En una nota que hice para Nussocial (el blog colaborativo y
social del que formo parte) escribí recientemente sobre la Escuela de Espectadores de Bahía
Blanca. La idea de la Escuela es aprender a argumentar sólidamente por qué
una obra de teatro gustó o no gustó. También busca juntar al elenco con los
espectadores, y que estos puedan preguntar, debatir, opinar y reflexionar. La nota
completa la pueden leer acá.
Lo que quiero hacer hoy es profundizar en los 10
criterios de valoración que el docente Jorge
Habib enseña para analizar el teatro. Estos criterios nos sacan de ese
medio automatizado en el que solemos envolvernos al ver un espectáculo. Nos
invitan a ser espectadores activos, pensantes, que critiquen, que opinen, que
debatan, y que puedan hacerlo con argumentos concretos y sólidos.
Si bien algunos de ellos están enfocados específicamente
en el teatro, pueden aplicarse perfectamente a otro medio visual como las
películas o las series de televisión. Comencemos:
1) Pertinencia
Se refiere al género al cual pertenece la obra:
tragedia, comedia, drama, etc. Hay grandes géneros (Aristóteles en su Poética
indicaba cuatro categorías, por ejemplo) y también hay ramificaciones, sub-géneros:
clown, comedia musical, grotesco, café concert, etc.
Es importante comprender a qué género pertenece la
obra que vamos a ver para poder saber, a grandes rasgos, con qué nos vamos a
encontrar. Teatro no es lo mismo que teatro-danza, y teatro-danza no es lo
mismo que danza o que danza-teatro. Algo similar sucede al mirar una película:
cada género tiene sus cánones, sus características principales y sus reglas.
2) Relevancia
simbólica
Los símbolos en una obra de ficción lo son todo.
Todo lo que está arriba de un escenario está pensando, y está ahí
exclusivamente por una razón: vestimenta, utensilios, objetos en escena. Exactamente
lo mismo pasa en el cine. Nada se deja librado al azar al montar una obra, y
todo nos está comunicando algo. Algunas obras de teatro pueden tener una carga
simbólica más fuerte o más leve, más o menos signos, pueden ser más o menos
evidentes, etc.
La teoría general de los signos es estudiada por la
semiótica, una rama de la ciencia
que explora los diferentes sistemas de signos que permiten la comunicación
entre individuos, sus modos de producción, de funcionamiento y de recepción.
3) Relevancia
poética
La relevancia poética en el lenguaje fue estudiada
por los lingüistas rusos, Roman Jakobson
entre ellos. En la comunicación, la función poética no es el significado de las
palabras, sino la importancia de los sonidos y las resonancias de los significantes;
de cada letra, sílaba y fonema. No es lo mismo “Mi mamá me quiere” que “Mi
mamá me ama”, por ejemplo.
A partir de la poética que construye el mundo del
teatro, con todos sus símbolos, se logra una poiesis propia. La poiesis –término acuñado por Platón– habla de la producción y
construcción de otros mundos. Platón define, en su texto El banquete, el término como «la
causa que convierte cualquier cosa que consideremos de no-ser a ser».
Es el impulso creador que habita en todos los seres humanos.
4) Relevancia
histórica
Toda obra tiene un anclaje en un tiempo y en un
lugar. Muchas veces se especifica en los primeros minutos de la obra, o sea
hace evidente a través de lo que muestra la escena, el idioma, la vestimenta,
la idiosincrasia, la tecnología, etc. Aun cuando el tiempo y el lugar en el que
transcurre la historia no se especifica, eso también nos está queriendo
decir algo.
Asimismo, cobra importancia la génesis de la obra,
la historia detrás de lo que estamos viendo: ¿cuándo fue escrito? ¿por qué? ¿Cuál
es la trayectoria del grupo de actores? Pensar en la relevancia histórica de la
obra es pensar en lo histórico de todo, en cómo está ambientada, etc.
5) El aspecto
técnico
El aspecto técnico pasa muchas veces inadvertido para
el espectador casual. Esto es porque cuando “lo técnico” está bien hecho,
nosotros no nos damos cuenta. Es similar a la idea de que uno se da cuenta de
lo que tiene cuando lo pierde. Las luces, el sonido, el vestuario, los detalles
de la escena, la técnica actoral. Todo está ahí, fue ensayado, preparado… no
funciona mágicamente, por obra y gracia del Señor.
6) El
aspecto ideológico
Toda obra de teatro tiene una ideología (aunque sea
por su ausencia). El concepto de “yo
sólo quiero entretener a la gente” es también una ideología. ¿Qué se quiere
decir en la obra? Para Javier Daulte
–hoy uno de los directores más influyentes del teatro argentino– el teatro es
juego y nada más. No hay compromiso, al teatro sólo le interesa el teatro. Es
un acto de celebración, inofensivo, socialmente innecesario y no puede cambiar
la realidad porque es realidad (no por nada se lo considera un director
muy polémico).
Rafael
Spregelburd dice "no me importa
qué dice mi teatro". Griselda Gambaro
no concibe una obra de teatro sin mensaje. Ambos tuvieron una discusión fuerte respecto
a sus opuestas ideologías, y a la importancia social del teatro, a través de
cartas que se
publicaron en algunos diarios argentinos. Mientras que Spregelburd defendía
el derecho a la ficción libre, sin prejuicios ni tapujos, sin mensaje, Gambaro
respondía: “Todo teatro que no se
comprometa con el presente producirá banalidad”.
7) El
aspecto genético
Este criterio de valoración se relaciona, de alguna
manera, con el de “relevancia histórica”. Habla del gen, del principio de todo.
¿Cómo empezó el grupo, cuánto hace que trabajan juntos? ¿Cómo llegaron a la
obra? ¿Es una creación colectiva? ¿Es de un autor? ¿Quién es el autor y qué
teatro quiere hacer?
(Otra vez aparece lo ideológico de la obra).
8) Efectividad o estimulación
La efectividad en el teatro se entiende como lo que
pasa después de la obra, el after,
cuando se sale de la función. Lo que escuchamos inmediatamente después, lo que
habla la gente. Hay obras que no te movilizan en nada. Una obra fue
verdaderamente estimulante cuando da la impresión de que no hay otro lugar en
el mundo en el que uno quiera estar. Si se produce eso, la obra fue altamente
efectiva. Y eso colabora con el “boca en boca” (siempre la mejor promoción).
9) Recursividad social
Se refiere a lo que uno puede volver a repetir
socialmente.
Este criterio se relaciona más con el teatro comunitario (aquel que
se hace con la comunidad. Por ejemplo, el grupo de teatro Catalina Sur o Ernesto Suarez en Mendoza).
El teatro comunitario puede ser de calle o de sala,
pero su rasgo distintivo es que sus integrantes son vecinos y no actores
profesionales. En Argentina existen más de 30 grupos, que conforman la Red Nacional de Teatro Comunitario, un
espacio en el que se comparte la experiencia de los distintos miembros.
Si teatro es acción transformadora, y no tiene que
estar realizado necesariamente por artistas, la idea de la recursividad social
nos habla de qué tanto el grupo puede hacer una y otra vez esas actuaciones. La
obra “Venimos
de muy lejos” (1989), que
presenta Catalina Sur, tiene a 70
personas actuando en escena. De ellas, 10 son un elenco itinerante y cuando
llegan al lugar empiezan a convocar para completar a los 60 que faltan.
10) Teatralidad
La combinación de los
nueves puntos antes mencionados. Aquello que hace que una obra sea propia, única,
indivisible.
Según el ensayista francés Roland Barthes:
«Teatralidad es el teatro sin el texto, es un espesor de signos y sensaciones que
se edifica en la escena a partir del argumento escrito, esa especie de
percepción ecuménica de los artificios sensuales, gestos, tonos distancias,
sustancias, luces, que sumerge el texto bajo la plenitud de su lenguaje
exterior.»
La teatralidad no la dice el texto, sino que la
hacen los cuerpos en acción. Sensaciones, luces, signos, textos, emociones, es
todo. La palabra es también utilizada en la jerga popular para efectos no
teatrales. Al respecto, hay tres conceptos que remarca Jorge Dubatti, fundador
original de la Escuela de Espectadores
en Argentina.
1.- “Teatralidad”: la tenemos todos y es la forma que tenemos los seres humanos de organizar la mirada del otro sobre nosotros. Las estatuas vivientes, por ejemplo, trabajan la teatralidad del silencio. Al colocar una moneda aparece la interacción, y la estatua cuenta una historia (por mínima que sea).
2.- “Teatro”:
como concepto, es la organización de la mirada con fines políticos => usar
la teatralidad para decir algo.
3.- “Transteatralidad”:
es el uso de la organización de la mirada pero no siendo honesto. Ejemplo:
periodistas, políticos. El actor cuando termina la obra, corta, deja de ser el
papel. La transteatralidad es considerada algo negativo.
► Dubatti habla más sobre estos tres conceptos en su
texto: “Teatralidad,
teatro, transteatralización: notas sobre teatro argentino actual”
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=>> Otros posts sobre TEATRO en el blog: “Aprendiendo
a ser espectador crítico”; “Del
texto a la vida: mi primera obra de teatro”; “La
excepción y la regla, una obra de Bertolt Brecht”; “Rope:
la controversia y el teatro de Alfred Hitchcock”; “Los
árboles mueren de pie, de Alejandro Casona”; “Un
paseo por el soliloquio de Hamlet”.
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