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lunes, 9 de mayo de 2016

“Borrador nro. 3474” (cuento)


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“Borrador nro. 3474”

Idea para un cuentito… un concepto, en realidad.

Es sencillo, nada del otro mundo. Bueno, literalmente sí sería de “otro mundo”. Pero tranquilo, que ya voy a llegar.
Es la historia, narrada en primera persona, de un pibe corriente. Se le murió el viejo. Posible arranque: “Durante el verano del 2003, luego del fallecimiento de mi padre…”. PUM. Drama, tensión, nostalgia. Automáticamente queremos saber más. ¿Qué pasó ese verano? El chico perdió la inocencia. Ya había perdido la virginidad, a esa altura tendría unos… ¿16 años? (¿A qué edad pierden la virginidad los chicos de hoy en día? Puf, ni idea. Yo fui re tardío. A los 19, y de pura casualidad.)

La cuestión es que él ya la puso, pero internamente sigue siendo un niño. Pero acá se viene el (primer) giro argumental: cuando se queda sin papá, empieza a revisar el taller donde arreglaba motos usadas. Y ahí descubre revistas pornográficas y un arma, un revolver de 22 mm, con balas. Eso él no lo sabe. No tiene ni idea de armas, pero la sola idea de saber que en su casa había una pistola le pone los pelos de punta. 

Como esta situación me pasó a mí de chico –la de encontrar porno y un arma en casa– estoy elevando un relato intrascendente, pequeño en escala, hasta un nivel metatextual y autobiográfico. Le pone más onda, ¿no?
Pará. La idea va por otro lado. Tengo ganas de experimentar a lo Cortázar. ¿Y si el relato tiene un estilo de trama doble interlineada? Algo así como el capítulo 34 de “Rayuela”. Puedo hacer que la historia del pibe se lea en las líneas impares, y la de él (ya adulto) que se lea en las líneas pares. ¡Un quilombo, ya sé! Pero Julio lo hizo, y le quedó al pelo.
El tema está en ver bien el tema del formato, para que no se descompagine. (REVISAR: repetición de palabra: “el tema”). Ynoescribirtodoapurado. Hay que pensar bien estas cosas, che.
Me lo pongo en una nota mental.

Sigamos con la trama.

Mmm.. pero el flaquito no tiene nombre. ¿Qué tal… Julio? Demasiado evidente. Es insultar al lector. ¿Daniel? Puede andar. ¿Cómo se llaman los pibes hoy? A ver… Google, hacé magia. “Lionel”, obviamente. Tiago, Elías, Valentino, Tiziano. Ya no se ven bebés llamados “Roberto” o “Carlos”. Da la impresión de que si le ponés Jorge a tu bebe, nace con 54 años encima. Un garrón.

Benjamín. Ese es el que va. Benjamín.

Cuestión que en la segunda trama, la de las líneas pares, vemos a Benjamín ya hecho adulto y… redoble de tambores… ¡TRABAJA EN LA LUNA! (Esperá un poquito, va a tener sentido). Claro, porque me faltó decir que, de chico, a Benjamín le robaron la bici frente a su casa. Y juntando este hecho con el fortuito encuentro de material erótico y un arma de fuego, se hizo hombre. ¿Y qué quiere hacer el hombre? Llegar a la Luna. Makes sense. (¿?) 

(REVISAR: darle motivación para que quiera ir a la Luna).

La cosa es que él, de grande, ahora trabaja en la Luna. (Sí, me gusta). Pero no hay glamour; es un recolector de porquería espacial (en un futuro, vamos a colonizar otros planetas. Y viendo cómo somos, vamos a llenar el espacio de basura). Aunque ahora que es mayor, perdió la capacidad de jugar, y quiere recuperarla. Obviamente no sabe cómo, si no, no tengo conflicto. La premisa sería que, simultáneamente, el chico va perdiendo la inocencia mientras que el adulto va recuperando el juego. ¡En la Luna!

BUM. Le doy forma, lo termino, le pongo un seudónimo, lo mando a dos o tres concursos, gano el primer premio, me salgo de este incómodo anonimato, me contacta una sexy y voluptuosa editora, vendo mi primera novela, me hago best-seller. Capaz que hasta me alcanza para ir a conocer la Luna (es uno de mis sueños, ¿se entiende? Porque el chico de la historia soy yo… con algunas diferencias. Nunca me robaron la bici, por ejemplo).

…..
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La puta madre.
¡Qué cuento de mierda! No tiene de dónde agarrarse.
Cuando no hay creatividad, es al cohete. ¿O se dice “al cuete”? A ver Mr. Google: “en vano”, “inútil”, “sin sentido”. Lo correcto sería “al cohete”. ¿Pero de dónde habrá salido? Maldita jerga argenta. Click, click, click. Nada. La primera página de Google no tiene la respuesta. No vale la pena esforzarse más.

¿En qué estaba? Ah, sí, tengo otra idea para un cuentito… 
Borrador nro. 3475.


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=>> Otros cuentos en el blog: “Homicisium”; “El último beso”; “Del texto a la vida”; “Repertorio en forma de libro, osario de palabras”. Todos mis relatos están disponibles en la solapa "ÍNDICE DE MIS CUENTOS". 

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