sábado, 30 de noviembre de 2013

LISTA TOP-FIVE: grandes autores de un solo libro.


Hay una tragedia –entre tantas otras– conocida como “One Book Author” (“autor de un solo libro”). Ocurre cuando una persona produce un trabajo novelístico que perdura en el tiempo y se vuelve extremadamente popular… por una única vez en su vida. En el mundo de la música existe algo similar bajo el nombre de “One-hit Wonder” (“bandas de un solo éxito”) y es mucho más común. Pensemos, por ejemplo, en “Take on Me” (A-Ha),  “Maniac” (Michael Sembello), “Don´t Worry, Be Happy” (Bobby McFerrin) o “Your Love” (de The Outfield), todos grandes clásicos.

En literatura hay casos muy interesantes de autores que crearon un éxito instantáneo, penetrando en la cultura contemporánea de manera formidable. En algunas ocasiones temieron no poder superar su primer intento y, en otras, eran artistas confinados o no vivieron lo suficiente para llegar a publicar algo más

... Como sea, estos 5 autores de una sola obra se han destacado por sobre el resto, no solo por la calidad literaria, sino por el impacto cultural de su narrativa:


(5) “The Narrative of Arthur Gordon Pym of Nantucket” [Edgar Allan Poe, 1838]

Se trata de la única novela completa de uno de mis preferidos: Edgar Allan Poe.  

La trama relata el viaje de su alter-ego Arthur por todo el mundo, donde le suceden cosas increíbles (como el canibalismo y el naufragio) que catalogan a la historia como de “horror cósmico”. El final es uno de los más perturbadores jamás escritos ya que (#SpoilerAlert) la novela termina de forma abrupta: una figura blanca y gigante se entreabre hacia el barco de Arthur, y punto.

La historia se vuelve más extraña y difícil de clasificar a medida que avanza, pero Jorge Luis Borges la considera “lo mejor que alguna vez escribió Poe”. Contiene elementos autobiográficos del autor, terror surrealista, atisbos de racismo y mucha simbología (básicamente, esas cosas que a Borges le fascinaban). 


► Se teoriza que ha sido material de influencia a autores como Herman Melville (“Moby Dick”) y Julio Verne.

(4) “Invisible Man” [Ralph Ellison, 1952]

La historia de un hombre negro decidido a escalar en la pirámide social y reclamar por sus derechos. ¿Les suena conocida? Es porque ha inspirado miles de otras historias, y el comienzo de la lucha por la identidad negra, apoyando al marxismo y al nacionalismo de raza, un tema que sigue siendo principal en series de TV, películas y obras literarias.

A Ellison le publicaron otras novelas luego de su muerte, pero esta fue su gran victoria. 

La trama, narrada en primera persona por alguien que se considera socialmente invisible, ha sido considerada una de las obras fundamentales del siglo XX.

(3) “To Kill a Mockingbird” [Harper Lee, 1960]

Es cierto que en Argentina la película es más famosa que el libro, pero es de lectura obligatoria en EEUU. Un abogado (Atticus Finch) defiende a un hombre negro (Tom Robinson) acusado (falsamente) de violación. Es muy probable que DEBIDO a ser considerado un gran clásico, Harper Lee haya decidido dejarlo ahí… y no escribir nada más.


Esto llevó (como era de esperarse) a una serie de teorías conspiratorias: se dice, por ejemplo, que no fue Lee sino Truman Capote (un gran amigo de él y su jefe) quién escribió la novela. Aunque durante esa época Capote trabajaba en su propia obra maestra (“A sangre fría”).

(2) “Gone With the Wind” [Margaret Mitchell, 1936]

El libro de Mitchell ganó el Pulitzer y fue transformado en una de las obras de cine más emblemáticas de la historia. Lamentablemente, ella no tuvo posibilidad de seguir escribiendo debido a su repentina muerte en un accidente automovilístico.

Lo que el viento se llevó” cosechó un éxito imparable en la gloriosa década del ´30 y ha sido influencia para todas las novelas “a loNicholas Sparks de hoy, y (obviamente) parodiado de mil maneras posibles (claro que “Los Simpson” no podían faltar). Se trata de la aventura romántica de Scarlett O´Hara, una indomable dama durante la guerra civil americana.

La película es mundialmente famosa (incluso, ajustando por la inflación, sigue siendo más taquillera que “Avatar”) y progresiva por incorporar actores afroamericanos en una época donde Hollywood quería evitarlos a toda costa. Uno de ellos se llevó el primer Oscar dado para una persona negra en la historia del cine. Por otro lado, una de las primeras cintas (junto a “El mago de Oz”) en ser filmada con la tecnología de punta del momento: Technicolor.

(1) “The Picture of Dorian Gray” [Oscar Wilde, 1890]

Wilde es más conocido por sus narraciones cortas, poesías y obras de teatro. Su única novela es extremadamente controversial para su época  al estar plagada de referencias homosexuales y hedonistas. 

Aún hoy, a las profesoras de la secundaria parece encantarles. La archiconocida historia sigue la vida de Dorian, un joven deseando vivir eternamente joven, a tal punto que vende su alma para lograrlo.

Una trama sorprendentemente oscura sobre la obsesión, el testamento que Wilde nos ha legado como resultado de su persecución por ser abiertamente homosexual. El autor confesó que cada uno de los tres protagonistas es una parte de él mismo: Hallward lo que él cree que es; el seductor Lord Henry lo que el mundo piensa de él, y Dorian lo que le habría gustado ser. 

=> Seguramente esta historia haya influido mucha de la literatura semi erótica que hoy arrasa en forma de best-sellers. Sin embargo, hasta ahora no he visto ninguna adaptación de cine que me convenza.


Adelanto: el próximo top será una mezcla bizarra entre la filosofía, la psicología y el humor. ¿Qué piensan los máximos pensadores del “chiste” como recurso? PRÓXIMAMENTE… ¡Hasta la próxima!

jueves, 21 de noviembre de 2013

La escritura telescópica: un recurso para docentes

Hace un tiempo descubrí la escritura telescópica y me pareció particularmente interesante para incentivar la escritura en las escuelas primarias y secundarias. Realmente es un recurso para docentes maravilloso.

El telescopio es esa maravillosa creación de Galileo Galilei que nos permite ver objetos lejanos con mucho más detalle que a simple vista

¿En qué se basa la escritura telescópica? La idea es escribir frases relativamente sencillas y agregarle complejidad en etapas sucesivas

► Telescopictext.org nos permite crear una historia desde cero, agregándolo más profundidad a las frases ya creadas. También nos presenta un tutorial para entender su funcionamiento y nos maravilla con un simple ejemplo: “I made tea” (“Hice te”, disculpen que el ejemplo se encuentre únicamente en inglés).


«Las primeras oraciones son puertas a otros mundos.»
(Ursula K. Le Guin)

Seleccionando las palabras subrayadas en gris el texto se va modificando, agregándose nuevas palabras que modifican o matizan el sentido de la idea original. Incluso, cada nueva palabra podría llegar a cambiar el estilo o el género de la historia.

Acá tienen otro ejemplo (“The girl lost her mind”), simple y efectivo... aunque un poco más surrealista.

Un texto telescópico le permite al escritor compartir una historia “de a pedacitos”, revelando pensamientos de forma progresiva en forma moderada. La realidad es que enseñar a elaborar textos es una tarea, de por sí, bastante complicada. Este método poco convencional parece ser una técnica interesante para desafiar a los estudiantes.

Algunas ideas disparadoras incluyen crear historias tontas que vayan cambiando de género a medida que el texto se va expandiendo, describir periodos históricos expandiendo los eventos con más y más detalle o inventar una anécdota graciosa con giros argumentales inesperados.

Este recurso es un Google Doc que circula por Internet y es un recopilado de recursos para escritores creado por Tom Barrett: “55 interesting ways to support writing in the classroom”. 


==> Entre los más interesantes encontramos:

(1) “Five Card flickr”: es una aplicación que muestra 5 fotos aleatorias. Los estudiantes pueden improvisar una historia a partir de ellas.
(2) “Story Starters”: una rueda de la fortuna que une varias frases para lograr los elementos de una historia. Sencillo, divertido e impredecible.
(3) “1000 quick writing ideas”: como su nombre lo indica, 1000 frases para comenzar a narrar una historia.
(4) “Fun Stuff”: un sitio fascinante con bastantes aplicaciones para escritura creativa.

Disculpen que todos los sitios están en inglés. Sé que puede llegar a ser un limitante para algunos.

Cuando estaba en la secundaria, recuerdo haber tenido Literatura y Letras, pero no escribíamos demasiados textos creativos o literarios. ¡Ojalá mis profesoras hubieran tenido más incentivos y recursos para brindarnos! (Aunque eso no impidió que me convirtiera en escritor eventualmente… las vueltas de la vida). 

► Encontré la “literatura telescópica” como un modo de fomentar la creatividad, y una posibilidad de entrenar la habilitad de escribir que es una de las claves de aprendizaje en niños y adolescentes.

«No se es escritor por haber elegido decir ciertas cosas, sino por la forma en que se dicen. »
(Jean Paul Sartre)


Fuentes (y más info):

viernes, 15 de noviembre de 2013

“Saw: el juego del miedo”. La complejidad narrativa en el cine de terror.

Saw” nació en el 2004 como una película independiente de James Wan y Leign Whannell. Filmada con un presupuesto bajísimo, nadie habría esperado que se convierta en una franquicia mundialmente aclamada. Asimismo, nadie podría haber esperado que revolucionara la forma de hacer cine de terror. Cuenta la historia que Wan y Whannell se jugaron todas sus cartas en un corto de 8 minutos (recreando una de las escenas de la película) y lo enviaron junto con un guión a Los Ángeles. Viajaron con una mano adelante y una atrás… y el resto es historia.

La trama gira en torno a John Kramer, un paciente terminal que decidió “dejar una enseñanza” a sus víctimas a través de una serie de juegos macabros (o pruebas) para comprobar la voluntad de vivir. El público general quizás crea que el apelo llega por el lado de la “tortura porno”, las siniestras trampas y el sadismo. Pero el verdadero fan conoce la verdad: es una de las tramas más enredadas y complejas que alguna vez se conoció en el cine. No me voy a cansar de decirlo: “Saw” es una maravilla narrativa, y su intrincado concepto transformó la forma de narrar terror.

OJO OJO OJO => Se revelan detalles de la trama… Así que ya saben (estamos en Internet, y hay que decirlo) #SPOILERS AHEAD!


«Let the game begin. »

El fenómeno “SAW”

¿Por dónde comenzar? ¿Por dónde comenzar? Todas las técnicas narrativas están allí: los flashbacks, el efecto Rashomon (que completa intersticios a medida que las películas progresan).  ¡El mismo protagonista muere en la tercer película! ¿Qué clase de saga se anima a hacer esto? Este movimiento arriesgado (que dio lugar a la “Saga Hoffman” (películas IV a VI) es otra de las técnicas innovadoras que aplicó “Saw” para romper con la forma tradicional de filmar el terror, un quiebre de la narrativa convencional.

Esto implica que el espectador ya no puede ser un mero consumidor, tiene que estar atento, analizar cada escena. Las formas de mostrar el terror en el cine ya estaban desgastadas, en desuso: Halloween, Martes 13, Pesadilla en la Calle Elm. Las películas the Scream tienen algún tipo de continuidad, pero ciertamente no son complejas. Si hablamos de películas de terror slasher, la fórmula se mantuvo constante durante los últimos 50 años: mantener a un mismo villano, pero rotar el cast con nuevos (y más lindos) protagonistas para que el villano los destripe.

Creo que para terminar de comprender el fenómeno cultural de las películas de Saw hay que considerar otro fenómeno paralelo del mismo año. En el 2004, una humilde serie de TV nacía. Aunque LOST es un caso aparte, y creo que descarriló complemente en sus últimas dos temporadas, Hollywood comprendió la lección de JJ Abrams. El público es inteligente, necesita algo más enmarañado. Tienen la capacidad de que engancharse con un misterio que se vaya desenvolviendo de a poco, a lo largo de los años. 

«Live or die, make your choice. »

Cuando la espera lo es todo

Es imposible no atar Saw a sus influencias con el fenómeno LOST: los flashbacks y los cabos sueltos eran lo que el nuevo público pedía. Necesitaban complejidad, oscuridad y una narrativa fascinante. Y la tuvieron. En Saw III hay un personaje que lee una carta y rompe en llanto. ¿Quieren saber quien escribió la carta? Hay que esperar hasta el año siguiente. Exactamente qué dice la carta nos llega en la sexta entrega (Saw VI) y es un giro de tuerca impecable, y coherente.


Pero la complejidad narrativa no para ahí: Saw V sigue exactamente 30 segundos después del final de Saw II. Saw IV, de hecho, sucede, SIMULTÁNEAMENTE a los eventos de Saw III… pero solo nos enteramos en los últimos minutos de la cinta. Por otro lado, vemos trampas de Saw I preparándose (en flashbacks) durante Saw III y V. Trampas de la segunda parte preparándose en Saw III y V también. Progresivamente, las películas fueron agregando nueva información sobre eventos previos, rellenando los espacios en blanco, ampliando el panorama.

¡Lo más sorprendente es que Jigsaw (John Kramer) muera a mitad de la saga y, sin embargo, continúe siendo el protagonista de todos los eventos que suceden después!

Pero la complejidad narrativa es solamente una parte. El villano John Kramer tiene un desarrollo psicológico sorprendente profundo. Es un personaje absolutamente maravilloso. Admitámoslo: el clásico “malo” de las películas de terror no tiene demasiadas motivaciones (“lógicas”, por lo menos). Primero que nada, Jigsaw es un humano particularmente débil, un paciente de cáncer en sus últimos días de vida. Ya en la segunda película necesita oxígeno externo para poder mantener una conversación. En la tercera está completamente incapacitado.

… Y sin embargo, tiene todo fríamente calculado, al punto que termina ganando la mano en cada ocasión. Su plan es meticuloso, así como su filosofía. Incluso hay que darle crédito por haber descubierto las “fallas” en sus propios aprendices (Amanda y Hoffman) y diseñar juegos especialmente para ellos. Sus reglas son claras: Matthews podría haberse salvado, al igual que el agente Strahm. Pero la curiosidad (y la falta de fe) del hombre es siempre más grande.

«How much blood will you shed to stay alive? »

Una vez más, para verlo mejor

El climax de cada película incluye flashbacks de escenas anteriores que le brindan un significado completamente distinto a todo el argumento. El caso de Saw IV es impecable: la primera y última escena son las mismas, pero la última se encuentra cronológicamente en el lugar correcto. Un giro sutil, hábilmente planeado desde un principio.

Todos los misterios quedan resueltos para el final de la saga. Incluso la VII (que no me pareció necesaria, de hecho) nos cierra una de las preguntas más importantes de la historia: ¿cómo pudo un enfermo de cáncer diseñar trampas que requieren profundos conocimientos médicos, fuerza, y habilidades ingenieriles? 

==> La revelación –igual que el final de cada película– sorprende y maravilla. Dr. Gordon, un personaje de la primera parte, era otro cómplice de Jigsaw y quien, últimamente, va a continuar con su legado.

Chejov habría estado orgulloso

Las pistolas de Chejov abundan en la saga, y es otra de las técnicas argumentales mejor usadas. Pensemos en la caja que John le deja a su esposa (en la V) y cuyo contenido se revela en la VI, o la carta que recibe Amanda en la tercera entrega. Los finales son también increíbles debido a que se van construyendo a lo largo del desarrollo de la historia (esta técnica se conoce como “Plant and Pay-off”). Pensemos en la primera, donde un John Kramer –supuestamente muerto– se levanta mostrando quién realmente manda, o la segunda… con la idea de que “seguir las reglas del juego” es la forma de salir ganando. Entre paréntesis: Saw II tiene uno de los twist-endings mejor pensados de la saga.

Hay otros muchos ejemplos. Un detalle de Saw V es interesante: John está hablando con Hoffman y le menciona que el acero templado hace un corte más “limpio”. Esta información, aparentemente irrelevante, se convierte en una pieza fundamental en la sexta entrega.


Palabras finales

“Saw” se convirtió en una influencia fenomenal dentro de su género. Nos mostró una historia profunda, oscura, casi filosófica, plagada de técnicas innovadoras y frescas. Su estructura hoy es comúnmente utilizada (plagiada) en series de TV y películas rip-off. Una línea “A” tiene un aire a policial negro, con la trama manteniendo niveles de suspenso hábilmente dosificados -- imposible no admitir la clara influencia del cine de David Fincher (“Seven”). La línea “B” de la historia, que sucede de forma paralela, es más terror gore.

Las películas saltan de la línea “A” a la “B” constantemente. Algunas le dedican más tiempo a la línea “B” (Saw II y Saw III, por ejemplo), y otras más a la línea “A” (Saw V, especialmente). Esto deriva directamente en el contenido violento / sangriento de la entrega. Ambas tramas se concatenan en el final, con resultados siempre sorprendentes.


El tiempo dirá si realmente SAW es un umbral dentro de la narrativa de terror, o solamente una tendencia del momento. Por mi lado, creo que los próximos años tendrán aún más de un terror / suspenso inteligente, con raíces más terrenales o psicológicas y misterios más intrincados por resolver. #GAMEOVER.

lunes, 11 de noviembre de 2013

“La excepción y la regla” (obra de teatro, 1930)

Autor: Bertolt Brecht (Alemania)
Género: teatro épico
Leído: octubre - 2013


Una obra absolutamente maravillosa que me introdujo al teatro épico de Bertolt Brecht. La acción dramática ocurre en Mongolia, hacia el 1900, donde un comerciante viaja con prisa para obtener una concesión petrolera. Va acompañado de un guía y un coolí (un indio carguero, tratado como un animal de carga). Debido a la desconfianza del capitalista comerciante, despide a su guía y dos clases sociales diametralmente opuestas terminan extraviadas en el desierto, donde la falta de agua los llevará hasta límites inimaginables.

Les comparto “La excepción y la regla”, en formato PDF para descargar: http://bit.ly/HPSZxk


==> A partir de ahora, y como pienso redactar un breve análisis, es muy posible que se arruinen partes de la trama… así que #SpoilerAlert. <==

Bertolt Brecht es en el teatro sinónimo de ruptura. Enfrentándose a la clásica visión aristotélica, redefine todo un concepto sobre la nueva funcionalidad de las representaciones teatrales. Para Brecht primordialmente el arte debe tener una función social. Para Aristóteles, el drama debía generar la catarsis en el espectador, la expurgación de pasiones. Esto provocaba que uno se identificara con lo que sucede en la representación, se emocionara. Brecht propone absolutamente lo contrario.

Se terminó esto de “llorar y reír en el teatro” para luego volver a casa como si nada hubiera pasado. Su teatro, que denominó “épico” o “didáctico”, implica aplicar ciertas técnicas de distanciamiento para evitar que el espectador pueda identificarse y simplemente emocionarse con lo que sucede en la escena. Brecht pretende evitar que únicamente nos conmovamos, que el espectador sea pesante, racional, analítico. “Que uno se vaya pensando con algo en la cabeza”.

Por ese motivo, “La excepción y la regla” tiene carteles, música en vivo y mínima escenografía para poder trasladarse fácilmente. No hay verdadera complejidad de escena. Los actores rompen constantemente la cuarta pared. 

Como resultado, la obra se convierte en una clase didáctica donde se busca implantar una enseñanza.


El comienzo tiene a los actores hablando directamente al público, rompiendo la cuarta pared, “relatando” lo que va a ocurrir y pidiéndonos que no consideremos nada como “natural”. La primera frase “Vamos a contarles…” ya es una actuación auto-referencial, didáctica. El espectador no debe perder de vista al actor representando (esto genera el efecto de distanciamiento).

Hay muchísimos elementos interesantes para mencionar en la obra, que es relativamente breve. El mercader es el único con nombre propio (Karl Langman). En una sociedad de clases, solo los dominantes tienen derecho a un nombre, el resto no. El resto solo tenemos “funciones sociales”.

El viaje de “La excepción y la regla”, que es también una analogía de la carrera del hombre moderno por conseguir las riquezas que le ofrece el mercado, lo realiza el comerciante acompañado de un guía y un coolí (encargado de llevar el equipaje). Toda la obra es finalmente una representación de las injusticias sociales y los abusos que permite el capitalismo (Brecht era ferviente comunista, detalle importante).


“El arte no es un espejo para reflejar la realidad,
sino un martillo para darle forma.”
(Bertolt Brecht)

Dice el comerciante: “El hombre débil se queda atrás y el fuerte llega primero”. Este darwinismo social es un ejemplo de la falsa conciencia que abunda a lo largo de la trama. Es decir, un razonamiento no válido que intenta legitimizar algo y hace que el desposeído lo vea como algo natural. La clase alta considera que la clase vaga es perezosa, haragana. Ni siquiera deben compartir charlas.Yo generalmente no me siento contigo y tú, a tu vez, no lo haces con el changador. Sobre estas diferencias está construido el mundo”.

Brecht acompañó toda su producción literaria con un respaldo literario. Sus “técnicas de distanciamiento” estaban bien documentadas y justificadas. Al tomar cierta distancia, el espectador no se identifica con los personajes. Así, logra ver con mayor objetividad lo que se le está preguntando. El “observador activo” analiza, reflexiona sobre lo que ve, y saca sus propias conclusiones. El distanciamiento también genera una suerte de desnaturalización. Ese es el objetivo de Brecht: desnaturalizar el orden social y de clases predeterminado.

Nada debe parecer natural.
Nada debe parecer imposible de cambiar

La ideología capitalista está representada en toda la historia: “Cuando encuentra petróleo, guardan el secreto. Al que tapa el pozo se le paga por callarse. Por eso se apura tanto el comerciante. No es petróleo lo que busca, sino el precio del silencio.” Lo mismo sucede hoy con la gente que compra autos para no usarlos.

El climax es el cierre del universo ideológico que presenta la obra. El comerciante mata al coolí (“Te lo buscaste, animal”). El changuero no es considerado humano. Nuevamente aparecen los actores en escena (técnica de distanciamiento) para recordarnos que son actores representando. Hablan mientras la escenografía se transforma en el juzgado, a la vista del público. Durante el juicio, el juez le da la razón al comerciante: “No llevaba una piedra, pero era lógico (“natural”) que llevara una piedra”.

La regla es que uno de clase social baja odie, sea violento, holgazán. Lo natural era que el coolí quisiera matar al comerciante, cuando solamente quiso llevarle agua. Así, el comerciante es perdonado porque el asesinato ha sido en “defensa propia”.

Más allá del importante contenido político de la obra, la encontré de muy fácil lectura y amena. Por sobre todo: sorprende a cada instante. Tiene giros argumentales fantásticos, grandes reflexiones sobre la sociedad y un cierto suspenso hábilmente dosificado.

El abuso sería la regla del mundo deshumanizado, “La excepción y la regla” es una obra que invita a levantar la lucha por la igualdad. Brecht analiza que lo que ha sucedido con la evolución de la sociedad es también producto de lo que se ha dicho durante años y años con el teatro clásico. El teatro épico de Brecht está comprometido políticamente => busca “observadores críticos de la realidad”. 

Una pequeña obra que, sinceramente, no tiene desperdicio. Para leer y releer.

No ves las cosas como yo. ¿Por qué debemos ir a Urga? Tonto…
¿No entiendes que se le hace un bien a la humanidad haciendo surgir el petróleo del suelo?
Cuando salga el petróleo, aquí habrá ferrocarriles, y el bienestar se expandirá.
Habrá pan, ropa, y Dios sabe cuántas cosas más.
¿Y quién lo hará? Nosotros. Todo esto depende de nuestro viaje

 (Karl Langmann, “La excepción y la regla”)

jueves, 7 de noviembre de 2013

Técnicas narrativas (III): "In medias res", en el medio del quilombo...

“El club de la pelea” (esa obra maravillosa de David Fincher) comienza con Tyler Durden (Brad Pitt) sosteniendo un arma en la boca del narrador. Rápidamente, la cinta nos lleva al principio de la historia para relatarnos cómo se llegó hasta ahí

Algo similar sucede en la segunda entrega de “The Matrix”, con Trinity cayendo de un edificio y con un agente persiguiéndola. En “Swordfish”, esta técnica es utilizada, muy probablemente, para mostrar la mejor escena de John Travolta dos veces: en su escena introductoria y, una vez más, llegando al final.

La técnica narrativa conocida como “In Medias Res” sucede cuando una historia abre en un punto intermedio de la trama o muy cerca del final, y el resto de los acontecimientos se desenvuelven para contarnos como llegó el protagonista hasta esa instancia climática


Algunas versiones del “In Medias Res” incluyen también a los “Flashbacks”, o tramas del tipo “Esta es mi historia…” y “¿Cómo llegamos acá?”. Hoy vamos a hablar un poquito de eso, en la tercera parte de esta sección del blog.

 


In Medias Res” significa, literalmente, “en el medio de las cosas”, y su origen se le adjudica al famoso poeta Horacio. Se refiere a la técnica narrativa donde el comienzo de la historia sucede en un punto tardío de la trama. Aristóteles la identificó en su célebre “Poética” y es más antigua que el feudalismo, porque fue utilizada –por ejemplo– tanto en “La Ilíada” como en “La Odisea” (del inmortal Homero). 

En “La Odisea”, los primeros cantos presentan a  Penélope resistiendo la dura situación con sus pretendientes. Ulises, al llegar a la corte,  comienza a relatar a sus anfitriones los últimos diez años de penuria que ha vivido intentando volver a Ítaca desde la guerra de Troya.

El recurso es MUY utilizado en la televisión, y se ha visto tanto en series de ciencia ficción (Firefly, Fringe)  como en series dramáticas y fantásticas (la infame Lost, Supernatural). La técnica es una forma práctica de comenzar una secuencia de acción que enganche al espectador (o al lector) para atraparlo en la red de la historia, y luego volver unos días u horas atrás para describir los sucesos previos.

Es bastante común en los videojuegos, permitiéndole al jugador empezar a jugar (saltar, disparar, etc) sin la necesidad de sentarse a mirar largos diálogos introductorios o videos expositores.

Forrest Gump” es, ciertamente, un caso interesante. Aunque la ganadora del Oscar no arranca en el medio de la acción per se, sí está en la mitad de la historia (cronológicamente hablando). Tom Hanks procede a contar su vida (a través de flashbacks) y nos va a acercando cada vez más al presente.

Los sospechosos de siempre” –seguramente uno de los twist-endings más impresionantes del mundo del cine– comienza con Keaton en la cubierta de un barco a punto de estallar. La escena siguiente es la de Verbal (Kevin Spacey) siendo llevado por la policía para relatar cómo se llegó a aquel momento. 

A Quentin Tarantino también le gusta jugar con la anacronía de las tramas. “Reservoir Dogs” comienza justo después de un atraco fallido, “Pulp Fiction”  inicia por el final (y es un desorden anacrónico total) y lo mismo sucede con Kill Bill.


Los casos en el cine abundan, convirtiendo al “In Medias Res” en uno de los recursos argumentales más populares. Podemos mencionar la fantástica Hoodwinked (que también entra en la categoría de Efecto Rashomon), Memento (un caso particular donde el “In Medias Res” ocurre cada 3 minutos), “Inception” y las demás películas del cineasta Christopher Nolan.

¿Y qué me dicen de la literatura? 

Isaac Asimov solía instruir a “comenzar cada historia lo más tarde posible”. “Un verano para recordar” comienza con Nicolás, el protagonista, recordando a un misterioso viejo cansado y lanzando una moneda a una fuente. Los capítulos siguientes nos recuentan como se llegó hasta ese punto.

El recurso es muy común para contar biografías así como en las historia de Stephen King, que aprovecha capítulos intermedio para llevarnos a la infancia de sus protagonistas. Todavía hay un punto mucho más interesante respecto a este tema. Cada vez que nos encontramos conocemos a alguien, estamos entrando a su vida mucho después de que su historia (su nacimiento) comenzó. Entramos “In Medias Res” a la vida de los otros. Nuestra madre nos dio nacimiento, inclusive, dos o tres décadas dentro de su propia historia de vida. 

Por otro lado: ¿alguno recuerda, sinceramente, los primeros años de su vida? Lo más probable es que solamente podemos rememorar a partir de los 4 o 5 años, y con suerte… podría llegar a decirse que nuestras memorias también comienzan “In Medias Res”. ¡MIND = FUCKED!

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¡Saludos y hasta el próximo post!

viernes, 1 de noviembre de 2013

La distorsión del espejo (cuento)


Decidió visitar a la bruja.

No era en realidad una bruja, sino más bien una adivina por naturaleza. Una infancia trágica la acercó a cuestiones elevadas del espíritu y de las artes oscuras.

Ricardo nunca se enganchó con eso de la borra del café, ni con el horóscopo o los astros. Pero tuvo un sueño, entre medio dormido y medio despierto, de esos que pretenden a uno revelarlo. Lo tuvo durante cinco noches seguidas y ya era el colmo. En su quimérico viaje nocturno recorría penumbras y sombras blancas que dibujaban con tinta, con firmeza, la inmensidad de una noche apagada. 

... En el segundo antes de despertar se veía reflejado a sí mismo, como mirándose desde afuera. Y pensó, y pensó… y en un esfuerzo casi desmedido terminó de convencerse: el sueño se impregnaba en su alma para manifestarle un secreto oculto.

– Quédese ahí sentado. Aunque le falte el aire, es importante que se concentre. No se preocupe por mí, yo estoy bien –el humo perfumado se extendió por todo el recinto cerrado, escurriéndose en el aire. Él se sintió ligeramente mareado–. Cuénteme de sus visiones entre vigilias.

La anfitrión lo había adivinado a la perfección. No era más que una gracia del azar. Ricardo resopló, escéptico, y lo relató sin omitir detalle alguno.
– Creo poder ayudarlo –intervino la anciana–. Usted vive solo.
– Sí, es así.
– ¿Y cuantos espejos tenía en la casa de sus padres?
Ricardo abrió los ojos. ¿Qué clase de pregunta era aquella? ¿Cómo saberlo? ¿Qué importancia tenía?
– Me mudé hace muchos años. No lo recuerdo.
– Es importante que intente recordar… ¿nunca se la ha roto un espejo?
– No rompí ninguno –contestó con seguridad.
– Sus padres vivieron siempre en la misma casa donde nació. ¿Cuántos espejos había ahí?
La anciana lo penetraba con una mirada indagadora. El humo seguía esparciéndose. Ricardo se tomó la cabeza con ambas manos, convencido de su error. Aquella era una bruja nada más que en apariencia. Rió para sus adentros por su ingenuidad.

– ¡Cinco! –recordó de pronto, mientras se incorporaba con brusquedad.
– ¿Está seguro?
Lo meditó por un segundo.
– Sí. Seguro.
– ¿Ha roto uno de ellos? ¿Cuál?
– No rompí ninguno… no que yo me acuerde. Pero…
– ¿Pero qué…? –la anciano se sacudió.
Mi hermano atravesó el vidrio de la cocina, uno que daba al patio. Estábamos jugando, tendría unos ocho o nueve años.
– ¡Claro! Fue su hermano… Debe llamar a su hermano. Ahora –expresó la adivina con marcada resolución.
Ricardo vaciló.
–  No estamos muy en contacto… especialmente después de su divorcio. Casi no hablamos, excepto en los cumpleaños y fiestas. No sé…
Solo así podremos seguir avanzando.

Renegando, Ricardo se llevó el aparato al oído y pronto una voz se escuchó del otro lado.
– ¿Hola?
– ¿Robert? –se escuchó del otro lado.
Un silenció se prolongó en el tiempo.
– ¿Ricky? ¿Pasó algo? ¿Es mi cumpleaños? ¡Oh, ya sé…! ¡Es TU cumpleaños!
– No, no. Nada de eso… –miró a la anciana en busca de ayuda.
– ¿Cómo está? –preguntó ella.

– ¿Cómo estás? –quiso saber Ricardo.
– Yo bien… bien. Tirando para no aflojar, viste. Siempre quise llamarte, pero el tiempo es cruel.
– Sí, me pasa lo mismo. Pero bueno, no sé… ¿estás viviendo en lo de los viejos todavía?
– Hasta conseguir algún trabajo, igual le hago compañía a mamá. La noto triste, extinguida. Sin papá ya no es la misma.
Ricardo se mantuvo pensativo.
– ¿Ricky…?
– Sí, sí… estoy acá.
– Ricky, ¿por qué no te venís uno de estos días? Nos tomamos una cerveza, hablás con la vieja que te extraña.
– Podría ser.
– Cuando quieras. Te dejo porque estoy con unos temas. ¡Pero vení, eh!
– Dale, sí… cuidate, Robert.
– Vos también –colgó.

Ricardo levantó la mirada. Expectante, esperó a ver cómo seguía aquello.
– Eso es todo –afirmó ella y se levantó para despedirlo.
– ¿Eso es todo? –repitió Ricardo, irritado.

– Sí. No me debe nada. Puede irse.
Se paró de un golpe, irritado.
– ¡Usted es una mentira! No ha hecho más que simples deducciones. ¡Claro que vivo solo! No tengo anillo y mi camisa no está planchada. Sí: he tenido sueños; se nota en mis ojeras, en toda mi cara. El resto han sido caprichosos actos del azar. ¡Esto fue estúpido!

Y se marchó del lugar con un furioso portazo.

A pocos kilómetros de distancia, Roberto colgaba el teléfono y le devolvía la mirada a su interlocutora.

– Discúlpeme señora, era mi hermano. ¡Qué curioso llamado! En fin, como le estaba diciendo, estoy teniendo una serie de sueños muy extraños…
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