Hace bastante que me propuse nunca encarar
las novelas de Canción de Hielo y Fuego
de George R.R Martin. Son demasiado extensas, quizás nunca se terminen y, mal
que mal, la historia ya fue adaptada en Game
of Thrones, una serie que –pese a sus apestosas
últimas temporadas– hizo un trabajo más que decente.
Pero sí me encontré con los Cuentos de Dunk y Egg y quedé profundamente enamorado. Resultaron
en una de mis lecturas más placenteras del año y, en esta nota, voy a tratar de
convencerlos a ustedes también.

