viernes, 22 de enero de 2016

“El último beso” (relato policial)

Recientemente armé un post sobre el narrador testigo, sus usos y ejemplos más conocidos. 

Acompañando a esa nota, hoy les quiero compartir un pequeño nuevo relato que escribí. "Él último beso" es una pequeña historia policial, en esencia sería un misterio de tipo cuarto cerrado. Tiene la particularidad de contar con un narrador testigo como protagonista.

Como siempre, espero que les guste y estoy abierto a todos sus comentarios y críticas.

Recuerden que a partir de ahora pueden ver todos mis cuentos en un nuevo y pituco "índice de cuentos".


***

“El último beso”

La conversación giraba en torno a los misterios que quedan sin resolver.
—Crear un misterio es sencillo —afirmaba Julián Hoven, quien acababa de publicar su nueva novela, “Secuestro de Sangre”—. El gran problema es darle una solución inventiva, diferente.
—Especialmente cuando ya todo se ha contado antes —agregó Sol Fredes, directora del Círculo Policial Literario de Bahía Blanca—. Me canso de leer una y otra vez las mismas historias.
Desde 1992, los primeros jueves de cada mes, Sol reunía a quienes consideraba “maestros del crimen” en el mismo restaurante de calle O´ Higgins. Éramos casi siempre las mismas ocho personas. Charlábamos acerca del negocio editorial, de qué libro estábamos leyendo, e intercambiábamos ideas. Algunos aprovechaban para comentar sus avances o admitir un bloqueo mayúsculo.
—Yo estoy con un cuento de tipo “cuarto cerrado”. El asesino utiliza un cuchillo de hielo que esconde del resto en una jarra con agua —dijo Valeria Marple e inmediatamente alguien manifestó haberlo leído en algún lado.
Es extraño el proceso mental que lleva a recordar algunas cosas. Yo permanecía silencioso, sin aportar nada a la conversación, con una media sonrisa en los labios. Julián lo notó y dijo:
—¿Y a vos qué te pasa?
—Me acordé de un viejo misterio, nada más.
Todos se mostraron interesados, lo cual me obligó a continuar.
—Sucedió hace añazos, tendría unos doce o trece años. ¿Recuerdan “Siete minutos en el paraíso”?
—Claro —dijo Sol— un chico y una chica son encerrados en un placard para “ver qué pasa”.
—Podía llegar a ser una verdadera tortura, especialmente si entrabas con la chica más fea del grupo: la gorda Mary. Aquel fue el primer nombre que salió del sombrero. El segundo: Genaro Menichelli.
Martín Jasper se mostró divertido.
—Dejame ver si adivino: anteojos grandes, pecoso, ligeramente antisocial, tímido y gangoso.
—Correcto en todo, menos en lo del habla. Y lo peor: ambos se detestaban uno a otro. Se negaron a entrar juntos; cuando no les quedó otra, lo hicieron de mala gana. Yo mismo preparé el cronómetro. Esperábamos pacientemente cuando, a los cinco minutos, se escuchó un alarido espantoso. Genaro se apresuró hacia afuera exponiendo un labio inferior ensangrentado. Afirmó que la gorda Mary además de haberlo besado sin permiso le había arrancado la carne. Ella, encolerizada, juró que no era cierto.
Noté un brillo en los ojos de Julián.
—¿Qué pasó después?
—Lo esperable. Genaro juraba haber sido besado, y la sangre era real. Pero la gorda Mary también aseguraba no haberlo tocado. Así que el resto entramos a investigar. Se trataba de uno de esos roperos inmensos; un walk-in closet. No encontramos nada que pudiera considerarse anormal adentro.
Sol Fredes se encogió de hombros:
—Uno de los dos mintió, sin duda.
—Fue la gorda Mary —se apresuró a teorizar Martín—. Mordió inconscientemente debido a la excitación. Es demasiado embarazoso para confesarlo frente a un grupo de pre-adolescentes.
—Y sin embargo, Genaro también reconoció haber sentido un frío descomunal en aquellos labios. Eso nos descolocó todavía más, y volvimos a investigar el ropero.
—Otro “misterio de cuarto cerrado” —opinó Sol.
—Puede ser… —dijo Julián— pero no uno sin solución. De hecho, es elemental. La verdad se encuentra en un punto intermedio. Ninguno mintió del todo. Se gustaban. Ella sí lo besó, y él se autoflageló, probablemente con un elemento punzante que llevaba en el bolsillo.
Me reí a carcajadas.
—¿Qué?
—Pensalo un poquito. ¿Qué es lo más vergonzoso para un pibe de doce años? Estar enamorado. Y más indecoroso todavía es un amor entre dos personas consideradas “horribles” para el resto. Afortunadamente, no hay nada mejor que una buena historia de terror sobrenatural para distraer a un grupo de chicos. Vos mismo dijiste que todos (menos ellos) ingresaron a inspeccionar el ropero en detalle. Lo planearon para besarse en paz, sin la mirada crítica de sus amigos. Su verdadero paraíso no estuvo adentro del placard, sino afuera, mientras todos buscaban un misterio inexistente.


La idea quedó dando vueltas en mi cabeza durante los siguientes días. No había vuelto a ver a Genaro, pero logré ubicarlo en las redes sociales y lo contacté. Cuando me contó sus novedades, mi corazón dio un vuelco. Genaro y María habían sido novios durante la secundaria y contrajeron matrimonio al finalizar la universidad. Hace unos meses ella había sido diagnosticada con cáncer de páncreas tipo IV, aquel del que no se vuelve.

Genaro recién volvía de darle el último beso a su amada en el funeral.

***

………………………………………………………………………………………………….


………………………………………………………………………………………………….

 Podés seguir las nuevas notas y novedades (además de humor y críticas de cine) en mi fan—page: http://www.facebook.com/sivoriluciano. Si te gustó, ¡compartilo o dejá un comentario!


5 comentarios:

  1. Lo que fueron capaces de planear para huir de la presión de los demás, esa opiniones lapidarias. ¿Habrán sido tan poco agraciados como decía el narrador personaje?
    De hecho, creyó que se odiaban. Lo que no era cierto.
    Al final, era su amada. La que duele perder.

    Lograda historia.

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. ¡Gracias, che!
      Es una historia pequeña en escala, pero me gustó la idea de que fuera una suerte de misterio de tipo cuarto cerrado. Me parece que la resolución es más o menos ingeniosa.

      Eliminar
  2. Buena historia. Me recuerda a ciertos personajes reales, aunque no los voy a nombrar por las dudas.
    Viendo el pituco listado de cuentos me sorprende la cantidad. Muy bien che!
    "Los perros de Seligman" sigue siendo mi preferido

    Abrazo!

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. Ja, ¿personajes reales? Mirá vos.
      Creo que el índice de cuentos me va a ayudar a manejar mejor el blog, y hacerlo más ameno para los nuevos lectores. Igual tengo muchísimos más que ire publicando de a poco. ¡Saludos!

      Eliminar
  3. Lindo cuento Lupa ! Me hizo acordar a mi adolecencia... todos mis "amores" eran "jorribles !"

    ResponderEliminar

Quizás te pueda llegar a interesar...