jueves, 1 de diciembre de 2016

Roger Ebert y la crítica de cine


Cualquier persona que, como yo, disfruta debatir el cine, discutirlo, interpelando o realizar críticas por escrito, seguramente escuchó el nombre “Roger Ebert”. El periodista americano (que falleció en el año 2013) es universalmente considerado uno de los más importantes críticos de cine de la historia.

En esta nota quiero resaltar un par de enseñanzas claves que dejó sobre cómo hacer críticas de cine, algunas que me parecen fundamentales a la hora de buscar argumentar sobre la calidad de una película.

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Un cacho de historia

Roger Ebert fue historiador de cine, guionista, escritor y periodista. En 1975 se convirtió en el primer crítico de cine en llevarse un Premio Pulitzer. Era una eminencia y su voto pesaba, a tal punto que podía balancear el éxito de una producción cinematográfica.

Con la llegada de Internet, comenzó a colgar sus reviews en su página personal (http://www.rogerebert.com/) pero sus opiniones eran también llevadas a más de 200 diarios de Estados Unidos y el exterior. 

Es muy loco pensar que cada nuevo estreno se medía ante la opinión de Ebert.

En cuanto a sus influencias tempranas de la crítica de cine, en una de sus biografías (Mad About the Movies, 1998) él describe que aprendió a ser crítico leyendo la revista Mad. Mad se hizo famosa por sus parodias de la cultura pop, y Ebert comenta que eso lo hizo consciente de “la máquina dentro de la piel”, es decir, la forma en la que un largometraje puede verse original desde afuera, mientras que internamente está reciclando las mismas viejas y aburridas fórmulas.

Un acercamiento relativo

Lo que siempre me resultó rescatable de Roger Ebert es que se acercaba a las películas de forma relativa, no absoluta. Cuando uno se pregunta si Hellboy (2004) es buena, es un error gravísimo compararla con Río Místico (que salió por la misma época). En todo caso hay que preguntarse si Hellboy es buena en comparación a The Punisher (2004), las películas de Batman o las de Superman. Comparar Hellboy con Belleza Americana es tan improductivo como decidir si es mejor una pizza o una milanesa.

Las críticas tienen que ser relativas al género al que pertenecen. Ebert también explica que tienen que ser relativas a lo que buscan mostrar (a sus intenciones, expectativas, a su público) y también al momento en el que uno ve la película. Existe el derecho a cambiar de opinión, porque uno también madura en diferentes cuestiones, se sigue replanteando cosas y, últimamente, continúa repensando las películas en relación a otras.


Mis lectores saben que tengo una fan-page con reviews que considero mis "apreciaciones personales" y comentarios breves sobre una película. En estas “críticas express” busco no arruinar  demasiado la trama y rescatar lo más relevante. Más que un "me gustó" o "no me gustó", mi objetivo es poder argumentar "vale la pena por esto y lo otro", "es memorable porque…" "me hizo sentir tal cosa".

Así y todo, hay veces que he cambiado mi pensamiento completamente con respecto a mi review inicial. En esta nota ya comenté que me pasó exactamente eso con Cabin in the Woods, una producción que odié la primera vez que la vi y hoy la considero una puta obra maestra.

Roger Ebert también tenía la (buena) práctica de revisitar y revisar sus opiniones. Con el paso del tiempo, por ejemplo, el crítico fue haciendo reevaluaciones de sus primeras impresiones de producciones como E.T., Raiders of the Lost Ark y Pulp Fiction, que luego consideró de lo mejor que le había pasado al cine.

Su sistema de cuatro estrellas

El crítico daba una calificación de cuatro estrellas a las cintas que considerada de máxima calidad, media estrella a las de menos calidad y cero estrellas a películas “artísticamente ineptas” o “moralmente repugnantes”. Un ejemplo notable fue su crítica de The Human Centipide. Esta fue su conclusión:

«I am required to award stars to movies I review. This time, I refuse to do it. The star rating system is unsuited to this film. Is the movie good? Is it bad? Does it matter? It is what it is and occupies a world where the stars don't shine

De todas maneras, Ebert enfatizó que su sistema de cuatro estrellas tenía poco sentido si uno no leía sus palabras al respecto. Que colocara tres estrellas a una película no necesariamente significaba que la recomendaba o que la hubiese disfrutado especialmente.

Tomemos el caso de su opinión de The Longest Yard (2005), con Adam Sandler. Inicialmente le dio 3/4 estrellas explicando que:
«"The Longest Yard" more or less achieves what most of the people attending it will expect. Most of its audiences will be satisfied enough when they leave the theater, although few will feel compelled to rent it on video to share with their friends. So, yes, it's a fair example of what it is

Es decir: la película “cumple” aquello para lo que fue concebida (un entretenimiento pasajero). Sin embargo, Ebert recomendó a sus lectores no ver la película porque podían acceder a experiencias cinematográficas mucho más ricas. De hecho, luego agrega (en ese mismo review):
«I would however be filled with remorse if I did not urge you to consider the underlying melancholy of this review and seek out a movie you could have an interesting conversation about. I have just come from 12 days at Cannes during which several times each day I was reminded that movies can enrich our lives, instead of just helping us get through them

Un crítico polémico

Una de las cosas más maravillosas del cine es la amplísima variedad de debates que puede generar. No todos amamos los mismos géneros ni disfrutamos de la misma forma una historia. Algunas nos llegan de forma personal por la temática que exploran, otras nos resultan meramente pasajeras. A mí hay películas que me han cambiado mi forma de ver la vida (literalmente) y que, sin embargo, nadie conoce. Para algunos el cine es escapismo, y para otros es un arte que puede enriquecer la experiencia de estar vivos.

Así que (es obvio) Roger Ebert tuvo tantos seguidores como enemigos, y muchas veces se encontró en el centro de la controversia. Un caso llamativo es el de las películas de terror. Muchas veces acusado por fans por ser “elitista”, por considerar que todas las películas de adolescentes semidesnudas que mueren a manos de asesinos seriales o fantasmas eran nefastas.

A The Master (2012) le dio sólo 2 estrellas y media, dijo que los “videojuegos nunca van a ser una forma de arte”, calificó a La amenaza fantasma (1999) con su puntuación máxima, twitteó que preferiría ser llamado “negro” que “esclavo” y le dio sólo una estrella a cintas maravillosas como The Raid (2011), Blue Velvet (1986) y Kick Ass (2010).

Hablamos de un tipo que ama el cine, ama ver películas y nunca se vendió. Me parece perfecto que haya odiado largometrajes que a mí me parecen de mucho valor. Hay que tener huevos para hacerlo y, al final del día, no deja de ser una opinión subjetiva sobre su experiencia personal. Lo importante, creo, está en el argumento.

Es decir: decime que Blue Velvet te pareció malísima, pero dame tu punto de vista, profundizá el análisis, dejame entender qué sentiste mientras la veías, qué sentiste después. Argumentá, convenceme de que tu punto es válido.

Me pasa muy seguido con amigos, conocidos y compañeros del laburo. Se sucede más o menos este diálogo:
—Vi [Inserte cualquier película acá]. No me gustó.
—Ah, mirá vos. Contame por qué exactamente.
—No sé. No me atrapó, me aburrió. Qué se yo. No me gustó.
—(-.-)

Al respecto, Ebert decía:
«The best literary critic is not the one whose judgments are always right but the one whose essays compel you to read and reread the works he discusses; even when he is hostile, you feel that the work attacked is important enough to be worth the effort. There are other critics who, even when they praise a book, cancel any desire you might have to read it”»

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Entonces: ¿por qué fue Roger Ebert uno de los más grandes críticos de cine de la historia?

No sólo porque le importaban las películas y nos decía qué pensaba al respecto, sino porque además las trataba de forma relativa, argumentando claramente sus pensamientos, y porque con sus reviews nos brindaban apenas lo justo y necesario para interesarnos y para que pudieramos formar nuestra opinión nosotros mismos.


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3 comentarios:

  1. Es valioso el cambiar de opinión.
    Creo que no comparto el criterio de ese crítico. Me gustan películas de mujeres semidesnudas asesinadas por asesino seriales o seres sobrenaturales. Lo único que critico que no están completamente desnudas. ¿Que le cuesta al villano arrancarles la ropa?

    Es valioso el como evaluaba las películas.

    Y entiendo eso de tener gustos distintos. A mí me gusta Tomb Raider, con Angelina Jolie como Lara Croft.
    Y me aburrió una película que gusta mucho, 28 días después. Tiene un buen comienzo pero luego la historia decae. Y el final alternativo es menos interesantes.
    Buena entrada.

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    Respuestas
    1. Hay villanos muy desconsiderados con su audiciencia. En serio, no les cuesta nada.

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  2. Buena entrada, como me gusta la critica conocía el nombre pero creo recordar que tampoco comparto su punto de vista...

    Odiaba a Kubrick o algo asi? Mmm ves? Ja... Creo, no recuerdo bien... 👌😉

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