miércoles, 22 de octubre de 2014

“El sueño de los héroes”, una novela de Adolfo Bioy Casares


Después de que “La invención de Morel” me voló la cabeza, decidí seguir leyendo más obras de Bioy Casares. Eso me llevó a comprar “El sueño de los héroes” (1954), una novela extrañamente hermosa que su amigo Borges calificó como "la historia más linda del mundo".

Mucho se ha escrito sobre esta obra, textos críticos y análisis extensísimos de las temáticas que explora, o de su novedosa forma de incorporar lo fantástico. Mi motivación es, únicamente, delinear algunas cuestiones que me parecieron interesantes e invitar al lector a que le dé una oportunidad a una de las obras fundamentales de la literatura argentina del siglo XX.

El sueño de los héroes” en formato PDF y para descargar: http://goo.gl/xFd9Km

En la novela, Bioy Casares vuelve a sus tópicos del tiempo y la memoria que hicieron de “La invención de Morel” una experiencia de lectura tan fascinante. En este caso, es el año 1927 y Emilio Gauna, un mecánico de clase media-baja en Buenos Aires, acaba de ganar 1000$ en las carreras. Como es joven y no tiene responsabilidades (ni familia) decide quemar la plata con sus amigotes durante tres días en el carnaval. Pero en la tercera noche algo le sucede, una suerte de revelación o iluminación que no va a poder recordar al día siguiente.

#SpoilerAlert: aunque no pienso develar (del todo) el sorprendente final, a partir de este momento es posible que se revelen partes fundamentales de la trama.

Esta tercera novela de Bioy Casares es mucho menos fantástica que Morel y más sobre crecer, asumir responsabilidades y desafiar al destino. En el curso de su narrativa, a lo largo de tres años, vemos como Gauna deja sus vicios y la mala junta para casarse (un rol que nunca terminar por aceptar del todo) y así convertirse en una persona respetable. Pero eso no le impide seguir investigando el extraño suceso que guarda en algún lugar recóndito de su memoria.

Lo que más me gustó de “El sueño de los héroes” es que todo cobra muchísimo sentido en las últimas páginas. De hecho, con algo más de doscientas páginas, el elemento fantástico apenas se deja entrever en las últimas diez. Lo que podría haber sido una historia normal, convencional, llena de casualidades, acaba siendo un extracto de hechos ineludibles en los que el Destino hace caer las piezas como fichas de dominó.

Por momentos la narrativa se vuelve muy slice-of-life, relatando los hechos cotidianos, del día a día, del protagonista, y el misterioso evento pasa a un segundo plano. 


Pero en realidad cada momento, cada capítulo, tiene su intención, su porqué, su peso en la trama. Y el final (¡oh, el final!) me pareció perfecto, tan perfecto que me enojé conmigo mismo por no verlo venir. Sorprendente, aunque increíblemente esperable.

Tres años después del “suceso” (en 1930) Gauna vuelve a ganar dinero en las carreras e intenta reconstruir los tres días de fiesta de 1927, en una tentativa de recuperar su iluminación, yendo contra su misma esposa que le aconsejaba “dejarlo ir”.  ¿Por qué sus amigos no querían recordar nada sobre aquella noche? ¿Quizás el soñó todo, o es un demente? ¿Alguien está conspirando contra Emilio Gauna? Lo genial es que Bioy Casares plantea todas estas posibilidades y las deja abiertas para que el lector cree sus hipótesis.

La reconstrucción de su viaje es el punto de inflexión donde todo comienza a hacerse evidente. Bioy Casares, con una maestría en la escritura y una gran habilidad para crear tensión, nos va llenando los vacíos que existieron en el primer viaje de 1927. Y el viaje es maravilloso. Aunque “El sueño de los héroes” no posee un ritmo vertiginoso, o una trama que enganché completamente y en todo momento, sí se destaca por un estudio de personajes fino, sutil. Una conversión y un fatal retorno.

Fiel a la trama realista que plantea, el autor ubica al relato en diferentes arrabales porteños: los barrios de Saavedra, Villa Luro  y Barracas —durante las noches de carnaval, en clubes y bares—. Utiliza modismos argentinos, pero no alcanza el nivel de lunfardo de otras obras (como “Los siete locos, de Roberto Arlt). Él mismo comentó que el argumento es una excusa para poner en evidencia la vida de los jóvenes en Buenos Aires. Aquel fue el tema central en su escritura. En efecto, la “obra condensa personajes masculinos no terminados, como adolescentes empedernidos que buscan reconstruir lo perdido” (como describe la periodista Silvia Hopenhayn).

El manejo del lenguaje, por ejemplo, es magistral. Personajes absolutamente opuestos, como el doctor Valerga y el Brujo Taboada, hablan de maneras muy disímiles. Lo mismo sucede con los chicos del barrio, que tienen su propia jerga.

Temáticas exploradas

Personalmente creo que la trama tiene como tema central, no una localización, ni un argumento, sino una emoción en particular: el desencanto. Nunca se puede pasar en la vida por el mismo punto, todas las experiencias nos enseñan cosas, pero quedan en el pasado. 

Uno debe aprender a seguir hacia adelante y no vivir de la nostalgia, o de la memoria de cosas perdidas. Emilio Gauna, en sus monólogos internos, batalla contra esta idea de tener que crecer, evolucionar.


El desencanto está indisolublemente asociado al paso de la adolescencia a la madurez (que acarrea empezar a asumir responsabilidades, sobrevivir a las rupturas amorosas, cambiar las amistades, etc.) y a la inevitabilidad del destino. A lo largo de 3 años en la vida de Emilio Gauna, Bioy Casares presenta toda una amalgama de emociones y transformaciones que lo llevan a cambiar la amistad por el amor en la juventud. Más si le sumamos el aspecto fantástico, que advierte al lector de lo peligroso que es intentar repetir el pasado, no por volver a sufrir los mismos errores, sino por el riesgo que supone la exposición a situaciones evitadas anteriormente.

Estoy empezando a creer que Bioy Casares es uno de esos escritores que permanecen imperturbables ante el dolor de sus más queridos personajes. (Algo parecido a George Martin y su Game of Thrones, ¿capaz?) Al igual que en “La invención de Morel”, Gauna es empujado a un desenlace del que nunca puede escapar. Es excelente como retrata el estudio interior de su protagonista, su deseo incontrolado de llegar al final, de su impulso irrefrenable, del deseo incontrolado de llegar al final de una situación que lo supera.

La idea del destino también se entrelaza con el tópico del tiempo, tema recurrentemente de Bioy Casares (y característica que comparte con Borges). Aunque no lo sabemos hasta el final, a Gauna se le concede una segunda oportunidad, por motivos extraños, que altera el tiempo cronológico. Durante los años 1927 a 1930 está viviendo de tiempo prestado y tiene la responsabilidad de corregir el curso, escapar del destino, aprovechar esta oportunidad de la mejor manera posible.

Gauna encuentra en el carnaval de 1927 la primera culminación de su vida, pero una espesa bruma etílica cubre los acontecimientos de esos tres días. El primer capítulo ya permite vislumbrar los indicios de lo fantástico en el relato; el narrador omite la explicación racional de lo sucedido en ese tiempo. 

Esta omisión por parte de un narrador (claramente) omnisciente es la pauta que confirma que lo que sucedió en los bosques de Palermo esa noche, realmente no tiene explicación (por ende, no puede ser narrado).  A partir de este quiebre de la normalidad del relato, pasamos a ser cómplices del protagonista y también víctimas de la trama.

El problema es que Emilio nunca llega a entender que el destino le concedió otra vuelta. Él interpreta que es su chance de consagrarse como héroe, para dejar de ser cobarde. Escapa a la primera culminación de su vida; el tiempo (para él) se detiene. Pera a pesar de los intentos del brujo Taboada y su hija Clara, Emilio Gauna  acaba retomando el rumbo trágico.

La adaptación al cine

El relato fue llevado al cine en 1997, con la dirección de Sergio Renán y guión de Jorge Goldemberg. Germán Palacios (un soberbio Emilio Gauna), Soledad Villamil (Clara), Lito Cruz (doctor Valerga) y Fabián Vena son algunos de los a los protagonistas de la historia.

El director supo captar la esencia de la obra, donde el elemento mágico se introduce en un espacio del suburbio, en un universo de personajes arquetípicos del folklore urbano. A su vez, está bien logrado el efecto de ensueño a lo largo de la historia, y el juego entre lo real y la fantasía, entre lo real y lo simbólico.

La película es muy fiel al relato, aunque menos sutil, y está muy buena. Si tienen oportunidad de verla, está completa en Youtube. Pronto voy a escribir la crítica cinéfila de esta adaptación.



Palabras finales

La vacilación —dice Todorov— es la primera condición de lo fantástico”, porque lo más importante de este tipo de relatos es que el lector dude de los acontecimientos, y es lo que me pasó al terminar esta magistral novela. Un laberinto magnífico, fatal, heroico.  “El sueño de los héroes” maneja un lenguaje exquisito, nos muestra una llamativa transformación del personaje y sorprende con una narrativa que es una especie de Odisea porteña.

Otra obra de Bioy Casares que no me decepcionó para nada.

¿Leyeron “El sueño de los héroes”? ¿Son de leer literatura argentina? ¡Dejen sus comentarios en el blog, así lo debatimos.

"En el futuro, el destino corre como un río. 
En el futuro está todo, porque todo es posible. 
Allí usted murió la semana pasada y allí está viviendo para siempre.

(Adolfo Bioy Casares, “El sueño de los héroes”)
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=>> Otras posts sobre literatura argentina: “La invención de Morel” (una novela de Adolfo Bioy Casares), “Una espada para Manuel”, “Los siete locos” (una novela de Roberto Arlt) y “El lado oscuro de Oliverio Girondo”.

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6 comentarios:

  1. Esta novela no la leí, así que tampoco leí tu reseña entera.
    Aunque de Bioy algunas otras si, como La Invención de Morel y, la que más me gustó y te recomiendo mucho: Diario de la Guerra del Cerdo.
    Me agendo esta y la sumo a "pendientes".
    Abrazo, ¡nos seguimos leyendo!

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    1. Sí che, tengo que leer "Diario de la guerra...", pero ya me prestaron "Dormir al Sol" que va a ser lo próximo que lea de A.B.C
      ¡Saludos!

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  2. Qué flor de novela! Fue lo primero que leí de Bioy y me encantó. Tu análisis me pareció muy interesante, y me hiciste recordar algo que pensé una vez, que esta novela creo que es la única que conozco que gana por knock out jajaja

    Por cierto, también leí Dormir al sol, y no me pareció tan buena, pero supongo que es porque para cuando la leí ya tenía varias lecturas del estilo encima, aunque admito que la idea "científica" es original.

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    1. ¡Gracias! Justamente me prestaron "Dormir al sol", la voy a estar arrancando cuando termine las tres que tengo en proceso, jaja.

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  3. Mi blog se llama así en homenaje a esta novela maravillosa. Viva Bioy.
    www.serabc68.blogspot.com

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