Quizás no sea tan reconocido como
Phillip
Dick,
Isaac
Asimov o Arthur Clarke, pero
Robert Heinlein es también considerado
uno de los más grandes escritores norteamericanos de ciencia ficción. Hoy vamos
a hablar un poquito sobre uno de sus relatos cortos que se caracteriza,
especialmente, por un título muy particular: “
Todos ustedes, zombies”.
(Aunque les advierto: no tiene zombies,
por lo menos no en la forma convencional.)
All You
Zombies es una provocativa historia de apenas unas cuantas hojas (16 en la
versión que les comparto) y fue publicada en la revista Fantasy and Science Fiction de 1959.
Un hombre (identificado como la Madre
Soltera) le cuenta su historia de vida a un desconocido barman. Pero el
barman parece saber más de esta persona de lo que podría haber supuesto.
El
relato involucra una serie de ingeniosas paradojas temporales.
Este año salió la adaptación cinematográfica, con
Ethan Hawke y
Sarah Snook. La película está muy buena (y muy bien adaptada del
relato original) y
la
comenté en este review.
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#SpoilerAlert.
La idea es discutir la historia, por lo que
se revelan partes cruciales de la trama a partir de este
punto. Les recomiendo haber leído el cuento (o haber visto la película) antes
de continuar. <==
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¿Quién es quién en “Todos
ustedes, zombies”?
“
Todos ustedes, zombies” explora una
temática que, en principio, hace mucho acordar a “
El
fin de la Eternidad”, tremenda novela de
Isaac Asimov que explora los viajes en el tiempo y nos introduce a
una agencia que se encarga de organizarlos para alterar partes específicas del
pasado.
Si ya leyeron el cuento, sabrán que la pregunta
principal (y lógica) que se deriva del final es: ¿quién (carajo) es la madre,
el padre, el abuelo, la abuela, el hijo, la hija, el nieto y la nieta de la
protagonista “Jane”?
El desenlace nos revela que la chica, el vagabundo y el barman,
por supuesto, son todos la misma persona.
Si dibujáramos el árbol genealógico de Jane, encontraríamos que todas las ramas
se curvan hacia atrás sobre sí mismas, formando círculos cerrados (loops).
En efecto, ella es su propia
madre y padre, se concibió a sí misma.
- En 1945 nace Jane.
- En 1964 ella tiene un bebé, concebida por
ella misma del futuro (y hecha hombre).
- En 1970 él es un vagabundo que regresa a
1945, para encontrarse consigo mismo.
- En 1985 él es un viajero en el tiempo que
se encuentra consigo mismo en un bar en 1970, y se lleva de retorno a 1945, secuestra
a la niña y la devuelve a 1945, para empezar todo de nuevo.
De esa forma, resulta que Jane es su propia madre,
padre, abuelo, abuela, hijo, hija y así sucesivamente…
La paradoja
de la predestinación
Los que leen y ven ciencia ficción –me considero
incluido dentro de este particular grupo– tienden a desarrollar una habilidad
especial: pueden comprender fácilmente cómo se configura un mundo de geografía
y costumbres diferentes a las nuestras, apropiarse de nuevos términos, entender
sin problemas las paradojas temporales y dejarse llevar por ideas atractivas
que desafían nuestra realidad.
“
Todos
ustedes zombies” es un cuento enredado de comprender para el novato, pero
en realidad corresponde a la
clásica
paradoja temporal de la “predestinación” (también llamada “
Stable Time Loop” debido a que no se
crean líneas de tiempo alternativas). En la mayoría de este tipo de paradojas,
una persona viaja hacia al pasado para rellenar su papel (su rol) en un evento
que ya ha ocurrido y que no podría haber ocurrido de otra manera. Como se suele
decir: “se cierra el círculo”. Termina siendo los responsable de aquello que ya
había sucedido en un principio.
Albert
Einsten teorizó que bajo esta premisa básica deberían funcionar los viajes
en el tiempo. Uno nunca podría verdaderamente cambiar los eventos del pasado. Hay
otro tipo de “paradoja de predestinación” que es la que se conoce como una “profecía autocumplida” (como en la
tragedia griega Edipo Rey), pero
esta no involucra viajes temporales.
Hay muchísimas películas de viajes en el tiempo que
utilizan esta paradoja –que es la categoría más clásica o convencional– como
recurso literario. Todos recuerdan (y fue muy criticado, de hecho) el final de
“Harry Potter y el Prisionero de Azkaban”,
donde Harry volvía al pasado para crear el Patronus
que lo salvaba a sí mismo de los dementores.
Isaac Asimov fue un amante de esta paradoja y la
aplicó, no solo en “El fin de la
Eternidad”, sino además en una gran cantidad de relatos cortos. Robert Heinlein también la trabajó en
novelas y en su historia “The Door into
Summer”. A su vez, encontramos ejemplos en la literatura de Kurt Vonnegut (“Matadero-Cinco”).
Su adaptación cinematográfica
Creo que los australianos Michael y Peter Spierig (que son gemelos, dato de color) hicieron
un trabajo formidable al adaptar este pequeño cuento en una película de una
hora y media de duración.
La película (
que
ya reseñé en mi fan-page) es increíblemente fiel a la fuente original pero además
expande el universo de la historia con una subtrama (la del
Fizzle Bomber) y agregando escenas o
diálogos que completan la imagen.
Personalmente creo que “Predestination” es un homenaje excepcional a la historia de
Heinlein. Está claro que no podían utilizar el verdadero nombre porque,
comercialmente hablando, el público podría llegar a pensar que se trata de una
historia absolutamente diferente.
Lo cual nos lleva a…
¿Qué significa el título y
quiénes son los “zombies”?
Sobre el final del relato, el narrador dice:
“La
serpiente que se muerde la cola, por siempre y para siempre.
Yo
sé de dónde he venido..., pero ¿de dónde han venido todos ustedes, zombies?”.
Es la única mención a ellos, a los zombies, que
tenemos, y mis impresiones –en este caso– son absolutamente subjetivas.
Entiendo que se hace referencia a unos zombies
filosóficos. No las creaciones de George
Romero o The Walking Dead. Estos
zombies son todos sus “yo” pasados. De alguna manera, ellos están muertos
ahora, no son parte del presente. Siempre van a estar en el pasado, y él va a
poder volver a verlos, pero sus acciones están siempre predeterminadas,
automatizadas. No puede ejercer ningún tipo de control sobre las personas que
fue antes.
Un zombie, en esencia, es un muerto que es traído
de vuelta a la tierra de los vivos. Las encarnaciones del protagonista están en
ese pasado que él puede volver a experimentar, pero en realidad no son más que
imágenes que funcionan de una forma determinada, no están vivas.
La pregunta que se hace sobre “de dónde vienen” es
una referencia directa a la paradoja del
huevo y la gallina. El protagonista no está relacionado con ninguna otra
forma de vida de la tierra, no tiene ancestros ni fecha aparente de creación.
Por supuesto, esto le genera una intolerable soledad, por lo que el relato
acaba:
“En
realidad ustedes no están ahí.
No
hay nadie más que yo –Jane–, a solas, aquí en la oscuridad.
¡Los
extraño tanto!”
El solipsismo es la creencia filosófica de que uno
es la única persona que existe en el mundo.
Esta idea metafísica plantea que
uno solo puede confirmar su propia existencia, y que lo externo podría no ser
más que un estado mental del propio yo. Heinlein
era un amante de esta temática y la aplicó en este relato y en muchos otros. Algunas
fuentes afirman que él mismo creía en este pensamiento filosófico.
La objeción más común al solipsismo es el hecho de
que una persona muere y el mundo
sigue girando. Sin embargo, no tenemos forma de comprobar qué sucede después de
la muerte, por lo que no podemos decir mucho más.
Es un tema fascinante que se trabajó en muchas
películas y en varios animés (Neon
Genesis Evangelion y Serial
Experiments Lain, por mencionar dos claros ejemplos) pero eso quedará para
otro post. Lo cierto es que esta creencia genera una inevitable sensación de
soledad, que es una los ejes temáticos que podemos leer en “Todos ustedes, zombies”, y que solo se
devela a partir de las últimas líneas.
“I know where I came
from—but where did all you zombies come from?
I
felt a headache coming on, but a headache powder is one thing I do not take. I
did once—and you all went away.
So I
crawled into bed and whistled out the light.
You aren’t
really there at all. There isn’t anybody but me—Jane—here alone in the dark.
I
miss you dreadfully!”
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