miércoles, 26 de noviembre de 2014

Las aventuras de Tom Sawyer: nostalgia y juventud

¿Quién no ha escuchado –aunque sea de nombre– sobre “Las aventuras de Tom Sawyer”? 

Se trata de una novela norteamericana clásica de Mark Twain (Samuel Clemens), publicada en 1876. Considerada una obra maestra de la literatura juvenil, relata las andanzas del joven Tom y sus amigos, mientras crecen en el pequeño pueblo de San Petersburgo (Missouri). Bajo las restricciones de sus mayores, realizan escapadas para vivir historias fantásticas llenas de peligros reales.

Esta novela slice-of-life cuenta con 35 episodios de relativa autonomía y fue la precursora de la críticamente aclamada “Las aventuras de Huckleberry Finn”, calificada universalmente como la obra maestra de Mark Twain. (Pero esta continuación la dejo para otro post.) Hoy quiero desmenuzar un poquito las Aventuras de Tom Sawyer.

Las aventuras de Tom Sawyer” es de dominio público, así que pueden encontrarlo fácilmente de forma virtual en Internet.

El género “coming-of-age” en Tom Sawyer

El mismo autor comenta en su prefacio que casi todas las aventuras que se relatan en el libro ocurrieron realmente. Huck Finn, por ejemplo, fue tomado de la vida real. Tom Sawyer, por otro lado, es la combinación de tres amigos de su infancia. Esta técnica es la que se conoce como “orden compuesto” en la jerga de la arquitectura, y yo también la usé para crear a los personajes de mi primera novela (“Un verano para recordar”), que forma parte del mismo género.

El propósito de Twain fue contar historias que pudieran entretener a los niños, aunque terminó realizando un estudio social de su época. Sin embargo, lo mejor que tiene la novela es la representación nostálgica de vivencias que –en mayor o menor medida– hemos tenido todos de niños. Aunque hayan pasado 138 años desde su publicación, las aventuras de los protagonistas siguen manteniendo su frescura: jugar a ser piratas o detectives, enamorarse, perderse, pelearse, enojarse, mentir… La inocencia y alegría de estos muchachos que tienen toda la vida por delante está a flor de piel.

Pero no todo es color de oro para Tom. Él se enfrenta a peligros reales (como perderse en una cueva o enfrentarse al matón Joe, el Indio) que lo ayudan a madurar. Ese “pasaje de la niñez a la adultez” (que representa al género) no está tan plagado de drama como en “El guardián entre el centeno” (que comente en este post) pero sí está muy presente. En esencia, es una aventura en busca de la identidad y el crecimiento personal, una novela de aprendizaje al estilo bildungsroman (como se la conoce en Alemania).

La mirada de un niño es también una parte fundamental de la obra. Todo sucede a través de los ojos de Tom: las apariencias, las máscaras que utilizan las personas mayores, los ritos y costumbres. Muchas veces el autor se muestra cómplice del protagonista, omitiendo escenas que el mismo Tom prefiere no mencionar.

También hay un juego constante entre distintos tipos de literatura: fantasía, misterio, policial, aventura (búsqueda de tesoros), terror, etc… y su humor picaresco siempre nos lleva a recordar que esta es la historia desde la percepción de un niño.

En este sentido, la temática me recordó mucho a las películas “Mud” (mi crítica acá) y “Kings of Summer” (mi crítica acá), ya que ambas tienen como protagonistas a niños viviendo a la orilla del río, que tienen todo tipo de aventuras. “Mud” es excelente, y mucho más adulta. “Kings of summer” tiene un tono más infantil y me hizo recordar muchísimo a la novela de Mark Twain (en ambas los protagonistas escapan de la casa para vivir alejados del mundo de los adultos, por ejemplo).

Entre paréntesis, los que disfruten de este género pueden ver la ambiciosa “Boyhood” (acá mi review), que es un experimento cinéfilo sin precedentes. Y, como siempre digo, recomiendo ampliamente “The Way Way Back” (que es excelente), la inmortal “Stand by me” (basada en un cuento de Stephen King) y “Perks of being a Wallflower”; todas interesantes y pertenecientes al género.

Mucho más que aventuras

Mark Twain convirtió el pequeño pueblo de Saint Petersburg, donde la obra se desarrolla, en una visión en miniatura de Estados Unidos, un microcosmos. En ese sentido, es un atractivo estudio realista de la época. Esto también le trajo ciertas controversias en su momento.

El autor, a través de la mirada de Tom, hace un análisis de la clase media a la que perteneció y a sus instituciones básicas: la familia, la iglesia, la justicia, la policía, la comunidad… destaca las virtudes y defectos, los aciertos y fallos. Por este motivo, “Las aventuras de Tom Sawyer” también entra dentro del género de sátira.

Por otra parte, me gusta pensar que la historia puede leerse en capas. La capa más superficial es la aventura infantil de los protagonistas, pero más en profundidad se detectan temáticas adultas como una observación sobre la moral, la hipocresía de la sociedad, la libertad a través de la exclusión social y la superstición.

A su vez, hay una serie de elementos simbólicos que se ponen en juego en la novela. El más claro es el de la cueva, que representa el último gran obstáculo que Tom tiene que superar antes de graduarse hacia la madurez. Las historias coming-of-age suelen involucrar pruebas, peligros o desafíos que el protagonista, aislado del resto de la sociedad, debe afrontar. No es casual que la cueva sea el lugar donde todo confluye: su capacidad de supervivencia, su enemistad con el indio Joe y su amor por Becky.

Otro símbolo importante es la historia es el tesoro, un indicador que marca el fin de la travesía de los chicos y, en particular para Huck Finn, su movimiento hacia una sociedad civilizada. A su vez, es una representación evidente del heroísmo de ellos, convirtiéndose en personas excepcionales en un mundo donde todos simplemente se conforman con lo que tienen.

Tom y Huck como personajes principales

Tom Sawyer es un personaje pluridimensional e interesantísimo. Inquieto, pero de gran corazón. Su inteligencia queda declarada desde los primeros capítulos, donde logra que todos los niños vecinos pintan la cerca felizmente por él. Cuando la novela arranca, es un chico travieso que envidia la libertad de Huck Finn (el hijo del ebrio del pueblo, que duerme en un barril y no tiene que ir a la escuela). Sin embargo, a medida que la historia avanza debe tomar decisiones responsables: brindar un testimonio clave en un juicio, salvar a su enamorada de un castigo o navegar por una cueva para salvar su vida. Al final, Tom comprende la importancia de la educación, de las reglas, de los adultos, y le aconseja a su amigo Huck aceptar la pérdida de libertad por una mejor calidad de vida.


Huck Finn, por su parte, no tiene modos de vida ejemplares para “los grandes” pero sí es querido entre los más chicos. Sobre el final, luego de encontrar el tesoro, su vida cambia por completo cuando lo adopta la viuda Douglas. Lo obligan a vestirse y alimentarse bien, a ir a la escuela y aprender modales. Tiene que comer con cuchillo y tener, ir a misa, hablar apropiadamente y lavarse los dientes. Hay bastante para estudiar de estos dos personajes, pero llevaría un análisis mucho más detallado.

Las censuras de Tom Sawyer

Algunos han interpretado esta obra de Twain como una crítica social al Sur de EEUU antes de la guerra.  Pero, por sobre todo, la autenticidad de la lengua y el tratamiento que el autor le dio a sus textos hicieron que sea considerado “racista”. 

La versión original cuenta con el uso repetido del políticamente incorrecto término "negro" (nigger) y el adjetivo de "injun" (indio) para el villano. Estas críticas llevaron a las prohibiciones posteriores de sus libros más famosos.

En las ediciones escolares, tanto "Las aventuras de Tom Sawyer" como su secuela (aún más controversial) "Las aventuras de Huckleberry Finn" están corregidas. La palabra "nigger" fue sustituida por "esclavo" y la palabra "injun" por "indio".

La cronología de Tom Sawyer

Un apartado de color. Para los que estén interesados en leer todas las historias de Tom en el orden correcto de lectura, sería el siguiente:

1. The adventures of Tom Sawyer ("Las aventuras de Tom Sawyer")
2. Adventures of Huckleberry Finn ("Las aventuras de Huckleberry Finn"): la historia se desarrolla inmediatamente después de "Las aventuras de Tom Sawyer".

Como última curiosidad, en la película "La liga de los hombres extraordinarios" (adaptación de novela gráfica de Alan Moore), aparece el personaje de Tom Sawyer como un agente del servicio secreto americano a las órdenes de Roosevelt.

Palabras finales

Como novela infantil, Las aventuras de Tom Sawyer es llevadera y amena, aunque no alcanza el nivel de complejidad (por lo menos en cuanto al perfil psicológico) de grandes historias coming-of-age como “El guardián entre el centeno”. Es una lectura más bien orientada a un público juvenil de 11 a 16 años, divertida y con mucha aventura. Leerla como adulto me permitió ver algunas cuestiones bajo otra perspectiva. Ya he hablado de literatura juvenil en el blog, y quizás hay otras propuestas más interesantes. Pero no me arrepiento de haberle dado una miradita a este clásico.


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=>> Otras notas sobre LITERATURA JUVENIL en el BLOG: “La feria de las tinieblas” (de Ray Bradbury), “El guardián entre el centeno” (de J.D. Salinger), “Un verano para recordar” (mi novela, publicada en 2013), “El principito” (de Antoine de Saint-Exupéry) y “Un cuento de Navidad” (de Charles Dickens).

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5 comentarios:

  1. Grande Mark Twain: el primer gran escritor americano.

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    1. ¡Grande Alex Palahniuk, el primer comentador de este post!

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  2. Recuerdo haber leído de chico una de Tom Sawyer, en la clásica edición "Robin Hood" (los de tapa amarilla durísima). Pero nunca más volví, ahora, después de leer esta entrada voy a tener que darle una segunda oportunidad.

    Abrazo!

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  3. Acabo de terminarlo. Me quede aburrido.
    Quizás lo vuelva a leer en el futuro, con esta reseña en mente :)

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  4. Hola desde Galicia; he usado tus comentarios en clase de ética. Gracias por el aporte. Fernando.

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