jueves, 23 de febrero de 2017

“Batman: una muerte en la familia”, un cómic de Jim Starlin


Después de comprar Batman: Hush, el primer tomo de la nueva colección de novelas gráficas de DC de Salvat (que comenté en esta nota), dejé de adquirir las novelas en papel por un tema de presupuesto (a 220$ cada una, siendo que salen cada 15 días, me pareció un poco mucho).

Sigo disfrutando el 95% de los cómics en formato online o descargándolos (afortunadamente se encuentra de todo en torrents). Sin embargo –y aunque ya lo hubiera leído antes– me tenté con la versión impresa de Batman: una muerte en la familia, indudable clásico del Caballero Oscuro.

Una muerte en la familia es un arco argumental de Batman que corrió durante cuatro tomos (Batman #426-429) en 1988. No es realmente un spoiler decir que trata sobre la muerte de Jason Todd, el segundo Robin. 

(¡Dale! Pasaron casi 30 años, hay películas al respecto (Batman: Under the Red Hood), se desliza esa muerte en un cómic de Frank Miller y en Batman V Superman. ¡Ah, y Batman tiene a un Robin muerto en la maldita tapa de la novela!)

La particularidad de esta historia escrita por Jim Starlin es que le dio la posibilidad a los fans de que pudieran influenciar el punto más crítico de la trama llamando a un número 1-900. La situación fue ésta: el Joker ha herido brutalmente a Robin con una varilla, lo ata y lo encierra junto a una bomba que Batman no llega a detener. Mediante el llamado, los fans podían decidir si Robin sobreviviría a la bomba o no.

Y no, no sobrevivió.

Pero lo loco es que lo hizo por una diferencia realmente minúscula (5.343 votos a favor de la muerte de Jason Todd contra 5.271 para su supervivencia). La insólita diferencia de 72 votos llevó a DC Comics a finalmente tomar la decisión de dejarlo morir.


Y lo más increíble de todo es que, aparentemente, hubo una persona en particular que llamó unas 100 veces en un lapso de 8 horas para pedir la muerte de Robin. Este tipo fue literalmente quien asesinó a Robin.

Lo cierto es que Una muerte en la familia no es una gran historia en sí. Tiene momentos interesantes (llama la atención la cantidad de tiempo que el Joker está sin la máscara, o el hecho de que la acción transcurre en gran parte en el Oriente Medio) pero hay demasiadas casualidades y momentos deus ex machina  que arruinan un poquito las cosas.

Puedo entender y aceptar que las tres mujeres que podrían ser la verdadera madre de Jason Todd estén convenientemente en el mismo huso horario, pero cuesta creer que justo el Joker estaba yendo para el mismo lugar en el Oriente Medio y que se cruza con no una, sino dos de las posibles madres.

Ya me referí a la suspensión de la incredulidad a la hora de contar una historia en esta nota, por si alguien quiere repasar el concepto.

Lo cierto es que la trama es un poco floja por la manera en la que se aborda la política internacional. Se puede contar una historia de Batman cargada de política (y si no, pregúntenle a Frank Miller) pero este no es el caso. Acá se muestra a los iraníes de forma unidimensional, y la idea de que cualquier país del mundo pueda permitir hacer al Joker un diplomático es risible.

Por otro lado, el argumento vuelve a mostrar un Joker que escapa de Arkham, tortura a alguien, pelea con Batman y vuelve a escaparse fácilmente (reflejando, en esencia, la misma narrativa de esa obra maestra de Alan Moore llamada Batman: The Killing Joke).

Por último, Superman de pronto no tiene manera de encontrar el cuerpo del Joker cuando cae el helicóptero en llamas. Un helicóptero común y corriente en el océano. Superman bien podría haber utilizado sus Súper Sentidos para encontrar al Príncipe del Crimen. Si no lo hace es porque el guión es débil y no puede sostenerse por sí solo.

Sin embargo, la novela gráfica tiene sus puntos fuertes, y sería injusto no destacarlos hay varios motivos por los que se Una muerte en la familia se mantiene icónica dentro de la saga de Batman.

Uno de ellos es, por ejemplo, esa tranquila escena de drama en la que el Joker nota a Bruce Wayne entre la gente y ellos simplemente se miran. Jason Todd se había visto públicamente junto a Bruce y el Joker conocía que el joven era, en realidad, Robin. Entonces: ¿reconoció el Joker a Bruce como Batman?


¿Descubrió, en este momento, su identidad secreta..?

Me pareció interesante también las veces en las que Batman se pregunta si elegir un camino del utilitarismo (seguir al Joker para detener sus planes y salvar a la mayor cantidad de personas) o el del egoísmo puro (perseguir sus propios deseos, que son los de ayudar a Robin, su hijo adoptivo).

Sucede en varias oportunidades a lo largo de la historia y esa duda que él se plantea sirve para desarrollar más al personaje del Caballero Oscuro.

Junto a The Killing Joke, este fue el cómic que redefinió a Batman como ese ser sumamente complejo, oscuro y afligido que hoy conocemos.

Por años DC había estado intentando reinventar a Batman como lo había hecho con Superman y Wonder Woman luego del evento crossover Crisis en tierras infinitas (el primer gran reboot que tuvo la continuidad de superhéroes de DC). A su vez, querían quitar a Batman y al Joker de la sombra de lo que fue la ridícula y lisérgica serie de TV de los años ´60. 

Finalmente lograron  ambas cosas con este arco argumental.

El estudio de cómics ya sabía que Jason Todd no era tan popular y querido como el primer Robin (Dick Grayson) y buscaban una nueva forma de removerlo del rol de compañero de Batman. 

La pregunta era cómo hacerlo. 

Quizás inspirados en la pista que da Frank Miller en Batman: The Dark Knight Returns (si bien no se considera canon), se les ocurrió esta brillante idea de un número 1-900 en el cual se pudiera votar (al costo de 50 centavos de dólar) por la vida o muerte del segundo Robin.

► El anuncio en Batman #427 decía: 

ROBIN WILL DIE BECAUSE THE JOKER WANTS REVENGE. BUT YOU CAN PREVENT IT WITH A TELEPHONE CALL”.


Palabras finales

La tragedia de Jason Todd es el momento de quiebre para Batman, una muerte que sólo fue seguida en impacto por el fallecimiento de los padres de Bruce Wayne. Sólo por ese motivo vale la pena leer este cómic, que dejó una huella imborrable en el superhéroe.

Una muerte en la familia mantiene un status sagrado dentro de las historias clásicas de Batman. Fue el momento en que él falló (y falló de forma monumental). La imagen de Batman acunando a un sangriento y herido Robin es reconocible por cualquier aficionado de la cultura pop.


Lamentablemente, la historia en sí no es demasiado espectacular, se siente por momentos forzada y tiene una narrativa extraña. Es como si el escritor Jim Starlin hubiese querido combinar al Batman aventurero de los setenta con su versión más oscura de los ochenta, en una mezcla que no termina de cerrar.

El cómic puede conseguirse fácilmente en la web, y todavía debería estar disponible en puestos de kioscos y revistas.

De regalo, el tomo 14 de Salvat trae también Batman #366, la primera aparición de Jason Todd como Robin, publicado originalmente en diciembre de 1983. La historia es muy loca y Robin aparece apenas en los últimos paneles asistiendo a Batman en plena batalla contra el Joker en Guatemala.

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1 comentario:

  1. Creo que es algo mejorado por el paso del tiempo.
    Yo he notado algunas inconsistencias molestas. Me pregunto si es necesario mostrar al segundo Robin como tan impulsivo, tan poco eficiente. No es necesario, porque su muerte se debe al intentar salvar a su madre. No sé si tiene sentido que la madre lo traicione, en favor del Joker.
    La intervención de Superman está mal planteada. Igual de fallido habría sido su ausencia.
    Además, los efectos de esta historia fueron neutralizados al ser revivido Jason Tood, por el Pozo de Lazaro. para convertirse en Red Hook, hay una interesante película animada con eso.
    Buena reseña.

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