viernes, 3 de julio de 2015

Sobreanalizando “Vértigo” (1958), de Alfred Hitchcock


“El vértigo no es el miedo a caer,
sino el deseo de saltar”


Aunque quizás no sea mi favorita (“Rear Window”, de 1954,  y “Strangers on a Train”, de 1951, me parecen superiores), “Vértigo” es una de las películas más importantes de la carrera de Alfred Hitchcock y una de las mejor valoradas de la cinematografía estadounidense (hoy está en el puesto #69 del Top 250 de IMDb.com).

En “Vértigo”, un detective retirado de San Francisco que sufre de acrofobia (James Stewart) es llamado por un amigo para investigar las misteriosas actividades de su esposa. La película se refiere, por supuesto, a la parálisis (tanto física como psicológica), a la obsesión y a la quebradiza naturaleza del amor. ¿Pero trata únicamente de esos tópicos o —cuando uno comienza a indagar— resulta que explora temáticas mucho más profundas?

Creo que la película es una de las más raras que hizo Hitchcock alguna vez, y genera una sensación de extrañez o incómodidad que no es tan propia de él. 

► En este post vamos a examinar un poquito de qué habla “Vertigo”, para muchos considerada la gran obra maestra de este célebre director.


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#SpoilerAlert: se revelan detalles fundamentales de la trama. Si no viste la película todavía, primero pegale una revisada y después volvete para el post. ¡Estáis avisados!

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Vértigo” —basada en la novela “De entre los muertos” (de los franceses Boileau y Narcejac)— es una película extraña por donde se la mire. 

Es la única de Hitchcock donde el criminal no recibe su castigo y el gran giro de tuerca llega un poco después de la mitad de la película (en la novela, la revelación final se presenta sobre las últimas páginas).  Incluso la cinta se aproxima al surrealismo por la forma en la que el director utilizó una cuidadosa narrativa audiovisual y plagó las escenas de simbolismo.

Sus inicios fueron un poco desalentandores: no recuadó demasiado en la taquillas y las críticas le dieron duro. Hitchcock culpó el fracaso comercial de la cinta a la falta de carisma de James Stewart en el rol protagónico, y a su avanzada edad para cumplir el papel de galán. (De hecho, no volvería a trabajar con él, que era uno de sus caballitos de batalla). Sin embargo, con el tiempo Vértigo ganó popularididad hasta lograr colocarse entre las mejores películas de este artista.

Después de los maravillosos títulos de inicio, la historia presenta a John “Scottie” Ferguson en plena persecusión policial encima de los tejados de San Francisco. Allí, junto a él, descubrimos su condición de acrofóbico. 

Un tiempo más tarde, Scottie (ya retirado) acepta el encargo de un viejo amigo: vigilar a Madeleine (Kim Novak), quien se comporta de forma inexplicable. La hipótesis principal es que ella estaría poseída por el espíritu de una antepasada que se suicidó.

Lo que sigue es un complejo entramado de suspenso psicológico (aquel por el que Hitchcock se hizo tan famoso) pero tejiendo algunas otras referencias que no se captan la primera vez que uno ve la película.


En “La insoportable levedad del ser” (que ya reseñé en el blog), Milan Kundera define el concepto de “vértigo” con una soltura como nunca vi. Él se pregunta: ¿qué es el vértigo? ¿El miedo a la caída? Pero, si es así, ¿por qué también nos da vértigo en un mirador provisto de una valla segura? A ello responde:

“El vértigo es algo diferente del miedo a la caída.
El vértigo significa que la profundidad que se abre ante nosotros
nos atrae, nos seduce, despierta en nosotros el deseo de caer,
del cual nos defendemos espantados.”

Hitchcock aprovechó el concepto de “vértigo” para expandir el universo de la historia original. En la novela, por ejemplo, el protagonista es impotente sexual. Esto no se expresa nunca formalmente en la película, pero el director sí toma recuados para hacer alusiones a la sexualidad de Scottie en varios momentos. De hecho, toda la cinta, y ese vértigo que sufre, puede verse como una analogía del sexo, del miedo al compromiso y de la búsqueda de la masculinidad.

Una de las primeras escenas ya da pistas de que la historia no habla exclusivamente del miedo a las alturas. En el piso de Midge (un personaje lamentablemente olvidado en la historia) se da un diálogo larguísimo cargado de innuendo sexual. Midge comenta sobre el corto noviazgo entre ellos dos (que terminó porque “no pasó nada”) mientras Scottie camina con un bastón (un sustituto de su miembro) que no parece saber manejar. El hecho de que Midge trabaje fabricando lencería agrega todavía más erotismo a la escena.

Lo divertido es que Midge, quien claramente lo desea de forma carnal, le habla como a un niño, y le pide que se convierta en “un muchacho grande”. Luego la escena lleva a Scottie a subir a escalones poco a poco para intentar superar su vértigo (¿un experimento de erección?). La escena termina con él desmayándose ante los brazos de una descontenta Midge.

La sexualidad en “Vértigo”  es uno de los grandes temas, y se utiliza con mucha ironía. Toda la historia está repleta de símbolos fálicos (la torre Coit, por ejemplo, que se ve siempre desde la ventana del piso de Scottie) e incluso de algunas referencias hacia la necrofilia: si uno se lo pone a pensar, Scottie está convencido que Madeleine es una reencarnación de Carlotta y, luego, se acostó con una muerta. (Sí, resulta ligeramente perturbador).

Lo de la necrofilia es interesante porque Scottie era incapaz de hacerle el amor a una mujer real (de la misma manera que era incapaz de manejar las alturas) y solo encuentra forma de hacerlo con una supuesta muerta. De hecho, tiene sexo con Judy únicamente después de haberla transformado en Madeleine una vez más (como una suerte de Pigmalión enamorado de su propia obra de arte).


Cuando Kim Novak le preguntó a Alfred Hitchcock sobre la motivación de ella en una escena particular, el director se limitó a responder: “Let's not probe too deeply into these matters, Kim. It's only a movie” (básicamente: “no jodas, es solo una película”). Pero quizás Hitchcock estaba escondiendo las verdaderas intenciones detrás de una “simple película”.

Más de una vez cuando estoy viendo una película siento que la historia me está diciendo algo más allá de lo que está mostrando en imágenes. Recientemente me pasó lo mismo con “It Follows” (2015), una de las mejores películas que presentó este año hasta ahora. Curiosamente, en It Follows el trasfondo es también de índole sexual.

Con el cine específicamente surrealista (David Lynch a la cabeza) no es tan difícil descrifrar que lo que se nos muestra no es exactamente lo que quieren que “veamos”. Pero si las películas son de otro género, esto no es tan común. Cuando sucede, genera una suerte de extrañez, una picazón que te lleva a pensar en escenas específicas y en diálogos incongruentes. “El resplandor”, de Kubrick, es otro ejemplo de una película más o menos lineal que esconde muchísimos significados ocultos. Con “Vértigo” experimenté algo similar.

El gran cambio que el director realizó (respecto al material original) es que introdujo el elemento sorpresa a mitad de su narración: Madeleine y Judy son la misma persona, y todo fue una treta para engañar a Scottie y tener así un testigo del aparente suicidio de la mujer. En el libro esto no se descubre hasta el final.

Hitchcock decía que “el suspenso en el cine ocurre cuando los espectadores saben algo que los protagonistas no”. Así, este cambio contribuyó a la película, permitiendo que nos preguntemos en qué momento el protagonista va a descubrir la verdad (o si no la sabía desde un principio). Además añade una capa más de complejidad a los temas que Alfred quería retratar.

La  película básicamente puede dividirse en dos grandes momentos, y es mucho más que una historia de detectives o un melodrama romántico: es filosófica, es controversial. El vértigo como disparador se convierte en el motor de la historia y da paso a elementos que se convierten en leitmotivs de la historia. La espiral, por ejemplo, es uno de ellos. El símbolo en la película es una constante: el moño de Kim Novak, el ramo de flores, la secuencia del sueño, etc. La espiral es uno de los símbolos más antiguos y en muchas culturas representa la idea de la reencarnación.


A su vez, el vértigo se expande a las ideas de la obsesión, la perversión y la dualidad. Más que el miedo a caer, el deseo de saltar. El juego de espejos que propone Hitchcock es fascinante. Vemos la dualidad no solo en Madeleine/Judy, sino también en las dos partes bien marcadas de la película.


Hay muchísimas referencias a mitos y otras obras artísticas en “Vértigo” y un uso intensivo de ciertos colores para indicar momentos de sexualidad o peligro latente. Por supuesto, existe ese elemento que funciona como “Macguffin” en la historia… aquel concepto tan particular que ingeniosamente creó el director. Alfred Hitchcock sabía exactamente lo que quería mostrar y cómo hacerlo. De hecho, tuvo control total sobre la obra y generó problemas con Kim Novak por ese motivo (porque ella tenía pretensiones muy diferentes a las que proponía el director).

En cuanto a sus referencias literarias, la película exhibe innegables alusiones al mito de Pigmalión. Desde un primer momento Scottie manifiesta deseos inconfesables de que la mujer del cuadro (Carlotta Valdés) tome vida. 

Esto también nos lleva a Edgar Allan Poe, particularmente en “El retrato oval”, aquella historia donde un hombre perfecciona tanto el cuadro de su mujer que casi le da vida. Y aunque hay muchas más alusiones, no se puede dejar de destacar a Nietzche y su idea del eterno retorno, elemento muy presente en la cinta.

Quizás Hitchcock quiso mostrar mucho con esta película, o quizás no sea más que una simple historia de amor y locura de la cual no habría que filosofar demasiado. Cómo sea, “Vértigo” es una película que, con casi 60 años, sigue manteniendo una temática fresca y se destacó por utilizar efectos novedosos, imágenes vívidas y temas atrapantes.

Eso sí: no es una película perfecta y hay cuestiones que ni el propio director supo explicar. Ejemplos de ello son la misteriosa desparición de Madeleine en el Hotel McKittrick (Hitchcock se refirió a esa como la Icebox Scene, pero su explicación nunca me conformó) o el verdadero motivo del suicidio final de Judy (que queda a la libre interpretación de cada uno). 

Yo tengo mis propias ideas de cada uno de estos temas, pero quedarán para una próxima oportunidad, o para una futura (aunque improbable) charla de café con mis lectores.

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6 comentarios:

  1. <muy buen comentario. Sospecho que esa película fue homenajeada, parodiada en un capítulo de Sledge Hammer, donde el personaje tiene que superar el vértigo, para proteger a una testigo protegida, de la que se enamora. Y que supuestamente es asesinada, porque el protagonista no puede ayudarla, por su fobia a las alturas. Para descubrir que no murió, sino que se trataba de una recurso, para darle una nueva identidad.

    Magistral reseña. ¿La he visto? Me dieron ganas de verla.

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    1. Es probable que la película haya sido parodiada en miles y miles de series. Los Simpson, para variar, no se quedaron atrás. En la fascinante página http://the.hitchcock.zone/wiki se pueden encontrar todas las referencias con imágenes incluidas:

      http://the.hitchcock.zone/wiki/Category:Hitchcock_references_in_The_Simpsons:_Vertigo

      Gracias por pasarte y los (no tan merecidos) halagos.
      Un saludo grande.

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  2. Muy buena las relaciones que encontrás entre el film y otras artes. Me gustó que lo compares con Pigmalión. Tengo que volver a ver esta película porque la vi cuando adolescente y hoy la voy a ver muy diferente.
    Hace mucho hice una entrada sobre Saúl Bass, el diseñador de los créditos de los films de Hitchcock
    ¿adiviná qué película tenía el nº 1 del top ten?
    http://www.frodorock.blogspot.com.ar/2011/01/grosso-modo.html

    Abrazo!!

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    1. ¡Gracias por pasarte! Me agendo tu post, suena interesante. Me pasó algo similar. La peli la había visto más de chico y la volví a repasar hace poquito.

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  3. Y pensar que cuando la vi, hace como mil años, no me llamó demasiado la atención. North by northwest, por ejemplo, me gustaba más. Cosas raras de la juventud :P Ahora voy a tener que mirarla de nuevo.

    El sexo parece que es el tema estrella, leí hace un tiempo que en "Alien" hay un trasfondo también(que, al volver a mirarla, se me hizo bastante obvio :P).

    Excelente post, saludos!

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    1. Todo es sexo. Creo que es la temática "oculta" de la mayoría de las producciones. Estamos demasiado obsesionado (y quizás por eso también lo vemos en todos lados). Yo, por ejemplo, no puedo ver Evangelion sin darme cuenta de que todo está hablando de eso.
      ¡Gracias por darte una vueltita!

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