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miércoles, 6 de febrero de 2013

El ajedrez en la ficción: cine y literatura




64 casillas y un número casi infinito de posibilidades. Un campo de batalla claro oscuro. Dos rivales con su ejército de piezas que emergen con valor, listas para la batalla. Se trata del juego milenario que requiere “templanza, previsión y, por sobre todas las cosas, una pizca de imaginación”.   

Muchas veces relacionado con lo misterioso y lo oculto, el ajedrez ha participado más en la ficción que todo el resto de juegos de mesa juntos. Ha sido protagonista o parte importante de la trama de muchas joyas de la ficción y una pequeña influencia literaria para mí también.



Quizás uno de los exponentes literarios más importantes de este juego estratégico sea la novela “La Tabla de Flandes” (de Arturo Pérez- Reverte), pero ciertamente no el único. También tenemos el conocido best-seller “El Ocho” (de Katherine Neville) y “La jugadora de ajedrez” (de Bertina Henrichs), entre tantos otros. En el primero, una experta en computadoras se ve involucrada en la peligrosa búsqueda de un legendario ajedrez que perteneció a Carlomagno. El segundo cuenta la historia de una excepcional mujer que, luego de varias tragedias en su vida, encuentra una pieza de ajedrez y repara un tablero con una partida a medio jugar. Este pequeño hallazgo cambiará su vida para siempre. Una mirada interesante porque la protagonista representa a todas esas mujeres que se revelan ante su injusto destino, siempre condenadas a estar en un segundo plano y a disposición de sus maridos y familias.

Yo mismo he sido seducido por el juego (soy un gran fanático) y no puedo evitar que mi mano tiemble cada vez que tomo una pieza, por más que sea un partido amistoso. Es un pasatiempo profundo y sutil que me ha enseñado mucho, y que refleja perfectamente el comportamiento humano, los principios estratégicos y el sacrificio presente con cada toma de decisiones. Incluso Borges se animó a hablar del ajedrez en un fantástico soneto del mismo nombre. Así arranca:

 

Ajedrez
I
En su grave rincón, los jugadores
rigen las lentas piezas. El tablero
los demora hasta el alba en su severo
ámbito en que se odian dos colores.




 
Como otros escritores (¡mucho más brillantes que yo!) utilicé el recurso del ajedrez como disparador para uno de los personajes de la novela que estoy terminando de escribir (pronto hablaré de ella).

El cine, que siempre se agarra de donde puede, también suele tener guiños interesantes hacia el ajedrez. En “Dia de la Independencia” (1996), el protagonista (Jeff Goldblum) y su viejo juegan una partida al aire libre. Más tarde, cuando Goldbum entiende el plan de los extraterrestres afirma: 

Es como en el ajedrez. sitúas las piezas estratégicamente y después atacas. Finalmente: jaque mate”. 

“En busca de Bobby Fischer” (1993) relata la trágica historia del campeón de ajedrez más joven del mundo. Un año después, el personaje de Tim Robbins nos muestra su afición por el juego tallando distintas piedras en la soledad de su celda, durante las interminables noches encerrado en prisión. No es la única aparición del ajedrez en la fantástica “Sueños de Libertad” (1994). Mucho más adelante, la primera versión de Harry Potter (2001) nos expuso ante una de las partidas de ajedrez más vistas por todo el mundo: el ajedrez viviente que Ron Weasley ayudo a derrotar para encontrar la Piedra Filosofal

Pero la manifestación más conocida probablemente sea la que encontramos en la monocromática cinta “El séptimo sello” (1957): donde un hombre busca la respuesta sobre la existencia de Dios, mientras juega una partida con la misma muerte. Una obra maestra del sueco Ingmar Bergman



Personalmente, encontré las mejores referencias hacia el ajedrez en la conocida sit-com “The Big Bang Theory”. En un episodio los simpáticos geeks crean un tablero en 3 dimensiones, en un intento de darle más emoción al asunto. En otra oportunidad me descostillé de la risa con el  "Ajedrez de agentes secretos con obstáculos láser":




  
Pero, sin duda, lo mejor es cuando Sheldon propone un ajedrez para 3 jugadores: una zona común central estratosférica y un cuadrilátero transicional hacia mosaico triangular #Los guionistas realmente la limaron acá#. Pero el hilarante físico no se quedó ahí, sino que además creó nuevas piezas que no tienen desperdicio. Así, tenemos al Primo Joey (el primo débil mental del rey que no puede comer a nadie y tiene una posibilidad entre cinco de morir con cada movimiento); la Catapulta, que puede lanzar otras piezas contra fichas del enemigo, la Serpiente, que envenena a la pieza rival (haciendo que esta fallezca dos jugadas después) y la Anciana, que puede salvar a una pieza envenenada y -al hacerlo- se convierte en “Emperatriz real”.

El ajedrez ha sufrido mínimos cambios a lo largo del tiempo, y cada vez fascina a más personas (incluyéndome). Considerando que el primer movimiento de las blancas produce veinte posibles movimientos y que después del movimiento de las negras, el segundo de la partida, se producen cuatrocientas posibilidades más, puedo entender el por qué.

¿Qué pensás del ajedrez? ¿Qué otro juego de mesa has visto representado en la ficción? Espero tu comentario en el blog o en mi página.


 Algo que siempre me ha cautivado de este juego es
que cuando termina, todas las fichas,
desde los peones hasta los reyes,
van a parar a la misma caja

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