martes, 29 de abril de 2014

“Castillos en el aire” (cuento)


► Cuento ganador de Mención Especial en el concurso digital internacional "Elegidos 2014", llevado a cabo por el Instituto Cultural Latinoamericano.

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¿Por qué no me cuenta todo desde el principio?
— ¿Qué quiere que le diga, Hart? Hay intrusos en mi casa, en mi propia casa. Los veo a través de los espejos, los oigo, los percibo. ¿Me entiende?
A menudo, un velo de tristeza opacaba los resplandecientes ojos azules de Henry Dunn.
— Déjeme ver si le entiendo: ha permanecido años recluido en su propia fortaleza, en su… emm… castillo; y ahora me llama para denunciar que ha sido invadido por extraños.
Se trataba, según describiera Dunn, de una fortificación construida sobre una mota, de tres murallas en torno a un montículo central que servía de baluarte.
Detective, no soy un demente. Sé lo que escucho. Aquí dentro he logrado evitar exitosamente los peligros del exterior. La soledad (me dije un día) es mi gran refugio. Me convertí en lombriz, en un trabajador subterráneo que debe moverse en la negrura.

Hart se acomodó en el asiento y tosió. Su mirada recorrió el espacio, observándolo todo. En su mente se preguntó qué improbable cadena de eventos desdichados había traído a Henry Dunn a tan espantoso lugar.
— Sr. Dunn —frunció el ceño—, ¿exactamente cómo cree que puedo ayudarlo?
— ¿Usted tiene arena en las orejas, muchacho? Le acabo de decir: quiero que se deshaga de los extraños. Es como en ese cuento del viejito, ¿sabe de qué le estoy hablando, no? Ese en el que a una pareja le ocupan la casa progresivamente y tienen que mudarse de habitaciones, hasta que los terminan echando.
Hart rió. La alusión le resultó adecuada. Decidió seguirle el juego.

— ¿Cuál es su tarea dentro del castillo?
— Uff… ¿por dónde comienzo? ¡Siempre hay tanto para hacer! Limpiar, ordenar, organizar. Camino por los pasillos, siempre solo, y mis pies se hunden en la mugre. El crepitar del fuego de la antorcha me impide ver con claridad los rincones desordenados, pero me las ingenio. El lugar me lo conozco de memoria, desde chiquito. Y aquí trabajo, como un gusano, sin prisa pero sin pausa. ¡Qué animal tan útil! ¿No lo cree? Removiendo la tierra, excavando largas galerías en el suelo gracias a la musculatura invertebrada de su cuerpo…
— ¿Cuándo empezó a sentir una presencia ajena? —quiso saber Hart.

— ¡Relájese, hombre! ¡Que yo ya iba a llegar a eso! —Henry Dunn se rascó la cabeza con brusquedad—. En fin, ¿qué le estaba diciendo? ¡Ah, claro! En ocasiones he sentido leves murmullos. A veces le eché la culpa al viento, otras a mi imaginación. Finalmente me convencí de la verdad: estaban invadiendo mi espacio. ¿Y sabe qué es lo que más me molesta?
— Dígamelo.
— Que ese alguien viene de afuera, donde está la peste, la enfermedad. ¡Más mugre! ¡Más mugre para que limpie el infeliz de Henry Dunn! ¿A usted le parece? —cerró sus ojos y puso las manos sobre su cabeza. La respiración se volvió agitada—. Allí afuera está la muerte, esperando impaciente.
Steven Hart cerró sus ojos, acongojado. “Se acabó el juego… aunque tiene esbozos de realidad, son trazos demasiado finos, difusos…”. Anotó una pequeña cruz en su agenda, miró hacia el espejo de su derecha y negó con la cabeza.


Detrás del espejo, un hombre de bata blanca hablaba a un pequeño grupo.

— Es un hecho lamentable. “Henry Dunn” ni siquiera es su verdadero nombre. El sujeto muestra un peculiar caso de desorden disociativo, impulsado por un trauma de la niñez —los observadores apuntaron aquello en su libreta—. Fue hallado por un grupo de muchachos en una vieja fortaleza en ruinas al norte del país.  Su madre lo abandonó con tan solo siete años. Aprendió las habilidades básicas de supervivencia por su cuenta, y se alimentó principalmente de lombrices. Como pueden apreciar, hemos podido enseñarle las herramientas básicas de comunicación: puede hablar, leer y escribir. Incluso demostró una especial afinidad por la literatura de Cortázar. Pero en su cabeza nunca salió de aquel lugar.

Hart se levantó de la silla con un resoplido y salió de la habitación. Cuando se reencontró con el grupo acotó:
— Ocasionalmente detecta la realidad, pero no encuentra los medios para reconocerla.
Acurrucó las manos en sus bolsillos y miró, a través del vidrio, a su paciente. Dunn movió los ojos para todos lados. En su mente el camino se visualizó sombrío y el pasillo tenía un aspecto siniestro. Un torbellino de aire agitó el polvo y atravesó el corredor. Los susurros habían vuelto a comenzar. Miró hacia el espejo y la oscuridad lo cubrió todo.

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miércoles, 23 de abril de 2014

Gabriel García Márquez y el Realismo Mágico


Si vivís en un táper es posible que no te hayas enterado de la muerte de Gabriel García Márquez el pasado 17 de abril. Sin embargo, ni siendo un náufrago en una isla podés no haber escuchado sobre este autor. 

Nacido en Colombia, no cabe duda que es uno de los autores más importantes e influyentes de Latinoamérica, ya sea por ser el precursor del Realismo Mágico, por su novela “Cien años de soledad”, su premio Nobel a la Literatura (1982) o sus pequeñas obras de lectura obligatoria en la secundaria.

Sus obras tratan, fundamentalmente, las temáticas de la soledad y los ciclos eternos. Se ambientan en repúblicas bananeras (básicamente, cualquier país tropical ya sea ficcional o no) y tienen un contexto socio-político de guerras civiles y disputas políticas. Aunque “Cien años de soledad” (1967) es su obra más aclamada y estudiada (quizás por ser tan poderosamente profunda e incomprensible), siempre me pareció que “Crónica de una muerte anunciada” (1981) es su novela más fascinante.


Ya comenté una vez (en un post que generó controversia) que no terminé de leer “Cien años…”, llegué a la mitad y dije “BASTA”. Odio aburrirme leyendo, y no creo que uno deba leer algo que no lo atrapa si es por ocio. Quizás algún día la retome… pero hay tantas cosas fabulosas para leer (incluso dentro de este mismo autor) que me parece casi un sacrilegio dedicarle tiempo a algo tan sodomífero.

“Crónica de una muerte anunciada” es, por otro parte, maravillosa. La primera línea revela el final (un hombre, Santiago Nasar, será asesinado) y las siguientes despliegan una narrativa impecable. Esta crónica policial (tan compacta como violenta) nos va llevando por todas las series de eventos desafortunados que desencadenaron en la muerte del protagonista. “El amor en tiempos de cólera”, “Relato de un náufrago”, “El coronel no tiene quién le escriba” y “Del amor y otros demonios” son también lecturas muy recomendables.

La obra completa de Márquez entra en un género de difícil definición. El Realismo Mágico definitivamente no es Ciencia Ficción, pero tampoco Fantasía, y sin embargo… cosas extrañas suceden. Se trata de un género con raíces en el surrealismo (piensen en Kafka y su metamorfosis), donde los límites entre la ficción y la realidad suelen ser difusos.

Para ponerlo en claro: se trata de una historia que ocurre en un lugar ordinario, quizás hasta contemporáneo, pero que incorpora elementos extraordinarios, espirituales o imposibles que son, muchas veces, concebidos como “normales” (o naturales). 

El narrador (o el escritor) nunca se preocupa por explicar porque esas cosas suceden en particular. Por eso también, este tipo de literatura tiende a ser alegórica, a tener narraciones cargadas de simbolismo.

Este movimiento (o tendencia) no se basa en un rompimiento radical con la realidad (como sí el surrealismo) sino en un enriquecimiento de los posibles enfoques de esta, sin llegar a la fantasía completa. El concepto se refiere a la literatura narrativa en especial y no a la poesía. Se trata, como muchas veces suele suceder, de una reacción

El Realismo Mágico apareció en Latinoamérica como una reformulación del exotismo que los latinoamericanos cultivaron tanto para los europeos como para los habitantes de las ciudades.

Aunque su verdadero origen es europeo, fue el cubano Alejo Carpentier en la década del 60 quien lo adoptó para crear lo real maravilloso americano. Ya hablaremos de este fascinante autor en otro post.


Lo peculiar (y lo genial) de Carpentier fue insertar lo “maravilloso” de Andre Bretón (el fundador del surrealismo) dentro del estilo barroco –despreciado por los neoclásicos, los románticos y los realistas– no solo como escuela sino como constante cultural. Para Carpentier, de hecho, las culturas precolombinas fueron todas barrocas: el mestizaje criollo engendra barroquismo y así desembocamos en lo real maravilloso.

Cada país ha tenido su máximo exponente literario: el guatemalteco Miguel Ángel Asturias, el colombiano Gabriel García Márquez, Juan Rulfo y Laura Esquivel en México o Pablo Neruda en Chile. Curiosamente, Argentina no se caracteriza por una fuerte tendencia de este movimiento. Jorge Luis Borges fue vinculado con éste movimiento, pero él lo negó completamente. Prácticamente toda la literatura de Haruki Murakami cae dentro de esta categoría (a excepción, sin dudas, de “Tokio Blues”).
Con el tiempo, el género terminó influenciando al cine y hoy hay autores que se los considera prototipos: David Lynch, a mi parecer, estaría a la cabeza. Su serie “Twin Peaks” es un clarísimo ejemplo de Realismo Mágico, y también lo son Inland Empire y Mulholland Drive. Otras cintas (Lost Highway, por ejemplo) ya son más complicadas de definir. Guillermo del Toro y su “Laberinto del Fauno”, Tim Burton y “Big Fish” o Woody Allen con “Midnight in Paris” son también referencias a tomar, aunque tienen una fuerte dosis de fantasía también. Lo que sí es seguro es que historias como “Life of Pi” y “El curioso caso de Benjamin Button” (cuento y película de la cual hablaré en otro post) son buenos ejemplos para considerar.

En el Realismo Mágico que cultivó Márquez vemos la literatura histórica implícita, con representaciones de mitos y leyendas que por lo general son latinoamericanas. Esta es una de sus características principales. La temática de la eterna recurrencia es otra: el tiempo es percibido como cíclico, no como lineal, según tradiciones disociadas de la racionalidad moderna.  Siempre me pareció un híbrido interesante porque los hechos son realistas pero tienen una connotación fantástica, ya que algunos no tienen explicación, o son muy improbables que ocurran. En “Life of Pi”, por ejemplo, tenemos elementos mágicos (como la isla carnívora) pero también otros elementos ordinarios que aparecen como fantásticos (las algas bioluminiscentes). El tiempo también aparece distorsionado para que el presente se repita o se parezca al pasado. En términos de espacio, la mayoría se ubica en los niveles más duros y crudos de la pobreza y marginalidad social, espacios donde la concepción mágica puede hacerse presente.



Me pareció interesante la idea de caracterizar el Realismo Mágico y aprovechar a homenajear a Gabriel García Márquez en un mismo post. No hay demasiada discusión: el colombiano tiene un puesto asegurado entre los mejores autores de la literatura latinoamericana. Su extensa obra (más de 40 publicaciones) incluye novelas, crónicas y relatos cortos. Aunque se había retirado de la escritura, su muerte lo convirtió en un nuevo best-seller, y seguramente sigamos leyendo su obra por muchos (muchos años). ¡Hasta la próxima!

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=>> Otras notas relacionadas con el realismo mágico en el BLOG: El lápiz del carpintero” (de Manuel Rivas); Un cuento de Navidad” (de Charles Dickens) y “La borra del café” (de Mario Benedetti).

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lunes, 14 de abril de 2014

"Ahogo”, la ciencia ficción distópica de Guido Barsi


La ficción distópica probablemente sea el sub-género literario de la ciencia ficción más cultivado. Desde Aldous Huxley (en Un mundo feliz) hasta la trilogía Matrix, de los hermanos Wachowski, pasando por Ray Bradbury (Fahrenheit 951), Phillip Dick (Blade Runner), George Orwell (1984) e Isaac Asimov, muchos son los autores que han tratado la temática de sociedades totalmente indeseables que surgen como consecuencia de ciertas tendencias sociales, científico o políticas.

Generalmente, estos relatos surgen con mucha relación a la época y al contexto social donde se conciben. Nacen como obras satíricas o de advertencia que muestran los peligros de la falta de ética, del control social la corrupción y la ciencia. Muy usualmente terminan en el fin del mundo (como en algunas historias del genial Kurt Vonnegut).

Las diferencias entre “utopía” y “distopía” en la Literatura: http://youtu.be/hG_ay4kztyY

La novela gráfica que hoy ocupa este post habla justamente de esto. Se trata de “Ahogo” (2013), creada por el escritor argentino Guido Barsi y el dibujante Leandro Silva

La premisa de ciencia ficción que presenta es tradicional: un grupo de investigadores busca alcanzar la felicidad del pueblo a través de la esclavitud. En este sentido, la utopía justifica cualquier tipo de medios. Como es de esperarse, pronto comienza a formarse una resistencia que intentará luchar contra este gobierno impuesto.

«Un pueblo programado será un pueblo feliz.
Bajo esta idea nace el ‘Proyecto Pegasus’ concebido para otorgarle felicidad a la gente»

(“Ahogo”, Guido Barsi)


Guido me facilitó una copia de su novela para poder revisarla. Confieso que me generó sentimientos mixtos. Aunque tiene ideas con mucho potencial, la historia (corta, de seis breves capítulos) parece el prólogo para algo mucho más grande, como si se tratara del primer capítulo de una serie. En ese sentido el final (abrupto) termina siendo poco satisfactorio.

La obra tiene rasgos que la identifican como “de iniciación”, algunas cuestiones de redacción que podrían corregirse, pero se lee de forma muy amena, y creo que eso es lo importante. Sé que hay todo un submundo de comics y literatura gráfica en Argentina, pero no la tengo demasiado presente. Personalmente solo he leído El Eternauta, una obra absolutamente maravillosa que ya reseñaré en su momento.

Soy fan de la ciencia ficción, y esta historia en particular es buena, tiene suspenso hábilmente dosificado e, inclusive, algo de filosofía existencial implícita. 

Los capítulos tienen una relativa autonomía y pueden leerse, casi, independientemente uno de otro (a excepción, quizás, de los últimos dos). Los personajes tienden a mantenerse anónimos, sin que podamos distinguir uno de otro más que por sus pensamientos y rasgos físicos.

Hablando con el autor, me comentó que primero surgió el capítulo cuatro (que no solo da explicación al título de la novela, sino que también sirve para aglutinar en conceptos al resto de los episodios) y luego se escribieron los demás. Comenzar a diseñar la historia por el medio es, ciertamente, algo que tendría que probar yo mismo algún día.


Quiero destacar especialmente los dibujos que, aunque simples y sencillos, me resultaron muy efectivos. Me parece que van de la mano con la atmósfera oscura de la historia, y hay algunas técnicas literarias en las viñetas que son efectivas para narrar la historia de forma compactada sin que se deje de entender.

La historia me llevó a recordar a George Perec, el escritor francés (del cual ya hemos hablado) que odiaba las utopías con fervor. Él decía:

Todas las utopías son deprimentes porque no dejan lugar para el azar, lo “diverso”.
Todo está puesto en orden y el orden reina.
Detrás de cada utopía hay siempre un gran diseño taxonómico:
un lugar para cada cosa y cada cosa en su lugar.” 

- Georges Perec [Pensar, Clasificar]

Ahogo” tiene mucho que de eso. Los investigadores han encontrado la forma de sumergir a la sociedad en un sueño profundo que les brinda felicidad, pero no deja de ser un orden impuesto. Recomiendo esta novela gráfica de ciencia ficción porque es indudablemente interesante, porque nos invita a la reflexión y porque es argentina. Seguramente hay muchísimos autores argentinos queriendo darse a la luz, y este es mi pequeño aporte para difundir a este.

CONTACTO: Pueden contactarse con Guido Barsi para adquirir la obra a través de su propio blog: “El Baúl del Tío”. Además, “Ahogo” tiene su propio sitio oficial. En la página del autor hay información sobre el resto de sus obras, entrevistas y links a otros sitios de interés referidos al mundo del cómic. Además, hay algunas críticas y opiniones de la novela acá, acá y acá.

Quienes me leen día a día saben que también soy escritor. Es un oficio absolutamente solitario, altamente ingrato y con posibilidad de generar importantes grados de psicosis. Salir del anonimato no es fácil, y afrontar la realidad de que no todos pueden ser un Stephen King o un Edgar Allan Poe puede llegar a ser devastador. Por eso desde este humilde espacio quiero hacer lo posible para difundir autores locales, pero que más personas puedan llegar a conocerlos.

“Ahogo” es de fácil lectura, mantiene cierta complejidad en su trama y, aunque de premisa conocida, se las ingenia para no caer en el lugar común. Si sos fan de la ciencia ficción y de los cómics, date una vuelta por esta y el resto de la obra de Guido Barsi… y, por supuesto, no dejes de revisar también mis propios cuentos de ciencia ficción que plasmé en la Web: “La historia repetida”, “Una sonrisa torcida en la oscuridad” y “A veces vuelven”.

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=>> Otras notas relacionadas con la ciencia ficción en el BLOG: Un planeta llamado Traición (de Orson Scott-Card); Sueña Phillip Dick con ovejas eléctricas (sobre Blade Runner y el cine), El hombre ilustrado, una fabolusa antología de cuentos de Ray Bradbury; “Influencias Literarias I”, sobre La Dimensión Desconocida y “Cuna de Gato”, una sensacional novela de Kurt Vonnegut.  <==

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jueves, 10 de abril de 2014

Grandes juegos de mesa (III): “Monopoly, el capitalismo como un juego”

Uno de mis juegos de mesa preferidos es el protagonista de este tercer episodio. Aun hoy sigo jugando Monopoly con mi hermanito menor.

Lanzado originalmente en 1935, se trata del más popular del mundo entero (más allá de, bueno, el ajedrez). En la práctica, el juego involucra menos tiempo realizando transacciones de lo que uno pensaría y, en proporción, mucho más tiempo hiriendo de por vida las relaciones entre hermanos. Me animo a decir –con humor, claro– que es una de las experiencias más amorales de la historia del entretenimiento (más, inclusive, que el ingrato T.E.G.)

La historia oficial relata que, durante la alza de la Gran Depresión (años 30 en EE.UU), un vendedor desempleado (Charles Darrow) le propuso la idea a los hermanos Parker. Sin embargo, algunos investigadores han sugerido que el conocido juego de tablero tiene una perturbadora historia de origen

En 1904, una tal Elizabeth Magie habría patentado The Landlord's Game, con exactamente la misma premisa. Al fin y al cabo, todo (hoy en día) es un remix, ¿no?

Una particularidad del Monopoly es que sus reglas tienden a ser muy flexibles. Las clásicas reglas son extremadamente chatas, y han surgido algunas reglas “off-the-book” que hacen de la experiencia algo mucho más ameno. Informalmente se conocen como las reglas del Monopoly Deluxe. La primera de ellas es, obviamente, “¿qué hacemos con el casillero de Libre Estacionamiento?”. Esta es la controversia más fuerte. ¿La solución general? Un lugar para acumular todos los impuestos pagados al banco, y para que el alma afortunada que caiga allí los retire en efectivo.

DE YAPA: Lo que sucedería si el Monopoly fuera verdaderamente honesto => LINK.

Algo interesante del Monopoly es el simbolismo que guardan las fichas: en modelo original, el auto, el tanque, el jinete y el cañón, todos representan a la clase alta; mientras tanto: la carretilla, la bota, la planta y el dedal representan a los trabajadores, los obreros asalariados. ¿Cuál suelen elegir ustedes?

Otra marca de la extensa popularidad del juego es la cantidad de spin-offs que tuvo: Star Wars Monopoly, Simpsons Monopoly, John Deere Monopoly (¿?), Scooby-Doo Monopoly. ¡Cómo olvidar “El Estanciero”, la versión ampliamente conocida en Argentina. Hay una variante de “Batman y Robin Monopoly” (seguramente mejor que la película) y otra de los Beatles. Al parecer esta página lista todas sus variantes. Fue actualizada este 1 de abril por última vez, y el registro asciende a 2488 versiones.

Las referencias al Monopoly en los Simpson abundan. En varios episodios se los ve jugando al clásico o bien a variantes bizarras como el “Krabappelly”. En el célebre episodio donde Burns encuentra petróleo debajo de la escuela ocurre este diálogo.

«Burns: Tengo un monopolio que preservar. ¡Tengo la Compañía Eléctrica y la Compañía de Agua! Además del hotel en la Avenida Báltica
Skinner: Ese hotel apesta y su monopolio es patético.»
  


Cuando uno se lo pone a pensar, tiene poco de estrategia per se y sí mucho de suerte. Claro que hay que tener habilidad para reconocer un buen negocio, o realizar el canje correcto. Pero, al final del día, hay que ser honesto: es tirar los dados, rezar para pasar por la zona de la muerte y poder poner hoteles en tus preciadas propiedades naranjas. Una maravilla.


El punto es probar que el capitalismo es siempre destructivo e injusto (¿aunque si es injusto con todos, eso no lo hace justo? Todos vamos a querer seguir jugándo para tener, algún día, la posibilidad de quedarnos con todo lo de nuestros amigos. Hay algo de perturbador en la necesidad de tomar turnos para torturarse uno a otro, ¿no? ¿Qué piensan del “Monopoly”? ¿Lo han jugado?

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=>> Otras notas relacionadas con grandes juegos de mesa: “Clue: ¿quién es el asesino?”; “T.E.G, muy parecido a la guerra”; la complejidad narrativa en el cine de terror (sobre SAW: El juego del miedo); El ajedrez en la ficción: cine y literatura.  <==

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viernes, 4 de abril de 2014

"El cuervo", la poesía gótica de Edgar Allan Poe


Cuando era muy chico (diez u once años) leí "El gato negro y otros cuentos". Supongo que en ese momento no me di cuenta del contenido oscuro y perturbador de los relatos de Poe. El pozo y el péndulo, El gato negro, La máscara de la Muerte Roja, etc. Supongo que tampoco me di cuenta de cómo influiría en mi vida.

Edgar Allan Poe, ya lo dijo Borges, fue un proyector de sombras múltiples. ¿Cuántas cosas surgen de él? Deriva la idea de la literatura como un hecho intelectual y el relato policial.

Poe fue, por sobre todo, un hombre muy desdichado y se movió predestinado a la desventura. Para librarse de ella se duplicó en un personajeAuguste Dupin, el primer detective de la historia de la literatura. Dupin, que se va a llamar después Sherlock Holmes, y más tarde “padre Brown”. Poe, además, inauguró el misterio de cuarto cerrado (como ya hemos hablado en este post anterior).

Pero hoy el tema va a ser otro, su lado poético. No soy fan de la poesía (no me termina de enganchar como sí la narrativa) pero “El cuervo” es, ciertamente, excepcional. 

Este poema narrativo (publicado por primera vez en 1845) es su composición poética más famosa, y le brindó reconocimiento internacional.

El cuervo” (1845), traducción de Perez Bonalde (una de las mejores) =>> LEER.

Lo que me encanta de “El cuervo” es que, aunque el poema parece más una narrativa corta, las imágenes se presentan como una pintura que puede ser contemplada. El ambiente gótico, de misterio, y la inquieta soledad imprimen en el poema su naturaleza sombría. 


El verdadero horror dentro de El cuervo (así como en otros trabajos Poe) no es lo sobrenatural, sino las consecuencias que esto produce. A través de 108 versos (que siguen un ritmo único, debido a un esquema poco convencional), Poe demuestra sus habilidades para llenar el alma del lector con el miedo y la melancolía que implica la pérdida de un amor, esa temática universal que cada persona puede sentir como propia.


De hecho, nevermore (ese fatídico “nunca más”) es un símbolo que implica una realidad inalterable. El alma humana, que está acostumbrada a alcanzar la verdad a través de la razón, se ve horrorizada, no por un cuervo, sino por la inevitabilidad de la muerte, y la imposibilidad de trascender a la vida. Este es el verdadero límite que traumatiza al lector. 

Por supuesto que los Simpson lo han referenciado: “La parodia de El Cuervo de Los Simpson”.

El poema es un claro ejemplo de la literatura Gótica, que surgió como una expresión del Romanticismo en Gran Bretaña (siglo XVIII), pero explorando el lado más oscuro de la experiencia humana (la muerte, las pesadillas, la alienación, lo maldito). Se dice que fue Poe quien llevó lo “gótico” a América.

La elección de un cuervo como protagonista es adecuada por un buen número de razones (como él mismo explica). En efecto, no muchos animales son capaces de realizar sonidos parecidos a los de los humanos. A su vez, el pelaje oscuro de este animal históricamente es concebido como un mal signo. 

En la mitología nórdica, Odin tenía dos cuervos (Hugin y Munin, que representaban el pensamiento y la memoria). Bajo esta interpretación, el narrador (un estudiante) representaría al conocimiento, a Hugin. Él es constantemente interrumpido, acosado incluso, por Munin, la memoria.

A diferencia de lo que algunos piensan, el cuervo no es maligno, y la negrura que posee tampoco se relaciona con el mal en sí. Al contrario, no es más que un recordatorio de la pérdida del amor del narrador.

Esta obra maestra de la literatura gótica ha sido estudiada por miles de mentes calificadas y despiertas. Mi intención es comentarla para generar interés (y debate). Quienes tengan interés en recuperar la visión de Poe al componer el poema, les recomiendo su ensayo “Método de composición”, que es brillante. Allí, él describe (en palabras amenas) su proceso de creación. ¡Hasta la próxima!

«Y la luz de la lámpara que sobre él se derrama
tiende en el suelo su sombra. Y mi alma,
del fondo de esa sombra que flota sobre el suelo,
no podrá liberarse. ¡Nunca más!
»

(El cuervo, Edgar Allan Poe)


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=>> Edgar Allan Poe es uno de los grandes actores de este blog. También hemos hablado de él en: “Sincronismo, el arte de las coincidencias”, “A veces vuelven” (un cuento de mi autoría), “El misterio del cuarto amarillo”, “Personas o cosas desconocidas” (un cuento genial de John Dickson Carr). <==


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