jueves, 5 de mayo de 2016

“The Sunset Limited” y el mito de Sísifo


Fue el filósofo francés Albert Camus, célebre por el pensamiento filosófico conocido como “absurdismo”, quien planteó que no hay más que un problema filosófico realmente serio: el suicidio.

Las ideas de Camus, y en particular su obra de “El mito de Sísifo”, conforman el paisaje filosófico de “The Sunset Limited”, una pequeña película –basada en la obra de teatro de Cormac McCarthy– emitida por HBO y producida por Tommy Lee Jones en el año 2011.

En The Sunset Limited nos encontramos con sólo dos personajes, sin nombre, que en la versión impresa se los llama Blanco (Tommy Lee Jones) y Negro (Samuel Jackson). Antes del comienzo de la historia, Negro le salva la vida a Blanco, quien pretendía lanzarse directamente frente a un tren en movimiento (el Sunset Limited de Nueva York). Ambos van hacia el departamento de Negro, un ex convicto y recientemente convertido al cristianismo, donde comienzan un diálogo de carácter existencial y debaten temas polémicos como la existencia de Dios, el derecho al suicidio y el verdadero significado del sufrimiento humano.

Si no vieron esta película, se las recomiendo completamente.

Es un derroche de talento por parte de dos grandes actores (en el que, probablemente, fue uno de los mejores papeles de su carrera) y plantea temas absolutamente atrapantes. El conflicto se dispara a partir de una diferencia de ideales extrema, ya que Blanco es profesor universitario y un auto-proclamado ateo.


Si bien ninguno de los dos está encerrado, ambos se encuentran atrapados en la sala, con ideas muy distintas. El guión de McCarthy es magistral, y es maravilloso cómo se mantiene la atención del espectador durante sus 90 minutos de duración. La esencia del drama es el conflicto, y acá está por todos lados.

La discusión filosófica que entablan los personajes de “The Sunset Limited” sigue las premisas de Albert Camus en su ensayo Le Mythe de Sisyphe (“El mito de Sísifo”), publicado originalmente en 1942. El título del ensayo proviene del personaje de la mitología griega. Al igual que Prometeo, Sísifo hizo enojar a los dioses griegos y fue condenado a quedarse ciego y tener que empujar eternamente una roca gigante hasta la cima de una montaña. Al llegar, la roca caía rodando hasta el suelo, desde donde él debía volver a empujarla una vez más (y así sucesivamente, hasta el fin de los tiempos).

Camus aprovecha el mito para discutir el valor de la vida y la cuestión del suicidio. La historia de Sísifo funciona como una provechosa metáfora del esfuerzo inútil del hombre (al fin y al cabo, todos vamos a morir). En The Sunset Limited, Blanco representa la postura absurda de Camus: nuestras vidas son insignificantes y no tienen más valor que el de lo que nosotros creamos.

Lo interesante del ensayo es que Camus formula el concepto del “hombre absurdo”, alguien que constantemente (como Sísifo) es consciente de la inutilidad de su vida. Como esa persona puede “darse cuenta” de este hecho, también está en eterno confrontamiento con el absurdo. 

Aceptar el absurdo, dice Camus, es la única alternativa aceptable al injustificable salto de fe que forma la premisa de todas las religiones. Esta visión religiosa es la que aporta, en la película, el personaje de Samuel Jackson.


Juzgar si la vida vale la pena vivirla es dar respuesta al tema fundamental de la filosofía. 

Todo lo demás viene después. Blanco (Tommy Lee Jones) es profesor universitario, pero ya no cree en nada. El mundo de la ciencia, el arte, la literatura o la música no representa nada para él. Es un fiel partidario del cinismo. 

Negro –un criminal convertido a cristiano devoto– le ofrece el consuelo religioso (las premisas del amor al prójimo, Dios y la vida eterna) para apartarlo del suicidio. Sin embargo, Blanco retruca constantemente con ideas difíciles de argumentar: si pudiésemos ver la vida tal cual es, no nos quedaría otra opción que matarnos.

Es genial, y simultáneamente destructor, cómo el personaje de Tommy Lee Jones se debate –al mejor estilo Hamlet– que la única religión verdadera sería una que crea en la nada misma, en la muerte como alivio; una que nos asegure que no hay nada en el “más allá”, que sólo quedamos reducidos a polvo. 

Para él, lo que aleja a la humanidad del suicidio es, justamente, el miedo a lo incierto del “más allá”.

El aspecto más interesante de la película es que, al ser las posiciones tan extremas, nunca podemos estar completamente de un lado o del otro. La vida está siempre teñida de grises, y por eso por momentos nos inclinamos hacia el pensamiento de Negro y luego hacia el de Blanco.

«Show me a religion that prepares one for nothingness, for death.
That’s a church I might enter.
Yours prepares one only for more life, for dreams and illusions and lies.
Banish the fear of death from men’s hearts they wouldn’t live a day.
Who would want this nightmare but for fear of the next?»

(Blanco, “The Sunset Limited”)

Toda la obra está empapada en filosofía. 

La exposición del mundo que presenta Blanco también me recordó un poco a algunas de las ideas de Sartre y su existencialismo. Él argumenta que nos definimos ante la mirada del otro, y que el sentido de la vida está en la existencia con el otro; el otro es, en esencia, mi salvación en este caótico mundo.

Sin embargo, personalmente terminé encontrando más fuertes los silogismos de Negro, quién también en un momento afirma que la historia de la humanidad es una sucesión de crímenes. Aquello a lo que llamamos “progreso” se consiguió a costa del terror y del sufrimiento. Desde el punto de vista de la ciencia, por ejemplo, los mayores avances se dieron en épocas de conflictos bélicos y guerras internacionales.

No digo estar más de acuerdo con el pensamiento de Tommy Lee Jones en la película (aunque tiendo a inclinarme más hacia él), pero sus argumentos son tan poderosos que, de hecho, es quien termina ganando el debate, en un final absolutamente demoledor que deja a Negro dudando de sus propias creencias.

Algo que disfruté mucho de la película fue la impecable atención a los detalles: la ausencia de TV y radio, el café negro, los candados en las puertas. Todos los detalles cargan con un simbolismo muy fuerte, al igual que la misma habitación donde ocurre la acción. 

En la habitación hay orden, pero afuera está la vida, el caos, el absurdo.


► Pocas películas con tan poca puesta en escena y actores lograron mantener mi atención como “The Sunset Limited”. Es para verla y reverla, y probablemente hasta para estudiarla en detalle. Un genio McCarthy. Y unos genios Tommy Lee Jones y Samuel Jackson.

***

POSDATA: como películas similares (es decir: un número pequeño de actores, dentro de una sala, únicamente conversando) les puedo recomendar los siguientes títulos: “12 Angry Men” (obra absolutamente magistral y clásica de 1957 que presenta a un Henry Fonda en su mejor momento), “The Man fron Earth” (2007), “Rope” (película de Alfred Hitchcock de 1948 que ya comenté en el blog) y “The Invitation” (2015).

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4 comentarios:

  1. Casi seguro que no veré esta película.
    No conozco ese planteo filosófico, salvo por tu resumen. Pero sospecho que malinterpreta del mito de Sísifo, quien desafío a los dioses, llegando a atrapar a Tanatos, haciendo que nadie muriera. Y cuando le tocó morir, cuando Ares liberó a Tanatos, con su estrategia de no ser quemado en una pira, logró regresar. Y evitó morir por años volver a morir. No hay absurdo en eso, hay algo heroico. Y es lo más alejado al suicidio.
    Tiendo a estar más de acuerdo con Blanco, que demuele los argumentos de Negro. No me parece esperanzador la nada después de la muerte, no me parece una idea tranquilizadora.
    Lo que propone Negro es una creencia, que se contradice, sirviendo para difundir el odio a los distintos, a los otros.
    ¿Será que ambas posturas quedan demolidas?

    Saludos.

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    1. Ojo, guarda que la película no hace alusión a dicho mito ni tampoco a la filosofía de Camus. Esa es interpretación mía nada más. Está buena la película, es como ver un pequeña obra de teatro, y cuenta con dos actorazos.
      ¡Un abrazo!

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  2. En ésta película están las dos posturas sobre lo que puede pasar después de morir, el desmitificar el espíritu que aviva la carga o el que somos más que polvo con hálito de vida momentáneo, lo cierto es que nadie lo sabe, nadie a demostrado ni lo uno ni lo otro, sólo actuamos como fanáticos de un bando o del otro, yo prefiero aceptar el absurdo y vivir el momento, la respuesta nunca la tendremos si blanco tiene razón.

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    1. ¡Gran aporte! Sin duda esas dos posturas están bien diferenciadas en esta película.

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