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miércoles, 5 de agosto de 2015

“Dr. Strangelove” y el extraño amor hacia la guerra

En 1964, con la Crisis de Misiles en Cuba fresca en la mente de los estadounidenses, la Guerra Fría en su punto más frío, y el miedo hacia la reciente creación de la bomba de hidrógeno, Stanley Kubrick se animó a hacer una película sobre lo que sucedería si la persona equivocada oprimiera el botón equivocado… y –contrariamente a lo que uno podría pensar– jugó con la situación con muchísimo humor.

Dr. Strangelove or: How I Learned to Stop Worrying and Love the Bomb” (traducida en latinoamérica como “Dr. Insólito o: Cómo aprendí a dejar de preocuparme y amar la bomba”) no solo es uno de los títulos más extraños para una película, sino que además representa el ejemplo más interesante de comedia negra que alguna vez existió en la historia del cine.

Dr. Strangelove (me niego a escribir el título entero) es una sátira fantástica sobre la política en la época de la Guerra Fría y una de las entradas más peculiares en la filmografía de Kubrick, un tipo que siempre se destacó por producciones recargadas de simbología y por transgredir la barrera de lo socialmente permitido. ¿Por qué es considerada una de las cintas más influyentes de la historia? ¿Cuál es su verdadera importancia? ¿De qué habla realmente la película? Todo eso y más en este post.

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#SpoilerAlert: se revelan detalles fundamentales de la trama. Si no viste la película todavía, hacelo… y después volvete para acá, claro.

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Hoy se encuentra en el #50 del Top 250 de IMDb.com, tuvo 4 nominaciones a los Oscar (incluyendo mejor película, director, guión y actor) y ganó un total de 15 premios alrededor del mundo. 

Nada mal para una cinta que es, esencialmente, una comedia.

A principios de los años 60, Kubrick se interesó en hacer un thriller sobre un posible desastre nuclear. Buscando ideas se encontró con una novela dramática de Peter George (“Red alert”) que indagaba en la facilidad con la que podría desatarse una guerra nuclear como resultado de un malentendido o una mala comunicación. 

El director compró los derechos y se dispuso a adaptar el guión.

Entonces algo inusual ocurrió: Kubrick se dio cuenta que el material con el que estaba trabajando, aunque estuviera basado en una realidad absolutamente plausible, era cómico en su esencia. Había demasiadas situaciones absurdas o paradójicas como para tratarse de un thriller serio y dramático. Así que tomó la arriesgada decisión de convertir la historia en una sátira oscura.

¿De qué trata la película? Un día como cualquier otro, el oficial de la Fuerza Aérea Jack D. Ripper (Sterling Hayden) se vuelve completamente loco y ordena atacar sorpresivamente a Rusia con bombas de hidrógeno, suponiendo que eso dará fin a la Guerra Fría. Cierra todas las comunicaciones, confisca las radios y comanda a sus tropas a disparar a cualquiera que intente ingresar a la base (sea estadounidense o no). Ni siquiera su segundo oficial en mando, el capitan Mandrake (Peter Sellers) puede hacerlo cambiar de parecer. En Washington, el actual presidente de los Estados Unidos (otra vez Peter Sellers) se reúne con su gente en la Sala de Guerra para buscar medidas que eviten el desastre. Es aconsejado por un peculiar científico nazi en una silla de ruedas –el Dr. Strangelove, también personificado por Peter Sellers– quien le confirma que el ataque a Rusia va a detonar una Máquina del Fin del Mundo, programada para activarse ante un ataque a los comunistas.


Dr. Strangelove es indudablemente una cinta anti-guerra, pero su naturaleza cómica la hizo más sabrosa para la audiencia que un drama. Fue un éxito de taquilla sin precedentes y hasta se convirtió en tapa de la revista Times ese mismo año. Llegó en un momento justo en el que las ansiedades respecto a la Guerra Fría eran gigantes (sin mencionar la Guerra de Vietman, que se encontraba en marcha) y abrió las puertas para que otras películas trataran los mismos miedos.

Ahora: ¿de qué habla realmente la película? La temática central es que la guerra es un sustituto del sexo, y que los hombres están preocupados (mucho) por ambos. La idea de almacenar un arsenal “más grande” que el del enemigo –incluso cuando ambos, Rusia y EEUU, ya tenían suficiente para destruir al mundo– es rídicula, pero es exactamente lo que sucedía durante la Guerra Fría. Dr. Strangelove expone esta tontería, con hombres entrando en luchas de poder estúpidas mientras el destino de la Tierra pende de un hilo.

La conexión entre el sexo y la guerra se establece inmediatamente. Es cierto que la gran mayoría de las producciones esconden, de una forma u otra, referencias sexuales (y si no me creen, vean “End of Evangelion”). No nos es difícil, debido a nuestra fascinanción por el sexo, ver mensajes sexuales ocultos y símbolos fálicos hasta en películas de Disney (especialmente en películas de Disney). Kubrick también se encargó de sobrecargar la película con imágenes muy sugerentes.

Por ejemplo, la primera escena muestra a un bombardero siendo rellenado de combustible, como dos criaturas mecánicas haciéndolo en el aire (y acompañadas por una sugerente canción de amor de fondo). 

El general Jack D. Ripper (genial personaje) obtuvo su nombre del famoso asesino serial, célebre por asesinar prostitutas y mutilar sus órganos sexuales. Él parece querer compesar “algo” con sus largos habanos y su extensa ametralladora automática. Su impotencia se hace evidente particularmente cuando le comenta a Mandrake que, aunque se sigue acostando con mujeres, se niega a “entregarles su esencia”.

De hecho, todos los nombres tienen sugestivas connotaciones sexuales. “Mandrake” es una planta afrodisíaca, “Merkin” es una peluca púbica y el embajador ruso Alexi de Sadesky apunta rápidamente al Marqués de Sade. ¡Y no nos olvidemos de las múltiples interpretaciones que puede tener el nombre Strangelove!

Por su parte, el Final del Mundo como lo Conocemos (cuando la bomba de hidrógeno finalmente se suelta sobre Rusia) comienza con un hombre gimiendo de emoción y montando una bomba de carácter fálico directamente hacia un lugar llamado “Laputa”. Eso dispara una serie de climáticas explosiones. La escena final es, seguramente, una de las formas más cool de morir y se convirtió en la escena más memorable (y parodiada) de toda la película.


Dentro de todo este concurso de masculinidad, tampoco es accidental que solo se vea un único personaje femenino, en una sola escena, y mostrando muy poca ropa. Es muy divertido ver la película una segunda vez sabiendo que prácticamente todas las escenas hacen referencia al sexo. Le agrega una capa de comicidad adicional. Kubrick era conocido por ser meticulosamente perfeccionista con cada escena y controlar cada aspecto de su película, así que nada de esto es producto de una casualidad.

Tampoco es casual que la Sala de Guerra se asemeje a una mesa de poker, implicando que los líderes de EEUU están apostando a la raza humana en un juego insulso.

Ver la película hoy, más de 50 años después, es una experiencia absolutamente maravillosa. El primer motivo es porque, a pesar de tener efectos especiales impresentables para los standards que hoy manejamos y estar filmada en blanco y negro, Dr. Strangelove es genuinamente divertida. La sátira sigue funcionando en la actualidad porque la temática nunca dejó de ser contemporánea y controversial. Kubrick estuvo tan adelantado en su tiempo que creó una obra atemporal que sigue siendo disfrutable decádas más tarde.

Curiosamente, el Dr Strangelove –que forma parte del título– es apenas un personaje secundón. Strangelove pasa el poco tiempo que tiene en escena actuando como un villano de caricatura, pero nunca hace nada realmente maligno. No participa activamente en los eventos de la trama, aparece muy poquito tiempo y hasta parece estar “fuera de lugar”. Incluso, el motivo de su presencia en la película ha sido muy debatido porque varios no llegan a comprender, dicho liso y llanamente, para qué carajo está.

Sin embargo, en mi opinión su participación es esencial para enfatizar el leitmotiv de la obra.

El Síndrome de la Mano Extraña es un trastorno neurológico real y rarísimo que se caracteriza por la presencia de movimientos involuntarios (e incontrolables) en por lo menos uno de los miembros superiores. A su vez, esto genera una sensación de “extrañeza” en relación a uno mismo, como si ese miembro tuviera vida propia o fuera alienígena. Fue descrito en 1908 por –oh, casualidad– un médico alemán (Kurt Goldstein).

En la película, la mano Dr. Strangelove, en una escena, parece cobrar vida propia y comenzar a hacer “algo” en su falda que la cámara no llega a captar. El personaje fue tan influyente en la condición del Síndrome de la Mano Extraña que se hizo también conocido como el “Síndrome del Dr. Strangelove”.

El tipo, quien parece ser una burla de un científico nazi llamado Wernher von Braun, es otro componente más de la sátira que presenta Kubrick y representa el extraño amor que siente el hombre por la guerra. El Dr. Strangelove parece fascinado por los eventos que están ocurrido y la excitación es la que lleva a que su mano cobre vida para toquetear su miembro. En el personaje de Strangelove se encuentra contenido ese delicado equilibrio entre la búsqueda de la paz y la necesidad de pelear, como si hubiera un agente extraño en nosotros, instintivo, animal, que nos incita a buscar lo salvaje, la destrucción.

Aunque la película no lo pone en evidencia, Strangelove pasa de preocuparse por la situación y el futuro de la humanidad –en un primer momento– a relajarse y comenzar a amar lo que va a seguir: la posibilidad de crear un nuevo mundo, quizás más perfecto, quizás hasta más ario, de repoblar la Tierra y, por supuesto, las chances de que ese nuevo mundo traiga nuevas oportunidades para su propia destrucción.


 "Gentlemen, you can't fight in here! This is the War Room!"
— President Merkin Muffley.


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viernes, 15 de febrero de 2013

“Rebelión en la granja” (novela, 1943)


Autor: George Orwell (Inglaterra)
Género: fábula infantil / sátira política
Leído por última vez: Córdoba, 2009

Hoy vamos a hablar de los secretos detrás de la granja más famosa

Todos sabemos más o menos de que va esta fábula alegórica donde un par de cerdos toman el control de una granja (con el supuesto beneficio de todos sus habitantes) solo para descubrir que el poder puede corromper hasta a las criaturas más sencillas

Esta clara sátira política de la Revolución Rusa se encuentra entre mis relatos favoritos. Ingeniosamente presentada como un libro para chicos (al mejor estilo de “El Principito”, escrito el mismo año), “Rebelión en la Granja” es uno de las novelas más interesantes que tuve el placer de leer en reiteradas ocasiones.

Así como le sucedió a JK Rowling con su boceto de Harry Potter, George Orwell (que en verdad se llamaba Eric Arthur Blair) tuvo muchos problemas para publicar su historia. La realidad es que nadie se animaba a hacerlo. 



Un tal Peter Smollet (supuesto agente inglés trabajando para el Ministerio de Información) insistía en que el manejo de dicha propaganda en contra de la URSS iba a ser contraproducente. Por cierto, ¡luego se confirmó que el tal Smolllet era un espía ruso! Después uno se pregunta por qué Orwell escribió su aclamada novela 1984: el hombre ya estaba viviendo en una sociedad donde todos se espiaban unos a los otros.

George Orwell siguió peleando por la publicación de su novella aun cuando todos (incluyendo al famoso poeta T.S. Eliot) le seguían recomendando que no lo hiciera. Finalmente lo logró en 1945 (dos años después de que la escribió), cuando la guerra mundial ya había terminado.

Aunque su calidad literaria fuera criticable (muchos dudaban de un estilo demasiado simple y sencillo) la obra se vendió por centenares de miles, especialmente dentro de Estados Unidos.  En Inglaterra, Orwell solo había logrado vender unos 20.000 ejemplares, pero cuando el relato cruzó el Atlántico la cosa fue muy distinta. Según se dice: los servicios de inteligencia de USA se encargaron de convertir la obra en un increíble best-seller



Los elogios fueron prácticamente unánimes en la prensa norteamericana. Incluso el New Yorker calificó a “Rebelión en la Granja” como una “obra maestra absolutamente magistral”. Algo similar le ocurrió a Orwell con su siguiente novela “1984” (que inspiró todos los shows de “Gran Hermano”, pero de eso hablaremos más adelante). Para muchos: Orwell es una mera creación de la CIA (independientemente de la calidad literaria de sus obras).

Pero más allá de toda la historia oculta y misteriosa del autor, personalmente disfruté mucho de esta historia porque cada animal representa, de forma excelente, distintos estratos de la sociedad. Boxer, el caballo, es uno de mis personajes favoritos y es un fiel símbolo de la clase trabajadora de la época. Lo más interesante del libro es que contiene interpretaciones en muchos niveles. Claro que las comparaciones con la Revolución Rusa son las más claras, pero también se tratan temas como: la relación del hombre con los animales, la psicología de las personas, la corrupción que genera el poder desmedido y el funcionamiento sociológico de una sociedad.

Siempre me pareció que la genial serie dedibujos animados de mi infanciaLa granja de Orson” (creada por el mismo autor de Garfield, Jim Davis) era una parodia en sí de “Rebelión en la granja”. Sin embargo, aunque los parecidos son varios, nunca lo pude comprobar. 

Rebelión en la Granja” es más que la representación satírica de Rusia en 1917, el gobierno de Stalin y la creación del comunismo: hay un tratamiento importante de las relaciones y ese es un tema atemporal que pega muy fuerte aun hoy en día. No es sólo un libro, es una imagen espejada del mundo en el que vivimos.



George Orwell deja muy en claro su punto de vista: las revoluciones no tienen sentido porque resultan en el cambio de un tirano por otro, que tarde en temprano será corrompido por la naturaleza del poder. 

En una de las escenas finales... 

(/SPOILER ALERT/) 

...los cerdos están jugando póker con los humanos y el resto de los animales no pueden distinguir a unos de otros. Esa escena es escalofriante y está fantástica, porque resume muchas de las ideas de Orwell.

(/Fin del SPOILER/)

Se trata de un libro muy cortito que se lee de forma amena, pero plantea ideas que quedan pegadas a la mente del lector por un largo tiempo. Un gran clásico que todos deberíamos leer de tanto en tanto. Impecable lo de este señor.




¿Leyeron “Rebelión en la Granja? ¿Qué les pareció? ¡Espero sus comentarios! OFF-TOPIC: ¿Que otras fábulas / sátiras han leído y recomiendan?


“Todos los animales son iguales, 
pero algunos son más iguales que otros".

(George Orwell, “Rebelión en la granja”)
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