jueves, 30 de marzo de 2017

Lovecraft y sus (principales) dioses cósmicos


Si bien leí varios relatos de Lovecraft, encarar sus obras completas me llevaría, por lo menos, un año entero de leerlo en forma exclusiva (y el resto de los autores se me pondrían celosos).


Hay compiladores que se tomaron el trabajo de juntar todo su horror cósmico en una sola obra que llega a las 700 páginas. Este es uno de los mejorcitos (si bien los relatos están en inglés).

Descontando su producción fuera del horror cósmico (sus primeros trabajos), el cuerpo completo de historias de H.P. Lovecraft se compone de 64 relatos y novelas cortas originales que escribió de adulto.

Comienza en 1917 con La tumba y finaliza en 1935 con Cazador en la oscuridad.

Acá aparece un primer debate respecto al cánon a considerar. Lovecraft era malísimo para los negocios y nunca se ocupó de que sus herederos se hicieran cargo de la propiedad intelectual. Debido a eso, todas sus obras ya son parte del dominio público y pueden ser utilizadas por quien quiera.

Por ese motivo, existen revisiones y colaboraciones de autores que se denominaron el Círculo de Lovecraft, trabajos hechos por fans, obras de escritores fantasmas y relatos anónimos que podrían o no haber sido escritos por el mismo Lovecraft.

Misterios que –fiel a la literatura del autor– nunca van a ser develados.


En esta nota no pretendo analizar alguno de sus cuentos en particular (como hice con El color que cayó del Cielo y La Llamada de Cthulhu) ni brindar una caracterización general de sus escritos, sino más bien hablar de los dioses cósmicos que presenta su literatura, uno de los aspectos mitologícos en su obra más fascinantes.

Los dioses cósmicos de Lovecraft

Las historias de Lovecraft –y las de aquellos autores que fueron expandiendo su universo– están conectadas por toda una mitología cósmica de dioses de poderes inconcebibles. Según el autor, esta cosmogonía existe desde tiempos inmemoriales, pero fue olvidada (o ignorada) por el hombre.

Hablamos de todo un panteón de pesadillas vivientes y temores ancestrales, tan extraños que el lenguaje del hombre no alcanza para describirlos. Lejos de ser figuras antropomórficas, el contacto con cualquiera de estas entidades inmensas y espantosas provoca, al menos, la locura instantánea.

Veamos cuáles son los principales dioses dentro del universo lovecraftiano.

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Azathoth

Primera aparición: La búsqueda onírica de la desconocida Kadath (1927)


A veces llamado el Sultán de los Demonios, El que Roe, Gime y Babea en el Centro del Vacío Final, El Caos Esencial y el Dios Ciego e Idiota, es la fuerza impulsora del universo. Azathoth nunca aparece físicamente. Lo que sabemos de él se debe a referencias y alusiones en el Necronomicón.

Representante del caos absoluto, es quien dio inicio a todas las cosas y quien, eventualmente, va a dar el final también. El primer registro de una mención a Azathoth por parte de Lovecraft proviene de una nota que él mismo escribió en 1919: "AZATHOTH—hideous name".

Se creé que su origen resultó de combinar los nombres bíblicos Anathoth (la ciudad de origen del profeta Jeremías) y Azazel, un demonio que el autor menciona en su relato El horror de Dunwich.

Cthulhu

Primera aparición: La llamada de Cthulhu (1926)


Sin duda el más popular de todos los dioses lovecraftianos debido a cómo logró insertarse en la cultura popular. Cthulhu duerme un sueño interminable que impacta directamente en el mundo de los humanos, determinando su destino. Yace en la mística ciudad submarina de R’Lyehm, que ocasionalmente emerge de las profundidades del mar.

Según lo describe el autor, se trata de un “monstruo de perfil vagamente antropoide pero con una cabeza semejante a la de un pulpo, con el rostro convertido en una masa de cilios, cuerpo de aspecto gomoso recubierto de escamas, unas garras prodigiosas en las zarpas traseras y delanteras y largas y estrechas alas a la espalda”.

Representa temores inconscientes y antiguos. Curiosamente, parece tener una buena cantidad de seguidores y cultos secretos en la Tierra.

Yog-Sothoth

Primera aparición: El caso de Charles Dexter Ward (1927)


Nieto de Azathoth, es el dios arrasador de las dimensiones espacio-temporales. Coexiste con todo el tiempo y se extiende a todo el espacio. Se lo ha llamado La Llave y la Puerta, El Abridor del Camino, El Todo-En-Uno. Lo sabe y lo ve todo, pero está atrapado supuestamente en las afueras del universo.

Tiene apariciones importantes en diferentes argumentos de Lovecraft, incluyendo El Horror de Dunwich y En la Montaña de la Locura, donde es muestra como algo que incluso Los Más Ancianos temen. Esta entidad cósmica se manifestaría al Hombre como una masa de orbes resplandecientes, con ojos por todos lados.

Shub-Niggurath

Primera aparición: La última prueba (1928)


La Negra Cabra de los Diez Mil Retoños nunca es verdaderamente descripta en las historias de Lovecraft, pero sí es frecuentemente mencionada en los encantamientos.

Se trata de un Dios maligno que actúa sobre la fertilidad. Los escritos la describen como una enorme masa nebulosa de la cual sobresalen tentáculos negros (Lovecraft tenía algo por los tentáculos, al parecer). Varios escritores han colaborado incorporando mitología sobre este Dios, quizás más que en otros casos.

Algunos retro-gamers como yo quizás recuerden que Shub-Niggurath era el jefe final en el videojuego Quake.

Nyarlathotep

Primera aparición: Nyarlathotep (1920)


Conocido bajo alguno de sus muy numerosos epítetos: El Caos Reptante, El Que Aúlla En La Noche, El Gran Dios Sin Cara, se trata de uno de los pocos dioses de los mitos de Lovecraft con la capacidad de actuar con libertad (ya que la mayoría se encuentran encerrados, dormidos, o limitados de alguna manera).

Nyarlathotep una gran masa con una larga excreción roja. La característica más llamativa es que puede adoptar diversas formas según sus intenciones. Bajo un manto de oscuridad, propaga la locura y la muerte.

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Hay muchos más. Tantos que hay una página wiki de H.P. Lovecraft para cada uno, detallando sus orígenes, poderes y aparicions literarias.

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6 comentarios:

  1. Es de destacar a los ilustrados, que se basaron en las descripciones complejas de Lovecraft. Tiene mucho sentido que esos seres tengan nombres impronunciables, siendo tan ajeno a lo humano.
    Es una mitología compleja, que Lovecraft logró que parezca verosimil. Hay una mención, varias menciones en la novela En busca de la ciudad del poniente, donde hay una recopilación de historias, de seres. Nyarlathopep tiene una participación especial, guiando o engañando al protagonista. Nada menos que Raldoph Carter, protagonista de varios relatos, mencionado en El caso de Charles Dexter Ward.

    Son interesantes los aportes de El Círculo de Lovecraft. Yo destacaría a Clark Ashton Smith, con sus ciclos de Hyperboera, Averogine y Zotique.
    Hay otros seres, como los Dioses Arquetipicos, La Gran Raza, etc, que merecen alguna entrada.

    Interesante esta entrada.
    Saludos.

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    1. Sí, es cierto que faltan otros Dioses y seres del universo Lovecraftiano. También hace falta que siga leyendo más de sus historias. No leí nada de Clark Ashton todavía... el tiempo escasea.
      ¡Saludos!

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  2. Muy buen resumen. Con algunos de esos dioses me vi cara a cara en las páginas.
    Pero es un autor al que vuelvo cada tanto (y cada tanto también abandono)

    Abrazo!

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    1. Me pasa con todos los autores. Los retomo y los dejo, los retomo y los dejo. No soy de esos lectores que se encaprichan con unos pocos autores y se leen todo lo que tienen para presentar. Me gusta más ir picoteando. Como si la literatura fuera una gran picada, inmensa, interminable, con fiambres de todo tipo e infinitos. No podés estar comiendo siempre jamón crudo, por más rico que sea, cada tanto te clavás una aceitunita, un quesito, un salamín.
      La puta madre, ahora me dio hambre con ese metáfora del orto.
      ¡Saludos!

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  3. Voy a buscar La llamada de Cthulhu. Quiero leerlo. Y qué enorme imaginación la del autor para crear semejante universo.
    ¡Saludos!

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    1. "La llamada" se consigue muy fácilmente en internet, anda vuelta por todos lados. Es uno de los esenciales y se lee con sencillez. Gran forma de iniciarse en Lovecraft. Hice una nota sobre ese relato antes.
      ¡Saludos!

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