Mostrando entradas con la etiqueta rubber. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta rubber. Mostrar todas las entradas

¿Te gusta el contenido de mi blog? Ayudame a seguir manteniéndolo

Invitame un café en cafecito.app
Por el momento, sólo podés invitar cafecitos si sos de Argentina. Ahora sí, lee tranquilo.

lunes, 4 de abril de 2016

Tortugas, hacia abajo, hasta el infinito


En el primer capítulo de su libro “Una breve historia del tiempo” (1988), Stephen Hawking describe una anécdota que popularizó la famosa expresión jocosa del idioma inglés: “Turtles all the way down” (algo así como: “tortugas hacia abajo y hasta el infinito”).

Cuenta Hawking que un conocido científico (que habría sido Bertrand Russell) daba una vez una conferencia sobre astronomía. En ella, describía cómo la Tierra gira alrededor del Sol y cómo éste, a su vez, gira alrededor del centro de una vasta colección de estrellas llamada “galaxia”.

Al final de la charla, una agradable señora de avanzada edad se levantó y le dijo desde el fondo de la sala: “Lo que nos contó usted no es más que una sarta de estupideces. El mundo es ,en realidad, una plataforma plana sustentada por el caparazón de una tortuga gigante”.

El científico sonrió ampliamente antes de replicarle: “¿Y en qué se apoya la tortuga?”. “Usted es muy inteligente”, dijo la señora, “Pero hay infinitas tortugas, una debajo de otra”.

(Originalmente: "You're very clever, young man, very clever. But it's turtles all the way down!")

Quizás aquel no sea el verdadero origen de “la historia de la tortuga”, pero sí nos remonta a una época donde todavía se creía que el mundo era chato, y que una tortuga enorme cargaba en su base. ¿Pero sobre qué se apoya la tortuga? Claramente, sobre otra.


Estamos ante el problema de recursión infinita, no sólo en la astronomía, sino también en el campo de la filosofía. Una metáfora comparable, que describe causas y consecuencias circulares de un mismo problema, sería la idea de qué fue primero: el huevo o la gallina. 

(Al respecto, vale la pena recorrer este post: “The egg, el relato viral de Andy Weir”).

La idea de las tortugas ad infinitum, que bien podrían ser elefantes tambien, representa una visión popular de un mito cosmológico primitivo. Un animal que, al entender de algunos, es lo suficientemente resistente  y longevo como para cargar con el mundo él solo, y por los tiempos de los tiempos.

Los ateos utilizan este concepto para poner en duda la existencia de Dios (si Dios existe, ¿quién lo creó a Él?”) y el mundo de la ficción lo ha aprovechado para plasmar conceptos de realidades recursivas y tortugas que funcionan como Guardianes del Universo.

"Turtles All the Way Down" es, por ejemplo, el nombre del capítulo final de “Awake” (2012) (que ya reseñé en el blog antes), y la frase la menciona la psiquiatra del protagonista con un fin muy específico.

En la saga de la Torre Oscura (de Stephen King) repetidas veces se hace referencia a una tortuga que sería uno de los guardianes de la torre –en esencia, un puente entre todos los mundos.

La misma Tortuga (Maturin) es también referenciada en otras obras de King como 11/22/63 e “IT: el payaso maldito” (que reseñé en el blog hace un tiempo). En “IT”, Maturin es un espectador de los eventos que se desarrollan a partir de la batalla entre la entidad maligna y el Club de los Perdedores. Sólo se involucra para darle un consejo al protagonista, Bill Denbrough, durante el ritual que realiza en 1958.

La idea de múltiples universos existiendo paralelamente es una de las más populares en la ficción especulativa y la fantasia, pero a veces las cosas son más complicadas que un mundo de sueños, otra dimensión o simplemente un “universo alternativo”.

Pensemos, por ejemplo, en esa genial obra de ciencia ficción que es “eXistenZ” (1999), de David Cronenberg.  

El punto central de la historia es que los protagonistas están confundidos respecto a cuántos niveles de realidad virtual existen (y qué deberían hacer para ganarlos). Al final de la película, todavía no están seguros si siguen dentro del juego o no.

Algo similar sucede en “Inception” (2010), donde existen sueños dentro de sueños (dentro de sueños) donde el tiempo se ralentiza exponencialmente a medida que incrementamos la profundidad de los niveles. Uno podría pasar décadas dentro de los sueños, y esta realidad recursiva hace difícil saber en qué momento se está verdaderamente despierto (motivo por el cual utilizan elementos o totems que les ayudan a distinguirlo).

Mientras tanto, “Matrix” (1999) contiene otro tipo de realidad recursiva: la simulación. Básicamente: construir un barco en una botella, dentro de un barco en una botella. “Matrix” es un mundo donde personas crean simulaciones por computadora y realidades virtuales sin saber que forman parte de una. Por otra parte: ¿podría ser Zion (la “ciudad real”) otra “Matrix” en sí misma?

Tortugas, hacia abajo y hasta el infinito” es esta idea de una regresión infinita, de que no hay realidad excepto en la mente de un personaje, un autor o un Dios. 

No importa que tan arriba o abajo nos movamos, no es posible escapar. Un fenómeno similar al que existe en el diseño gráfico y el arte conocido como “Efecto Droste” (una imagen que incluye una copia imagen de sí misma, que tiene un imagen más chica de sí misma, etc).

Hay una película fascinante del guionista Charlie Kaufman (“Adaptation”, 2002) que también trabaja esta temática de la recursividad. 

Es la historia de un guionista llamado Charlie Kaufman (protagonizado por un sorprendentemente bueno Nicholas Cage) que intenta escribir la adaptación de una novela llamada “El ladrón de orquídeas”. El ficcional Charlie (el de la película) se rinde y termina escribiendo un guión llamado “Adaptation”, que es sobre un hombre intentando escribir una adaptación de la novela “El ladrón de orquídeas

… y así podríamos seguir.

Hace poquito vi “Réalité” (2014), la última película del director francés Quentin Dupieux (quien también dirigió “Rubber”). Me encantó “Réalité”, y también juega con esta idea de la recursividad, pero desde otro punto de vista. La película está muy buena y se las recomiendo.


En la literatura, muchos de los relatos de “Las mil y una noches” se caracterizan por contener elementos recursivos. Scheherezade, la protagonista y narradora de la historia, mantiene al vil rey despierto generando asombro e interés con sus relatos. Cuenta historias de gente que cuenta historias sobre gente que cuenta historias, y etcétera, etcétera. Hay muchísimas historias dentro de historias en esta obra y, gracias a ellas, el rey Shahriar la mantiene con vida ante la perspectiva de la narración que vendrá.

Hay también un ejemplo muy viejo en una cuento corto originalmente impreso en Amazing Stories de 1936

Se trata de “El que se achicó” (He Who Shrank), de Henry Hasse. El protagonista se inyecta un suero que lo hace más pequeño que el átomo. Allí descubre que cada átomo es un pequeño sistema solar, donde el núcleo funciona como Sol y los electrones orbitan como planetas. Se sigue achicando a través de universos cada vez más miniaturas hasta que termina en nuestro propio mundo nuevamente. Ahí le cuenta la historia a un escritor de poca monta, quien intenta venderla a un diario como una obra de no-ficción.

Uno de los libros de “Elige tu propia aventura” también trabajó esta idea, pero con quarks como universos.

Por último, no puedo dejar de mencionar una escena de la fantástica de la parodia de Star Wars: “Spaceballs” (1987). El villano coloca una video de la propia película y avanza a la escena en la que ellos mismos están viendo la escena en la que colocan un video de la propia película.

La charla que se da es altamente delirante:

  
Dark Helmet: What the hell am I looking at? When does this happen in the movie?
Colonel Sandurz: Now! You're looking at now, sir! Everything that happens now is happening now.
Dark Helmet: What happened to "then"?
Colonel Sandurz: We passed it.
Dark Helmet: When will "then" be "now"?
Colonel Sandurz: Soon!

“Man #1: If Earth is the back of a giant turtle, then what's holding up the turtle?
Man #2: Don't be a fool. It's Turtles All The Way Down!”

………………………………………………………………………………………………….


………………………………………………………………………………………………….


 Podés seguir las nuevas notas y novedades (además de humor y críticas de cine) en mi fan—page: http://www.facebook.com/sivorilucianoSi te gustó, ¡compartilo o deja un comentario!

viernes, 1 de abril de 2016

“Rubber” (2010): el homenaje a la sinrazón


Dentro del género de películas bizarras y experimentales, “Rubber” –de Quentin Dupieux– es seguramente una de las más fascinantes que vi en el último tiempo.

Cuando uno se sienta con amigos a ver una película sobre una llanta homicida con poderes telekinéticos, ya se han tomado ciertas decisiones claves sobre la vida y sobre las experiencias cinéfilas. Si esperás realismo, personajes super desarrollados y un estudio serio sobre un elemento particular de nuestra existencia en este mundo, claramente no es la película para vos.

Es una PELÍCULA. Sobre una maldita llanta. Que mata telepáticamente a las personas. ¡Haciéndoles explotar la cabeza!

Con eso en mente, tengo que decir que el director lo sabía, y que creó esta suerte de homenaje a lo absurdo con mucha conciencia, como un viaje metafficional que habría vuelto loco al mismo Charlie Kaufman, el genio del surrealismo en Norteamérica.

No es solamente una cinta sobre un neumático asesino. Es también sobre ver una película de un neumático asesino. (Todo esto va a tener sentido más adelante). 

► Rubber” es entretenimiento puro y una obra maestra del terror que nos lleva por un extraño camino de técnica, estilo y absurdismo. Me voló la cabeza (pun intended).

***

#SpoilerAlert: si bien la trama de Rubber no es lo más esencial, se revelan parte importantes de la misma. ¡Están avisados!


Francia tiene toda una tradición de cine experimental que se remonta a los años ´50 y ´60 con la aparición del movimiento conocido como Nouvelle vague (la Nueva Ola francesa).

Directores como François Truffaut y Jean-Luc Godard fueron contra el realismo tradicional que se venía trabajando en el cine francés y apostaron a la improvisación, a la filmación en exteriores, a la libertad de expresión, al uso de nuevas técnicas que se estaban forjando en EEUU con directores como Alfred Hitchcock, Orson Welles y John Ford.  

Aún hoy, Francia se caracteriza por contar con films poco convencionales, que se alejan del tradicional estilo que suele presentar Hollywood. 

El director Quentin Dupieux es un ejemplo de este tipo de cine.

La película se inicia con el momento más clave de la historia. 

Un auto de policia llega a una desolada parte del desierto. Hay sillas colocadas de forma azarosa que el vehículo va volteando con mucha paciencia. Del baúl del auto sale un sheriff (Lieutenant Chad) quien pide un vaso de agua al conductor. 

Luego se acerca a la cámara, mira directamente, y comienza un prólogo sobre la sinrazón que funciona como una instrucción para ver el resto de la película. Para qué describirlo si directamente pueden verlo:

  
Al finalizar, tira el vaso de agua y vuelve a meterse al baúl del auto. ¿Por qué? ¿Y por qué no?

Por cierto, toda la película está disponible y subtitulada en español en Youtube.

Este soliloquio, absolutamente increible, funciona como una alerta, una manera de invitar a la audiencia a conocer con qué se va a encontrar. En él, el director defiende su postura absurdista y deja entrever el nivel atípico de comicidad que va a acompañar al neumático asesino durante todo el metraje.


En Rubber no somos nosotros los verdaderos espectadores. Hasta me animo a decir que estamos de más. La misma película ya cuenta con un público que, como un coro griego, montado con binoculares, será el verdadero jurado de los acontecimientos. Nosotros somos voyeuristas, nada más.

"This movie... is an homage to the no reason."
— The Sheriff

Rubber es muchas cosas al mismo tiempo. Deconstruye el género del terror del ataque de un “ente asesino”, sea Micheal Myers, Jason o Freddy Kruegger. Sea un muñeco, un fantasmita, un tomate o una mujer de 50 metros de alto.

También ataca a todos los clichés del cine de horror, parodiándolos. La chica sexy que se ducha con la puerta abierta. Los personajes que realizan acciones estúpidas e ilógicas (y por ello terminan muriendo). Los sobresaltos. La música que va elevando la tensión.

Pero pronto se hace evidente que es mucho más que una pequeña historia de comedia y terror. La llanta (que se llama Robert, según indican los créditos finales) se reconoce a sí misma como una entidad (en una fascinante escena en la que se “ve” en el espejo), es pasional, tiene ira, deseos, contradicciones. Ah, y poderes psíquicos para hacer explotar cosas. Muy al estilo “Scanners” de David Cronenberg.

Una vez que Robert aprende a asesinar personas, se lanza en la búsqueda de más humanos para matar, y en su camino se encuentra con una mujer misteriosa con la que se obsesiona. ¿Qué hace ella viajando sola en el desierto? ¿Quién es? ¿Por qué Robert se siente atraído? ¿Es porque está (muy) buena? ¿Puede, verdaderamente, un neumático sentirse atraído por una mujer? 

¡A quién le importa!

La elección de un neumático para la película fue excelente y muy elegante. Se trata de un objeto con capacidad de traslado (son brillantes las escenas donde va de un lado a otro “aprendiendo a andar”) pero que se aleja de un estilo antropomórfico, lo cual le genera ciertas debilidades (como cuando cae a una pileta y no tiene forma de salir).


Funciona como un elemento amenazante (al fin y al cabo, un neumático, adjunto a un vehículo, puede hacer muchísimo daño) pero es intrínsecamente ridículo. El objeto no puede hacer más que cuatro o cinco acciones, y como realizador de cine, es un desafío gigante darle “vida” a algo como esto.

Por otro lado, pocas cintas han sabido utilizar la ruptura de la cuarta pared con tanta eficiencia. 

Acá el chiste nos lo están haciendo a nosotros, todo el tiempo. Es complicado llevar la cuenta de la cantidad de escenas metaficcionales que homenajean al cine. Por ejemplo, hay una secuencia que sucede en un lugar que es idéntico al motel Bates de la película “Psicosis” (1960), de Alfred Hitchcock.

En una historia que se adjudica estar dedicada al absurdo, al “sin-sentido”, es irónico que no hay ni siquiera una escena que no tenga un motivo claro y específico. Hay mucho del “efecto de distanciamiento” que teorizó el alemán Bertolt Brecht en su teatro. Hay escenas que nos sirven para hacernos la idea de que realmente podría existir un mundo donde una llanta asesina personas haciéndoles explotar la cabeza, pero luego se nos fuerza afuera de esa idea cuando nos recuerdan a la pobre audiencia, varada en el desierto, sin comida.
   
Se pueden hacer ensayos enteros sobre los detalles aparentemente irrelevantes que tiene “Rubber”, y que sin embargo están muy bien pensados. La escena en la que la audiencia se pone a devorar el pavo es magistral (“como público devoramos lo que se nos ponga en el planto, o en la pantalla grande”), el final donde el ejército de neumáticos se dirige hacia Hollywood, etc. Invita a tantas lecturas complejas que termina siendo un testamento a la sutileza.

Pero al final del día no importa si Rubber es una parodia del terror o, en realidad, una crítica escondida sobre el cine hollywoodense (me inclino mucho por esta idea). Lo cierto es que nada de eso importa. La película es absolutamente divertida y provee una cinematografía impecable.

Ah, y el final está perfecto (nunca van a ver triciclos de la misma manera).

No me dan más ganas de escribir (o teorizar sobre sus significados ocultos) porque sería quitarles a mis lectores la posibilidad de experimentar la historia por ellos mismos. Sólo detallar todas las características metaficcionales haría que quieran prestarle especial atención a esos detalles, y no es justo. Está bueno verla sin prejuicios y sacar conclusiones propias.


Rubber es un concepto ridículo realizado con un ingenio pocas veces visto. Es a lo que tienen que apuntar todos los realizadores independientes: una excelente, surrealista, bizarra, absurda, sorprendente e inteligente mala película. No existe motivo para la existencia de esta cinta, porque no hay ninguna razón para nada en este mundo.

No sé ustedes, pero yo ya me descargué toda la filmografía de Quentin Dupieux.

OFF-TOPIC: interesante entrevista con el director sobre la realización de Rubber:


………………………………………………………………………………………………….

………………………………………………………………………………………………….


 Podés seguir las nuevas notas y novedades (además de humor y críticas de cine) en mi fan—page: http://www.facebook.com/sivorilucianoSi te gustó, ¡compartilo o deja un comentario!
Quizás te pueda llegar a interesar...