El final de El
ladrón de bicicletas (1948) es
uno de los más minimalistas y memorables de la historia del cine. Sin embargo,
suele prestarse a confusión. ¿Es un desenlace tan deprimente como inicialmente
aparenta o, secretamente, esconde un gran optimismo? En esta nota, provista de
un hermoso título clickbait, voy a
intentar desenredarlo.
...Una mirada hacia la literatura, el cine, los cómics, la TV y otros vicios personales. Había un blog mejor, pero era carísimo.
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martes, 13 de marzo de 2018
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