?)
      ¡Saludos!

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  3. Saludos Luciano, este relato me trae nostalgia, por aquello del taller y mi primera participación; que no se públicó por error de dedo.
    Y muy merecida participación y triunfo. Te felicito.

    Te he nominado a este premio:
    https://karenmarcescorner.wordpress.com/2016/04/29/k-marces-corner-nominacion-al-infinity-dream-award/?preview_id=277&preview_nonce=9b639a6095&preview=true
    Saludos, ¡Nos leemos!

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    1. (Seee, también es muy nostálgico para mí)
      ¡Gracias por la nominación! Muy piola. Me puse a leer esas 11 cosas random de vos. Interesantes.

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