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miércoles, 21 de octubre de 2026

“Batman: Knightfall” (2026) y el estado actual de DC

 

DC lleva treinta años intentando romper al murciélago. A esta altura, el verdadero desafío sería sorprender al espectador. Una reseña de Batman: Knightfall (2026) y un repaso por los últimos años de un universo que alguna vez consumí con devoción y del que hoy me siento bastante desconectado.





***

 

DC: Gods and Monsters

Hubo una época en la que consumía DC Comics de forma casi compulsiva. Leía historietas, seguía cada nueva película animada, conocía las distintas continuidades y estaba más o menos al tanto de cada crisis, resurrección, reinicio y universo paralelo.

De hecho, en mi blog tengo toda una sección dedicada a BATMAN y reseñas comiqueras. Una sección que, por cierto, hace bastante que no actualizo.

Hoy estoy bastante afuera. Me bajé de ese tren en alguna estación que ya ni recuerdo y, cuando intento volver a subirme, descubro que cambiaron las vías, los pasajeros y probablemente hasta el maquinista.

Y es que DC no ha tenido precisamente unos años tranquilos. En 2023 terminó de desmoronarse el universo cinematográfico que había comenzado Zack Snyder una década antes. Películas como Shazam! Fury of the Gods, The Flash, Blue Beetle y Aquaman and the Lost Kingdom marcaron el cierre de una etapa bastante accidentada.



Mientras tanto, James Gunn y Peter Safran asumieron el control creativo de DC Studios con la intención de empezar prácticamente de cero.

El nuevo universo arrancó con la serie animada Creature Commandos (2024), continuó con Superman (2025) —esta peli sí la banqué—, una segunda temporada de Peacemaker y, más recientemente, Supergirl (2026), que no creo que vaya a ver.

En paralelo, siguieron existiendo producciones independientes como la nefasta Joker: Folie à Deux (2024), The Penguin (2024) y la serie animada Batman: Caped Crusader (2024). Porque, aparentemente, tener un solo universo nunca fue suficiente.

Poco de todo esto me resultó digerible, eh. La serie del Pingüino me gustó. Alguna que otra película animada también. Sí banqué bastante Superman de James Gunn. David Corenswet tiene el porte, la sonrisa y algo que hacía rato no veíamos bajo esa capa: alma.


La obra me pareció una verdadera resurrección del mito del Hombre de Acero en su versión Silver Age. Las secuencias de acción mantuvieron el sello Gunn: creativas y dinámicas. Nada que criticar por ese lado.

Me gustó también su costado más introspectivo. Hay momentos donde la película se detiene a reflexionar sobre el lugar de Superman en un mundo que ya no cree en héroes. El director no da respuestas fáciles, sólo plantea las preguntas con inteligencia.

 

Reinventarse y multiplicarse

En el terreno de las historietas, la cosa tampoco se quedó quieta. Después de Dawn of DC (2023) llegó Absolute Power (2024), seguido de DC All In y el lanzamiento del Absolute Universe, una nueva continuidad que reinventa a personajes como Batman, Superman y Wonder Woman desde perspectivas bastante diferentes.

Después vinieron DC K.O. (2025-2026) y DC Next Level (2026). Nuevas colecciones, grandes eventos, realidades alternativas y suficientes puntos de partida como para que alguien que estuvo desconectado un par de años necesite un curso introductorio.

Basta, chicos. Es imposible seguirle el ritmo a eso. Hasta el Batman de Tom King estábamos bien. Incluso con el DC Rebirth, que lo disfruté bastante (Dark Nights: Metal, The War of Jokes and Riddles, Batman: Three Jokers, etc). Leí esos comics por años.

¿Y la animación? También tuvo su propia despedida y reinicio. En 2024, una trilogía de películas basada en Crisis on Infinite Earths puso fin al llamado Tomorrowverse, aquel universo animado compartido que había comenzado en 2020. Otro universo que se termina. Otra continuidad que queda atrás.


En definitiva, mientras yo estaba ocupado con otras cosas, como ser padre y hacer podcasts, DC siguió haciendo lo que mejor sabe hacer: reinventarse, multiplicarse y, de vez en cuando, complicarse innecesariamente la existencia.

 

Reseña de “Batman: Knightfall” (2026)

Y así llegamos a Batman: Knightfall, la nueva película animada que, paradójicamente, decide mirar hacia el pasado.

La historia adapta uno de los arcos argumentales más emblemáticos del Caballero Oscuro, publicado originalmente en 1993. Bane, uno de sus adversarios más temibles, elabora un plan para llevar a Batman al límite de sus capacidades físicas y mentales.

Para lograrlo, provoca una fuga masiva de Arkham y obliga al héroe a enfrentarse a una sucesión interminable de criminales, mientras el cansancio y el desgaste comienzan a pasarle factura.

La propuesta tiene algunos puntos interesantes. La animación es sólida, las secuencias de acción están bien resueltas y la violencia resulta bastante más explícita de lo habitual. Hay golpes brutales, heridas y una cantidad considerable de sangre. Es una película que no parece demasiado preocupada por suavizar la brutalidad de Gotham.


Sin embargo, narrativamente no encontré grandes sorpresas. Aunque Knightfall fue una historia fundamental para el personaje, su estructura ya fue retomada, reinterpretada y reciclada tantas veces que esta adaptación termina provocando una inevitable sensación de déjà vu.

Otra vez un Batman obsesivo, incapaz de reconocer sus límites, convencido de que debe cargar con todo el peso de Gotham sobre sus hombros. Otra vez un enemigo que busca destruirlo psicológicamente antes que físicamente.

No es una mala película, aunque tampoco encontré demasiado que la distinga de otras adaptaciones animadas del personaje. Cumple, entretiene y tiene algunos momentos destacables, si bien parece apoyarse demasiado en la importancia histórica del material original. Además, al tratarse de la primera entrega de una trilogía, buena parte de lo que propone queda necesariamente inconcluso.

Quizás lo más curioso de la experiencia haya sido comprobar que, después de tantos cambios, reinicios y universos alternativos, mi regreso al mundo de DC terminó siendo a través de una historia que tiene más de treinta años.

Y tal vez ahí esté el verdadero problema: no sé si soy yo el que se alejó demasiado de DC o si DC lleva demasiado tiempo contando, con distintos disfraces, las mismas historias. Probablemente un poco de ambas cosas.



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