jueves, 5 de abril de 2018

Retro-review: “Batman: Arkham Asylum”


Tengo bocha de notas dando vueltas en mi cabeza (o bien semi-cocinadas entre mis borradores). Por ejemplo, tenía ganas de hablar del hermoso final de Dragon Ball Super o de los videojuegos que estoy terminando ahora: Bastion, Trine 2, MiniDoom 2. O escribir sobre el cierre de Dark Knights Metal, el gran crossover de DC que terminó hace unos días, de lo mucho que vengo disfrutando La Torre Oscura III de Stephen King, de más cine, de más animé, de más de mis vicios personales.

Voy a ir haciéndolo a mi ritmo, porque lamentablemente no puedo actualizar el blog tanto como me gustaría. (#SerPadre. #TenerQueTrabajar #Etcétera). Sí voy a aprovechar para mencionar un juego al que le venía teniendo todas las ganas y que, cuando finalmente pude jugarlo, me voló la cabeza.

Batman: Arkham Asylum tiene todo lo que amo en los videojuegos y también todo lo que amo en Batman (por lejos mi superhéroe favorito y a quien sigo a todas partes). En esta nota voy a tratar de explicar los motivos por los que lo disfruté tanto y agregar unas perlitas también.




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Las influencias de Arkham Asylum

Batman: Arkham Asylum es un juego creado por Rocksteady Studios y distribuido por Eidos Interactive. Es el primero de la serie Arkham (hoy ya hay cuatro) y fue considerado Game of the Year (GOTY) en el año de su creación, 2009.

Si bien tiene poco que ver con la trilogía de Nolan sobre el Caballero Oscuro, es inevitable su comparación. El juego es bastante oscuro y maduro, con un tono más picante que la serie animada de Batman e influencias de algunas de las novelas gráficas esenciales sobre el asilo psiquiátrico de Arkham.

Me refiero, claro, a la clásica –y súper recomendada– historia de Grant Morrison (A Serious House on Serious Earth, que tuvo su reseña en el blog) y también a la mini serie Arkham Asylum: Living Hell. De hecho, uno de los grandes aciertos del juego es que te hace sentir que, literalmente, estás dentro de un comic, viviendo una de las aventuras más épicas de Batman.



¡Ya era hora!

Batman históricamente tuvo mala fama dentro de la historia de los videojuegos. Tiene juegos en prácticamente todas las plataformas, superando las dos docenas de títulos. La mayoría –hay que decirlo– son bastante apestosos. Batman: Arkham Asylum llegó para romper con todo, y lo mejor es que su continuación (Arkham City, que aún no jugué) está todavía mejor rankeada.

Hay mucho para amar en este videojuego que tiene una buena historia escrita por el mismísimo Paul Dini (quien llevó adelante la serie animada en los años ´90). Además, como si fuera poco, tenemos a Kevin Conroy y Mark Hamill en las voces de Batman y el Joker, respectivamente.

A pesar de que el juego tiene lugar en un área contenida, hay muchísimo por explorar y una buena cantidad de sorpresas en el camino.  El equipo de Rocksteady tomó las bases del superhéroe y una gran galería de villanos para combinarlos con suficientes Easter Eggs, secuencias de acción tremendas, misiones atrapantes y grandes peleas con jefes.


¿De qué va la historia?

Gotham viene teniendo un mes caótico. Primero, la penitenciaria Blackgate es destruida en un sospechoso incendio, forzando a que la policía tenga que mover a todos los presos al asilo. Luego, el Joker comienza una matanza desmedida que culmina en el intento de asesinato del alcalde de la ciudad.

La historia inicia con la detención de Joker en las calles de Gotham, quien es ingresado por Batman al asilo. Es una cinemática inicial sublime que te sumerge profundamente en el críptico lugar. El espíritu opresor de la gigantesca (y fantasmal) construcción es uno de los principales aspectos que los desarrolladores supieron capturar a la perfección desde el minuto cero. El sentimiento de perturbación es alto porque todo parece indicar que el criminal se dejó capturar por algún motivo oculto.

Como es de esperar, el Joker escapa gracias a la ayuda de Harley Quinn. Juntos, toman control del lugar y sueltan a todos los presos. Batman deberá pelear contra toda una oleada de convictos para intentar descubrir qué planea realmente su archienemigo.


Tres modos de juego interconectados

La jugabilidad presenta tres mecanismos específicos que van combinándose a lo largo del juego: freeflow mode (combate), predator mode (sigilo) y detective mode (investigación). Ninguna de ellas es especialmente compleja, pero el logro está en cómo se balancean unas con otras, y el ritmo que le impone al avance.

En el medio hay algunos elementos de plataformas, como los sueños del Espantapájaros que son impecables. Cada modo está perfectamente diseñado y adecuadamente te introduce a las habilidades del Caballero Oscuro.

Por ejemplo, el modo sigilo nos permite evitar el combate físico. Batman es bastante débil y los errores se pagan caro. En situaciones con enemigos armados, es buena idea tomarlos a todos desprevenidos. En estos casos el juego exige atención. El modo sigilo es un ejercicio de precisión y espera para el momento adecuado.


Adicionalmente, nuestro personaje tiene posibilidad de mejorarse. De nuevo, esto no llega al nivel de complejidad de cualquier juego de RPG promedio, pero es agradable poder ir evolucionando a Batman para darle nuevas habilidades y status.

Si uno siente que es muy débil, puede mejorar el blindaje corporal para aumentar la resistencia. También es posible actualizar nuestro gel explosivo para descubrir más secretos o avanzar por lugares donde normalmente no podríamos, o incorporar nuevos artefactos a nuestro equipo de pelea para poder manejar mejor a los enemigos que nos rodean.

En mi opinión, el modo sigilo y la posibilidad de personalización a Batman son los aspectos más brillantes de Arkham Asylum. Batman siempre fue eficiente con los puños, pero se siente mucho más a gusto entre las sombras, acabando en silencio con sus rivales. Tanto las mejoras del personaje como sus movimientos rápidos son homenajes muy logrados al espíritu del hombre murciélago.

Una larga noche en el asilo

Todo el argumento se desarrolla a lo largo de una noche de locura dentro de la isla. En lo visual Batman: Arkham Asylum es sobresaliente, incluso hoy, ya varios años después. Hay especial atención al detalle en cada rincón del lugar. Todos los atuendos de personajes son muy comiqueros. Los escenarios, por su parte, tienen un diseño extraordinario que respeta el arte visual de los cómics.

Hacía mucho tiempo –puntualmente, desde que jugué Portal y Portal 2– que no me enganchaba tanto con un juego. Aprovechaba cada uno de los pocos minutos que tenía para avanzarlo. No es un perfecto, pero ciertamente se le acerca.

Si tengo que ponerme exquisito, desde lo técnico algunas texturas son pobres (especialmente en planos cortos) y los movimientos de labios no convencen del todo. Pero para mí esa fue una cuestión menor. Creo que un problema real es que los jefes tienden a ser un poco repetitivos. Muchos terminan venciéndose con estrategias similares y no hay demasiada diversidad.


Por ejemplo, la batalla con Bane se repite dos o tres veces más adelante, con diferentes enemigos que tienen la misma mecánica. Involucra aprender un patrón de ataque y saber cómo esquivarlo para luego atacar. La pelea contra Killer Croc es tediosa y aburrida. El final con el Joker es un tanto anticlimático.

Otras batallas, por suerte, son muy originales. Cada momento en el que aparece el Scarecrow es para festejar. Claramente inspiradas en la pelea contra Psycho Mantis de Metal Gear Solid (lo reseñé acá), estas escenas son gloriosas por la ruptura de la cuarta pared, el comentario meta-textual y el factor de terror que inyecta en los jugadores.


Por último, si bien la historia engancha, es bastante lineal y sencilla. Le faltan algunos buenos y shockeantes giros argumentales para ser realmente memorable.

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Palabras finales

La gran virtud de Batman: Arkham Asylum es que nos hace sentir verdaderamente como el Caballero de la Noche. Este es su mayor triunfo. 

El argumento es definitivamente muy comiquero, los tres modos de juego simulan las grandes habilidades de Batman y el ritmo es siempre vertiginoso.

Lo disfruté muchísimo y no puedo esperar a volver a jugarlo o, mejor aún, encarar su continuación. Es el mejor videojuego con la licencia de Bob Kane que vi hasta ahora. Lo recomiendo para todos los amantes de los juegos de acción y, especialmente, los fans del murciélago.


«Plans, plans, plans... they always have their plans. But the problem with their plans is that when you take an insane person to the asylum... you're just taking him home. The very place he knows best.»

— The Joker

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